domingo, 13 de marzo de 2016

CHACHO !!!

¿Para qué laborar?
Luis Barragán


Nicolás Maduro ha decidido declarar como no laborables, los días que anteceden al Jueves Santo. Es decir, consagra toda una semana feriada, paralizando formalmente al país.

La consagración aparentemente constituye una victoria de los viejos arrebatos anómicos del venezolano promedio que reclamaba una larga festividad vacacional de carácter nacional, como derecho conquistado. Sin dudas, la medida responde un poco a lo que subyace en el fondo de la psique colectiva petrolera, por denominar el asunto de algún modo, siendo el actual régimen expresión de una degenerada mentalidad rentística, aunque es otra realidad la que funde tamaña decisión.

Enunciemos la necesidad urgente de anestesiar al país, desmontando la natural indignación y polémica que suscita un agobiante problemario al que no responde el gobierno que lo generó; desactivar cualesquiera iniciativas políticas que tiendan a canalizar e institucionalizar el descontento, aspirando a un insólito receso aún para sus activistas;  ponderar mejor las situaciones de conflicto o, yendo más allá, afinar el seguimiento de sus propulsores; reencaminar las tareas defensivas de la más alta burocracia,  relevándolas de las cotidianas; y quizá implementar un plan y quién sabe cuál, requerido de la desmovilización ciudadana.  Comprobada prioridad, toda ocasión es propicia para la supervivencia política.

En lo económico, la desactivación es la consejera esencial de un modelo que no arranca porque no tiene con qué, por mucho remiendo que se intente. Ahorro de recursos, energía, movimiento, capaces de actualizar y avivar los precios de una extraordinaria sensibilidad, conduce – en última instancia – a la sinrazón múltiple y complementaria de no laborar, pues, ¿para qué si no hay oportunidades de hacerlo, ni el régimen puede ya prometerlo? Además, los que están en nómina muy bien – se les dirá – pueden agradecer el subsidio que tendrá por garantía el “carnet bolivariano” de adhesión a la causa, aunque no “bolivariado”.

La aspiración es a la parálisis con la que ya contribuye la Ley Orgánica del Trabajo, encareciendo los costos. Quietos, cada quien su casa o la que tengan por tal, agradecidos porque todavía hay televisión por suscripción e infopista, por muy lenta que sea la conexión.

14/03/2016

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