sábado, 25 de junio de 2016

BESÓMANOS

EL MUNDO, Barcelona, 22 de junio de 2016
CABO SUELTO
Negros en campaña
Antonio Lucas

Los negros han entrado como activo al final de la campaña electoral a cuenta de un choque de manos (Pedro Sánchez) y de un beso de revancha (Sáenz de Santamaría). Así es la estupidez de algunos políticos, contagiosa. Andan convencidos de que ciertos gestos mínimos pueden disimular la máxima impericia en la que encalló esta campaña más o menos hacia el 21 de diciembre. Una vez agotados los mercados de abastos, la falsa espontaneidad de la puerta fría y el posado con varias camisetas del fútbol (incluso a la vez), llegan los negros.
El tremendismo de ir besando gente es una gimnasia electoral catastrófica. Para no dejarse besar hay que tener mucha resistencia, porque los candidatos y sus séquitos insisten tirando los morros por delante hasta que cazan a un desprevenido (o a un espontáneo) y le estampan en cualquier parte un romancero de naderías con la flor de su saliva. Qué país. Cualquier día el poeta Rajoy dedica la jornada a dispensar besos a todas las alcachofas del campo (sublime emoción la suya), pues ya nadie sabe dónde agarra la mata de la intención de voto.
El antirracismo español en fecha de elecciones es a veces peor que el racismo manifiesto. Por falso. Por oportunista. Por barato. Por violento, incluso. Un extraño rito intolerable. El negro, el inmigrante, el distinto, el pobre, el jodido a tiempo completo es una postal de uso corriente cuando se huele a domingo de urnas. Luego los devuelven al sumidero. A la invisibilidad y el arresto, que es su patria de acogida cuando la política alcanza sus últimos objetivos.
En algunos partidos andan buscando negros que poner al paso de sus candidatos. Sospecho que los convocan como si los llamaran para una vendimia. Sugiero a los interesados que entren mejor en un centro de internamiento de extranjeros (CIE). Ahí tienen cupo confinado como para pasar el resto de la campaña repartiendo cariños sin repetir beso en el mismo individuo. Algunos dirigentes sitúan el negocio por encima de la dignidad. Aunque para el Día de Reyes el blanquito concejal prefiere untarse de betún, ellas y ellos, porque una cosa es hacer campaña y otra dejar que un negro original haga de negro original en nuestras cabalgatas de trapo. Lo suyo es que se piquen las manos cogiendo tomates en las tomateras. De las fiestas de guardar ya nos encargamos nosotros.
Estos gestos para rascar papeleta tienen mucho de rendición a plazos. Estamos en un momento tan increíble que ves aquello y sólo quieres que llegue cuanto antes el siglo XXII por no aguantarlos más fingiendo una imagen de futuro con modales del siglo pasado. Todo muy loco.
Un amigo susceptible de ser captado (por su origen) para someterlo al trajín del beso y la foto electoral me escribió esta mañana diciendo que si a él le ponen en una situación así, a traición, se marcha de su raza a la manera en que se fue Rimbaud de la poesía: sin despedirse. "No me jodí media vida para hacerles de trofeo". Hay hombres con un gigantesco don de lucidez y un portentoso afán rechazo. Y saben bromear o tirarse al pilón sin ponerse estupendos.
Este absurdo a cuenta de ciudadanos negros, desatado arrebatadamente por el PP y el PSOE, tiene exigencias y consecuencias. Primero, intentar que seamos conmovidos. Segundo, aceptarse como parte de la parodia. Qué vertigo debe suponer para un político en campaña cruzarse con un negro y que a éste le pase desapercibido el candidato. Eso no hay quien lo soporte. Beso.

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2016/06/22/57697056e2704eb73e8b4584.html?cid=MNOT23801&s_kw=negros_en_campana
Fotografía: http://www.eapn.es/noticias/201/La_ONU_visita_Espana

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