sábado, 9 de septiembre de 2017

MANSEDUMBRE Y DESCOMPOSICIÓN

Diez comentarios sobre eventos que nunca debieron ocurrrir
Hermann Alvino

Hay lecciones opositoras que se pueden extraer a partir del triunfo de algunas revoluciones:
1- Los bolcheviques, casi todos fracasados en la vida -como Chávez y sus herederos-, no tenían posibilidad de llegar al poder, puesto que siempre fueron minoría, pero se impusieron luego de varias chapuzas militares y políticas de unos adversarios divididos e indecisos.
2-Sin duda que eran temerarios, como los nazis, quienes tampoco eran el partido mayoritario, pero se les otorgó el mandato para formar gobierno, frente a adversarios igualmente divididos.
3- En ambos casos, sus opositores pensaban que aquella gentuza actuaría de acuerdo a las leyes, y que con la crisis europea de la primera postguerra, el inevitable desgaste los sacaría del poder, olvidando que si se tiene un proyecto totalitario, desde el poder se pueden cambiar las leyes a placer, aniquilando toda oposición, sea de forma legal o enviando tropas de asalto –civiles y/o militares- para imponerse.
4- Por tanto, la falta de unidad política, de visión estratégica, y de un proyecto de país, fueron las tres características que permitieron unas revoluciones que nunca debieron ocurrir.
5- Repasando el video del discurso de orden antes de la primera constituyente chavista, que con motivo del 5 de julio de 1999 Jorge Olavarría descargó en aquel último Congreso, se puede percibir el ambiente bovino de aceptación de la inminente realidad, descrita por el orador; algo evidente para cualquier venezolano pensante, a partir del comportamiento del chavismo en el poder desde hacía seis meses, más no para la mayoría de aquellos congresistas opositores, quienes ni siquiera intentaron ponerle trabas legales a la estrategia del barinés, aún teniendo la Corte Suprema de Justicia como instancia para eventualmente retrasar algunos eventos. Demasiada autocomplacencia y desconexión de la realidad de aquella casta que dominó al país durante cuatro décadas.
6-A partir de allí todo se desarrolló con el mismo patrón, esto es, falta de unidad real en la oposición, y el insistir en la creencia de que el chavismo actuaría democráticamente. Ni siquiera el desdén de Chávez luego de perder el referendo sobre la reelección eterna los hizo cambiar de idea, ni el fraude electoral de Maduro, ni la manipulación de fechas de los lapsos del mandato presidencial luego de la muerte del barinés, más aún, en aquella oportunidad, mientras Escarrá hipnotizaba al país con su definición de “sobrevenido”, la oposición organizaba una campaña electoral sobre bases totalmente ficticias, como eran la total falta de control de padrón electoral, de las máquinas de votación y del escrutinio; una irresponsabilidad que incluso al manifestarse en su cruda realidad con la derrota de Capriles, se negaron a reconocer, con aquello de que “el tiempo de Dios es perfecto”…
7- Permitir mansamente que Maduro fuera Presidente equivalió a aquella investidura bolchevique y nazi, pensando que el tiempo lo laminaría, y que actuaría conforme a la Ley, olvidando nuevamente que la Ley siempre está a la orden del poder totalitario, y de allí la Asamblea Constituyente. Permitir sin rebelión que Maduro fuera Presidente por vía de un fraude electoral, fue lo mismo que hizo Caldera al liberar a Chávez sin siquiera someterlo a juicio, esto es, dejar suelta a una bestia que se sabe actuará como tal, porque ésa es su naturaleza. No aprendieron nada de la Historia.
8- Al igual que en aquella Rusia y Alemania, se ha llegado a un punto donde el chavismo es autosustentable, sin importar el sufrimiento extremo de la población, algo que tampoco les importó a bolcheviques y nazis. Con la fuerza de las armas el régimen se encarga de inertizar cualquier brote disidente, acusándolo igualmente de contrarevolucionario y traidor a la patria. Luego de todos estos años, surge la duda de si esa desunión y carencia de una estrategia global de poder –democrático-, y la ausencia de un plan de país que caracterizan a la oposición, tal vez siempre existieron, pero se diluían dentro de la bonanza petrolera, para aparecer en su verdadera magnitud luego de que se tuvieran que enfrentar a un poder no democrático y dispuesto a aniquilarla.
9- Probablemente la democracia lleva en sus entrañas el germen mismo de su autodestrucción, al dejar mano libre a cualquier manifestación del pensamiento, incluso el antidemocrático, que juega con las esas mismas reglas democráticas, pero para acabar con dicho sistema. La lección no aprendida es que bajo ninguna circunstancia a esa gente no se le puede permitir el acceso al poder.
10- Probablemente, y dados lo síntomas de descomposición moral y política del sistema previo a 1999, era inevitable que algún día en Venezuela llegara al poder algo parecido al chavismo; lo que no es de recibo es que lo haya hecho a cuenta de la pasividad, laxitud y ceguera de aquella casta política, cuyo abordaje a la realidad aún perdura, con resultados a la vista, esto es, que a menos que ocurra un evento extremo, o que el régimen cometa un enorme error estratégico, el chavismo seguirá en el poder por mucho tiempo. Es lo que pasa cuando al pueblo se le deja solo, proyecto, sin liderazgo ni armamento, para convertirse en un instrumento dócil quienes deberían estár en la cárcel, o colgados de un poste.

Fuente:
https://www.facebook.com/hermann.alvino/posts/1451138531589446
Piezas: Rob Lee.

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