martes, 30 de agosto de 2011

TABLERO


San Mateo, 16: 21-27

En su homilía de ayer, el Padre Roberto Martialay (SJ) recordó que son las mismas circunstancias de excursión al norte, contrastando la respuesta de Jesús a Pedro, de la semana pasada con la de ahora. Retiro de Jesús. Pedro no acepta el plan.
Doctrina de la abnegación. Salvar la vida, en lugar de ganar el mundo. San Ignacio de Loyola empleó las mismas palabras en la conversión de San Francisco de Javier.
Abenegación, no hacer esperar a los demás, renunciando a nuestro propio tiempo; abnegación-orden; abnegación-respeto, versus tentación del olvido e improvisación; abnegación-higiene, aunque acá más de lugares que de personas; abnegación-atención; abnegación-urbanidad; abnegación-estudio; abnegación-trabajo; abnegación-constancia. En San Mateo también se lee yogo, más suave, que Cruz.
Recordó a los seis sacerdotes que se encuentran en la enfermería del San Ignacio de Loyola, como los Padres Gárate, Braulio, Epifanio (que hizo reformas en San Francisco, antes de la llegada de Numa). Enfermos, superando dificultades, pero están alegres.

Lacasta

De acuerdo a nuestros apuntes (31/08/08), el Padre Alvaro Lacasta (SJ), refiere a lo insólito de sus vivencias: Jesús curaba enfermos, hacía milagros, etc., ahora debía ser juzgado y morir, sufrir ucho. Como dijo la Madre Teresa de Calcuta, amar hasta sudar sangre. Moriría a manos no de la gente manipulada, comprada, sino de los más instruídos (escribas, maestros de la Ley, sacerdocio). No se trataba de una muerte cualquiera, sino la más ignominiosa, cruel. Asesinado por el poder establecido. Pedro es el gran disidente: no le puede pasar a Jesús. Antes, habló a través del Espíritu Santo; ahora, a través de la carne humana. La vida es una ondción imprescindible, es necesario hacerla, es un don y una ofrenda para los demás, tiene sentido y ¿si no, qué?. La vida no existe, se hace. Es el resultado de las actitudes internas frente a los acontecimientos exteriores. Jeremías, fuego ardiente. Tuvo que enfrentarse para tener una vida. Recuerda aquella experiencia de Jesús, en la que clama a Dios preguntando por qué lo ha abandonado. Pero vino, al finalizar sus palabras, la reconciliación. Un gran teólogo alemán decía que la gracias no es barata, el hombre es un ser para los demás.

Por cierto, en la referida fecha, el Martialay desarrolló la noción de abnegación.

Ilustración: Juan Gris, "Tablero de Ajedrez"

Y - ADEMÁS - COTIDIANA


NOTITARDE, Valencia,28 de Agosto de 2011
Jesús anuncia su pascua (Mt. 16, 21-27)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

La narración del evangelio de hoy es continuación del domingo anterior. En esta ocasión Jesús anuncia su pasión, muerte y resurrección delante de sus discípulos. El texto de hoy tiene tres partes. La primera, Jesús luego de la profesión de fe de Pedro y de pedirles a sus apóstoles que no dijeran a nadie que Él era el Mesías, les anuncia su pasión, su muerte redentora y resurrección al tercer día. Es decir, entregar su vida por la salvación de toda la humanidad, para rescatar a los hombres del pecado y de la muerte eterna, para ofertar vida eterna y felicidad perpetua. Para esto Él vino al mundo y es el momento culminante de su misión. Por eso, la segunda parte del evangelio nos presenta nuevamente a Pedro, que pone aparte al Señor y quiere persuadirlo de su misión, de no cometer la "locura" de entregarse a las autoridades judías para que lo ejecuten; pero Pedro todavía no está claro de lo que Jesús viene a realizar y la forma como lo hará. No será a través de un mesianismo triunfalista, a través de la guerra contra el imperio romano, sino por el camino de la ignominia, en el cumplimiento de las profecías de Isaías que Jesús hará presente su mesianismo. Pedro, como los demás apóstoles esperaban y creían en la llegada de un mesías político, guerrero, que acabaría con los enemigos de Israel; por eso, el apóstol no entiende las palabras de su Maestro, no logra entender que el camino es otro; apenas está iniciando su cambio de mentalidad. Jesús le acaba de cambiar el nombre y le da una nueva identidad y esto no es solamente nominal, sino realmente una renovación, que pasa por la renovación de la mente y de toda la vida. Seguir a Cristo es emprender un nuevo camino, una manera distinta de pensar, sentir y actuar. Implica una conversión radical de la existencia, de la manera de vivir, diferente al resto del mundo que se mueve por el poder, tener y el placer. De aquí, que Jesús reprenda a Pedro, como buen Maestro lo educa, hace que saque afuera su humanidad, sus antiguas formas de ser y lo va formando, conduciendo para que esté a la altura de la nueva misión que le ha encomendado; el de ser cabeza visible de su Iglesia, pero para esto tiene que purificarse de su vida pasada, de sus antiguas estructuras y, por eso, le dice "detrás de mí Satanás"; expresión dura que tiene un doble significado: Primero, advertir a Pedro que el demonio siempre quiere impedir el proyecto de Dios, el plan de salvación que Dios tiene para toda la humanidad; que una de las cosas que tiene que cambiar el creyente y estar prevenido es la de no pensar ni actuar como actúa uno que no sea de Cristo, que no viva en Dios. En segundo lugar, el decir "detrás de mí", significa que Jesús le está diciendo a Pedro, te toca ser discípulo, siempre estarás en la Escuela del Mesías, no por ser el líder de la comunidad no dejas de ser discípulo; seguimos a un solo Mesías y Señor y el cristiano necesita entender que para cumplir y ser fiel a la misión que Dios nos pide tenemos que aprender a ser discípulos, estar a los pies del Maestro, escuchando sus palabras, viendo su ejemplo, siguiendo sus enseñanzas. Quien quiera emprender otro camino fuera de Cristo se extravía, se confunde y pone en riesgo la misión; quien camina en Cristo asegura sus pasos y encuentra la vía que conduce a la felicidad plena.
La tercera parte del evangelio, precisamente, Jesús hace una exhortación a seguirle con radicalidad, no sólo en los momentos de alegría, de triunfos, de glorias, de honores, sino cuando llegan las cruces cotidianas, las adversidades, los momentos difíciles, las crisis, las tentaciones; es allí donde debe ser perseverante quien ha decidido seguir al Señor. No sólo estamos llamados a seguir al Cristo de la Gloria, sino al Cristo de la Pasión, del Viernes Santo. No como masoquistas o como quien quiere vivir en el dolor, sino conscientes también que el dolor, el fracaso, las caídas, los momentos adversos forman parte del camino cristiano y quien sabe buscar a Dios en esos momentos y permanecer en Él triunfa y es capaz de superar las dificultades
Pidamos al Señor que nos ayude a llevar nuestra cruz cotidiana, sabiendo que al final alcanzaremos la gloria, teniendo presente que la meta no es dolor, sino la vida sin fin y la misma vida de Cristo es el ejemplo, pero hay que aceptar la cruz e ir detrás del Señor, para alcanzar la vida auténtica. Que Él nos ayude a seguirle, pues seguirle es tener fe en Él, creerle a Él.
IDA Y RETORNO: Quiero agradecer en este espacio a los lectores que domingo a domingo leen esta columna; agradecerles su apoyo y motivación. Agradecer al Diario Notitarde, su directiva y todo su personal por permitir que la Palabra de Dios se difunda por este medio y haga mucho bien a tantas personas, sobre todo en la Venezuela de hoy que necesita de valores, de virtudes y sobre todo de Dios que nos guía y nos bendice. Aprovecho para felicitar a Notitarde que recientemente cumplió un Aniversario más de su fundación. Que sigan los logros y que Dios nos bendiga con sus dones.

Ilustración: Pablo Picasso, "Almuerzo en la hierba".

TESTIMONIO


EL NACIONAL - SÁBADO 27 DE AGOSTO DE 2011 PAPEL LITERARIO/2
En recuerdo de Vicente Gerbasi
Con un prólogo de Jacqueline Goldberg, Laberinto Ediciones ha publicado en México una cuidada edición de Mi padre el inmigrante, hito fundamental en la obra de Vicente Gerbasi (1913-1992). De su presentación en Caracas quedó un invaluable testimonio: el texto, cargado de evocación y recuerdos, que Gonzalo Gerbasi, uno de sus hijos, leyó en homenaje al poeta de Canoabo
GONZALO GERBASI

Antes que nada quiero agradecer en nombre de todos los miembros de la familia Gerbasi esta cordial invitación que se nos ha hecho para recordar a nuestro padre, abuelo y bisabuelo.

Aquí estamos presentes sus hijos con nuestros respectivos cónyuges y algunos de sus nietos y bisnietos. Los que faltan están en otras tierras lejanas, al amparo de la seguridad y de un futuro más promisorio o por lo menos de un futuro.

¡Tristeza e ironías de la vida! Hoy celebramos una nueva edición, incluso extranjera, de Mi Padre el Inmigrante, mientras algunos nietos del poeta, como muchos otros jóvenes venezolanos, son emigrantes de esta Tierra de Gracia y otros están preparando maletas.

Anecdotario Se me ha pedido que cuente algunas anécdotas del poeta, pues bien voy a hablarles de algunos hechos pocos conocidos de su vida. Como ustedes saben Vicente nació en Canoabo el 2 de junio de 1913. Pasó parte de su infancia en esa aldea carabobeña hasta que a principio de 1920 mi abuelo Giovanbattista Gerbasi, quien había amasado una pequeña fortuna con el cultivo del café y el cacao, decidió que él y sus hermanos menores debían ir a estudiar a Italia. Se fueron con mi abuela Ana María Federico Pifano, por supuesto en barco, hasta el pueblo natal de sus progenitores, un pueblo incrustado en la montaña llamado Vibonati, una aldea viñatera en el Golfo de Policastro, a orillas del mar Tirreno, en la región de Salerno. En Italia estudió primero en Campora y luego fue a un colegio llamado Convitto Cavour, en Florencia, en donde cursó los estudios de bachillerato, mención Filosofía y Letras. Pero a finales de 1928 Giovanbattista fallece y mi abuela, su hija menor, Liliana, y mi padre deben regresar a Venezuela. Como primogénito de la familia, él debío encargarse de los negocios, pero se desató la gran crisis económica mundial, los precios del café y el cacao se vinieron al suelo y quedaron virtualmente en la más absoluta pobreza.

En Canoabo vendieron lo poco que les quedaba y se trasladaron a Valencia en donde realizó diversas labores. Trabajó en el Banco de Venezuela, fue vendedor en los pueblos aledaños, así como otros trabajos para poder mantener a su madre y a su pequeña hermana. Sin embargo, el germen de la poesía ya había entrado en él. Publicó sus primeros poemas Los diarios de la ciudad. De cuando en cuando viaja a Caracas donde frecuenta las tertulias del poeta Jacinto Fombona Pachano y entra en contacto con Fernando Paz Castillo, Rodolfo Moleiro y Enrique Planchart. Igualmente aprovechó todos sus ratos libres para leer, para estudiar. Todo texto que caía en sus manos era devorado por él.

Mi abuela había montado una pensión para ayudarse, mientras mi padre que vivía con ella, y para esa época tendría 21 o 22 años, seguía realizando trabajos que cada vez lo aburrían o lo agobiaban más.

La poesía se apoderaba cada vez más de él. Los estudios, las lecturas, las tertulias, las conversaciones con otros poetas y escritores, las reuniones con otros artistas lo alejaban más de los monótonos y tormentosos trabajos que tenía que realizar. Una tarde, como a las 6:00 enrolló el colchón de su cama, se lo llevó al hombro y sin despedirse de nadie se marchó de la pensión y fue a parar al taller del pintor Leopoldo Lamadriz y como lo narra el gran periodista argentino Tomás Eloy Martínez ya fallecido, aventado a Venezuela por las dictaduras de su país, en una maravillosa entrevista titulada: "Vicente Gerbasi, testigo privilegiado de la vida cultural. Memorias de un venezolano del renacimiento", publicada el día 3 de agosto de 1976, con motivo de la edición aniversaria del diario El Nacional, le dijo al pintor tirando el colchón en el piso: ­ No volveré a la pensión de mi madre. Ella dice que la poesía no sirve para hacer mercado.

Permaneció algún tiempo más en Valencia, pero pronto decidió venirse a la capital.

Lo hizo acompañado del poeta Otto De Sola. Como no tenían dinero pintaban los avisos publicitarios que había en la carretera y así ganaban algún dinero.

En 1936, ya muerto el General J. V. Gómez (o "el Bagre", como le decían) consiguió un trabajo junto con su amigo Oscar Rojas Jiménez como alfabetizador del Ministerio de Obras Públicas en la carretera Caracas La Guaira. Cuando los obreros hacían un alto para almorzar les enseñaban el abecedario en un pizarrón. No pasaron seis meses cuando todos los obreros ya sabían leer. Un día cuenta Tomás Eloy Martínez­ Oscar Rojas Jiménez le propuso a papá que emprendieran un viaje y éste le preguntó a dónde sería: "A cualquier parte, con tal que sea lejos de este mundo", cree Vicente que le dijeron ­repitiendo a Baudelaire­.

Consiguieron un pretexto para planificar el viaje y este fue montar en ciudad de México una exposición del libro venezolano. La idea resultó novedosa para la opinión pública, pues en nuestro país prácticamente no existían editoriales y los creadores para poder publicar un libro tenían que conseguirse un mecenas o correr con un golpe de suerte. Mi padre estaba atravesando precisamente ese problema. Había terminado de escribir su primer libro Vigilia del Náufrago y no tenía como publicarlo.

Algunos amigos los ayudaron. Por ejemplo, el Ateneo de Caracas decidió patrocinar un festival cinematográfico. Rufino Blanco Fombona les proporcionó dos mil bolívares y así otras manos benefactoras, entre ellas, según recuerda mi hermano Fernando (nos contó papá), hasta el gobernador del Distrito Federal colaboró con algo. Pero como podrán comprender, fue muy poco lo que pudieron recoger.

Quiero hacer aquí una digresión que tiene relación con la manera con lo cual concluiré más adelante estas palabras.

A raíz de la muerte de Gómez, Vicente también comenzó a interesarse por la política. Comenzó a participar en reuniones y actividades clandestinas y conoció a varios dirigentes políticos emergentes, entre ellos a uno cuya amistad lo acompañará hasta su fallecimiento: Rómulo Betancourt.

Así pues, en 1936 se embarcaron con sus cajas de libros rumbo a Panamá. De allí siguieron en tren, en autobús y quién sabe qué otros medios de transporte hasta llegar a un pueblo mexicano, fronterizo con Guatemala, en el cual los detuvo un teniente, pues no tenían visa de entrada a México. Pasaron la primera noche en un calabozo de ese pueblucho. ¡Imagínense como sería! Sin embargo, contaron con la suerte de la curiosidad del joven oficial que se preguntaba cual sería el contenido de esas extrañas cajas, por las cuales los detenidos no hacían sino preguntar. Claro, si las perdían fracasaba el viaje. Al amanecer, el oficial los hizo comparecer a su oficina y comenzó a interrogarlos por el motivo del viaje, como habían llegado a ese olvidado pueblo y, por supuesto, por el contenido de las cajas. Al poder explicar que iban a montar una feria del libro venezolano en ciudad de México y que lo que traían eran libros de reconocidos autores venezolanos y cintas cinematográficas, el militar se entusiasmó, pues resultó que era un hombre joven medianamente culto, aficionado al arte. Tal fue su emoción que los dejó en libertad bajo la condición de que no podía abandonar el pueblo hasta que recibieran la autorización para entrar a tierra mexicana.

Su llegada a la gran ciudad fue todo un acontecimiento.

Inmediatamente se hicieron íntimos amigos de los famosos hombres que dirigían la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios. Hay que recordar que para aquel momento se libraba en España la cruenta Guerra Civil. Todos abominaban el fascismo y engrandecían la República. Papá aprovechó esa estadía para involucrarse más en la política. Leyó y discutió a Marx, a Lennin, a Rosa Luxemburgo y otros autores de izquierda de moda. Por cierto, Oscar y Vicente vivieron en una pensión en la cual residía también el gran poeta cubano Nicolás Guillén de quien se hicieron muy amigos, papá mantuvo esa amistad y se reencontraron varias veces en el curso de sus vidas, en especial cuando fue Cónsul General en La Habana y cuando el poeta cubano era invitado a Venezuela.

También conocieron al famoso novelista norteamericano Waldo Frank quien, por cierto, promovió que la exposición del libro venezolano se realizara en el Palacio de Bellas Artes y quien pronunció, además, el discurso de apertura.

La exposición fue un éxito, pero el dinero se acabó. Vicente tuvo que trabajar para poder subsistir. Consiguió un empleo como oficinista del Sindicato de Tranviarios, en donde en el corto tiempo que estuvo, se interesó por el sindicalismo y llegó a ocupar cargos ejecutivos dentro de la organización.

Pero pronto se dio cuenta que tenía que regresar y no sabía cómo hacerlo. Pensaba mucho en la joven que había conocido años atrás en Valencia, Consuelo Orta, nuestra madre. Así que un día renunció al sindicato y se fue a Acapulco a ver como podía embarcarse para Venezuela.

Por esas cosas del destino, en Acapulco entró a un bar y pidió un trago. Seguramente sería tequila. El bar estaba prácticamente desolado. Solo al otro extremo de la barra había un hombre también bebiendo. Al poco rato papa levantó su copa y mirando al hombre le dijo ¡salud! El hombre le respondió cordialmente y se acercaron para entablar conversación. El hombre de inmediato se dio cuenta que Vicente no tenía acento mexicano y le preguntó de dónde era y que hacía allí y él le respondió que iba para Venezuela pero no sabía cómo hacerlo pues no tenía dinero. A lo que el hombre, con un marcado acento catalán, respondió: --Que casualidad. Mañana zarpo para ese país. Mi barco está anclado en el muelle y soy el capitán.

Vicente pagó su pasaje, supuestamente como cocinero, pero él nunca supo cocinar, de manera que aprendió muy bien a pelar papas y otras hortalizas y, también con largas tenidas con el capitán catalán. Hablaban de literatura, de la Guerra Civil, leían a Antonio Machado, a Lorca y otros. Y así llegó a Venezuela.

Ya en el país fue a pedirle trabajo a su amigo el poeta Luis Barrios Cruz quien dirigía el diario Ahora. Éste le señaló una máquina de escribir y le dijo que le narrara la aventura mexicana. Pero Vicente tuvo una mejor idea: le hizo una entrevista imaginaria a Nicolás Guillén, ante lo cual el director del diario le dijo: --Estás contratado A partir de ese momento comenzó a estabilizarse. Trabajaba como periodista. Retomó sus actividades clandestinas y fue miembro fundador del Partido Democrático Nacional, fundado por Rómulo Betancourt. Publica, por fin, el libro Vigilia del Náufrago.

Y, algo muy importante para la literatura venezolana, funda con Pascual Venegas Filardo, Luis Fernando Álvarez, José Ramón Heredia, Oscar Rojas Jiménez, Ángel Miguel Queremel, Otto De Sola y el crítico literario Fernando Cabrices, el famoso Grupo Viernes que marcará un hito en los anales literarios del país. Ellos publicaron una revista que es referencia obligatoria en nuestra literatura, llamada Viernes, de la cual mi padre fue el Director.

En 1938 se celebraron las primeras elecciones municipales libres y el PDN triunfa arrolladoramente en Caracas. La primera junta directiva municipal estuvo conformada por el eminentísimo abogado Don Carlos Morales, padre, por cierto, del también reconocido venezolano Isidro Morales Paúl; como primer vicepresidente fue elegido Andrés Eloy Blanco, segundo vicepresidente Luis Beltrán Prieto Figueroa, Secretario Vicente Gerbasi y Síndico Procurador Municipal Juan Pablo Pérez Alfonzo. ¡Qué tiempos aquellos! A finales de ese año, el 26 de noviembre contrajeron matrimonio Vicente y Consuelo. Por cierto, a mediados de diciembre se escondieron en la casita que habían alquilado dos de los más famosos perseguidos políticos de la época: Rómulo Betancourt y Alejandro Oropeza Castillo, padre adoptivo de la famosa periodista Isa Dobles. Claro, quien se iba a imaginar que esos dos personajes se iban a esconder y arruinar la luna de miel de una pareja de recién casados. Pues bien, nos contaba mamá que la noche de Navidad ellos salieron a pasar la festividad en casa de mi abuela. Ella les dejó unas hallacas, cochino y pan de jamón. Los perseguidos aprovecharon para recibir a algunos compañeros y amigos y seguramente se tomaron algún traguito y comieron los platos navideños. Al día siguiente algunos vecinos le manifestaron a mamá su extrañeza porque los habían visto salir y, sin embargo, en la casa se sentían voces y ruidos, y Consuelo, con esa chispa característica de la gente que está de alguna manera relacionada con la clandestinidad, les respondió: --Es que yo soy muy devota de las ánimas benditas del purgatorio y cada vez que salgo de la casa siempre se la encomiendo para que me la cuiden ­ como comprenderán más nunca nadie le preguntó nada al respecto.

Mis padres permanecieron casados por espacio de 52 años, hasta el fallecimiento de mi madre, la mujer de los helechos, como Vicente la llamara. Él le dedicó un precioso libro titulado Diamante Fúnebre. Él murió en cierta forma ese mismo día, el 3 de abril de 1990, pero quiso Dios que sus pulmones se airearan y su corazón latiera hasta el inicio del Día de los Inocentes, 28 de diciembre de 1992.


Fotografía: Vicente Gerbasi desde su penthouse en Cumbres de Curumo.


LECTORANTE


EL NACIONAL - DOMINGO 28 DE AGOSTO DE 2011 SIETE DÍAS/5
Vivir los libros que leemos
En la casa de Rodolfo Izaguirre, los libros viajan misteriosamente. Y él, ha viajado con ellos: "Tuve el privilegio, siendo niño, de acompañar a Julio Verne y al capitán Nemo a bordo del Nautilus a lo largo de 20.000 leguas de viaje submarino; fui de la tierra a la luna y viajé al centro de la tierra"
RODOLFO IZAGUIRRRE

" ¡Ningún libro que esté bien escrito puede ser peligroso!", dijo Gustave Flaubert a su sobrina Caroline y la frase se hizo célebre. La reiteró Julian Barnes en El loro de Flaubert (Anagrama, 1984), un delicioso libro en el que el escritor inglés traza un vivo retrato del autor de Madame Bovary a partir del loro disecado que estuvo sobre su escritorio mientras escribía el magistral relato sobre Felicité, la criada de Un corazón sencillo (Un coeur simple). La frase trascendió porque Caroline, a los 84 años de edad, la recordó en 1930 cuando la novelista estadounidense Willa Cather la visitó en Aix-les-Bains.

Lo asombroso es que en Alsacia, 60 años después de la declaración de Flaubert, Madame Picard entrada en carnes y vieja amiga de la familia Schweitzer sostuvo que un niño puede leerlo todo. "Un libro, dijo, nunca hará daño si está bien escrito". En su presencia, el niño de la casa que apenas si alcanzaba los 7 años de edad había pedido permiso para leer Madame Bovary y la madre horrorizada exclamó: "Pero, si mi hijito querido lee libros como ése a esta edad, ¿qué hará cuando sea mayor?". Y el niño respondió: "¡Los viviré!".

La infancia de Sartre. El niño se llamaba Jean Paul Sartre, sobrino de Albert Schweitzer, el célebre misionero, organista e intérprete de Juan Sebastian Bach y médico cuya vida en Lambaréné, África ecuatorial, dedicada a atender leprosos y a víctimas de la enfermedad del sueño, fue considerada como un apostolado. (El cine francés hizo una película sobre Schweitzer titulada Il est minuit Dr. Schweitzer, realizada por André Haguet en 1952).

La anécdota la reveló el propio Sartre en Les Mots (Las palabras. Gallimard, 1965), un libro autobiográfico que recrea la infancia de su autor. Una de las cosas que hizo aquel niño cuando se volvió grande, además de escribir novelas, obras teatrales, ensayos de ontología fenomenológica y coquetear irresponsablemente con el maoísmo en sus últimos años, fue escribir un polémico libro sobre Flaubert titulado El idiota de la familia. De niño, Flaubert pasaba horas con el dedo en la boca y una expresión idiota.

Nadie podía imaginar, al verlo, que años más tarde iba a convertirse en el padre de la novela moderna.

El poeta y dramaturgo Antonin Artaud sostenía contrariamente que siempre hubo temor de que la poesía emergiera de Los cantos de Maldoror y trastornara la realidad porque la consideraba lava líquida, un magma, algo negro y devorador impregnado de un furor satánico. Su autor, el montevideano Isidore Ducasse, conde de Lautreamont, al comenzar el libro menciona, en efecto, las "emanaciones mortíferas que impregnarán el alma del lector de la misma manera que el agua impregna el azúcar" y advierte que "no es aconsejable para todos leer las páginas que seguirán porque solamente a algunos les será dado saborear sin riesgo este fruto amargo". No obstante, Les Chants du Maldoror, magistralmente escrito, fue libro de culto entre los surrealistas y ocupa un lugar de privilegio cerca de mi escritorio.

La única novela que escribió Oscar Wilde en la que dejó constancia de sus teorías estéticas, su búsqueda de la belleza masculina y su implacable crítica a la hipócrita sociedad victoriana es El retrato de Dorian Gray. En el prefacio anotó: "Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos".

Cuando le preguntaron a Salvador Garmendia sobre los libros que mayor influencia habían tenido sobre él como escritor no vaciló en decir que el más estimable había sido el Libro Mantilla porque con él aprendió a leer. "Los libros pesan mucho", dijo una vez.

"Arrastran consigo el peso de la cultura. Por eso, a la hora de escribir, conviene hacerlo frente a una pared desnuda para no tener que acudir a ellos en busca de referencias o soluciones".

Los de mi casa, además de proclamar la belleza de su escritura, se desplazan, viajan de noche. ¡Llevan una vida misteriosa como los personajes de las películas de terror! Cuando voy en busca de uno dando por seguro que es allí donde lo encontraré, descubro que ya no está. ¡Se ha mudado de estante y me cuesta encontrarlo! No sé qué suerte de pacto, de secreta aventura se produce entre ellos; pero son como fantasmas que se buscan en las noches sin poder encontrar el camino de regreso. En todo caso, estoy por creer que lo hacen porque, posiblemente, sienten cerca el peligro de alguna mala compañía, quiero decir, de algún libro... ¡mal escrito! ¡Ciertamente existen misterios en torno a los libros: nunca se logra precisar en qué momento surgió en el autor la idea de escribirlo o bajo cuáles circunstancias se produjo el instante en que comenzó su escritura! Se afirma, además, que los personajes de una novela, para referir un hecho notorio, comienzan de pronto a adquirir vida propia y a independizarse de las obligaciones que el novelista había previsto para ellos: empiezan a decir cosas que no estaban establecidas y a comportarse de manera distinta o impropia a las que se les había asignado. Acaban por imponerse al autor de la misma manera como la vida termina rebelándose contra los sistemas y métodos que buscan constreñirla.

¡Si aceptamos, de una vez por todas, que la vida supera al músico, se le escapa al artista y se burla de los designios e intenciones del escritor, comenzaremos a develar los misterios que nos acechan!

Las aventuras de Salgari. Otro enigma subsiste y no resulta fácil descifrar: ¿qué hace que determinado libro sorprenda, maraville y atrape a un lector y no a otro al punto de seducirlo e incitarlo a leer nuevos libros para no abandonar jamás la fascinante compañía de la lectura? Además, la infancia de cada generación tiene su propia compañía. ¡La mía quedó vinculada para siempre a las aventuras contadas por Emilio Salgari! Sé que para muchos el nombre de Emilio Salgari, que murió suicida en 1911, puede resultar poco revelador. Sin embargo, él estuvo asociado al deleite de novelas suyas de gran fantasía por las selvas malayas que entretuvieron a los niños en todo el mundo: El corsario negro, La hija del corsario negro, Sandokán el tigre de la Malasia. No sólo fueron los títulos de sus renombradas aventuras, sino que formaron parte de la producción cinematográfica italiana de los años treinta y cuarenta del pasado siglo bajo el fascismo.

Salgari jamás estuvo en Malasia; sin embargo, la dio a conocer en la literatura y en el cine. Las apasionantes aventuras que escribió son hoy un apagado recuerdo y Sandokán, Yañez, Montpracem son fantasmas desvanecidos.

Sin embargo, me enseñó que yo mismo podía dar vueltas a la geografía del mundo sólo con el empeño de mi propia imaginación.

También tuve el privilegio, siendo niño, de acompañar a Julio Verne y al capitán Nemo a bordo del Nautilus a lo largo de 20.000 leguas de viaje submarino; fui de la Tierra a la Luna; viajé al centro de la Tierra y lloré cuando intentaron dejar ciego a Miguel Strogoff, mensajero del Zar, quemándole los ojos con un cuchillo al rojo vivo. También me comprometí con los mosqueteros del rey a impedir la estafa que Jeanne Valois de la Motte urdió contra María Antonieta en el "affaire" del Collar de la Reina, y en la hora actual, a mis 80 años, me animo a ser un hobbit para acompañar a Frodo Bolson y a Samsagaz hasta las tierras de Sauron el Oscuro Enemigo y deshacer con el apoyo de la Comunidad del Anillo los maleficios registrados por J. R. R. Tolkien en El señor de los anillos.

El misterio que rodea y alimenta a los libros se acentúa y se prolonga en el tiempo. Algunos mueren tempranamente; otros, viven por siglos y las generaciones pasan, se entusiasman y se iluminan con su lectura como si el autor lo hubiera escrito la víspera y no en 1605, como ocurre con El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, pongamos por caso, un libro que provoca adicción porque basta tomarlo del estante, abrirlo en cualquier parte y comenzar a releerlo para sentir la gratificación de un libro espléndido, escrito en un lenguaje de mucho goce y lleno de portentoso humor; una lectura sabia que lo hace actual y vigente porque se dirige directamente al alma y al corazón de sus lectores.

Con los libros que fallecieron en edad temprana, como los de Salgari, puede ocurrir que el impredecible y caprichoso paso del tiempo los reavive algún día y sorprendan a nuevos lectores con revelaciones que nadie en el tiempo de sus apariciones fue capaz de advertir, iniciándose para ellos, tan injustamente olvidados, una nueva vida de aventuras.

Los simbolistas dicen que un libro es como un tejido, una urdimbre y que el universo es como un inmenso libro que simboliza al mundo y el mundo, ya lo sabemos, vive en nosotros. Por eso se habla del "Libro de la vida".

Es verdad que los libros de mi casa viajan misteriosamente; pero la Biblia y el ingenioso hidalgo creado por Cervantes no lo hacen. Siempre están en el mismo lugar y creo que no participan de las secretas aventuras de los otros porque se los impide el carácter divino de ser uno la Palabra de Dios; y el otro, la máxima gloria de la escritura castellana. Biblia quiere decir ¡Libro! Ella contiene, alberga y protege en su interior otros libros que han orientado durante siglos la conducta de quienes los leen con fe y devoción. Y estos libros que viven en su seno y se aceptan tal como ellos son no admiten correrías por los estantes. Las que continúan haciendo, todavía hoy, Quijote y Sancho por la incierta y desdibujada geografía de la realidad y la fantasía opacan en todo caso cualquier otro juego misterioso, malicioso o infantil que tenga lugar por los estantes de mi biblioteca.

NOTICIERO RETROSPECTIVO


NOTICIERO RETROSPECTIVO:
- Entrevista a Enrique Bernardo Núñez, cronista de la ciudad. El Nacional, Caracas, 03/08/60.
- S/f. "¿Cuál será el destino de El Conde?". Vea y Lea, Caracas, nr. 14 del 23/12/69.
- Gonzalo Albornoz. "La falsa imagen del (Caracas) Country Club". Momento,Caracas, nr. 773 del 09/05/71.
- Carlos Díaz Sosa entrevista a Graciano Gasparini. El Nacional, 04/01/65.
- Dorys Grey. "En Caracas, al estilo de la 'dulce vida'". Momento, nr. 238 del 04/02/61.

Fotografía: Eduardo Machado con La Pasionaria. Momento, Caracas, nr. 349 del 24/03/63.

BITÁCORA






Luego de acompañar a Vestalia Sampedro en su rueda de prensa de balance del trabajo de la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, paramos un momento en la oficina y seguimos a la estación del metro para otra reunión. Empero, la esquina de San Francisco, estuvo llena de volantes y comunicados. Por las huellas caucheras y zapateras, fue más temprano el reparto. He acá un ejemplo. La lejana Libia del nada santo Kadafi, tiene sus defensores: ¿qué importan sus abultadas cuentas en dólares y los muertos?...

LB

CAZA DE CITAS




"Esta sociedad integrada es el objetivo final de la participación popular, pues es el ambiente donde todos sus miembros pueden encontrar las condiciones para realizarse como seres humanos".

René de León Schlotter
(en: "América Latina y Africa en la perspectiva comunitaria", ULA, Mérida, 1988: 99)

Ilustración: Armando Barrios, "Tambores" (1957)

NOTICIERO RETRSPECTIVO


- Caremis. "Bajo Dios y Federación el D.F.". Momento, Caracas, nr. 398 del 01/03/64.
- Carlos Rodríguez Ganteaume. "La Universidad Católica se muda a La Vega". Momento, nr. 345 del 24/02/63.
- Mario Szichman. "Venezuela a través de los almanaques". Momento,nr. 755 del 03/01/71.
- Con fotografías de Justo Molina, Edith Guzmán escribe sobre la residencia presidencial de La Casona. Momento, nr. 507 del 03/04/66.
- Guillermo José Schael. "Caracas, un desafío". El Universal, Caracas, 13/03/84.
- Lumo Leva. "Los hampones: cómo los ven los que los pesiguen y juzgan" (Helena Fierro de Carrasquero, Honorio Aranguren, David Morales Bello). Momento, Caracas, nr. 339 del 13/01/63.
- Carlos Guerón. "La Comisión Asesora (de Relaciones Exteriores)". Resumen, Caracas, nr. 43 del 01/09/74.
- Aníbal Romero. "CAP: la magia ha terminado". El Diario de Caracas, 08/06/89.
- Domingo Alberto Rangel. "El Congreso y las investigaciones que cuentan". Economía Hoy, Caracas, 12/12/91.
- Rodolfo Quintero y el hampa que invade a la UCV. El Nacional, Caracas, 04/04/73.

Fotografía: Manuel Pérez Guerrero en la XXII Asamblea Anual de Fedecámaras, Valencia. Elite, Caracas, nr. 2112 del 28/06/66.

BORGEANOS

EL NACIONAL - SÁBADO 27 DE AGOSTO DE 2011 PAPEL LITERARIO/4
El 24 de agosto se cumplió un nuevo aniversario de Borges: 1899-1986
Borges, el azar y la cordura
FEDERICO VEGAS

Los libros de Borges son mi enciclopedia y evangelio. No tienen orden alfabético, ni esa antipática macropedia y micropedia de la nueva Británica, sino un cosmos que propicia alegrías, sorpresas y hasta sustos. Cuando quiero solucionar un problema existencial, abro al azar sus obras completas editadas por Emecé Editores, leo con ceño de monje ilustrado y siempre encuentro un dilema más incitante que el anterior. Borges es un tesoro para encontrar estimulantes dudas, más que para corroborar certezas, pero, aunque el mismo nos advierte: "El ejercicio de la literatura puede enseñarnos a eludir equivocaciones, no a merecer hallazgos", suelo caer en la trampa de sentirme más sabio al leer sus geniales analogías. ¡Oh dulce vanidad, la de estar orgulloso por coincidir con ideas que jamás antes pensamos! La primera vez que leí a Jorge Luis Borges fue durante un fragoso viaje por Suramérica en 1969. Habían cerrado la Facultad de Arquitectura y decidí hacer ese largo peregrinaje que es soñar con el Estrecho de Magallanes como meta final.

Llegué a Buenos Aires agotado de comer poco y dormir mal, y creí estar en el cielo cuando me recibieron unos parientes por un par de semanas. Eran tan encopetados como generosos; me concedieron una habitación con cama, dos almohadas, una mesa de noche y una pequeña lámpara, requisitos indispensables para leer a gusto. Ese mismo día entré a una librería buscando una recomendación y salí con el primer tomo de Mafalda y la cuarta impresión de Otras inquisiciones. Pasé un par de días en ese lecho providencial, haciéndome el enfermo sin saber que, en efecto, lo estaba, como lo comprobaría una erupción al tercer día. Enfrenté mi lechina, o lo que fueran aquellas ronchas, subrayando los ensayos de Borges con una plumafuente tan agresiva que llegó a rasgar el papel.

Cuarenta años después reviso esas anotaciones para tratar de entender cómo era yo a los veinte años, y ese libro de mi iniciación se ha ido transformando en una autobiografía de rayones ansiosos. Encuentro una flecha que parte de Las magias parciales del Quijote, y señala una promesa que tardé treinta años en cumplir: "Estas dos páginas pueden ser muy útiles para mi novela. Debo meditar las sentencias y ampliar los puntos".

Al final de ese mismo ensayo subrayé con denuedo una idea de Carlyle que Borges venera: La historia universal es un infinito libro sagrado que todos los hombres escriben y leen y tratan de entender, y en el que también los escriben. Luego, como para sumarme a esa secuencia, anoté al lado un jactancioso y breve: "Buen punto de partida". No me mortifica descubrirme tan pretencioso. ¿Quién no está dispuesto a perdonarle ese defecto al joven que una vez fue? ¿Quién puede estar seguro de no haber empeorado? Aunque la verdad es que yo me pasaba de fanfarrón. Hacia el final de la página 19 encontré un error de imprenta: El primer texto es una nota de Coleridge; ignoro si éste la escribió a fines del siglo XVII, o a principios del XIX. Enseguida escribí triunfante: "¡Equivocación garrafal!". Orgulloso del hallazgo, pensé en escribirle al propio Borges para avisarle que después de cuatro impresiones seguía adjudicándole a Coleridge más de un siglo de vida. Aún estoy pagando esa insolencia, pues desde entonces me persiguen, en mis propios libros, endémicos enredos de fechas que no puedo achacar a la imprenta. Mi único descargo son los abundantes "Ojo: meditar sobre esto", que gravitan por todas las esquinas del libro.

Agradezco tanto que no se haya perdido en aquel viaje, lleno de desmadres y cambios de piel, el testimonio del impertinente comienzo de un amor eterno.

Tanto fanatismo se presta al azar. Si lees y relees un mismo autor terminará formando parte de tu vida y sus desconertantes casualidades. Una vez estuve investigando sobre Flaubert y su búsqueda incesante de la mot juste. Parece que el escritor detestaba repetir una preposición en una misma frase. Evitaba escribir, por ejemplo: Una casa de Villanueva de los años cincuenta. Inmediatamente me pregunté: "¿Repite Borges las preposiciones? ¿Le preocupa hacerlo?".

Tomé una vez más el volumen de las obras completas y lo abrí como esos pecadores que dejan a la suerte y a la Biblia la solución a sus dudas. El grueso tomo se abrió justo donde comienza El milagro secreto, uno de los cuentos del libro Artificios...

¡No lo podía creer! En las primeras cuatro líneas aparece diez veces la preposición "de": La noche del catorce de marzo de 1939, en un departamento de la Zeltnergasse de Praga, Jaromir Hladik, autor de la inconclusa tragedia Los enemigos, de una Vindicación de la eternidad y de un examen de las indirectas fuentes judías de Jacob Boheme, soñó con un largo ajedrez. Jaromir Hladik va a ser fusilado. "El sargento vocifera la orden final", y entonces, "El universo físico se detuvo". Hladik no puede moverse, pero, durante un año, pensará y observará mil cosas. El último de sus pensamientos me dejó helado: Descubrió que las arduas cacofonías que alarmaron tanto a Flaubert son meras supersticiones visuales, debilidades y molestias de la palabra escrita, no de la palabra sonora...

¿Acaso no es lícito pensar que Borges escribió este cuento para demostrar que Flaubert estaba equivocado, y que yo escogí, por un milagro secreto, el texto justo para no olvidar jamás las libertades que nos otorga una sabia irreverencia? Me veo obligado a jurar que ésta es la secuencia, porque la otra, la que parte del comentario de Borges sobre Flaubert, pasa por la reveladora repetición de una misma preposición y llega al estudio de la correspondencia de Flaubert con Louise Colet, sería igual de aleccionadora, pero carente de magia y, por lo tanto, constituiría una experiencia perecedera.

Las casualidades continúan, me estimulan, me ayudan a creer que estoy bien encaminado, ilusión tan peligrosa como grata. Hace poco estaba trabajando en el último capítulo de una novela. Trata de un psiquiatra que se instala en un pueblo costero de Escocia y monta una especie de spa psicoanalítico sólo para damas. La base de su tratamiento, y de su fraude, son los espejos. Las pacientes deben observarse y describirse; las más avanzadas hacer su autorretrato.

Este método, que tanto recuerda el "dime espejito mágico" de la madrastra en Blancanieves, se basa en lo que Paul Abely llamó en 1927 "El signo del espejo", un síntoma premonitorio de la demencia precoz que Abely definió a través de experimentos con pacientes "relativamente lúcidos", quienes sucumbían a un autoexamen desaforado de su rostro mientras se cepillaban los dientes frente a un espejo. La idea era intensificar esa relación con la propia imagen hasta llegar a las regiones del "Yo soy otro" de Rimbaud" y del "Yo no soy lo que soy" de Iago.

En la novela alguien le pregunta al psiquiatra: ­Ese spá de Arbroath estaría lleno de espejos.

¡Al contrario! Sólo los había en el salón de las sesiones.

Aquellas damas eran sometidas a la dieta más feroz que habían conocido en su vida: ¡Nada de mirarse fuera de horario! Los pequeños espejos estaban tan prohibidos como los cigarrillos en un internado de señoritas.

Cinco años después del experimento de Abely, Jaques Lacan comienza a explorar el "Estadio del espejo" con niños de año y medio que se contemplan por primera vez de cuerpo entero.

Lacan propone que es el inicio hacia la conquista de una imagen total de la que, hasta entonces, el niño sólo ha visto fragmentos. El infante necesita las palabras y las caricias de la madre para sobrellevar su primer episodio de enajenación, de escisión, de estar literalmente "fuera de si".

Creo recordar ese descubrimiento y ciertamente he visto a uno de mis hijos, o nietos, lamer el espejo emocionado. Así comienza nuestra fascinación y nuestra deuda con ese interlocutor mudo e impenetrable que tanto favorece las evasiones, con ese lienzo capaz de duplicarnos sin piedad y de olvidar en un instante cualquier gesto. Toma tiempo acostumbrarse a solventar el reto de una imagen tan dócil como impávida que nos reconoce y nos define con sus inversiones. Por supuesto que acudí a Borges para asomarme con más valentía a esas refracciones y encaminar mejor un capítulo bien difícil.

En su poema, Los Espejos, nos habla del "cristal impenetrable donde acaba y empieza, inhabitable, un imposible espacio de reflejos", de "ese rostro que mira y es mirado", de cómo "prolonga este vano mundo incierto en su vertiginosa telaraña", donde "todo acontece y nada se recuerda". En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius habla su amigo Bioy Casares, quien "recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres".

Aún faltaba definir al siquiatra, a su época, sus dramas, sus manías. El director del spá ha renunciado a ser un serio psicoanalista de provincia y quiere un poco de acción, y una parte del paquete en aquellos años era experimentar con drogas. ¿Qué importaba agregar un toque psicodélico a los careos con los espejos? Total, las damas pintaban tan mal que algo de alucinación sería una buena excusa.

Como la historia está supuesta a ocurrir en los años setenta puse al psiquiatra a ver Performance, un film de 1969 que tenía todos los ingredientes que hacían falta para influenciarlo, para tentarlo, para encaminarlo a un abismo, pues fue de las primeras obras que unía las nuevas drogas con un trasfondo psicológico. Los protagonistas son James Fox, quien hace de Chas, un villano de Londres que viene huyendo de sus propios compañeros y se hospeda en la casa de Turner en Notting Hill Gate. Mick Jagger hace de Turner, un rockstar que ha perdido sus demonios y tratará de apoderarse del alma de Chas usando como arsenal una cosecha de hongos alucinógenos y las dos mujeres con que vive un ménage a trois.

Siendo una película para iniciados, era posible que el siquiatra se creyera uno de los nuevos sacerdotes. Hay algo más: la casa en Notting Hill Gate está cubierta de espejos y los personajes juegan con estas refracciones como preámbulo al cruce de identidades. Las nociones de tiempo, espacio, género, identidad, fantasía y realidad van desapareciendo, sobre todo para el implacable y sádico Chas. Jagger anuncia lo que viene con la fanfarria de sus labios brotados: "La única actuación que lo logra, que realmente lo logra, es aquella que alcanza la locura".

Yo pensaba que esta película estaba influenciada por los intercambios de dos almas en "Persona", de Bergman, pero resulta que la verdadera referencia es Jorge Luis Borges y sus cuentos sobre la naturaleza dual de nuestra identidad.

Mientras su novia prepara una ensalada de hongos, Mick Jagger (Turner) aparece leyendo El Sur, el cuento sobre un hombre culto y urbano que se ve envuelto en una pelea a navaja en el campo. La historia plantea desde el principio que estamos compuestos de dos almas, o divididos por ellas. Un párrafo lo establece con claridad: Mañana me despertaré en la estancia, pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio y sujeto a metódicas servidumbres. En esa misma escena, una abeja pica a Jagger en la mejilla y lanza el libro al suelo. Entonces podemos leer el título: A Personal Anthology, by Jorge Luis Borges. Se trata de la versión editada por Anthony Kerrigan, en 1967. La filmación de Performance comienza en 1968. Al final, Chas mata a Turner, o, ¿será Turner el que mató a Chas y se apoderó de su violento carisma y energía vital? Vemos una bala que atraviesa un craneo y al final impacta la foto de en la pared de un testigo silencioso y penetrante: Borges.

La película entusiasma a los críticos pero no al público. Hay algo perverso que resulta difícil de digerir. James Fox no volverá a hacer una película en diez años; parece que en una de las escenas con hongos de utilería se escapó uno que era "the real thing, the real madness". Una de las actrices, Michèle Breton terminó en un sanatorio mental; la otra, Anita Pallenberg, se adentrará en la disciplina de los junkies. Mick Jagger, el más fuerte del elenco, sobrevive intacto y compone Sympathy for the devil.

El director de la película es un joven pintor encandilado con la la tensión que existe entre el mundo del artista y su vida real. En su autobiografía, Keith Richard escribe que Donald Cammell era el tipo más destructivo (un arte que Richard domina) que conoció en su vida. Después de la controversial Performance no le irá muy bien a Donald y en 1995 se suicida en Hollywood. La herida no es fatal y tiene tiempo de pedir un espejo, pues quiere verse morir. En medio de este trance le comenta a su esposa: "Cuánto lamento no haber podido conocer a Borges".

Son sus últimas palabras. Toda la escena está filmada en un video que preparó el propio Cammell.

Saber que existen obsesiones más graves que la mía, a veces me tranquiliza, otras me angustia al atisbar lo absurda que puede ser una pasión. Hay dos personas que alcanzaron una instancia superior y merecen toda nuestra envidia, sobre todo el segundo, quien tuvo la suerte que a Cammell le resultó tan evasiva.

Mi amigo Egas Fuentes está viviendo en Ginebra cuando lo llama Franco María Ricci, el editor que creó una colección de unos treinta títulos seleccionados y prologados por Borges, bautizada con el título de su relato La Biblioteca de Babel. Ya antes publicó el cuento El Congreso en una edición lujosísima con letras de oro. Franco le cuenta a Egas que el escritor ha decidido pasar sus últimos años en Ginebra, "para no hacer de su cáncer un espectáculo nacional", y le hace una de esas preguntas que todos soñamos contestar afirmativamente: ­¿Podrías ayudarlo mientras encuentra apartamento? Borges conoce bien la ciudad. Vivió en Ginebra cuando tenía quince años y la ceguera era una amenaza para su padre. Ahora aquel joven tartamudo tiene casi noventa años y está ciego, por lo que prefiere recorrer la ciudad de noche, cuando puede compartir con Egas y María Kodama la frescura de las calles y la oscuridad, tan cercana a la memoria y lo invisible. En uno de esos paseos Borges confiesa su último deseo: aprender árabe.

Mi amigo coloca un anuncio en el periódico: "Se solicita profesor de árabe para caballero de avanzada edad".

La tarea parece difícil pero tienen suerte y al día siguiente llama un candidato. Fue citado en el salón del hotel. Mientras Egas baja por las amplias escaleras conduciendo a Borges, reconoce en un sillón a quien seguramente habrá de ser el profesor. Aparte de los rasgos árabes profundos y elocuentes, algo más llama la atención: el hombre llora desconsolado como implorando perdón. Se acercan, le dan tiempo a reponerse y entonces el hombre logra desahogarse: ­Desde hace veintitrés años, yo he sido el traductor de Borges a la lengua de mis padres. ¡Alá es el Generoso, el Oculto! Alá me evitó la ansiedad de este sueño, ahora cumplido, solo así pude ser paciente y tener algo de cordura".

lunes, 29 de agosto de 2011

TELEGRÁFICAMENTE, LA VIVIENDA


En la gráfica, el presidente de la Cámara Inmobiliaria, Martini Pietri (así entendimos). Versó sobre la vivienda. ¿Qué se necesita?, telegráficamente recogimos: A) No es posible construirla sin una infraestructura (luz, agua, etc.); B) sin una industria complementaria (plástico,cemento, cabilla, aluminio, maquinaria, etc.); sin dinero (¿se ha dado?); sin el sector privado (¿no saben del ramo?). Caracas tiene 12 mil hectáreas y para los anuncios del gobierno se necesitan ocho más o varias Caracas (¿hacia dónde crecerá?). Añadimos nosotros: ¿es una seria política pública, ordenada y sustentable la de Chávez (porque es Chávez, no otro)?...

sábado, 27 de agosto de 2011

INADVERTIDA


Andrés Boersner estuvo en días pasados en Globovisión. ¿El tema?. Por siempre el libro y la lectura. Y, como están las cosas, se le agradece a la planta que, por lo menos, orbiten un problema y a un conocedor de la materia. Es decir, la noticia ¿inadvertida?.

DIVAS: OH



Por lo menos, el nombre nos parece familiar siendo el aparato de televisión tan central e indispensable en casa, ocupando la sala para el turno de los programas que a cada quien le gustaba, décadas atrás. La telenovela, obviamente, hizo a la que fue modelo.

Olga Henríquez, en una historia y hasta sociología de la telenovela venezolana, quizá equivalga a las modelos afamadas hoy por una marca de cerveza, que alcanzaron popularidad por la muy frecuente aparición en los pocos canales de televisión que tuvimos, entre las décadas de los '50 y '60. Por ciero, que sepamos, hay una tendencia a la banalización de la historia televisiva del patio, acaso como réplica o reflejo de las particularísimas revistas de farándula que tuvimos.

LB

Fotografías:
Momento, Caracas, nr. 67 del 25/10/57.
Momento, Caracas, nr. 74 del 13/12/57.

viernes, 26 de agosto de 2011

PICADURA: JO


La fotografía, imaginamos tomada por Francisco Mora (Resumen), corresponde al programa de televisión que hiciera con Reinaldo Herrera y Daniel Faría, provocando la suspensión de "Buenos días". ¿El tema?: la televisión y, como puede comprobarse en la prensa de aquellos años (y más), por una parte, no siempre era el gobierno que censuraba; y, por la otra, la crítica fue común a la izquierda y a la derecha conocidas por entonces, según el canon topográfico de lo ideológico y político. Sin embargo, nos interesa apuntar al encendido de la pipa en pleno estudio de televisión. Quizá, por potente que fuese el aparato de aire acondicionado, impregnaba todo y a todos. De modo que, siendo natural en la época, era preferible al cigarrillo que seguramente oiblaba a todo el personal.

LB


Fotografía: Jorge Olavarría. Resumen, Caracas, nr. 31 del 09/06/74.

CAZA DE CITAS


"El fin de la sociedad política es el bien común, constituido fundamentalmente por los elementos de justicia, de libertad y de amistad cívica que permiten el desarrollo integral de la persona humana. El orden es un factor necesario, pero axiológicamente subordinado, en el bien común".

Gregorio Peces-Barba

("Persona, sociedad, Estado. Pensamiento social y político de Maritain", EDICUSA, Madrid, 1972: 294).

Ilustración: Henry Ossawa Tanner Miraculous Haul of Fishes

PICADURA: JAPG



A propósito de un artículo que está pendiente para su publicación, empipado en la fotografía César Rondón Lovera, señalamos la extendida afición por la picadura en tiempos que se toman ya por remotos. Ocurre que el artefacto estuvo publicitariamente tan asociado a Rómulo Betancourt, que excluía a otras personalidades de su uso en la imaginación popular. Iniciamos una serie protagonizada por la pipa y también el cigarrillo, cuya recurrente presencia en las fotografías de antes sorprendería a las más recientes generaciones. El 100% libre de humo de estos tiempos, no cabe en la antigua hemerografía. Anteriormente, no fue delito el humo. E, incluso, estuvo vinculado a cierta idea de la madurez.

En la gráfica, Jesús Angel Paz Galarraga, zuliano que pasó de jefe de los adecos a jefe de los mepistas.

LB

Fotografía: Jesús Angel Paz Gallaraga. Momento, Caracas, nr. 760 del 17/02/71.

DIVAS: MLL




No sabemos de un estudio el prototipo de belleza de la mujer venezolana, en un país que la hizo exitosa materia de exportación, junto al petróleo y la telenovela. Ciertamente, rubros que también pueden hablar del rentismo banalizador. Frecuentemente, a lo sumo, hallamos algunas consideraciones sobre la abundancia de los años '50, frente a la paulatina delgadez impuesta desde finales de los '60.

Cabe también relacionar a las emblemáticas figuras de la televisión que, definitivamente, se masificó en clara competencia con la radio. Las hubo de una inmensa popularidad. E, incluso, como referentes constantes. Rápidamente, revisamos aquellas portadas del magazine caraqueño, donde predominaron desde principios de los '60 hasta décadas y tantas después, América Alonso, Lupita Ferrer, Lila Morillo o Mirtha Pérez. Nada trivial el asunto, pues de divas se trató en su más limpia significación. De modo que el sociólogo de la cultura, por citar una disciplina que es aliada inmejorable de la historia, tiene una tarea extraordinaria que aportar. El comunicólogo puede decir bastante al respecto. En última instancia, tratamos de los recuerdos y olvidos, la celebridad sostenida y el asombroso y posterior anonimato, que dibujan una memoria colectiva -entre nosotros - evidentemente frágil.

María Luisa Lamata fue una destacada actriz de televisión. Ajenos al mundo de la farándula, no sabemos más de ella. Sin embargo, a finales de los '50 fue un referente que se mantvo por algunos años. Y, como ocurre con aquellas generaciones,de estampa natural. Necesario de subrayar, porque ahora predominan los bisturíes legitimados por los grandes y aún modestos "concursos de belleza". Esa sola naturalidad, constituye un mérito.

LB

Fotografías tomadas de:
Momento, Caracas, nr. 71 del 22/11/57.
Elite, Caracas, nr. 2315 del 30/01/70.
Elite, Caracas, nr. 2363 del 08/01/7

miércoles, 24 de agosto de 2011

¿"HABEMUS DATA"?


CONTRASTE



La esquina de Pajaritos, Caracas, ha sufrido transformaciones importantes en el siglo. Lucen naturales, aunque no lo deliberados golpes a la memoria histórica, cultural y arquitectónica. Hay un edificio que sobrevivió al afán demoledor de los cincuenta. Y, podrá apreciarse, ese edificio contó con una prestancia que día a día extraña la ciudad. Colindante con la parte sur de la Iglesia (y comunidad) de San Francisco, prometía mucho más como zona de tránsito. Por varios años abandonado, aún no sabemos qué fué o se hacía y de quién era el inmueble. Lo adquiere, antes o ahora, la Asamblea Nacional y todavía no indagamos para qué. Ocurre que la asestaron una fachada demencial de concreto armado para los ascensores. E, insoluble la vecindad franciscana, quedaba un rinconcito apto para toda suerte de meadores del lugar, por cierto, insegurísimo a pesar que el edificio del frente, sede administrativa del parlamento, tiene por custodios a los guardias nacionales. Rinconcito laminado contra todo hacedor de necesidades. Esa fachada se decidió en los tiempos de Cilia Flores como presidente de la Asamblea. Es decir, hace pocos años. Y, aunque se diga de la novísima idea, aún fresco el cemento, es parte de la arquitectura del deterioro: la desintegración lo es.

LB

Fotografías: LB, 08/11 - Caracas en Retrospectiva: mariafsigillo.blogspot.com.

FUTURIBLES


Del anonimato político
Luis Barragán


Ocurre también en otros ámbitos, cuesta salir del anonimato político. Alcanzada una cierta y delimitada tribuna dirigencial, trascender a la opinión pública parece un gesto repentino del azar.

Todo dependerá de los tiempos que corran en términos de normalidad política y estabilidad institucional, acreditada la especialidad. De tratarse de un régimen de partidos, aparentemente bastará un cupo en el elenco dirigencial para adquirir la inevitable notoriedad de pareceres y posiciones, ampliada en las instancias burocráticas o parlamentarias.

Competidos o suplantados los partidos como principales agencias de socialización, la generalizada y persistente crisis política llevará a una desespecialización galopante. Por consiguiente, los profesionales del espectáculo tendrán las más acabadas oportunidades de actuar en el medio político, imponiéndose frente a los conocedores del oficio.

Simplificadas ambas fórmulas, cabría considerar la vocación de notoriedad del aspirante a salir del anonimato o de legitimarse en un terreno de inexorable aprendizaje. No constituye una enfermedad cuando la vocación de servicio público concede ese conocimiento por añadidura, caso que no es semejante al abanderado de su propia e inagotable vanidad que, además, agotando el favor de los amigos, triquiñuelando a sus adversarios reales o imaginarios, aún en el mismo bando, tiende a banalizar los problemas colectivos aupándose a sí mismo.

Dura y exigente, la disciplina política cuenta con facetas de reconocimiento inherentes que pueden o no, visar – precisamente – el conocimiento público del atareado. Tratándose de una sucesión de coyunturas efímeras, con un protagonismo efímero, únicamente la suerte prodigará ese conocimiento, al lado de otros que están precedidos por ella al internarse en el medio específico.

Quizá la fórmula concluyente está en que la fama, término ambigüo y temido que genera costos frecuentemente indeseables, luce inevitable cuando se tiene un sostenido y convencido trabajo – valga recalcar - desinteresado por ella. O, el más palpable indicador de la crisis, la obsesión puede llegar a tal calibre que no necesariamente tendrá por sustento el trabajo genuinamente realizado.

La rápida reflexión viene al caso, después de observar una fotografía de Teodoro Petkoff en el convulsionado escenario universitario de principios de los sesenta. El redactor refiere las espontáneas acciones celebradas en el medio estudiantil, sin adivinar la importancia que el orador adquiriría por esos mismos años (Momento, Caracas, nr. 224 del 28/10/60).

El autor de la aludida nota, relacionada con los disturbios consecutivos del orden público por entonces, no estaba en el deber de conocer al dirigente, pues, en el PCV de su militancia, apenas comenzaba a escucharse nacionalmente a “Petckot” (Tribuna Popular, Caracas, 06/05/60), novel presidente de la legislatura regional de Miranda, o “Petkokk” (Elite, Caracas, nr. 1834 del 01/11/60). Convengamos que, como hoy, hubo figuras consagradas que impedían – justamente – ese ejercicio de adivinación.

Ejercicios de tal monta suelen exagerar, como le ocurrió a Jorge Olavarría en un reportaje de 2000 sobre la dirigencia de la década para El Nacional de Caracas, faltando nombres que han destacado a pesar del libreto, probablemente por faltarle la discreción que tuvo Inés Quintero, otro ejemplo, al reportar el cambio de elencos políticos para Venezuela Analítica. En todo caso, al parecer, nada está escrito y puede juntarse el Antonio Machado del caminante, no hay camino…, con el Eudomar Santos con el como vaya viniendo…

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/9191-del-anonimato-politico
Fotografía: Momento, Caracas, nr. 224 del 28/10/60.

lunes, 22 de agosto de 2011

EL NAUFRAGIO CARICATURIZADOR


EL SOL DE MARGARITA, 20 de Agosto de 2011
Cotorreros
Luis Barragán


Expresión quizá en desuso, propia de la Venezuela urbana, recoge muy bien uno de los rasgos fundamentales del chavezato. Y es que le bastará al más escéptico, acercarse a las distintas versiones del discurso oficial para empinarse en toda la suerte de contradicciones que dibujan fielmente la demagogia populista de casi trece años.

Revisando de nuevo las actas de 1999, a objeto de dar con la voluntad del constituyente para el estudio del proyecto de Ley Orgánica de la Cultura, por el parlamento, primera discusión y aprobación por el parlamento, todavía nos asombra aquel país que fue embaucado por una dinámica de la refundación que no era tal. Popularmente acordado un plazo de seis meses para la definitiva propuesta de un texto constitucional alterno, lo redujeron dramáticamente de acuerdo a los intereses y urgencias del aún desconocido Chávez Frías.

Importa subrayar un debate harto simplificado, siendo atropelladas constantemente las voces disidentes que sólo el refrescante ingenio y humor de Alberto Franchesqui aliviaba. Más aún, el secuestro de la voluntad constituyente por una junta directiva que soportaba exclusivamente el poder presidencial, obviando las denuncias en torno al privilegiado empleo del tiempo para las diligencias que lo reforzaran y todos los actos protocolares que lo propulsaran simbólicamente.

Apenas, disponemos de dos de los supuestos tres tomos impresos de las referidas actas, sin que jamás se reprodujeran y distribuyeran como era de esperar, por lo menos, por los medios digitales. No hay una historia parlamentaria del país de no agregar, por lo demás, aquella siniestra figurilla del llamado “congresillo”, que completa toda nuestra consternación.

Abordar la cotorra constituyente es hacerlo también con la supuesta descalificación moral y política hacia aquellos que no votamos esa Constitución, según el reiterado estribillo. Consabido, la falta de argumentos es propicia para las ofensas, por lo que nuestro deber es hacer resistencia y reiterar la necesidad de unas reglas esenciales y comunes. Empero, deseamos finalmente observar otra manifestación de la demagogia galopante.

Suele ocurrir en las vísperas o el desarrollo de los hechos que se desean o anuncian como revolucionarios, según la perspectiva marxista-leninista, asistimos al solemne e inmediato colapso del capitalismo, aunque parece ser que ha tardado algo después que Lenin o Castro tomasen las riendas del Estado. E, incluso, los cubanos - desinformados, gracias a un bloqueo que no levanta estridencia alguna -creen que son los que mejor se alimentan en el mundo, aún precariamente, convencidos de ser un islote excepcional en el vasto océano de la hambruna al que se suma el mundo desarrollado.

Es necesario decirlo, a juzgar por sus intervenciones parlamentarias y lo que recoge la opinión pública, no hay el mínimo, sobrio y coherente abordaje marxista de las fuerzas y corrientes gubernamentales que soporten una contrarrespuesta de la oposición responsable. Unicamente apelan a la fácil y generosa idea de una crisis terminal y mundial del capitalismo, caricaturizándose en el naufragio de las ideas.

TARDÍA REVELACIÓN DE ¿SECRETOS?


De la excepción como regla
Luis Barragán


La grave y corajuda denuncia de Julio Montoya en torno a las circunstancias de repatriación del oro, forzó a una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional. Largo debate en el que se oyó al irrespetuoso ministro Jorge Giordani y al presidente del BCV, Nelson Merentes, concluyó con la intervención del denunciante y la de Aristóbulo Istúriz, quien reveló el hasta ahora secretísimo motivo para mantener el control de cambio.

Parlamento contingente, finalizadas formalmente las sesiones ordinarias, no se sabía de otra tal como los gubernamentales acostumbran para responder a sus apremios. Hay una exacta correspondencia entre las materias de supremo interés político de Chávez Frías, cuyo repentino tratamiento mantiene en zozobra a sus propios diputados, y la solicitud crónica de los créditos adicionales que se presumen excepcionales, incluso, paradójicamente, invocado un tal sistema central de planificación, a sabiendas que el vigente régimen presupuestario los obliga a dar explicaciones.

Obviamente, los altos funcionarios no respondieron a los señalamientos concretos e irrefutables que hizo, por ejemplo, Vestalia Araujo, con cifras en ristre. Sobre todo, la vanidad académica del ministerial vocero plagó de consignas el hemiciclo, repetidas con el garbo cantinero de los que se creen adalides de una revolución que necesita poblar las tribunas para redondear un espectáculo de agresión. Sin embargo, es necesario reconocerlo, algunos oradores de la oposición hicieron el juego al apelar a la palabra fácil.

Por más responsabilidad, sobriedad y venezolanidad que demuestren las denuncias hechas, la desesperación oficialista las convierten en un delito de traición a la patria, como si tuviesen – además – autoridad moral para repudiar la infiltración de una agencia foránea de inteligencia: la CIA está donde el G-2 defiende la Razón de Estado de la isla del Caribe. Imaginamos la afanosa búsqueda de los superagentes estadounidenses que osaron deslizar el soporte documental de la rueda de prensa de Montoya, aguantando la burocracia media ministerial y bancaria el sismo de la ira miraflorina.

Llama poderosamente la atención la tardía confesión de Istúriz sobre el régimen cambiario, porque años atrás – aseguró - se impuso el control absoluto para atajar la inmediata conspiración de los grandes tenedores de dólares: el gobierno prácticamente estaba tumbado. Y no sabemos cuán cierto es, sumada la posibilidad del gesto tremendista, ya que – en última instancia – tratamos de un elemento inherente al modelo socialista en curso.

Encontramos, por una parte, que el control cambiario mereció el formal reconocimiento de un estado de excepción que les hubiese permitido denunciar los presuntos y específicos atentados contra la institucionalidad republicana. Se imponía decretar la emergencia económica correspondiente de acuerdo a los artículos 337, 338 y 339 de la vigente Constitución de la República, en sintonía con los artículos 10, 11 y 12 de la todavía etérea Ley Orgánica Sobre Estados de Excepción, pero entendemos - sin justificarlo - el plazo prorrogable de hasta sesenta días que acarreaba, el conocimiento parlamentario que merecía y el control que debía ejercer el Tribunal Supremo de Justicia.

Prevalece, por otra, un régimen general de restricción de derechos y garantías que no ha impedido la fuga de capitales gracias a las obras de reingeniería financiera ensayadas con obstinación, por no citar el emblemático caso de la épica aparición de una maleta con 800 mil dólares en tierras argentinas. No constituye casualidad alguna, por más que perifoneen respecto a la traición y el ejercicio soberano, las elevadísimas y tercas cotas de importación de alimentos que también esconden las de motocicletas, por un gobierno que monopoliza el 95% de nuestras divisas.

Los socorre siempre esa concepción y versión conspiratorial del mundo y de las cosas, pretendiendo evadir sus responsabilidades. Lo comprobamos en la más reciente plenaria del parlamento, los acusados jamás podrán convertirse en fiscales por más que hagan de la excepción una regla.


Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2011/08/de-la-excepcion-como-regla/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=796032

NOS DA LA CLAVE


San Mateo, 16: 13-20

En su homilía de ayer, el Padre (*) Alirio refirió que el hombre propone y Dios dispone. Y lo hace en bien de los que ama y siguen su designio amoroso, su proyecto de amor y misericordia para que lleguemos a la salvación.

De las lecturas de hoy se desprende que Dios nos da las llaves, confía en nosotros. ¿A quién le damos la de nuestra casa, la clave del correo electrónico, la del celular, etc., por cierto, siendo éstas nuestras prioridades?. Dios lo hace, comparte lo más secreto.

Descubrir quién es el enviado de Dios. No podemos equivocarnos como los discípulos desde la barca, creyéndolo mun fantasma. Para la nueva era es un maestro y el revolucionario, el mejor del siglo XXI, siendo un sabio para el filósofo. Cada quien da su versión. ¿Quién es para nosotros?. Confesar a Jesús significa seguirlo.

(*) No supimos el apellido del sacerdote, Iglesia de La Coromoto, El Paraíso, Caracas.

Ilustración: Ann Pibal, ‘FTHRWT’ (2007).

domingo, 21 de agosto de 2011

SEÑAS DE IDENTIDAD


NOTITARDE, Valencia, 21 de Agosto de 2011
"¿Quién dicen ustedes que soy yo?" (Mt. 16, 13-20)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto evangélico que leemos hoy nos presenta un momento central de todo el evangelio de Mateo, ya que el tema que le interesa desarrollar al evangelista es el eclesial, dejar ver cómo surgió y se desarrolló la Iglesia que Cristo fundó, y precisamente, el pasaje que hoy se nos presenta nos habla de unos elementos importantes y fundamentales de la vida de la Comunidad cristiana primitiva.
El evangelio que hoy leemos tiene tres partes: 1. Lo que dice la gente sobre Jesús. Cristo pregunta a sus amigos más íntimos "¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?". La respuesta la dan al unísono los apóstoles, afirmando que la gente lo ve como un gran profeta, como Juan Bautista, Elías, Jeremías. Se nota que la fama de Jesús y la admiración por su persona iban creciendo; la gente era capaz de ver los signos que transmitía y lo reconocían no como un simple hombre. 2. La confesión de fe de Pedro en nombre de los demás apóstoles. La segunda pregunta que hace Jesús va dirigida directamente a sus apóstoles: "y ustedes ¿quién dicen que soy yo?".
La respuesta ya no es al unísono, guardan silencio y es Pedro, el mayor, el más atrevido, el que destaca como líder en el grupo que va a responder a la pregunta: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". No es una simple respuesta, es una profesión de fe en la persona de Jesús. Lo está reconociendo en nombre propio y en nombre de sus hermanos como Dios y Salvador. Esta será otra de las ocasiones donde resalta la figura de Pedro, ya antes, cuando Jesús caminaba sobre las aguas también fue protagonista junto con Él al subir a la barca y así seguirá destacando en el evangelio de Mateo, como en Los Hechos de los Apóstoles y esto para mostrar la intención de Jesús de dejar una cabeza visible, signo de unidad y de gobierno pastoral en su Iglesia, 3. El primado de Pedro o distinción especial (por la tarea que le tocará desempeñar), que a su vez es la identidad nueva del Apóstol por parte del Señor y el mandato que Jesús les hace de no revelar a nadie que Él es el Mesías.
Jesús le cambia el nombre a Simón, ahora lo llama Pedro, que significa "piedra" y por eso le dice que sobre él que ahora es piedra edificará su Iglesia, tendrá junto con los demás apóstoles el poder de atar y desatar en la tierra y esto se hará cumplir desde el cielo. En la Biblia cambiar el nombre a alguien significa entregar una responsabilidad, como sucederá de nuevo con Pedro después de la Resurrección del Señor, con la triple pregunta que le hará Jesús "¿me amas más que estos?" y responderá Pedro que sí, "apacienta mis ovejas", le dice Jesús y lo llama Simón, como para restablecer de nuevo su misión de Pedro, de cabeza visible de su Iglesia (Jn. 21,15-19). Es el poder sobrenatural que ahora Cristo deja a su Iglesia; Comunidad de creyentes, el Nuevo Israel que ahora apacienta Pedro y sus sucesores, que sin dejar de ser humanos, pecadores, tendrán la autoridad del mismo Jesús para anunciar a todos los pueblos la Buena Noticia del Reino de Dios y ni el poder del infierno podrá contra la Iglesia de Cristo. Jesucristo es la piedra angular de la Iglesia (Hch. 2,11), pero Él ha querido delegar su función y convertir también en piedra fundamental a Pedro, roca visible de la Iglesia de Cristo, como Él mismo dice, "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Las llaves de las que habla el Señor simbolizan el poder delegado, la autoridad que en nombre de Cristo debe ejercer y el "atar y desatar" es la autoridad para discernir y señalar cual es el camino correcto, la doctrina segura, el juicio.
Hoy los hombres de nuestro tiempo tienen una opinión sobre Cristo, otros no lo conocen y otros andan buscando un mesías o se van detrás de doctrinas llamativas, nuevas y/o extrañas. Es aquí donde la tarea y misión de los cristianos es necesaria y urgente, que junto a los legítimos pastores de la Iglesia, el Papa (Sucesor de Pedro), los obispos y sacerdotes, debemos presentar al mundo la persona de Cristo, su rostro auténtico como Dios y Hombre verdadero, como Mesías y Salvador, como el Camino, la Verdad y la Vida, como Aquel que da sentido a la existencia y está vivo, resucitado y acompaña a la Iglesia hasta el fin del mundo (Mt.28,20). Esta Iglesia santa por su fundador, que la anima y sostiene y pecadora por nosotros los humanos. Es el Pueblo de los discípulos de Cristo, llamados a la santidad, a la vida eterna y feliz.
IDA Y RETORNO: Hoy es la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud cristiana católica que se celebra en Madrid, presidida por el Papa. De Venezuela están participando más de cinco mil jóvenes, de Valencia hay más de cien jóvenes participando con algunos sacerdotes de nuestro presbiterio; también tres seminaristas de nuestra Arquidiócesis están presentes. Pidamos a Dios que venga un renacer de vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales a partir de este encuentro mundial de jóvenes y que ellos sepan arraigar sus vidas en Cristo que es el Camino, la Verdad y la Vida para todo ser humano.

Ilustración: Laura Hernández

NOTICIERO RETROSPECTIVO







- Alfredo Tarre Murzi. "Castro: ofensiva de invierno contra Batista". Momento, Caracas, nr. 72 del 29/11/57.
- Asaltado edificio de Correos de Caracas. Ultimas Noticias, Caracas, 15/05/64.
- Eclipse de Luna en Caracas. Elite, Caracas, nr. 2221 del 27/04/68.
- Alfredo Briceño. "En Prados del Este, misa ye-ye". Momento, Caracas, nr. 592 del 19/11/67.
- Segio Antunez. "¿Qué opina usted del Cuatricentenario?": Carlos Raúl Villanueva, Florinda Aróstegui, Fernando Carrasquel, Henrique Benaím Pinto, Víctor Fossi, Pedro León Zapata, Mauro Páez Pumar y Teodoro Capriles. Momento, Caracas, nr. 576 del 30/07/67.

Fotografía: Eliana Pitman, Agostino Dos Santos y Joselo, según Villalobos para un reportaje de Yolanda Herrera. Momento, Caracas, nr. 760 del 17/02/71.

EMILIANOS


Atribuido a LV, nos llegó el siguiente correo electrónico:
"Estimados amigos y colegas:

Hay alguna gente confundida con el asunto de las reservas y el Oro. Me permito aclarar algunos puntos. Nada malo hay en diversificar las reservas en tiempos de elevado riesgo de precios en el mercado de monedas, en momentos de mucha volatilidad y de incertidumbre en el panorama. Tampoco es asunto cuestionable, realizados los análisis de riesgo de mercado y de crédito, el alterar la composición hacia el Oro, que es un refugio usual en momentos turbulentos. De hecho muchos Bancos Centrales están comprando Oro y eso explica, en buena medida, el rally de precios que se ha visto últimamente (28% de incremento en un año). Por décadas, el Oro ha demostrado ser un activo de reserva seguro. Pero Venezuela está cambiando la composición de las reservas hacia el oro muy rápidamente, al punto que la proporción es casi de 63% del total de reservas. Ahora se anuncia además que vamos a sacarlo de Europa (donde están los mercados OTC) para traerlo supuestamente a las Bóvedas del Banco Central, y si no cabe, según ha dicho el Presidente con bastante ligereza, ahí está el Palacio de Miraflores.

Un primer problema es que sigilosamente nos hemos ido quedando con un monto de reservas operativas muy exiguas (apenas 6.200 millones de US$) y aunque el oro es un activo líquido (pues tiene mercados) su uso como medio de pago no está exento de dificultades. No es común pagar importaciones y servicios financieros con onzas o toneladas de oro.

Un segundo problema es que mientras más bajo sea este nivel de reservas operativas más difícil será la vida para la economía doméstica pues frente a estos muy bajos niveles el Banco Central no es nada elástico en las asignaciones de divisas para los requerimientos de la economía. De manera que está política de extinguir a niveles mínimos las reservas operativas tiene un costo severo para la nación. Vale preguntarse, por qué se están extinguiendo las reservas operativas. El giro hacia el Oro puede ser una respuesta parcial. Las deviaciones de ingresos petroleros hacia el Fonden (un fondo de miles de millones de US dólares sin auditoria) es una explicación complementaria, pero los dólares petroleros están girando hacía algún otro lado y es sano que el Gobierno explique.

Un tercer problema, y aquí me temo que estamos en territorio muy delicado, es que la razón que parece mover al gobierno a refugiarse en Oro y traerlo a Venezuela no está asociada a un análisis de riesgo de mercado, sino más bien a un bien o mal percibido riesgo de confiscación y embargo ¿Por qué? valdría preguntarse… Cualquiera sea la respuesta dejo estas dos consideraciones:

(a) Como muchos deben conocer, el Oro no es pasivo monetario de nadie (a diferencia de las posiciones monedas). Por lo tanto es mucho más difícil de rastrear, de confiscar sus existencias o de congelar sus movimientos. El gobierno ha venido cambiado los activos de reservas a Oro porque se mueve en escenarios de este tipo y se ha metido esa idea en la cabeza.
(b) Para explicar por qué traerlo a Venezuela vale hacer la referencia a un trabajo del Financial Times http://www.ft.com/cms/s/0/588ce75a-53e4-11e0-8bd7-00144feab49a.html#axzz1VbnFb5lg donde se reporta (hace unos meses atrás) que aun con los dólares congelados de sus fondos soberános en EE.UU, y Europa, el coronel Muammar Gaddafi tenía almacenados unos 150 toneladas en lingotes de oro en el Banco Central libio en Trípoli, un recurso que le permitiría financiar un ejército de mercenarios por algún tiempo.

Lo realmente terrible es que el gobierno venezolano se esté paseando por esos escenarios y se considere de plano un gobierno paria y carente de crédito en la comunidad internacional.

Atentamente,

Leonardo Vera
UCV-FACES
Escuela de Economía
Caracas 1080
Venezuela.-

Fotografía: LB, CC Lido, Caracas.

viernes, 19 de agosto de 2011

PROBLEMA

Confrontamos algunos problemas de conexión, amén de los que genera el propio blog. De modo que no ha de ser tan regular la aparición de nuestras modestas notas.
Atentamente,
LB

NOTICIERO RETROSPECTIVO







- Luis Ugalde y la revolución capitalista. SIC, Caracas, nr. 373 de 04/75.
- La pequeña empresa en Venezuela. Debates IESA, Caracas, vol. V, nr. 1 de 07/99.
- Kim Fuad y el cierre de la información petrolera. SIC, nr. 421 de 01/80.
- Ramón Losada Aldana entrevistado por Andelle Yánez: "La miseria crece a ritmos alarmantes". Tribunal Popular, Caracas, 04/11/88.
- Miguel A. Rodríguez F. "El verdadero origen de la deuda". SIC, nr. 469 de 11/84.
- Amado Fuguet. "El convenio de refinciamiento (de la deuda externa), El Nacional, Caracas: I (05/04/86); II (06/04); III (07/04); IV (08/04); y V (09/04).
- Edgar Achong V. "El origen de la deuda externa". Estudios Sociales, ULA, Mérida, nrs. 1 y 2 de enero-diciembre /86.

Fotografía: Marzia Piazza. Momento, Caracas, nr. 719 del 26/04/70.

TROMPIZ DE FALOPIO


EL NACIONAL - Martes 16 de Agosto de 2011 Escenas/1
Trompiz antepone la pintura al tema
La obra del artista es contrastada con las de López-Méndez y Golding. Con la retrospectiva, el curador Perán Erminy se propone hacer justicia con la figuración
CARMEN VICTORIA MÉNDEZ

Poca gente se referiría a Virgilio Trompiz como un vanguardista. Al pintor nacido en Coro en 1927 se le asocia con la generación del Círculo de Bellas Artes y la Escuela de Caracas, ligada al paisajismo. Empero, una revisión de sus lienzos revela que su trabajo estaba más cerca de Picasso y de Braque que de la pintura académica de finales del siglo XIX y principios del XX. Esa es la lectura de las piezas reunidas en la colectiva Volver a ver, en la que los aportes de Trompiz son contextualizados con los de otros dos artistas figurativos de importancia: Luis Alfredo López-Méndez y Tomás Golding La retrospectiva a tres voces se exhibe en la mezzanina de la galería Freites. La obra de Trompiz, el único artista vivo de la muestra, está integrada por una serie de retratos y escenas en interiores que contrastan con los óleos paisajistas de López-Méndez y Golding. A diferencia de estos dos últimos, el falconiano tuvo a la mujer como leitmotiv, o quizás como pretexto.

Perán Erminy, curador de la exposición, asegura que Trompiz antepone el goce de la pincelada al tema a representar, lo que lleva a ver su trabajo como una suerte de transición en el arte venezolano. "En las mujeres de Trompiz, la manera de pintar se impone al tema mismo".

A diferencia de muchos de sus contemporáneos, el artista no se consagró a la abstracción, aunque tampoco la desdeñó. Prefirió abordar su pintura como un puente entre lo abstracto y lo figurativo.

Tanto Trompiz como LópezMéndez y Golding realizaron valiosos aportes a la figuración, a la tarea de representar espacios, personajes y territorios en un país que apenas comenzaba a asumirse como tal en la primera mitad del siglo XX. Por eso sus obras están presentes en importantes colecciones. Sin embargo, la crítica y las nuevas tendencias ­inclinadas al modernismo y a la abstracción­ las hicieron a un lado, asegura Erminy, quien con la retrospectiva se propuso hacer una relectura y valorar las contribuciones a la pintura de los tres creadores en su justa dimensión.


CAZA DE CITAS








"Venimos de muy lejos
hasta la cercanía y el amor del silencio,
luego fueron las hojas de los árboles,
sus mudanzas veloces,
y la lluvia del sueño
empezando a borrarlas
gran desorientadora la muerte,
y ella lo sabe"

Pedro Lastra

(El Nacional, Caracas, 21/06/98. Papel Literario)

Ilustración: Claus Bergen, "U-47 in the bay" (1943).

CABALGADURA DE AMPERIOS


EL NACIONAL - Jueves 18 de Agosto de 2011 Opinión/7
El jinete eléctrico
COLETTE CAPRILES

" La culebra se mata por la cabeza". Una frase que sirvió a Juan Vicente Gómez para justificar su asalto al endeble poder de Cipriano Castro en 1908. En los días previos al 19 de diciembre, la sibilina frase figura en un supuesto telegrama que el enfermo dictador dirige a Pedro María Cárdenas, gobernador de Caracas. Gómez prefiere creer que la culebra no es otra que él mismo y procede en consecuencia. Las mismas fuerzas vivas que diez años antes habían encontrado en El Cabito la encarnación de la salvación nacional se ponen en obra, cambiando por supuesto algunos nombres, para juntarse con el naciente poder, que, a diferencia del anterior, entiende que no es la Presidencia de la República la institución que le dará larga vida sino el control absoluto del flamante Ejército nacional. El fuero civil queda desde entonces reducido a una silenciosa figura administrativa.

Mariano Picón Salas, en su libro Los días de Cipriano Castro, vuelve una y otra vez sobre ese contraste entre el silencio gomecista y la bullaranga castrista.

Hace un esfuerzo por identificar las fuentes de la enrevesada retórica que Castro hizo suya, amplificada por el modernismo decadentista de la abundante producción de lisonjas que le acompañó desde que los "doctores" valencianos y caraqueños apostaron a su aventura. Como el "jinete eléctrico" lo bautiza un cronista al describirlo en la batalla de Tocuyito.

Despúes de publicar Cesarismo democrático, Vallenilla Lanz no admitía que se tratase de una teoría ad hoc, diseñada para la justificación del gomecismo.

Cabría pensar que su inspiración histórica provino más bien de la figura del Restaurador, mucho más evocadora del segundo Bonaparte que se vislumbra en esa idea del cesarismo moderno.

La obsesión castrista por la, digamos, emblemática del poder ­incluyendo la fantasía romana del banquete interminable­, así como cuando abruma a los vecinos de Nirgua con su promesa de una "concordia nacional" que sería la expresión de un liberalismo "como el que fundó el carpintero de Galilea", repite aquel dicho bonapartista de l’empire, c’est la paix y la teología política correspondiente, organizada en torno a la figura carismática. Castro, furiosamente anticlerical, presume con frecuencia de un cristianismo primigenio que sería expresión de su propia visión autárquica de la política.

El libro de don Mariano no es en verdad una crónica política, ni tiene rigurosas pretensiones históricas. Ni es estrictamente biográfico. Es más bien el retrato penetrante de una sociedad desarticulada que pide orden sin quererlo conceder. Picón Salas hurga especialmente en el ecosistema de relaciones y complicidades que es imprescindible para la entronización del poder arbitrario. Y, como buen literato, rastrea el talante de los intelectuales, de los grupúsculos de gente de saber que, llegado el andino a la capital, le hacen llegar sus manifiestos, sus papeles de "proyecto de país" (para usar un anacronismo), dispuestos ante el lema de "nuevos hombres, nuevos ideales, nuevos procedimientos". Dicen: "Vivimos como tribus nómadas en persecución de ideales que son hechos en pueblos más afortunados. Todavía resuena pavorosa la voz del magistrado que niega al ciudadano todas las garantías y el viento arrastra aún por llanos y montes, los jirones de la ley".

Así veían el país los Razetti, Coll, Calcaño, Toro, Montes, algunos de los cuales, apunta Picón Salas, "servirán después al régimen como segundones a los que se pide halago y lisonja más que competencia". Pero estos jóvenes estaban, en realidad, enunciando una profecía, larga y triste, que no impidió que, en lo que sigue de nuestra historia, otros desempeñaran el mismo papel.