jueves, 13 de abril de 2017

DE UNA PREDECIBLE ENTREVISTA DE TV

Con tristeza, Numa
Luis Barragán

Modestamente, aspirante  a la práctica católica, se hizo hábito suscribir algún texto alusivo a la Navidad y a la Pascua de Resurrección. Esta vez, iniciándose la Semana Santa, deseábamos referirlo exclusivamente a nuestra consecutiva vuelta dominical a la Santa Misa,  desde hace alrededor de diez años, gracias a la celebración de la Iglesia de San Francisco, en Caracas. Sin embargo, luego del quizá innecesario tono  testimonial, a raíz de unas declaraciones públicas, luce ya inevitable aludir al Padre Numa Molina.

Brevemente, quizá por aquello de la fe que no se entiende sin una recurrente crisis, nos desacostumbramos y, a la postre, nos desentendimos del profundo significado de la celebración eucarística. Nunca dejamos de insistir, escuchando con mayor interés las homilías más elaboradas, como la de un obispo auxiliar que visitó una parroquia cercana a la casa, aún recordada, hasta que acudimos una tarde a San Francisco y quedamos muy impresionados por las palabras del recordado Padre Arizmendi, interpretados los acontecimientos a la luz del Evangelio con una sabiduría que, luego, la corroboramos en el resto de los sacerdotes jesuitas; por cierto, con los que tuvimos siempre una irreductible afinidad al adquirir y leer temprana y frecuentemente la revista SIC del Centro Gumilla, entusiasmando al adolescente cursante de un liceo público.

Acudimos con regularidad al histórico templo caraqueño y, entre el Adviento de 2007 y el de 2010, semanalmente tomamos nota y fichamos las homilías de cada domingo, comprendiendo mejor la celebración. Y, con muchísima atención y creciente afecto, se nos hicieron tan familiares los Padres Alvaro Lacasta José Luis Gárate, Jesús Pino, Roberto Martialay,  Braulio Velasco, José Joaquín Albístur, Numa Molina y José Martínez de Toda.

Inadvertida, pero muy intensa etapa de (re) aprendizaje, sistematizamos estos apuntes junto a  Josep Rovira Belloso (“Leer el Evangelio”, Barcelona, 1980), resultando decisivas dos lecturas: Claude Flipo (“Invitación a la oración”, Bilbao, 1991) y Alberto Beckäuser (“Liturgia de la misa”, Bogotá, 2006), sabiendo de las reflexiones  de José Antonio Pagola, recomendado cada domingo. Solíamos colocar los esquemas semanales en el período inicial del grupo Homilías, al incursionar en Facebook hacia 2008, aunque hoy apenas el tiempo alcanza para replicar  las contribuciones semanales de Martínez de Toda, Joel Nuñez Flautes, los sacerdotes que incursionan en el portal digital Fe Adulta e Isabel Vidal de Tenreiro.

Salvo el comunicado de la Conferencia Episcopal decididamente leído por el Padre Gárate, rechazando la reforma constitucional de 2007, con el aplauso casi unánime de la feligresía, muy pocas o ninguna vez se ventiló en el púlpito el problema político actual y concreto. Ni siquiera el Padre Numa que, según nuestras notas, escuchamos desde su homilía del 25/10/09, pues, damos fe de ello, que sepamos, jamás tocó ningún asunto directa o indirectamente vinculado con el gobierno.

El Padre Numa accedió a la rectoría de San Francisco y con legítimo entusiasmo, emprendió los trabajos de restauración del templo, comentándonos – junto a otros fieles – varias de las vicisitudes de una obra importante, añadido el celo por la honesta ejecución de los trabajos. Acotemos, en una ocasión, llegó a la Asamblea Nacional una solicitud de crédito adicional para culminarlos, por lo que intervinimos en el debate para respaldarlo, aunque – lo admitimos – olvidamos argumentarlo como una obra histórica dispuesta a todo ciudadano con independencia de sus creencias, tratándose de un generoso aporte del Estado, favorecida la emoción católica: horas antes, quizá un dato irrelevante, el sacerdote se nos mostró distante al apersonarse en la cámara a propósito de la lamentable  muerte de un jesuita hacia el sur del país, noticia que conocimos a primera hora del día por la llamada de Rafael Contreras, primo de la víctima.

Ya se sabía de la pública militancia del Padre Molina en el PSUV, defendiendo persistentemente a Chávez Frías y a su sucesor. Ya no era asiduo de San Francisco, por lo geográficamente distante, aunque los ejercicios ignacianos del Padre Martínez de Toda, la fecha aniversaria de CIETAYS y, cuando se puede, sus misas nos convocan, dada la afortunada cercanía que tiene con la sede legislativa.

De modo que agradecemos el proceso (auto) formativo que estimularon los sacerdotes del céntrico templo  caraqueño, pero, a la vez, por estos años recientes, hemos  lamentado la postura asumida por el Padre Molina, en cada oportunidad de un mayor apoyo al régimen. E intentado la mayor prudencia posible, tratándose de un pastor de la Iglesia.

Personas tan afectas, como María Efe y Luis Tarrazzi, a través de las redes, con razón han deplorado esa postura, sobre todo porque – desde 2014 – se ha manifestado con ímpetu el carácter regresivo y represivo del régimen. La muerte injusta de numerosos jóvenes, la selectiva y masiva represión de la disidencia, la hambruna inédita y generalizada, la censura y el desconocimiento a la voluntad popular, encuentran en el Padre Numa Molina un silencio que asombra al contrastarlo con sus homilías y la empecinada como elocuente exaltación de su militancia partidista.

No le negamos el derecho a simpatizar política e ideológicamente, inspirado por una señalada teología de la liberación, resistiéndonos a cualesquiera reproches públicos, dado el inmenso respeto y admiración que tuvimos por el que ejercía en el púlpito con inspirada claridad el mensaje de Cristo, pero sentimos que ya es necesario deslindarnos, porque el de Nazaret es el que recibe el gaseo mortal de la Guardia Nacional y las incursiones inauditas de la OLP, los abusos y disparos de los colectivos armados frente a los más indefensos, el de las injustas, inciertas e interminables colas para tratar de acceder a un insumo básico, el que sufre la pasión y muerte  lentamente al faltar los medicamentos, sobrando  los proyectiles adquiridos en negociaciones internacionalmente reconocidas como opacas.

Para colmo, en días pasados, Noticiero  Digital reseñó la entrevista que le hicieran en el canal ocho  que pagamos todos los venezolanos, mas es de exclusivo uso y abuso del madurato. Constatada la emisión (http://vtv.gob.ve/numas-molina-decir-que-en-venezuela-hay-dictadura-es-una-ligereza-tremenda/), el Padre Numa calificó de una ligereza tremenda y apresurada,  tildar de dictadura al gobierno, a propósito de los pronunciamientos de la Conferencia Episcopal.

Abundando un poco más, niega la dictadura porque está la gente manifestando en la calle y el entrevistado compartiendo libremente con sus entrevistadores,   debiéndose a los fieles de la oposición como a los del gobierno, enfatizando que el  diálogo es el camino en el que ha persistido el Papa Francisco. Por lo pronto, no ve la represión que se empina ante una ciudadanía desarmada y, en el mejor de los casos, víctima de gases de guerra; la emisora de televisión es de empleo propio de la tendencia predominante en el poder, siendo absolutamente predecible el desarrollo mismo de la entrevista; salvo alguna diligencia personal que haya hecho, cuya  privacidad la haría insuficiente, esperábamos una más activa defensa de los derechos humanos conculcados a todo el mundo, fuere del gobierno o de la oposición; y, aunque le aterroricen los párrafos de la Conferencia Episcopal, mayor terror ha debido provocarle la burla gubernamental al llamado de paz y diálogo del Papa Francisco.

Nos entristece el caso del Padre Numa, a quien respetamos por su dignidad como persona humana y condición sacerdotal, pero peca por omisión y, siendo la fecha  propicia para una profunda reflexión y auto-revisión,  va más allá al convertirse en cómplice de una evidente dictadura que ni elecciones acepta, por manipuladas que fueren.  Ojalá rectifique, es nuestro deseo como modestos aspirantes a la práctica católica.
 
10/04/2017:
Publicado bajo el título “Con tristeza, padre Numa Molina”: http://www.noticierodigital.com/2017/04/luis-barragan-con-tristeza-padre-numa-molina/

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