domingo, 12 de agosto de 2012

SIGNOS

NOTICIERO, Valencia, 12 de Agosto de 2012
"El pan vivo bajado del cielo" (Jn. 6, 41-51)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Continuando con el discurso del Pan de Vida, pronunciado por Jesús en la sinagoga de Cafarnaún; Él afirma y repite delante de los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo" y añadió: "Y el pan que yo daré es mi propio cuerpo". Expresiones profundas y contundentes delante de sus interlocutores, porque por una parte hace alusión a toda la vida de Jesús como Palabra eterna del Padre, como el Hijo de Dios encarnado, como la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que pone su morada entre nosotros, igual a nosotros, menos en el pecado y con su mensaje da vida al mundo; por otra parte, también, literalmente hace referencia al milagro de la Eucaristía, aquel que Jesús va a celebrar en la Última Cena con sus apóstoles y discípulos y donde entregará bajo las especies de pan y vino su Cuerpo y su Sangre que dan vida al mundo y quien lo come entra en Comunión perfecta con Él y a través de Él con el Padre y el Espíritu Santo.
Los jefes religiosos judíos estaban doblemente escandalizados por las palabras de Jesús en aquella sinagoga. Primero, porque Jesús afirmaba cual era su origen, que venía del cielo; es decir, su origen era divino. Venía del Padre, que lo conoce perfectamente y ahora lo proclama al mundo; se reconoce como el Hijo de Dios. Esto para la mentalidad judía era escandaloso, por eso decían este vive en Nazareth, su papá es un carpintero; conocemos a su mamá; es decir, conocían su origen humano; pero desconocían y les escandalizaba su origen divino. El otro motivo de escándalo era la afirmación con la que cierra el texto que hoy leemos, donde Jesús dice que el pan que Él va a dar es su propio cuerpo, con lo que no sólo hace referencia a su sacrificio en la cruz, su muerte redentora en el Calvario, con lo cual da vida y rescata al hombre del pecado y de la muerte eterna, sino que hace referencia directa a la Eucaristía, comer su Cuerpo, masticarlo, tragarlo, como leeremos en el domingo que viene y donde Jesús habla literalmente de comer su Cuerpo y beber su Sangre; pero bajo el signo de pan y vino. Estas palabras también eran escandalosas para los judíos, como lo podrán ser hoy para cualquiera de nosotros si pensáramos en comer directamente carne humana; pero Jesús utilizó un milagro, el de la Última Cena, para que sus discípulos entraran en comunión plena con Él, que se nutrieran, que recibieran fuerza para el caminar de la vida, como Elías en el desierto (1Re. 19, 4-8). Hoy, para muchos sigue siendo un escándalo, un motivo de duda o de indiferencia la presencia de Jesús en la Eucaristía y muchas veces el mismo cristiano católico no valora y no comprende a plenitud el gran milagro, el centro y culmen de la vida cristiana que es comer y beber el Cuerpo y la Sangre de Cristo, presente en el Sacramento del Altar; es decir, bajo el signo de pan y vino. Todavía hoy nos escandalizamos de este milagro, que hizo y sigue haciendo Jesús en medio de nosotros. Tenemos que dar el paso de la fe y entrar en comunión plena y profunda con Jesús que es el Pan de Vida y quien lo come tiene vida eterna. En fin doble escándalo para los jefes judíos por no creer en dos grandes milagros de Dios: El de la Encarnación de Dios en el mundo y el de su presencia viva y real en la Eucaristía.
Hoy Jesús nos pide fe, que nos dejemos atraer por el Padre; es decir, que creamos en Dios y le creamos a Dios; quien cree alcanza vida eterna, porque la fe mueve al amor que es la cumbre de la vida cristiana, como lo proclamó y vivió Nuestro Señor, Jesucristo. El cristiano necesita llenar su vida de fe y amor y para esto debe colocarse en las manos de Dios, confiar en su Palabra revelada en Cristo y dejarse alimentar por el mismo Jesús que se nos da como verdadera comida y verdadera bebida.
Meditemos la Palabra de Dios diariamente y acerquémonos con fe al sacramento del altar y así nos encontraremos con el Dios de la Vida que da vida plena y vida eterna a quien cree en su Palabra y come su Cuerpo y su Sangre; porque de la Palabra, damos el paso a la Comunión. Tal como sucede en la experiencia humana.
IDA Y RETORNO: Quiero destacar un aspecto del clero de Valencia que el Sr. Arzobispo Mons. Del Prette, hoy resalta en una carta que manda a leer en todas las parroquias. Es la unidad y fraternidad del clero de Valencia y se ve en dos acontecimientos recientes: El retiro del clero, ocasión de encuentro, compartir, convivencia, amistad, donde cada uno con sus bemoles de personalidad (como todo ser humano); vive y busca la fraternidad, superando diferencias o adversidades y el otro acontecimiento el Encuentro Nacional de jóvenes donde muchas parroquias (párrocos y jóvenes) y nuestro Seminario se colocaron la meta de recibir a más de cinco mil jóvenes de todo el país y esto es posible gracias a un clero unido, que vive en la fe y el amor y por encima de todo busca que se proclame en el mundo el mensaje de Cristo. Oremos siempre por los sacerdotes y por aquellos que se preparan para el ministerio sacerdotal.
Felicitaciones a Notitarde en su 36 Aniversario. Que sigan los éxitos. Bendiciones para todos los que hacen posible este diario.


Ilustración: http://www.juanjosemora.com.ve/wiki/apifoto.php?id=49180727

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