domingo, 26 de marzo de 2017

CAZA DE CITAS

Aquí


Mis pasos en esta calle
Resuenan
                        en otra calle
donde
                oigo mis pasos
pasar en esta calle
donde

Sólo es real la niebla.

Octavio Paz 

Ilustración: Zsolt Bodoni.

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Antonio Márquez Mata. "¿Por qué surgen las patotas?" (Elizabeth Hugenin, R. Ramos Calles). Élite, Caracas, nr. 2179 del 01/07/1967.
- S/f. "Cien años de la Delpiniada (sic). El Nacional, Caracas, 14/03/85.
- R.J. Lovera de Sola y los cien años de La Depinada (sic). El Nacional, 07/01/85.
- Víctor Manuel Reinoso. "Marihuana, vicio en auge". Élite, nr. 1971 del 06/07/63.
- Nence Arenas. "La gente confunde a los 'pavos' con los delincuentes. Aquí todos somos culpables" (I). Entrevista a Paulina Gamus Almosny, Jefe de la Sección de Menores del Distrito Sucre / Policía Técnica Judicial (PTJ). Bohemia, Caracas, nr. 264  del 21/04/68.
- Eleazar Díaz Rangel. "Los jóvenes 89". Élite, nr. 3314 del 20/06/89.

MONOCICLO

¿Por qué de la aldea monotemática?
Luis Barragán


Libre por definición, la controversia de la vida democrática adquiere una pertinencia, complejidad y profundidad que, ocurre desde hace demasiado tiempo en Venezuela, contrasta con el hastío, simplicidad y ligereza en el tratamiento de los problemas comunes. Toda dictadura pugna por imponer constantemente su versión de las realidades, aunque esa yunta espantosa del eufemismo y del cinismo nunca logre subvertirlas y domesticarlas eficaz y completamente.

El esfuerzo inicial consiste en reducir a toda la sociedad, por muchas o pocas que sean las tradiciones de independencia que la pavimenten, a una suerte de aldea taciturna, desalumbrada y peligrosa.  Destruir o reemplazar las extensas avenidas, calles y callejuelas del pluralismo, significa transitar o intentar el tránsito resignado por las escasas, precarias  y circulares veredas del poder, allanadas por el abuso de un lenguaje que desoriente hasta consumarnos en la abulia del desatino.

Sobresaturada por noticias ciertas e inciertas que se reemplacen entre sí, la opinión pública – dejando de serla – va incapacitándose para tratar y digerir una agenda extensa de temas y materias, a favor de la que monotemáticamente imponga el gobierno. Lenta, pero segura, las fuentes periodísticas se desespecializan, mientras que los actores públicos – fuesen o no de carácter político – ejercen una vocería cada vez más elemental, autorizando – incluso – la improvisación: no por casualidad, sintoniza con la escasez de médicos que, celebrando además al paramédico que queda a la mano, debe resolver, arriesgándonos, asuntos muy propios del cardiólogo, el neumonólogo o el oftalmólogo que ya no se tiene y con el fármaco que la fortuna dispense.

Luego, la censura y el bloqueo informativo constituyen – apenas – un dato de la cultura cívica que minimiza cualquier disidencia y hasta hace de la propia coincidencia con el régimen, una experiencia pésimamente laudatoria.  En definitiva, una experiencia de descomposición moral que se convierte en hábito.

La vieja prensa, por ejemplo, reportaba el normal y simultáneo tratamiento de numerosos casos denunciados, consultados con los especialistas, decididos por los poderes públicos, ventilados con el aporte hasta de un vocabulario que asimilábamos a la existencia cotidiana que, en nada, se parece a la actual imposición del “injerencismo” de la Carta Democrática que anula o dice anular el nuevo incendio de Amuay, el drama de las panaderías, el fracaso deportivo o el aislamiento cultural del país.  Por ejemplo, desarrollando las fuentes periodísticas hasta el detalle hoy inconcebible, siendo largamente exigente con los opinadores políticos, traer al tapate un asunto petrolero obligaba a precisar los flujos de producción, el cambio de patrones de refinación, la orimulsión o la transportación del crudo; una hazaña deportiva, contaba con expertos que la ventilaban autorizadamente en el ámbito beisbolístico o de otra disciplina, hasta hurgar en alguna particularidad del fildeardor o bateador; o las telenovelas, nos deslizaban hacia los roles secundarios, el tema musical o las venturas y desventuras del protagonista: cada tema competía y  lograba una cuota de  tiempo en el tapete de la opinión y, de un modo u otro, procesaba la variedad de inquietudes que suscitaban, algo imposible en una aldea monotemática.

Fotografía: LB, caravana oficialista hacia la esquina de Carmelitas (Caracas, 03/17).

ENCLAUSULADOS

De los pusilánimes que temen a la Carta Democrática: necedad y necesidad
Luis Barragán


Asistimos a una breve y reciente reunión de trabajo, en la que un colega parlamentario quiso enfrascarnos en el necio dilema que dijo resolver, pues, Luis Almagro es quien nos apoya, en lugar de nosotros hacerlo con él.  La necedad  olvidaba la necesidad de respaldar inequívoca y claramente  la corajuda iniciativa del Secretario General de la OEA e, igualmente, evidenciaba que no toda la dirigencia opositora tiene por empeño inmediato el de salir del presente régimen.

Consabido, hubo el respaldo de la Asamblea Nacional a un acuerdo que hizo énfasis en el artículo 20 de la Carta Democrática, diluyéndose el artículo 21, con la sorpresiva aparición de un integrante de la bancada oficialista que quiso hablar, sin firmar la lista de asistencia. A pesar de todos los discursos vespertinos, quedó en el ambiente la impresión de un apoyo débil, no convencido, titubante frente a las decididas diligencias que se hacen en Washington, permitiéndonos recordar las páginas finales de un ensayo de Emilio Nouel V., “La cláusula democrática. La soberanía externa frente a los derechos fundamentales” (IEPFT, Caracas, 2014): “La aplicación de la cláusula democrática está íntimamente ligada a los principios morales, va más allá de los fríos textos de los tratados, de las decisiones negociadas de los organismos internacionales y de las complejas interpretaciones judiciales, y apunta a la convicción profunda de que se tiene una responsabilidad y unos deberes que cumplir en el mundo actual respecto de la democracia en general, que no sólo atañe a los gobiernos sino también a los líderes políticos y sociales, incluidos los empresarios y los ciudadanos en general” (152).

A veces, por no llamarlo de otro modo, nos asombra la ingenuidad de una oposición que, a lo Carlos Raúl Hernández,  asegura que la aplicación de la Carta Democrática sólo le conviene al gobierno, obviamente deseoso de emular a la Cuba de los años sesenta del XX: inferimos, nos convendría más que la Carta no existiese, abusando del precedente histórico que, además, rápidamente reseña Nouel, al faltar Fidel Castro a la Carta constitutiva de la OEA, victimizándose artificialmente por muchos años  (68 ss.).

Las condiciones históricas actuales, contrastan largamente con las décadas anteriores, convertida toda imitación en una ridiculez monumental y, agreguemos, por más que se crean ciertas individualidades y sectores de una formal oposición muy hábiles pontífices de una democracia que nadie ve por ningún lado, la aplicación de la Carta  no equivale al rápido aislamiento del país, a una inmediata invasión militar o a cualesquiera otras de las calamidades que la sola y modesta exigencia de libertad acarrearía de acuerdo al chantaje gubernamental.  Nouel, incursionando conceptualmente en el golpe de Estado (124 ss.), opta por los hechos que lo asemejan, como el de la persecución del liderazgo político y social, la anulación práctica de principios, como el de la división y autonomía de los poderes públicos, el servilismo de los órganos de justicia, la violación de los lapsos de los procesos electorales, la inhabilitación  ilegal de candidatos, y la propia denuncia de la Convención Americana de los Derechos Humanos. Por consiguiente, existe un legítimo instrumento demasiado pertinente para la coyuntura actual.

Hay sectores de la oposición que no se ayudan, desaportándole a la tarea titánica del Almagro que deja demasiado atrás al pusilánime José Insulza, quien convirtió la Secretaría General en una instancia torpe,  temerosa y vacilante que degradó a la propia OEA.  Complejos mecanismos y procedimientos institucionales y políticos, explican la implementación de la cláusula democrática, pero – concluyamos – la peor diligencia es la que no se hace.

PROYECTILES INMORALES


Hielera tropical
Luis Barragán


El linchamiento moral es el arma por excelencia de un régimen que clama por su pureza, aunque la palabra y los hechos lo desmientan. Empero, merecedor del denuesto, degrada a quien la empuñe en ese torbellino infinito de la descomposición por la que apuestan los prohombres del gobierno, ilusionados por el futuro exilio dorado, cuando  acá  todo acabe.

Propicia la ocasión, cualquier resentimiento vale para inculpar y arremeter contra el tercero que, por su entero proceder, nos condujo al actual desastre. Fuera o dentro de Venezuela, urgen del espantapájaros que ya no asusta a nadie, en el país petrolero en el que falta la gasolina.

La Carta Democrática, corajudamente invocada por Luis Almagro, con mayor convencimiento y determinación que muchos de los venezolanos que sólo se acercan a Washington para la fotografía, sugiere otra campaña oficialista para identificar y fusilar, por lo menos, en el paredón verbal, a los adversarios. Cual Ernesto Guevara en Punta del Este, quien ventiló una documentación lograda tras el secuestro de un funcionario diplomático estadounidense en Caracas, la cancillerísima Rodríguez hablará en la OEA para denunciar toda una conspiración universal, deletreando a los vende-patria y traidores, hurgando en las fibras más bajas de los venezolanos que, simplemente, pasan hambre y miseria y ya les importa un bledo tan huecas palabras, las mismas que se oyen en esas inútiles y deasistidas jornadas traganíqueles del anti-imperiaiismo que aún los tiene enfermos de la lejana guerra fría.

El llamado proceso de validación de los partidos, supuso una oportunidad para arremeter contra los históricos y los más recientes, descalificándolos, aunque poco o nada pueden los funcionarios del régimen hacer, saliéndoles el tiro por la culata, siendo deudores del revocatorio y de los comicios regionales. Vimos cosas curiosas, pues, donde el gobierno no metió su punzada, ocupado en la angustiosa  supervivencia por la iniciativa Almagro, surgen los necios pretendiendo enjuiciar a los partidos, inventariándolos: por ejemplo, el lunar de Lusinchi invalida que se haga por la organización que tuvo a Ruíz Pineda o a Carnevalli en sus filas. Y, aunque el suscrito tampoco cree en el ardid de la validación, lo cierto es que, en los últimos fines de semana, a los propagandistas de la dictadura se les quedó el arma engatillada de sus histéricas acusaciones.

¿Cómo llevar la Carta Democrática y la validación de los partidos al terreno del resentimiento tan urgido de explotar? Le es difícil al gobierno, cada vez que se mueve, porque la hiel que acumula, bajo la luz tropical, pone en demasiada evidencia una quiebra ética, una tal incineración moral, que sólo promete – al remover sádicamente la fibra ajena – el descalabro y la flatulencia de unas cenizas que el añorado exilio dorado nunca disipará.
Gráficas: Rodney Castro.

NEGAR EL PAN DE CADA DÍA

El pan de la avenida Baralt (y una nota sísmica)
Luis Barragán


Los hay equivalentes y peores en el resto del país, aunque la vitrina caraqueña los jerarquiza. Casos, como el que aún ocurre en la avenida Baralt, no pueden pasar por debajo de una mesa sobresaturada – real y artificialmente - de noticias.

La expropiación o quién sabe cuál asiento jurídico pueda tener la ocupación de una panadería, en este remolino gubernamental de abusos que nunca lo necesita, suscitó la protesta de los vecinos que la saben mejor en manos privadas que en las de los colectivos armados que, por cierto, pelean entre sí por el control y la realización de la mercadería – nunca ha dejado de ser eso, mercancía – alimentaria. Y éstos, intentando silenciarlos, amedrentándolos, destacan a sus figuras más temibles, tildados de “locos” al empistolarse en defensa de Maduro Moros o cualesquiera pretextos que confirman la patente de corso de la que literalmente disfrutan.

Parece innecesario que el vecindario explique y desarrolle su postura, invocando el principio del destino universal de los bienes, porque cala muy profundo el convencimiento de que la propiedad del Estado, por llamar de alguna manera la arbitraria confiscación de la panadería, empeora  la situación que amargamente sufre. Valga  acotar,  esta semana, los muchachos de Vente Venezuela, además de declarar, nuevamente concurrieron a la sede de un tal superintendente socio-económico que acusó al partido de sabotear las colas del pan, dizque fruto de una conspiración: el mequetrefe en cuestión, presumimos que arbitrando un cupo para sí y los colectivos en pugna, en ese deplorable tráfico mercantil de la miseria, no ha respondido en torno a la economía del pan que ha magistralmente colapsado (fuere de trigo, maíz o yuca).

Quienes habitan la parte norte de la avenida Baralt, por muchas décadas, importando poco la cercanía a la sede del poder ejecutivo en el ámbito común de la inseguridad personal, exponen con claridad una convicción de la Venezuela post-rentista: el trabajo es la única palanca para acceder a una superior calidad de vida, generando prosperidad, subrayando que la propiedad  privada apunta mejor al destino universal de los bienes que esa subasta permanente de lo poco que se tiene, en beneficio de los privilegiados del poder. Habitantes que, por casi dos décadas,  sufren los desmanes del hampa común, al alimón con la violencia política aún en sus más  distraídas vertientes.

Curiosamente, la recepción de las bolsas del CLAP  ha sido difícil, porque los socialistas en boga aseguran que la avenida es cuna de una clase media alta, según el caprichoso criterio de sus sabios administradores. Indicio demasiado incierto que, sugerida la lucha de clases como motor de la historia, pero jamás asumida y explicada por los que propugnan un modelo que trituró y tritura todavía a la clase obrera, nos ha convertido en  rehenes de los peores y más improvisados marxistas de la historia venezolana.

Acotemos, los CLAP de una ilegitimidad e ilicitud irrefutable, cuales comités de defensa de la revolución a la cubana que juegan con el estómago ajeno y, además, soportes de la sociedad de sapos o soplones a la que aspira el régimen, diplomándolos al perfeccionarse con sendos  cursos,  a  la postre mejorando en las artes de la extorsión, ahora constituyen una marca del “modelo”. A la vez que Maduro Moros los exalta, obviando la radical  inconstitucionalidad de su propia conformación, creyéndolos cotizados en la comunidad internacional como una ingeniosa solución que llegará formalmente a monopolizar hasta  los medicamento,  reconoce y pide a la ONU la ayuda humanitaria tan urgida por  la población, pero negada por otros canales, recordando  la célebre confiscación del acopio de medicinas y suplementos alimenticios de Caritas.

Una nota sísmica

En fecha 13/06/16, sugerimos la necesidad de celebrar una campaña ciudadana de prevención ante la posibilidad de padecer las consecuencias de uno o varios movimientos sísmicos (http://www.lapatilla.com/site/2016/06/13/luis-barragan-sismicidad/).  Quizá una casualidad, el gobierno nacional la auspició y, en fecha 28/06/16, fijamos postura al respecto (https://www.lapatilla.com/site/2016/06/28/diputado-barragan-la-mania-protagonica-de-maduro-se-impone-ante-las-emergencias-que-el-ha-creado/), evaluando inmediatamente, dos días después, la fracasada iniciativa (http://www.lapatilla.com/site/2016/06/30/diputado-barragan-maduro-debe-motivar-suficientemente-la-promocion-de-los-mas-altos-grados-militares/).

Recientemente, el Centro al Servicio de la Acción Popular (Cesap), llama la atención respecto a la importancia de celebrar tales jornadas (http://redsoc.org.ve/author/cesap). No somos “pájaros de mal agüero, pero lo peor que nos puede ocurrir es que nos sorprendan aquellos eventos naturales para los cuales no estamos elementalmente preparados.

Próximos a conmemorar el medio siglo del último terremoto acaecido en Caracas, mal podemos soslayar las precauciones a tomar frente a la eventualidad de un acontecimiento semejante, e – incluso – la rápida revisión de la prensa de entonces, revela la existencia de reportajes que advertían la precariedad de las edificaciones urbanas. Reportajes como el de Mariahé Pabón, con fotografías de Villa, alertaron sobre el agrietamiento y destrucción de casas en urbanizaciones como El Paraíso y Prados del Este (El Nacional, Caracas, 23/04/1967), consabida la preocupación por los inmuebles ubicados en los sectores populares, aunque el desplome más evidente fue el de las edificaciones más costosas, en Los Palos Grandes y en la Caraballeda del otrora Departamento Vargas.

Gráficas: LB, (03/17).  La primera, un vistazo a la panadería de la Baralt en cuestión: y, la segunda,una pieza de Sigfredo Chacón.

"GÜELE-FRITURAS"

El reino de las bacterias
Luis Barragán


Lenta, pero segura, la economía privada formal cierra definitivamente sus puertas al empleo. Incapaz el Estado de una absorción tan grande de la demanda, la buhonería de supervivencia reemplaza a la de los contrabanditas que nos hicieron su paraíso particular.

En cualquier callejuela, calle y avenida de caseríos, pueblos y ciudades del país, fuere o no en el transporte público que despunta asombrosas habilidades, la desesperación coloca un pequeño tarantín. Venta de agua fría de dudosa procedencia, envasada entre apuros, junto a postres mínimos de reñido azucarado, empanadas pinceladas de un guiso desabrido, jugos e infusiones que preferirían servirlos entre ambas manos, compiten por el reducido bolsillo ajeno.

Así como los “establecimientos” más organizados que venden perros-calientes y hamburguesas, con el punto bancario a la mano, no saben del debido control sanitario, tampoco los que sobrevienen a nuestro paso. No existe la intención, ni la capacidad para que el Estado chequeé y garantice que el consumo callejero esté libre de bacterias, como tampoco ocurre ya con los supervivientes restaurantes, excepto el pretexto tributario que los obliga a la carga parafiscal de la matraca.

Entonces, la hambruna generalizada y el desempleo galopante dicen autorizar la “vista gorda” gorda del Estado. Se dirá, un vasito reciclado de turbio café alivia un poco más la injusticia social, aunque la atención médico-asistencial sea la otra calamidad que lo agrava.

Muchísimos de los oferentes, ganados para la impensable marginalidad, provienen del proletariado que alguna vez lo fue, incluyendo al obrero calificado, al técnico o profesional que, cuesta abajo en su rodada, le urge sobrevivir. La inaplazable necesidad de comer, pone en solfa al vendedor y al comprador en el reino de las bacterias.

LAS CIRCULARES VEREDAS DEL PODER ESTABLECIDO

¿Por qué de la aldea monotemática?
Luis Barragán


Libre por definición, la controversia de la vida democrática adquiere una pertinencia, complejidad y profundidad que, ocurre desde hace demasiado tiempo en Venezuela, contrasta con el hastío, simplicidad y ligereza en el tratamiento de los problemas comunes. Toda dictadura pugna por imponer constantemente su versión de las realidades, aunque esa yunta espantosa del eufemismo y del cinismo nunca logre subvertirlas y domesticarlas eficaz y completamente.

El esfuerzo inicial consiste en reducir a toda la sociedad, por muchas o pocas que sean las tradiciones de independencia que la pavimenten, a una suerte de aldea taciturna, desalumbrada y peligrosa.  Destruir o reemplazar las extensas avenidas, calles y callejuelas del pluralismo, significa transitar o intentar el tránsito resignado por las escasas, precarias  y circulares veredas del poder, allanadas por el abuso de un lenguaje que desoriente hasta consumarnos en la abulia del desatino.

Sobresaturada por noticias ciertas e inciertas que se reemplacen entre sí, la opinión pública – dejando de serla – va incapacitándose para tratar y digerir una agenda extensa de temas y materias, a favor de la que monotemáticamente imponga el gobierno. Lenta, pero segura, las fuentes periodísticas se desespecializan, mientras que los actores públicos – fuesen o no de carácter político – ejercen una vocería cada vez más elemental, autorizando – incluso – la improvisación: no por casualidad, sintoniza con la escasez de médicos que, celebrando además al paramédico que queda a la mano, debe resolver, arriesgándonos, asuntos muy propios del cardiólogo, el neumonólogo o el oftalmólogo que ya no se tiene y con el fármaco que la fortuna dispense.

Luego, la censura y el bloqueo informativo constituyen – apenas – un dato de la cultura cívica que minimiza cualquier disidencia y hasta hace de la propia coincidencia con el régimen, una experiencia pésimamente laudatoria.  En definitiva, una experiencia de descomposición moral que se convierte en hábito.

La vieja prensa, por ejemplo, reportaba el normal y simultáneo tratamiento de numerosos casos denunciados, consultados con los especialistas, decididos por los poderes públicos, ventilados con el aporte hasta de un vocabulario que asimilábamos a la existencia cotidiana que, en nada, se parece a la actual imposición del “injerencismo” de la Carta Democrática que anula o dice anular el nuevo incendio de Amuay, el drama de las panaderías, el fracaso deportivo o el aislamiento cultural del país.  Por ejemplo, desarrollando las fuentes periodísticas hasta el detalle hoy inconcebible, siendo largamente exigente con los opinadores políticos, traer al tapate un asunto petrolero obligaba a precisar los flujos de producción, el cambio de patrones de refinación, la orimulsión o la transportación del crudo; una hazaña deportiva, contaba con expertos que la ventilaban autorizadamente en el ámbito beisbolístico o de otra disciplina, hasta hurgar en alguna particularidad del fildeardor o bateador; o las telenovelas, nos deslizaban hacia los roles secundarios, el tema musical o las venturas y desventuras del protagonista: cada tema competía y  lograba una cuota de  tiempo en el tapete de la opinión y, de un modo u otro, procesaba la variedad de inquietudes que suscitaban, algo imposible en una aldea monotemática.

Fotografías: LB (03/17). Casualmente, en horas de la mañana, nos comentaron la visita de unos funcionarios al Museo Boliviano en solicitud de sacar las bolsas de basura lo más temprano posible de la tarde. Regresando a casa, fue evidente. Antes que las hurguen, vean a las personas comer de la basura, las bolsasintegras van al camión.

PEDAGOGÍA

NOTITARDE, Valencia, 25 de marzo de 2017
“Caminando con Cristo”
Jesús cura a un ciego de nacimiento (Jn.9,1-41)
Joel de Jesús Núñez Flautes

Llegamos al cuarto domingo de cuaresma y en el evangelio se nos presenta el milagro que realiza Jesús en sábado a un ciego de nacimiento. Si ya de por sí el milagro es un acontecimiento maravilloso, extraordinario; más significativo es como dice el mismo receptor del milagro ante el interrogatorio de los fariseos: “que jamás se ha oído decir que alguien haya devuelto la vista a un ciego de nacimiento”. Sólo Jesús es capaz de hacer este tipo de milagros y la razón está en que Él es el mismo Dios presente en medio de su pueblo; que ha venido para “dar vista a los ciegos”, porque es la “la luz del mundo”.

Toda la narración habla de un proceso pedagógico para alcanzar la fe o dicho de otra forma, el milagro que Jesús realiza a éste hombre va desde el darle la luz física (poder ver) a la luz de la fe (reconocer a Jesús como el Hijo del Hombre, como el enviado de Dios). Realmente es edificante como a pesar de las críticas de los fariseos fanáticos, de las amenazas de los religiosos del momento, de lo contrastante de guardar el sábado y no vivir la caridad o hacer el bien, de la sociedad injusta que condenaba a un enfermo de nacimiento y lo señalaba como pecador (como si ya no era suficiente la carga física de la propia enfermedad para que le colocasen encima una etiqueta moral que afirmaba que su enfermedad era a causa de su pecado o del pecado de sus padres), el ciego reconoce a Jesús como Mesías y Salvador, afirmando “yo creo” y se postró ante Él, como signo de adoración y reconocimiento de su divinidad.

De esa cultura injusta y de una religión de culto vacío, sin proyección hacia el prójimo, procedían los primeros seguidores de Jesús que le preguntan: “¿Quién pecó, él o sus padres para que haya nacido ciego?” y Jesús con su conducta les demuestra que es lo que quiere Dios y cómo se comporta Dios con el ser humano.

IDA Y RETORNO: Se necesitan líderes para Venezuela.

Fuente:
http://www.notitarde.com/jesus-cura-a-un-ciego-de-nacimiento-jn91-41-36363/columnistas-del-dia/2017/03/26/1053007/

Cfr.
Pedro Olalde y Patxi Loidi: http://www.feadulta.com/anterior/Evang-14-4-C-08.htm
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-sanaciones 
Ilustración: Raúl Herrera. 

VER A JESÚS

Evangelio Dominical: Ciego de nacimiento
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el cuatro Domingo de Cuaresma, ciclo A, correspondiente al domingo 26 marzo 2017. La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 9, 1-41
"Creo, Señor"
¿Puede un ciego recobrar la vista?
Un día iba Jesús caminando con sus discípulos, cuando pasó junto a un ciego de nacimiento. Inmediatamente sus discípulos ya suponen que el ciego lo es por su culpa o de sus padres. Y le preguntan a Jesús:
- "Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciese ciego?" (v. 2).
Jesús salta en defensa del que es acusado injustamente: "Ni este pecó, ni sus padres: él es ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él" (v. 3).
Jesús ve en el ciego, no a un pecador..., sino a un hombre necesitado de ayuda y de comprensión, destinado a la felicidad y llamado a ser objeto del amor de Dios. Inclusive ve en esta desgracia del ciego una oportunidad para que se manifieste en él la misericordia de Dios, pues no sólo quedará curado, sino que se convertirá en un proclamador de su gloria.
¿Cómo curó al ciego?
Utilizó la metodología curativa de entonces, haciendo lodo con la saliva, y untando con el lodo los ojos del ciego, pero añadiendo el poder curativo de Dios. Además le dijo:
-Ve, lávate en el estanque de Siloé . "Y fue, se lavó, y volvió viendo" (v. 7). Pero su curación causó revuelo en Jerusalén. Y hubo hasta cuatro interrogatorios sobre su caso.
¿Cuál fue el primero?
El primer interrogatorio es el de los vecinos, que al principio no acaban de creer en el milagro. Se dicen: "Pero, ¿no es éste el que mendigaba sentado?" (v. 8).
Pero también piensan que sólo se le parece. Antes de la curación sus ojos estarían pálidos y sin vida. Ahora sus ojos están abiertos y llenos de luz. Está emocionado y asombrado. Eso cambia toda la fisonomía del que era ciego. Y él repite a todos:
-"Soy yo, el mismo, el que estaba ciego".
Pero cuando explica que fue Jesús el que lo curó, no se quieren comprometer y llevan el caso a los poderosos Fariseos, que saben que no veían bien a Jesús.
¿Qué problema encontraban los fariseos en la curación de Jesús?
Los fariseos, después de hablar con el curado, ven que Jesús lo curó en sábado, día que ellos habían llenado de reglas, por las que no se podía hacer nada, ni siquiera curar a un enfermo. No se podía amasar ni hacer barro con saliva ni ponerlo barro sobre los ojos.
Por desgracia, la gran preocupación de los fariseos no es la salvación de las personas ni ayudar al necesitado, sino la estricta observancia de la ley. Son incapaces de alegrarse de que alguien que estaba enfermo desde su nacimiento ahora pueda tener una mejor calidad de vida. Por otra parte, no pueden explicarse cómo un 'pecador' como Jesús, pueda hacer este milagro, y estaban divididos sobre Jesús. Ante la duda, los fariseos tratan de buscar más información sobre el milagro, y preguntan a los padres del curado (3er interrogatorio).
Pero los padres, que eran judíos, tienen miedo de ser expulsados de la sinagoga, de la comunidad y separado de Dios. Por eso responden con mucha cautela:
- "Él tiene edad, pregúntenle á él" (v. 21).
Los fariseos vuelven al curado, a quien le hacen el 4to interrogatorio de esta historia, llamando a Jesús 'pecador'. Pero el curado proclama:
-Si es pecador, no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
El dictamen final de los fariseos fue echar fuera al curado. No sabemos si simplemente lo echaron fuera de su presencia o si lo echaron realmente de la sinagoga, lo que para él resultaría algo catastrófico religiosa, social y económicamente.
¿Cómo reacciona Jesús ante las presiones contra aquel perseguido por su causa?
Oyó Jesús que le habían echado fuera, y fue a buscarlo para consolarlo, acompañarlo y darle fuerza. Recuerda la historia de las huellas en la playa:

Y el curado responde a Jesús con una gran confesión de fe. Jesús le dice:
- "¿Crees tú en el Hijo de Dios?" (v. 35). Y él respondió: 'Creo, Señor', y lo adoró.
Se nota cómo ha avanzado en el conocimiento de la identidad de Jesús. Poco a poco le ha ido dando siete títulos a Jesús: Primero lo llama 'el hombre': 'ese hombre' (v.11). Después lo llama 'Jesús' (v.11), 'profeta' (v.17), 'Cristo' (v.22), 'Hijo del hombre' (v.35), 'Revelador' ("el que habla contigo", v.37; cf. 4,26), y por fin 'Señor' (v.38).
Pero se nota que las reacciones ante el milagro son muy diversas.
Así es. Vemos que ante el milagro se notan las siguientes reacciones:
-los vecinos se sorprenden, pero dudan;
-los padres del curado se vuelven débiles por miedo a los fariseos;
-el curado experimenta un crecimiento en su fe hasta adorar a Jesús como a Dios; y
- los fariseos se van radicalizando enceguecidos cada vez más contra Jesús, tanto que Jesús comentó: "Para eso he venido a este mundo: para que los que no ven, vean".
Pero Jesús no obliga a creer a nadie: ni al ciego ni a las autoridades. Permite escoger. El ciego responde creyendo, y las autoridades se niegan a creer.
¿Tiene este milagro alguna enseñanza para nosotros?
Hay muchas. Por ejemplo, la tenacidad y valentía del curado.
También Jesús proclama ante los discípulos antes de la curación:
"Yo soy la luz del mundo". Como luz del mundo, Jesús ha venido a iluminar y a enseñar a la gente sobre Dios. Este hombre le presenta la oportunidad de demostrar su misión de dar la luz. Jesús traerá la luz física a un hombre ciego, igual que traerá la luz espiritual al mundo.
También, el milagro se parece al bautismo. El ciego se lavó en las aguas de Siloé, y salió curado. Así también los que se bautizan quedan espiritualmente renovados y curados de la ceguera en la que nacieron. En el bautismo recibimos la Luz y la nueva Vida de hijos de Dios.
Además indica lo que significa ser cristiano. Ser cristiano no es simplemente seguir ciertas doctrinas y ritos. Es tener una relación íntima con Jesús, es tener profunda fe en Él. El que era ciego y pedía limosna, tiene ahora luz en sus ojos y fe en Jesús, y se dedica ahora a ser testigo de Él. Así seremos nosotros, si tenemos fe en Él.

Fuente:
 http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-ciego-nacimiento
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-09-01-41.htm
Ilustración:  Ilustración: J. Kirk Richards.

"POR SI ACASO"

EL NACIONAL, Caracas, 24 de marzo de 2017
Recomiendan formar a ciudadanos para afrontar fenómenos sísmicos
En un encuentro auspiciado por la Cesap, especialistas debatieron sobre la importancia de los planes de prevención integral dirigidos a la población
Betania Franquis

Caracas es vulnerable a la ocurrencia de un movimiento sísmico, y los factores de riesgo responden a circunstancias de tipo sísmico e hidrológico. Las zonas de más vulnerabilidad son Los Palos Grandes y Altamira, junto a las áreas de gran asentamiento urbano con construcción de viviendas en terrenos inestables, como Catia y Petare, explicó Abelina Caro, coordinadora del programa de Gestión de Riesgos y Desastres del Grupo Centro al Servicio de la Acción Popular (Cesap).

Transcurridas más de cinco décadas desde el último terremoto acaecido en Caracas, en el año 1967, Caro explicó que el silencio sísmico implica que mientras más se acumula energía en la corteza terrestre, el temblor puede ser mayor. “Estamos ante la expectativa de un evento adverso de ese tipo”, afirmó.

Durante su intervención en el Seminario para la Planificación Participativa y la Reducción de Riesgos en el Territorio, indicó  que los planes sostenibles impulsados por Cesap, junto con Protección Civil, son el instrumento con los que alcaldías y funcionarios municipales podrán incorporar planes de desarrollo y acción inmediata orientados a informar a la comunidad para la prevención de riesgos. “Ha sido una estrategia concebida para diagnosticar los factores de riesgo. Se hizo un análisis de vulnerabilidad y se consultó con las comunidades”, declaró la coordinadora del grupo social.

El invitado internacional Jaime Valdés Aguayo, director de la Escuela Latinoamericana de Desarrollo Local, Sostenible y Resiliente, explicó que el proyecto Previniendo el Desastre, en alianza con la Cesap, se concentra en construir un plan de territorio y ciudad con la inclusión del factor riesgo. Agregó que para lograr los objetivos ambas organizaciones se proponen incorporar el ámbito ambiental y la participación de las autoridades locales.

“90% de los desastres naturales como lluvias torrenciales o tsunamis ocurre a consecuencia del calentamiento global debido a la contaminación”. Valdés indicó que es necesario impulsar la educación ciudadana desde la escuela para fomentar la concienciación ambiental y territorial.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/recomiendan-formar-ciudadanos-para-afrontar-fenomenos-sismicos_86926

OPCIONES

EL NACIONAL, Caracas, 25 de marzo de 2017
Das kapital del knowhow
Ricardo Hausmann

Hace 25 años que el apartheid llegó a su fin, y 23 desde que el Congreso Nacional Africano asumió el poder en Sudáfrica. Sin embargo, informó el presidente Jacob Zuma en su reciente discurso sobre el estado de la nación, el control continúa estando en manos de los blancos del país.

“Los hogares blancos ganan por lo menos 5 veces más que los negros”, afirmó Zuma, y “solamente 10% de las 100 empresas más importantes de la Bolsa de Johannesburgo son propiedad de sudafricanos negros”. Los blancos todavía representan 72% de los altos directivos. El coeficiente Gini, una forma ampliamente utilizada de medir la desigualdad, no muestra ninguna señal de bajar y continúa siendo uno de los más altos del mundo.

Estos hechos suceden luego de 14 años de un vigoroso programa de potenciamiento económico de la población negra llamado Black Economic Empowerment o BEE, que ha creado diversos tipos de incentivos y limitaciones para impulsar la participación de dicha población en los ámbitos de propiedad, administración, control, capacitación, adquisiciones y emprendimiento. A los propietarios de acciones de raza blanca se les exigió vender acciones a personas negras mediante transacciones que a menudo estuvieron fuertemente apalancadas y fueron financiadas con fondos públicos.

No obstante, afirma Zuma, los resultados están por debajo de la meta que en 1981 fijó el entonces presidente del Congreso Nacional Africano, Oliver Tambo, quien buscaba lograr la emancipación económica a través del “retorno [sic] de la riqueza de la nación al pueblo en su conjunto”. Esta meta debería lograrse mediante una “transformación económica radical”, lo que según Zuma significa “un giro fundamental en la estructura, los sistemas, las instituciones y los patrones de propiedad, administración y control de la economía a favor de todos los sudafricanos, especialmente los pobres, la mayoría de los cuales son africanos y mujeres”. El país necesita enfrentar lo que él y otros han llamado el “capitalismo monopolista blanco”.

Lo que Zuma parece buscar es una radical redistribución de recursos en la dirección sugerida por Julius Malema, líder de los Luchadores por la Libertad Económica y admirador del enfoque chavista de Venezuela. Allí, Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, nacionalizaron petróleo, acero, cemento, telecomunicaciones, bancos, tierras agrícolas, empresas lecheras y cadenas de supermercados, e invirtieron en empresas mixtas para producir automóviles, artículos electrónicos, electrodomésticos y una miríada de otros bienes. La producción colapsó en todas estas empresas, y las consecuencias para Venezuela han sido catastróficas.

En un mundo donde la desigualdad es un tema de gran importancia y el deseo de un cambio radical es profundo, ¿qué se debería concluir de estas experiencias? ¿Por qué tanto Venezuela como Sudáfrica no han logrado lo que sus líderes buscaban?

Gran parte del pensamiento que inspiró a Zuma, Tambo, Chávez y Maduro se remonta a Marx. Para ellos, y también para algunos intelectuales de hoy, como el economista francés Thomas Pikkety, el mundo económico consiste en dos sustancias fundamentales: capital y trabajo. Los propietarios del capital controlan los medios de producción, lo que les otorga poder sobre la fuerza laboral. La emancipación, como la llamó Tambo, implica el “retorno de la riqueza del país” –la propiedad del capital– a sus legítimos propietarios, ya sea de manera directa o a través de un Estado que los represente.

Sin embargo, el capital, al igual que el futuro, ya no es lo que era antes. Hoy día se ha transformado en un bien barato y abundante. Si uno no lo posee, puede arrendarlo.

Las 40 empresas más grandes que participan en la Bolsa de Johannesburgo son predominantemente “de propiedad” de inversores institucionales extranjeros. Otro 12,5% del mercado es “de propiedad” de la Public Investment Corporation of South Africa, que administra el fondo de pensiones de los empleados públicos. Desde esta perspectiva, el hecho de que en la actualidad inversores individuales de raza negra, según Zuma, sean propietarios de 10% del mercado bursátil es impresionante, dado que no predominan los inversores individuales sino los institucionales. No obstante, la obsesión con la propiedad de capital por parte de los negros, fuera de haber hecho extremadamente ricos a unos pocos plutócratas, no parece estar consiguiendo la “emancipación”.

El problema reside en que la producción no requiere solo de capital y trabajo, sino también de knowhow, un factor de la producción ignorado por Marx y sus seguidores. El knowhow es la capacidad de realizar tareas específicas. Existe exclusivamente en los cerebros, y su diversidad, que incluye cocineros, auditores, plomeros, quiroprácticos y diseñadores de sitios web, es increíble.

El knowhow se transmite y se acumula de manera lenta, principalmente en el trabajo, a través de un proceso prolongado de imitación y repetición: se aprende haciendo. Un aspecto positivo de la política de BEE en Sudáfrica es que requiere que las empresas contraten equipos de ejecutivos y trabajadores de mayor diversidad racial para permitir que grupos que alguna vez estuvieron excluidos participen en el proceso de acumulación de knowhow.

Sin embargo, es imposible crear a un gerente con 20 años de experiencia de la noche a la mañana. Por muy radical que sea la transformación que se desea lograr, el knowhow no se puede expropiar ni nacionalizar. Tampoco se lo puede extraer, como los dientes, de los cerebros que lo poseen.

Pero el knowhow puede ser despedido, como lo hizo Chávez con 300.000 años de experiencia en la industria petrolera en 2003. También puede ser ahuyentado, como ha sucedido con más de 500.000 personas de raza blanca en Sudáfrica. Y se puede impedir su ingreso, por ejemplo, a través de las estrictas políticas migratorias y laborales de dicho país.

Cuando se rechaza el knowhow, la producción colapsa, como sucedió en Venezuela y en Zimbabue. El problema no solo afecta a las empresas que existen, sino también a las que no existen, ya sea porque nunca fueron creadas o porque no lograron crecer (de haberlo hecho, en Sudáfrica no faltarían los 9 millones de empleos que la gente anda buscando).

Sudáfrica corre el riesgo de seguir los pasos de Zimbabue, Venezuela y Argelia, donde gobiernos revolucionarios o posindependencia heredaron un stock de knowhow ubicado en los cerebros de personas que tal vez no eran del agrado de los nuevos líderes. El knowhow se usa o se pierde; y el intento de lograr una “transformación radical” implicó perderlo, mediante la emigración y la exclusión. En el proceso, el knowhow se hizo más escaso, con lo cual su precio aumentó y la sociedad se volvió más pobre y también más desigual. La tentativa de “retornar la riqueza al pueblo” terminó por empobrecerlo.

La alternativa es superar las divisiones del pasado creando una nueva y más inclusiva definición del “nosotros”, que reconozca la contribución potencial del knowhow existente, en los cerebros en que existe, y que asegure que este se puede traspasar a un segmento más amplio de la sociedad a través del tiempo. En última instancia, la cuestión es si Sudáfrica, al igual que Zimbabue, se considera una nación africana de población negra con unas pocas impurezas, o la “nación arco iris” que promovió Nelson Mandela, un país más fuerte porque aprovecha su knowhow y celebra su diversidad.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/das-kapital-del-knowhow_87052

viernes, 24 de marzo de 2017

CAZA DE CITAS

"Toda acción política comienza con una forma particular que, a continuación, provoca o libera otras"

Bern Oelgart

("Ideólogos e ideologías de la nueva izquierda",Anagrama, Barcelona, 1971: 91)

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Germán Borregales. "El ejemplo de los mayores". Últimas Noticias, Caracas, 13/11/1982.
- Alejandro Lasser. "Filosofía y poesía en Ludovico Silva". El Nacional, Caracas, 15/05/80.
- Mateo Manaure y el mitín de José Vicente Rangel. El Diario de Caracas, 03/12/82.
- Esteban Emilio Mosonyi. "La antropología y el Tercer Mundo". El Nacional,  12/05/78.

Reproucción: El Nacional, Caracas, 18/11/1958.

TELESCOPÍA POLÍTICA

El trago amargo para un partido subsidiario
Luis Barragán


Desde sus orígenes, la revolución cubana tuvo mejores relaciones e intereses con la ultraizquierda venezolana que, por identificarla de alguna manera, con la izquierda marxista institucional. El Partido Comunista de Venezuela (PCV), identificado con el proceso hasta el sol de hoy, jugó un papel secundario frente al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y sus posteriores derivaciones, aún lejanas, como el propio chavismo.

Luego de la derrota política de la subversión armada, a propósito de los comicios de 1963, se hizo cada vez más evidente la de carácter militar, por lo que el VIII Pleno del CC del PCV decidió responder a las circunstancias adversas, comenzando por las propias de un frente guerrillero que, a un lado, sintonizaba con el empedernido foquismo continental de los días, y, al otro, trataba de sobrevivir a las fracturas y divisiones. A la significativa y, a la postre, trascendente expulsión de Douglas Bravo de sus filas, añadido el exitoso y fortísimo desmantelamiento del frente más cercano a la ciudad capital (por cierto, en “El Bachiller” muere “El Chema” Saher, hijo de un gobernador adeco), se unió el discurso de Fidel Castro del 13 de marzo de 1967 que Luigi Valsalice caracterizó como el de “un largo ataque de inusitada violencia contra los dirigentes comunistas venezolanos”, firmemente respondido – tres o cuatro días después -  por quienes sentían la necesidad de abandonar las armas, reiniciar la lucha de masas y condenar el terrorismo (“Guerrilla y política”, Pleamar, Buenos Aires, 1975: 75 s.). Acotemos, por esos pesarosos días, declarando desde la clandestinidad a Germán Carías,  el secretario general - (re) entrante - del PCV, Pompeyo Márquez, expresó: “Fidel tendrá que reconocer su error. Nuestro partido no es cobarde, ni claudica ni se vende. Allí está nuestra lucha de 35 años como ejemplo” (El Nacional, Caracas, 27/04/1967).

Al pasar los años, las relaciones de Castro con el PCV tendieron a normalizarse con la distante cortesía de quien las hizo óptimas con el propio y satanizado Carlos Andrés Pérez y, luego,  por sobradísimas razones,  con Hugo Chávez, el gran benefactor. Cumplidas las formalidades para familias ideológicas tan afines,  las nuevas generaciones de dirigentes del partido, haciendo gala de la ortodoxia, varias veces intentaron un acercamiento con La Habana que nunca se compadeció con el estrecho parentesco que los herederos de esa ultraizquierda aún cultivan.

Así las cosas,  a medio siglo de aquella polémica, importa poco o nada a Raúl Castro y, mucho menos, al orgullosamente ignorante Maduro, el destino del PCV al que quiso someter a la revalidación partidista, pues, la organización ha anunciado que no la hará y, a la vez, recurrirá al Tribunal Supremo de Justicia. Por mucha lealtad que tengan con el gobierno que les concedió dos o tres cupos en su lista parlamentaria, siendo un partido subsidiario del PSUV,  no le quedará más remedio que  integrarse o desaparecer, muy quizá dejándose quitar el nombre si apuran mucho al clan gobernante.

El observador más incauto, por mil diferencias políticas e ideológicas que se tengan, podrá apreciar de un solo vistazo el contraste entre el PCV y el PSUV; nos permitimos añadir, presidida por un dirigente comunista cuando la integramos, era en algo distinta la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, frente al conductor pseuvista, aunque el resultado fuese desgraciadamente el mismo. De continuar, el madurato se echará al pico las varias décadas de historia del PCV y, como en La Habanera, ni un eructo brindará.

20/03/2017:
http://www.diariocontraste.com/2017/03/el-trago-amargo-para-un-partido-subsidiario-por-luis-barragan-luisbarraganj

ESCUPITAZO VERTICAL

Coniuratio
Guido Sosola


Nos tienta una consideración estrictamente jurídica, pero muy bien sabemos de la utilidad (anti) política adquirida por el artefacto verbal.  Antes era bueno apelar a la muy engañada comunidad internacional que supuso que el llamado chavismo redimía socialmente a los venezolanos y, ahora, es malo hacerlo,  convirtiendo  en traición a la patria el mero intento de preservar las más básicas libertades públicas y garantizar literalmente, la vida misma.

La sola apreciación de los elementos constitutivos del delito, apunta a un gobierno que tiene la desfachatez de invocarlo, deslizando la amenaza de emplear al TSJ para una extravagante decisión.  Atisbamos una necesaria cooperación, complicidad u otra evidencia de culpabilidad compartida, porque es el mismo gobierno que, a principios del presente siglo, irremediablemente, suscribió la Carta Democrática Interamericana, haciéndola un instrumento de su política exterior, en resguardo de los países aliados que materialmente sostuvo, pillando el propio Maduro Moros en reuniones que excedían sus competencias como canciller, por los lados del otrora Paraguay.

Versan los más apuntalados voceros del régimen, descubriendo un árido continente conceptual para sus maniobras de oportunidad, en torno a  los traidores que diligencian la  implementación de los artículos 20 y 21 de la Carta. Faltando la imaginación en los caminos de la antipolítica, cuyo uso tiene límites, pintan el injerencismo, el aislamiento del país y hasta la inmediata  invasión militar, con ánimo de aterrorizar a  la población, aunque ya no será fácil retirarse de la OEA en el caso de pretender la emulación de Fidel Castro en  las vísperas de los ’60 del siglo XX al colarse entre los resquicios de la guerra fría.

Nombrando la soga en casa del ahorcado, escaseando el mínimo talento que demanda el ejercicio del poder, quienes permitieron la ocupación cubana de Venezuela, subvencionando a la dictadura caribeña, rasgan sus vestiduras calificando de traidores al resto de la humanidad. Por no citar la consagración de una agricultura de puertos, añadida la putrefacción de los alimentos; la astronómica multiplicación de la deuda externa, ocultas  las condiciones impuestas por China; la exportación de capitales de dudosa procedencia, en la era del control de cambio; la manifiesta indiferencia respecto al Esequibo, aprovechada Guyana de nuestras dramáticas vulnerabilidades; la práctica expulsión de los venezolanos, apareciendo una diáspora de cotas inéditas; la actuación de fuerzas irregulares de la vecina Colombia en nuestro territorio, convertido el Arco Minero en un desagüe para el futuro venezolano, entre otros ejemplos de una infinita acumulación de causas.

Burda táctica con ínfulas de estrategia, cachicamo no puede decirle a morrocoy conchúo. Así de simple.

24/03/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/03/24/guido-sosola-coniuratio/
http://www.hoyenvenezuela.com/2017/03/24/guido-sosola-coniuratio
http://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/845361863663734784
Reproducción:  Ignacio Luis Arcaya. Elite, Caracas, 31/12/1960. Otrora canciller venezolano que desobedeció la línea del presidente Betancourt, en la OEA.

GOLPES DE CULATA

¡Disparen a la democracia!
Luis Barragán


Esencial referente político de la ya prolongada crisis que nos aqueja,  la Fuerza Armada Nacional merece la atención experta de Luis Alberto Buttó,  en un título reciente: “!Disparen a la democracia! Los móviles de los golpes de Estado de 1992” (Negro Sobre Blanco, Caracas).  Autor que, por cierto, no teme al debate de los asuntos sobrevenidos de la vida cotidiana en un país de destino incierto, frente a otros que los soslayan so pretexto de un pontificado dudoso, desarrolla una profunda, documentada y convincente interpretación de la corporación castrense.

Señalándolos, ahonda en los antecedentes de la vanguardia, por lo demás, “esclarecida” (84),  que, al empinarse con ventajismo y deslealtad por encima del despreciado sector civil, expandiéndose en el aparato burocrático, se afinca en la relación seguridad interna – desarrollo nacional, erigiéndose como la élite gobernante, creída  y engreída como la más consumada expresión  histórica del pueblo venezolano. Suerte de “Monte Olimpo ad hoc en el cual se congregan los militares adherentes al pretorianismo populista y radical criollo actuante de la segunda mitad del siglo XX en adelante” (197),  requirió – como nunca dejará de hacerlo -  de una decidida tarea de investigación, con importantes y puntuales precisiones teóricas, basada en fuentes constatables y  también a la espera de los más atrevidos testimonios, con un dominio epistemológico y metodológico que muy bien expone Buttó, no sin sugerir otros senderos que siempre la sobriedad reclama (85 s., 90, 95 s., 104, 128, 205).

A nuestro entender, la revelación es la de un poderoso partido político que, al aliarse con sectores civiles tanto o más pretorianos para realizar sus convenientemente indefinidas propuestas socialistas, concluye en un asalto organizado de la exhausta renta petrolera. Para más señas, pretendiendo una relación entre seguridad interna y desarrollo nacional, lograron el anti-milagro de quebrar al país, sometiendo a su población a una inmerecida crisis humanitaria y a las injustas como prematuras muertes violentas que alcanzan indecibles tasas anuales.

La extraordinaria  reflexión de Buttó, relacionando los hechos y las tendencias de un pasado que acuna en un presente ya de agotados espacios, suscita numerosas posibilidades para la discusión de un problema complejo y difícilmente digerible, cuya inicial solución reside en la transformación de un imaginario social que logra él desmenuzar pacientemente y, como muy contados investigadores,  contrastando con los “febrerólogos” de ocasión, parte un completo inventario, citando las más decisivas piezas testimoniales.  Esto es sólo posible por la claridad conceptual de un autor que, no en vano,  ha rendido un merecido tributo a su maestro: Domingo Irwin, anudando a protagonistas y oportunistas, batidos  en la inmensa pesca de arrastre en la que se convirtió el chavismo, a falta de una mejor y más exacta denominación para el  caso y el período histórico que tarda en concluir,

Desmoronada  la disciplina en las otrora Fuerzas Armadas Nacionales, prendió muy bien la antipolítica (48) y, una vez ocupadas sendas posiciones de poder, la improvisación y la irracionalidad (84), para construir una alternativa de ascenso social de los militares más audaces que, pretendiéndose  redentores de un pueblo que encarnan como el que más, cuentan con panegiristas y “cagatintas” (101), al igual que intelectuales a lo Jacinto Pérez Arcay (166 ss.), dispuestos a ennoblecer la hazaña. Añadiéndole valor al estudio, Buttó se esfuerza en identificar a grupos e individualidades (144 ss.), remitiéndonos  a un ejercicio sociológico indispensable.

Muy atrás quedan los roles,  apariciones y aspiraciones de  oficiales como García Villasmil, Castro Hurtado, el entonces famoso comandante Godoy o, incluso, Müller Rojas, pues, con el Plan Andrés Bello para el subsistema educativo castrense en adelante, abordado con vocación quirúrgica por el autor en cuestión, zanjando las diferencias generacionales de la corporación armada, el pretorianismo llegó por una alternativa – acaso – insospechada, aunque siempre fue posible por la desatención o desocupación en el  ámbito que exclusivamente les compete: el de defensa y sólo el de defensa.  A partir de 1999, la élite gobernante por excelencia no es otra que la aportada por la (s) Fuerza (s) Armada (s) Nacional (es), colonizando al Estado como no se atrevió Pérez Jiménez, aunque gobernase en su nombre (127, 212, 220 ss.).

Confiamos que “!Disparen a la democracia!”, sea anuncio seguro de una próxima entrega aún más densa, ya que sentimos, recorriéndolas, que le faltaron al catedrático de historia y al analista político más páginas para abundar en sus caros planteamientos. Nos referimos a un intelectual que, ojalá, adquiera una franca responsabilidad política, en el presente y en el futuro, pues, hará falta para garantizar una transición democrática en una materia tan grave y delicada.

20/03/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/03/20/luis-barragan-disparen-a-la-democracia/
http://www.ventevenezuela.org/disparen-la-democracia-luis-barragan/
http://informate365.com.ve/luis-barragan-disparen-a-la-democracia/
http://ccsnoticias.com.ve/opinion/luis-barragan-disparen-a-la-democracia/
21/03/2017:
http://www.analitica.com/opinion/disparen-a-la-democracia

ATRILES PARA LA OTRA PÓLVORA

Propaganda de guerra
Luis Barragán


Desde sus inicios, el régimen ha propagandizado los caseríos, pueblos y ciudades, como si no le bastase el creciente control hegemónico de los medios radiales, televisivos y periodísticos. No ha habido un solo centímetro de pared, segundo de transmisión o byte de navegación que no sea portador de un mensaje – obviamente – mesiánico que, por una parte, cuida de la ponzoñosa alusión del adversario; y, por otra, revela una gigantesca inversión de recursos, pobladas las nóminas del Estado de muralistas artesanales o digitales, por determinados e identificables períodos. Sin embargo, por la vía del contraste, ahora es que se hace más visible el fenómeno.

Siempre ha sido una propaganda de guerra, cónsona con un premeditado terrorismo psicológico, cuya visibilidad la alcanzamos en la medida que se hace demasiado evidente la responsabilidad del gobierno en el desastre que vivimos,  sus explicaciones lucen manifiestamente absurdas y esgrime la violencia física y verbal, como  única respuesta. Violencia que no sólo se concreta por la injustificada persecución y represión política, sino por las agresiones a la vida cotidiana, aparentemente gratuitas, que las ejemplifican los sucesivos e infructuosos actos de sustitución del billete de cien bolívares y la reciente satanización de los expendedores de pan, por no citar el brutal acontecimiento en el que se convierte cada incursión de la tristemente célebre OLP, sin que impida la multiplicación del hampa y, faltando poco, la expansión del hampa organizada.

Pocos días atrás, suspendida la segunda sesión de la semana de la Asamblea Nacional, previendo cualquier incidente al convocar Miraflores una de sus inútiles y raquíticas marchas, las adyacencias amanecieron con la estampa de una elocuencia desenfadada. “Los colectivos toman Caracas en defensa de la ¡revolución!”, refiere la leyenda para la silueta de un sujeto que, rodilla en tierra, empuña y apunta con un costosa arma.

La declaración de guerra, publicada cual Gaceta Oficial en los muros de las transitadas calles y avenidas, en las que los más desesperados hurgan en las destrozadas bolsas de basura, donde una madre resignada intenta alimentar a su niño, no es una más.  Cada vez que se acerca la posibilidad de una sanción de la comunidad internacional por las prácticas feroces y antidemocráticas del gobierno venezolano, Nicolás Maduro amenaza con incendiar al país, sometiéndolo a eventos de consecuencias impredecibles, por lo que sus colaboradores lo interpretan inmediatamente con la campaña correspondiente.

La pieza comentada, responde a varios de los principios señalados por Arthur Ponsonby para la propaganda de guerra, de fácil ubicación en Wikipedia, pues, quienes proclaman una vocación de paz e inculpan al enemigo por alterarla, suelen promover la violencia como un hecho sagrado. Una mirada más atenta, nos impone de ciertas características típicas del fascismo que, al momento de escribir esta  nota, inferimos de dos títulos que hemos conservado con los años, como el de la Bienal de Venecia (“Fotografía e información de guerra. España 1936-1939”) y el de Alexandre Cirici  (“La estética del franquismo”), ambos editados por la meritoria editorial Gustavo Gili de Barcelona.

El sujeto en cuestión, no pasa hambre alguna y, acaso, oficial de las inconstitucionales Milicias Bolivarianas, tiene por costumbre una diaria cita con el gimnasio privado. De botas militares, brazalate apretado en el brazo izquierdo,  descubierta la cabeza, tiene el dedo sobre el gatillo en un gesto de virilidad y obediencia que parece no coincidir con las actuaciones frecuentes de los célebres colectivos que privilegian a los reporteros de la prensa, además, preferiblemente mujeres, para despojarlos de sus cámaras y teléfonos celulares;  toman literalmente por asalto las instalaciones de las universidades públicas; ordenan y    las colas de “bachaqueriles” beneficios, o distribuir ventajosamente las bolsas de comida que los esconde en el eufemismo: CLAP.

Los cómodos grafiteros del oficialismo, tupen las vías públicas, huérfanas del más elemental rayado para el tránsito automotor, con el cansando centellazo de una mano   de pintura. Por lo pronto, aunque pueda alegarse el derecho a la libre expresión, dejemos constancia formal de la prohibición de la propaganda de guerra, según el artículo 57 de la Constitución.

20/03/2017:
http://www.noticierodigital.com/2017/03/luis-barragan-propaganda-de-guerra/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=63322
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/748748
http://ccsnoticias.com.ve/opinion/luis-barragan-propaganda-de-guerra
Fotografías: LB (Caracas, 03/17). [Como puede observarse, la estampa de la guerra sucia derivada de los comicios parlamentarios de 2015, deja sus huellas también - traspapelándose - en una obra pública que, por cierto, fue atril de pulcritud].

FRENTE A LA MILITARIZACIÓN DE LA POLÍTICA

Parlamentarización de la sociedad
Luis Barragán


Una de las más urgidas tareas de la transición democrática, será la de reordenar y devolverle al país las inmediatas posibilidades para el debate abierto, libre y responsable de sus problemas. Vale decir, bajo el imperio de la racionalidad, el respeto, la tolerancia, la concordia y la convivencia que resultan indispensables, añadida la recuperación de un lenguaje público cónsono.

Mal que bien, antes de la llegada del presente siglo, hubo discusión en todos los ámbitos de la vida social. Naturalmente, el parlamentario y el edilicio, mas no había partido político, sindicato, movimiento estudiantil, colegio profesional, gremio empresarial, vecindario, club recreacional o comité de usuarios, que no polemizará generando la noticias en el círculo virtuoso de un dinamismo social que permitía el descubrimiento de actores y roles representativos y ciertamente competitivos.

Podemos citar muchos ejemplos, pero – creemos – uno de los más estelares fue el de la nacionalización del petróleo a mediados de los setenta del XX que hizo de la coincidencia y de la discrepancia, ocasión valedera para que todos versionáramos la materia. Los grandes discursos escenificados en el Congreso de la República, ocupando la atención de propios y extraños, sintetizaron las miles de conferencias, ruedas de prensa, pronunciamientos, los más modestos o grandilocuentes intercambios en los que rivalizaban no sólo las ideas, sino también los intereses cercanos o lejanos que se sentían y presentían dignos de articular y defender.  Acotemos, nos familiarizamos con un vocabulario técnico que aportaron los especialistas, periodistas, gerentes y dirigentes políticos, como puede constatarse en la prensa escrita de la época.

No pretendemos una glosa paradísiaca del país que fuimos, pero – sin duda alguna – luce demasiado el contraste con el de un presente que lo revela tan sometido al terror psicológico del régimen, peor que el de sus efectivos actos de fuerza, deseándolo abúlico, taciturno y resignado, obsceno y trivial, obediente y no deliberante como – paradójicamente – no lo es la Fuerza Armada. Régimen que ha militarizado a la sociedad, en los hechos y en el lenguaje, aspirándolo a la obediencia ciega y vertical, conformista, cumplidora de las órdenes por muy absurdas que fuesen, prisionera del eufemismo, secuestrada en el círculo vicioso de los peores elencos políticos que hemos tenido en nuestro historial republicano.

La parlamentarización de la sociedad, en sentido contrario a su militarización,  valorada y reconquistada la democracia liberal que da el piso esencial para su perfeccionamiento, apunta a un destino inevitablemente compartido. Superar la crisis prolongada, cuyas nefastas consecuencias muy apenas comienzan, obliga a trabajar en torno a las coincidencias  y disidencias que, identificadas como tendencias imposibles de silenciar, permitirán eficazmente allanar el camino para solventar los problemas en paz y en libertad, aprendida – ojalá – la lección de todos estos años de interesada confusión.

19/03/2017:
http://guayoyoenletras.net/2017/03/19/parlamentarizacion-la-sociedad
Fotografías: LB (Caracas, 03/17).

EJERCICIO DE PRECISIÓN



De la Populorum Progressio, hoy
Luis Barragán

Medio siglo atrás, PABLO VI  proclamó el desarrollo como el nuevo nombre de la paz mediante su encíclica “El progreso de los pueblos” (PP)  [1], fruto también de las deliberaciones del Concilio Vaticano II que, incluso, cita a tres autores que ejercieron influencia en nuestro país, como Luis José Lebret y Manuel Larraín, fallecidos en 1966, y Jacques Maritain, que lo hará en 1973.  Importa una relectura de la carta papal a la luz de la dramática realidad venezolana actual y del inevitable fenómeno de la globalización, permitiéndonos algunos enunciados para una futura exposición.

Una inicial constatación, suscribiendo a TOSO [2],  la carta encíclica no propone la abolición del libre mercado, ni de la iniciativa privada y social, importándole una concepción humana del desarrollo. Anunciado con décadas de anticipación, ahora, el colapso del post-rentismo, nos sorprende con la sobreimposición de las consignas políticas de un régimen que, faltando poco, igualmente ha invocado el mensaje cristiano por el obsceno oportunismo que le caracteriza, temiéndole a un debate sobrio y generalizado de sus intenciones, pretensiones y realizaciones.

La PP denunció las condiciones de subdesarrollo en las que se encontraba mayoritariamente la humanidad, en contraste con las de los países desarrollados, subyaciendo una cierta interpretación sociológica que el tiempo ha diluido, familiar al enfoque que se hizo del variopinto tercermundismo [3]. Un vistazo rápido, nos advierte su pertinencia en una Venezuela que padece hambre, desnutrición infantil, miserias, enfermedades crónicas, ignorancia, bajo una oligarquía de la monoproducción que afecta el crecimiento físico y desarrollo mental de la población (PP: 1, 7, 9, 45, 67).

Además, al transitar el aludido colapso, nos sedujo la “más violenta tentación” para arrastrarnos a uno de los “mesianismos tan prometedores como forjadores de ilusiones”, pillándonos en el curso avanzado de un régimen totalitario (PP: 11). Capaz de ejercer la violencia física y, aún más, psicológica en el intento de neutralizar y liquidar toda disidencia, suele hacerlo en nombre de una – por siempre  - indefinida alternativa a las injusticias del capitalismo.

¿Cuál capitalismo venezolano?

El documento pontifical sólo aparentemente  concedería  razón a los publicistas del gobierno venezolano que, por ignorantes, probablemente tardarán en saber de él  [4]. Obviando lo acontecido en el socialismo real de la década de los sesenta del siglo XX, faltando poco para la emblemática crisis política de Checoeslovaquia, PABLO VI acentúa la crítica hacia el capitalismo liberal, autorizándonos a una sucinta consideración sobre la contrastante Venezuela de la presente centuria.

Consecuente con la Enseñanza Social de la Iglesia, estimando un peor daño de la tecnocracia que del mismo liberalismo, apunta a algunos de los elementos de la naturaleza capitalista: provecho, concurrencia, propiedad privada como motores esenciales del progreso económico,  ley suprema de la economía y derecho absoluto. Ilimitado y moralmente desobligado, bajo los abusos del imperialismo del dinero, desvalorizador del trabajo que, en los países desarrollados, procura el equilibrio de los intereses encontrados de los concurrentes, negándolo al sistema mundial: hay acuerdos, convenios o solidaridades empresariales que no tienen equivalencia en la relación con los países pobres, sujetos a un injusto intercambio comercial (PP: 26, 37, 60, 61, 70).

Coincidamos o no, con la propuesta liberal, por una parte, importa reconocer que el desarrollo (post) capitalista del presente siglo, ha garantizado una superior calidad de vida, libertad y bienestar a sus habitantes, confrontando otros problemas graves (armamentismo, calentamiento global, inmigración), teniendo por eje el provecho individual, la libre concurrencia y la propiedad privada; está orientado hacia la sociedad de la información y del conocimiento estratégico que, negadas o ganadas para la globalización, no requieren de la explotación de terceros, cuya exportación de materias primas ya no ostenta la vieja jerarquía; tiende a las islas de prosperidad, incluso, ganando cada vez mayor autosuficiencia energética, frente al resto de una humanidad desamparada y prisionera de los conflictos más indecibles, sumado el fundamentalismo religioso. Acotemos, ausente del documento papal,  fuerza la mirada al monumental fracaso del socialismo real, tardíamente reconocida su implosión económica, que hoy expone  la exitosa incursión capitalista de China y la que desea  Vietnam, preservando celosamente el absolutismo político, al lado de la terquedad de una lastimosa, pero belicista Corea del Norte que dista demasiado de los niveles de vida alcanzados por Corea del Sur.

Mal podrían los publicistas del socialismo bolivariano, a menos que algunos de sus intelectuales en extinción tenga la ocurrencia de citar al Papa, pretender que nuestros males derivan de las brutales prácticas capitalistas, pues, sencillamente, tienen casi dos décadas gozando de una altísima concentración de poder y todos los indicadores sociales y económicos que escapan de su deliberada ocultación, remiten a una inédita crisis humanitaria con las nefastas y prolongadas secuelas del caso.  A lo sumo, realizando un capitalismo de Estado, el socialismo (ultra) rentístico ha generado un mercado para las mafias, a los más altos elencos del poder únicamente se les garantiza una férrea apropiación privada, exporta grandes capitales en la era del control de cambio, emplea una grandilocuente retórica legal para aludir al trabajo que ha hundido éticamente como noción, y no le ha importado matar literalmente de hambre a la población para expropiar a las empresas que le sobreviven, convirtiéndolas en penosos fantasmas.

Luego, la denuncia bolivariana del capitalismo, es un ardid más en el  intento de legitimarse – valen mucho las cursivas – ideológicamente.  Y una lectura interesada y superflua del Papa  Montini, le reportaría algunos dividendos frente a los más incautos.

Globalización: dos vertientes

TOSO enfoca hacia el fenómeno de la globalización que,  más allá de la caída de las barreras proteccionistas tradicionales, nos encamina a una  red de conocimientos, interacciones y comunicaciones que redunda ventajosamente en el plano de las inversiones, productividad y progreso social, bajo el impulso adquirido por las economías de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea. Cuenta con una vertiente virtuosa, la que lleva al crecimiento más fuerte, mejor equilibrado y propicio para el desarrollo de los países más pobres; y una viciosa, la encaminada a la marginación o exclusión,  la “desencoladura de la hacienda de la economía real”, el predominio de la economía sobre la política, la erosión social, la “movilidad salvaje de las poblaciones”, las desigualdades, la homologación de las culturas, la insolidaridad [5].

Naturalmente,  PABLO VI  no previó los problemas que acarrearía la interdependencia que atisbó, enfatizados los otros y muy propios de la dependencia. El enderezamiento de las relaciones comerciales entre los países pobres y ricos, no bastando el libre cambio de materias primas y productos manufacturados,  acarrea un deber de solidaridad que conduzca a la caridad universal que tenga el debido soporte institucional, aunque alerta sobre dos grandes obstáculos: el nacionalismo y el racismo, para la necesaria mancomunidad de esfuerzos, conocimientos y financiación (PP: 44, 57, 59, 62, 63).

Las realidades internacionales, complejas y cambiantes, no encuentran fácil cauce ético y moral en sus áridos terrenos, aunque una activa sociedad  civil  logra prender con fuerza, por ejemplo, en el ámbito humanitario, ecológico,  académico o periodístico, cobrando importancia la reminiscencia de la encíclica de Montini, después, perfeccionada por otras que, ante el signo de nuestro tiempo,  claman por un bien común universal.  Y, a pesar de las tendencias  ciertamente resistidas a la globalización, como ocurre hoy con Estados Unidos y Gran Bretaña,  han sido aprovechada por varios de los países emergentes que, medio siglo atrás, eran exponentes de una pobreza que sorprende.

Por cierto, resistencia que no debe confundirse a la de una vertiente globalizadora maldita, como es  la de una expansión orgánica del terrorismo, integrismo religioso o tráfico de drogas, capitales delictivos, armas u órganos humanos.  Paradójicamente, como ocurre en el caso venezolano, evidenciándose cada vez más el Narco-Estado, los regímenes de vocación totalitaria tienden a rechazar la vertiente bondadosa para preservarse, realizando la maldita; e, incluso, por una parte, desdibujándolos, promueven y adoptan mecanismos de integración de un estricto sentido político, esencialmente defensores del continuismo gubernamental de las partes que los suscriben, sin otra utilidad real – económica y social - para sus pueblos; y, por otra, entendiéndolos como eminentemente explotadores, claman por la ayuda - principalmente financiera -  de los países desarrollados, aunque – de recibirlas – rehúsan cualquier rendición de cuentas.

Precisamente, la carta encíclica que nos ocupa, luce oportuna para la propaganda oficialista por sus exigencias de solidaridad, ayuda y asistencia a los países pobres. Asimismo, por no ventilar el drama humano, social y económico de los países del llamado socialismo real que, más de veinte años después, se desmoronaron, conociéndose las consecuencias de la exclusiva dirección política de la economía, el mercado planificado y la propiedad estatal, ausentes las libertades fundamentales para la realización de la persona humana.

El destino universal de los bienes

La carta encíclica expresa: “… Si la tierra está así hecha para que a cada uno le proporcione medios de subsistencia e instrumentos para su progreso, todo hombre tiene derecho a encontrar en ella cuanto necesita” (PP: 22).  Los bienes creados – continúa – deben valorizarse a través del esfuerzo inteligente y perfeccionarse mediante el trabajo, debiendo equitativamente alcanzar a todos y, cualesquiera sean los demás derechos, como el de propiedad y libre comercio,  facilitarlo.

Recordando aquello del que no trabaja, no come,  juzga severamente la codicia o avaricia, señal de un subdesarrollo moral, yendo a la utilidad pública de la propiedad, cuyos conflictos – entre derechos privados adquiridos y exigencias comunitarias primordiales – deben resolver los poderes públicos (PP: 18, 23). Luego, el principio del destino universal de los bienes, lejos de la generosa abstracción de uso ocasional y demagógico, apunta a las fórmulas históricas que lo concretan.

Evidentemente, la citada crisis humanitaria que sufrimos, expresión tardía y conclusiva de las otras que, muy acaso, inadvertidamente se acumularon y manifestaron, apunta al impune incumplimiento del principio. Se dirá que, al finalizar el siglo anterior, registramos una creciente pobreza extrema con reducidos círculos sociales que se apropiaban de la renta petrolera, pero nunca antes habíamos llegado a cotas indecibles de desabastecimiento e inexistencia de los alimentos, medicamentos y productos de higiene personal, con cifras macroeconómicas que el Estado teme revelar según el mandato legal, añadidas las casi treinta mil muertes violentas y prematuras que afectan a los sectores más jóvenes y vulnerables de la población, agravado todo por un discurso populista que tuerce las realidades y, a la vez, inculpando a terceros, pretende todavía  generar expectativas resueltamente infundadas.

Entonces, de comparar la situación actual con la del país que heredó, el socialismo – no por azar – (ultra) rentista, mejor simbolizado por las bolsas de basura destrozadas que toman por asalto familias enteras con hambre, ha significado un enorme retroceso. Y, a la luz del documento pontificio en cuestión, nos imponemos rápidamente de las tres facetas de un régimen que, valga la coletilla, ha excretado un elenco de privilegiados con ningún o poco trabajo que legítimamente los justifique, confiscando los más altos ingresos petroleros obtenidos en nuestra historia y, faltando poco, inmiscuidos en prácticas delictivas que llaman la atención de la justicia internacional: “Con lastimera voz los pueblos hambrientos gritan a los que abundan en riquezas” (PP: 3).

Por una parte, apartando la sistemática persecución y represión ejercida, la autodenominada revolución pacífica ha extendido e intensificado su crueldad para imponer una regresión de las condiciones materiales y espirituales de vida de los venezolanos, muy distante del progreso armónico y de los equilibrios indispensables, ofreciéndose la violencia como una tentación, aunque compartamos la convicción de  que “en modo alguno se puede combatir un mal real si ha de ser a costa de males aún mayores” (PP: 29, 30 31).  Por añadidura, valorada la misión que ha cumplido Caritas Internacional (46), apenas un ejemplo, es necesario no olvidar que esta organización eclesiástica también intentó una generosa ayuda humanitaria para el pueblo venezolano, pero los medicamentos y suplementos alimenticios  fueron confiscados por el SENIAT con destino incierto [6].

Por otra, ha desconocido y violentado el derecho a la propiedad privada que contribuye mejor a la realización del destino universal de los bienes,  afectando la independencia de las personas y la autonomía de las comunidades, en beneficio de un Estado que, por la vía de una abusiva y generalizada expropiación quebrantó y quebró  la economía e, incumplido el principio de subsidiariedad, condenando a la población a su ineficacia, despilfarró y saqueó  la riqueza común: a la desindustrialización acelerada, se une la improvisada y contraproducente Ley (habilitada) de Tierras (PP: 29), condenándonos a las importaciones de alimentos para las cuales ya no existen recursos suficientes, por no mencionar – en la era del control de cambio – la masiva exportación de capitales ilícitos de una casi imposible investigación y sanción (24).  Resulta necesario aclarar, con CIERCO, que, aún en los casos de una extrema comunidad de bienes, no tiene sentido alguno si ella es y garantiza su indigencia [7].

Después, el documento pontificio estima necesarios los programas orientados a garantizar la solidaridad hacia los pueblos subdesarrollados, añadidas las inversiones públicas y privadas, los préstamos y otras ayudas gratuitas que no comporten injerencia, la calificación de los recursos humanos, y los cuales no bastan si no se construye un mundo distinto (PP: 33, 47, 54, 70). Un fondo mundial, alimentado con una parte de los gastos militares, contribuirá al esfuerzo (51). No obstante, a juzgar por las demandas internacionales de una ayuda sistemática de los países desarrollados, reclamo aupado por el régimen actual venezolano por todos estos años, intentando lo propio al auxiliar a las comunidades pobres con motivo de la visita del extinto presidente a Nueva York, en un claro afán de demagogia, la creación de un fondo como el aludido, comporta como contraprestación la inmediata corrección de distorsiones, por decir lo menos, en el ámbito económico interno: guardando las distancias por su naturaleza y alcances,  el Fondo Monetario Internacional (FMI), satanizado hasta el hastío, podría auxiliar al gobierno venezolano en la medida que cumpla con un programa de ajustes y reestructuración que evite la repetición del problema, pero no lo ha hecho ni lo hará – perdiendo su propia identidad y estabilidad – ya que la condena al sacrificio inútil y a la radical incertidumbre constituyen claves para su permanencia.

Una encíclica de interpelación

La carta encíclica de PABLO VI, testimonio de una larga, sostenida y coherente reflexión de la institución eclesiástica, interpela a la Venezuela actual envuelta en un inédito drama humano, aunque los sectores más avisados del oficialismo puedan manipularla con motivo de  su 50° aniversario en razón de la crítica esgrimida al capitalismo liberal, la demanda de ayuda a favor de los países más pobres y la omisión que hizo del socialismo real de su tiempo.  Proclamado el bien común universal, ofrece válidas orientaciones para la presente etapa de una globalización que tiene resistencias, aunque privilegie nociones superadas en torno a la dependencia, no sin dar pistas de claridad para las relaciones otrora pendientes de interdependencia.

Reivindica caros principios que, en su momento, despertaron la polémica y estimuló un proceso más o menos importante de diferenciación en los sectores cristianos políticamente comprometidos, a juzgar por su inmediata recepción en nuestro país. Incluso, una rápida muestra de la prensa de 1967, ofrece indicios de una discusión todavía útil, pues, a modo de ilustración, revalidamos un comentario del nada conservador  sacerdote jesuita MARTÍNEZ GALDEANO: “La propiedad privada de los bienes productivos cumple su razón de ser natural cuando defiende o afirma con eficacia a la misma persona y a su libertad”, sentencia que nos tienta – sin ceder – a una reflexión sobre las ideas política y económicamente sensatas que todavía esperan en este siglo XXI [8].

Por creerlos realizados y hasta consolidados, nos solemos debatir sobre los principios y valores, tomándonos fácilmente por asalto la premodernidad hacia la que retrocedemos. El documento pontificio ofrece una oportunidad para coincidir y discrepar, en la inevitable tarea de reconstrucción del país que nos tocará.

NOTAS
[1]        Lanzada el día 26 de marzo de 1967 (Pascua de Resurrección), disponible en: http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum.html
[2]        TOSO, Mario (S/f) “Globalización y Populorum Progressio”, disponible en: http://www.caritas.es/imagesrepository/CapitulosPublicaciones/939/03%20-%20Globalizaci%C3%B3n%20y%20Populorum%20progressio.pdf
[3]        Preguntaba LEBRET: “¿No era normal que hubiese países proletarios, del mismo modo como en las naciones industriales habían existido núcleos o estratos proletarios de población?”. Vid.  LEBRET,Luis José (1969) “Desarrollo=Revolución solidaria”. Desclée de Brouwer, Bilbao: 44.
[4]        HERNÁNDEZ atina al observar: “La estrategia de supervivencia del socialismo del siglo XXI está en manos de dos o tres mediocres agencias de publicidad, no del Frente Francisco de Miranda ni del buró político del Partido Comunista de Cuba. Quien recorra el dial de las emisoras gubernamentales, la cadena de televisoras, la concatenación de periódicos y el bloque de cuñas que saturan todos los medios constata que la gran crisis es que el vacío satura las ideas, con el perdón de la termodinámica”. Vid. HERNÁNDEZ, Ramón (2017) “Pensadores en extinción”, El Nacional, Caracas, 18/03, disponible en: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/pensadores-extincion_85937.
[5]        TOSO, M. Op. cit.: notas 1 y 2.
[6]        S/a (2016) “Seniat se apoderó de carga de medicamentos de Caritas de Venezuela”, El Nacional, Caracas, 23/11, disponible en: http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/seniat-apodero-carga-medicamentos-caritas-venezuela_519.
[7]        CIERCO, Eduardo (1967) “Concepto de la propiedad y de la expropiación forzosa”, en: AA. VV. “Comentarios de Cuadernos para el Diálogo a la Populorum Progressio”. Edicusa, Madrid: 31, 33, 39.
[8]        MARTÍNEZ GALDEANO, Fernando (1967) “La encíclica social de Paulo VI”, SIC, nr.  , disponible en: http://gumilla.org/biblioteca/bases/biblo/texto/SIC1967295_219-222.pdf. Esperando por una versión íntegra del texto, fundado en los cables internacionales de noticias, en la misma semana de su publicación, CALDERA saludó la carta encíclica considerando  la justicia social internacional como tema central, mientras que otros sectores llegaron a calificarla hasta de un “marxismo recalentado”. Por momentos, con la muerte de Konrad Adenauer, distrajo su atención sobre la encíclica. Vid. CALDERA, Rafael (1967) “La nueva encíclica”, El Nacional, Caracas, 31/03; y  CAÑIZÁLEZ Andrés (2007) “Las exigencias de la Populorum Progressio”, SIC, nr. 694: http://gumilla.org/biblioteca/bases/biblo/texto/SIC2007694_175.pdf.-  La tentación es la de versar sobre las más razonables alternativas al socialismo (ultra) rentístico,  como se plantearon muy a principios de la década de los noventa de la pasada centuria, reapareciendo infructuosamente en sus postrimerías.  Convengamos que, si bien es cierta la “profunda aprehensión hacia el liberalismo económico y especialmente hacia sus excesos economicistas”, según indica AVELEDO COLL respecto a CALDERA, no menos lo es que tardía y parcialmente aplicó algunas de las medidas satanizadas por “neoliberales” en la etapa final de su segundo gobierno, contrariando la prédica electoral. Cfr. AVELEDO COLL, Guillermo (2016) “Caldera en la hora neolberal”, en: ARRAÍZ LUCCA, Rafael [Compilador y prologuista] “Rafael Caldera: estadista y pacificador. Centenario de su nacimiento”. Ediciones B – Fundación Konrad Adenauer – Universidad Metropolitana, Caracas: 62.

21/03/2017: