domingo, 30 de enero de 2011

buena nueva


NOTITARDE, Valencia, 30 de Enero de 2011
Dichosos los pobres de espíritu (Mt. 5,1-12)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evade este domingo nos presenta el tema de las Bienaventuranzas que Jesús dirige a sus apóstoles y discípulos. Las Bienaventuranzas dentro del evangelio de Mateo vienen hacer el prólogo del llamado "Discurso del Monte" o "Sermón de la Montaña" que va del capítulo cinco al siete y donde el evangelista recoge y sistematiza en forma de pequeño libro o catecismo las palabras y diversos temas a los que Jesús hizo referencia en distintas ocasiones a través de su predicación. Mateo busca resaltar la autoridad que tiene Jesús como verdadero Maestro que se sienta en la cátedra para enseñar a sus discípulos y transmitirle la Buena Nueva del Reino de Dios y la forma como tienen que vivir.

Las Bienaventuranzas son, según algunos escritores, la más sublime enseñanza que jamás haya dictado un maestro espiritual. Ellas resumen o sintetizan lo que necesita o debe vivir un cristiano de cara al Reino de Dios y hacen alusión al Antiguo Testamento, porque Mateo presenta un paralelismo donde resalta a Jesús como verdadero Dios, Maestro y Mesías que se hace presente en el Pueblo de Israel. La montaña a la que sube Jesús recuerda la montaña del Sinaí, donde Dios selló Alianza con el Pueblo de Israel, presentándole los diez mandamientos. Ahora Jesús, con autoridad divina presenta la Nueva Alianza de Dios con su Pueblo, aparece como el nuevo Moisés. Los discípulos representan a la Iglesia naciente, al Nuevo Pueblo de Dios, al Pueblo de la Nueva Alianza.

También el evangelista Lucas presenta el tema de las Bienaventuranzas que dirige a sus destinatarios provenientes del paganismo convertidos al cristianismo, en el caso de Mateo escribe para destinatarios judíos convertidos al judaísmo. Con pequeñas diferencias y matices propios, ambos relatos expresan las palabras de Jesús acerca de lo que tiene que ser la vida de quienes optan por el Reino de Dios, que El hace presente con su presencia en medio de los hombres.

Bienaventuranza significa dicha, felicidad, gozo. Jesús proclama felices, dichosos a los pobres, los que sufren, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los que trabajan por la paz, los perseguidos a causa de vivir en el bien. Son muchas las lecturas que se pueden hacer de las Bienaventuranzas, pero la clave está en entender que Cristo nos propone un camino distinto al esquema de felicidad o gozo que nos ofrece el mundo que busca el poder, el tener y el placer. El Señor nos presenta otro camino para alcanzar la felicidad y el gozo, para ser dichosos. Nos invita a una opción preferencial por los pobres y los que sufren, a vivir en la humildad y sencillez de vida; sin creernos más que los demás, sin apegos a las cosas de este mundo que son pasajeras, andando en la verdad. El mejor ejemplo es la vida de Nuestro Señor, Jesucristo que en su vida terrena fue pobre y pasó por el sufrimiento, tuvo hambre y sed de justicia, fue misericordioso con los contemporáneos de su tiempo y limpio de corazón, trabajó por construir la paz y la reconciliación entre los hombres, fue perseguido y murió por hacer el bien y por amor a la humanidad. Así, el cristiano que quiere vivir el camino de las Bienaventuranzas necesita ver el ejemplo de Cristo que encarna en su persona las actitudes básicas que un cristiano tiene que tener frente al Reino de Dios y pueda así alcanzar el camino que conduce a la felicidad plena y a la vida sin fin.
Sólo quien practica las Bienaventuranzas, que son la carta magna para la vida del cristiano, las entiende y conoce a plenitud. Pertenecen al orden sobrenatural y no al esquema ni estilo de este mundo.

Pidámosle al Señor que nos ayude y enseñe a vivir el camino de las Bienaventuranzas, que podamos descubrir en ellas su gracia y presencia que nos estimula y acompaña en nuestro caminar diario. Que podamos alcanzar la felicidad y testimoniarla delante de los hermanos que a pesar de tenerlo todo o de experimentarlo todo son infelices por no tener a Dios en su vida.

IDA Y RETORNO: Durante la semana de Oración por la unidad de los cristianos, tuvimos un encuentro fraterno en nuestro Seminario donde pudimos compartir con un Pastor de la Iglesia Luterana de Valencia, un Pastor de la Iglesia Bautista de San Diego y un Padre de la Iglesia Sirio Católica de Maracay que junto a los padres y seminaristas de nuestra Casa de Formación pudimos compartir e implorar al Señor que podamos tener una sola Iglesia bajo un solo Pastor. El ecumenismo es ese esfuerzo que se viene haciendo desde hace años para lograr la unidad de todas confesiones cristianas en una sola Iglesia. Los cristianos separados, divididos somos un escándalo para el mundo, no somos fieles a las palabras del Señor que ha dicho: "Padre, que todos sean uno para que el mundo crea". Pidamos al Señor el regalo de la unidad en nuestras comunidades y entre todos los que creemos y seguimos a Cristo.
Pjoel_15895@hotmail.com

Ilustración: Theo van Doesburg, "Arithmetic Composition" (1930)

bordeando peligros


EL NACIONAL - Domingo 30 de Enero de 2011 Opinión/9
Pensar, hacer
Las constituciones se pervierten cuando se utilizan como camuflaje de regímenes autoritarios
ELSA CARDOZO

No hay respiro en nuestros desastres; no los naturales sino los que, con o sin el pretexto de las sequías o las lluvias, propicia un ejercicio del poder empeñado en imponernos un destino pobre y triste, desvirtuar y criminalizar las formas más plenas de ejercicio de la ciudadanía, controlarnos hasta el modo de andar, dividir al país en amigos y enemigos y, en suma, desconocer el pacto constitucional renovado en 1999, reiterado hace 3 años y reafirmado con la elección de una Asamblea Nacional plural, desafiando nada naturales vientos y mareas.

Por otra parte, sí que encontramos aire fresco en los espacios en los que la sociedad no sólo resiste y responde a su peculiar catástrofe, sino que discurre, se organiza y actúa, y no se da por vencida en sus legítimas aspiraciones por disfrutar de una vida digna. En esos espacios tienen una trascendencia especial la reflexión y el debate de ideas, quehaceres siempre tan cercanos al ámbito genuinamente académico.

Es allí dónde nace la colección de 17 cuadernos contentivos de 34 trabajos publicados por la Fundación Manuel García Pelayo como resultado de las jornadas "Temas de nuestro tiempo", organizadas a lo largo de 2010 para honrar el legado intelectual del respetado catedrático en el centenario de su nacimiento.

El diverso recorrido de estos textos ­del derecho, la política y la historia a la sociología y la antropología; del tema constitucional al del humor y el cinismo, el resentimiento y el miedo como actitudes políticas; de la descentralización y la centralización a la transnacionalización y los problemas estratégicos mundiales­ no sólo refleja la extensión, profundidad y aporte reflexivo de Manuel García Pelayo, sino que revela, en la revisión actual de su pensamiento, la importancia de volver sobre cuestiones esenciales para la comprensión y superación de nuestra vaguada institucional.

En estos cuadernos encuentro la clarificación de la idea radicalizada y antirrepublicana de comunidad que impone su propuesta "armonizadora" y anula la condición individual.

También leo allí la explicación del mito político contemporáneo, orientado deliberadamente a crear un ánimo épico y de lucha de los seguidores-creyentes contra el enemigo común, con un discurso que despierta resentimientos, miedos, pasiones y hasta violencia en busca de adhesiones y control, sobre la base de un conjunto contradictorio de ideas no discernibles ni discutibles racionalmente. Se añade a la secuencia una concepción de la Constitución sometida a transformaciones constantes que la ajustan a la mitología política y a la imposición comunitarista, al punto que decisiones, leyes y jurisprudencia pueden desdecir tanto el propio texto constitucional como los convenios internacionales a los que éste reconoce supranacionalidad que, no por casualidad, son los directamente vinculados a la dignidad vital, como es el caso de los relativos a los derechos humanos y a la integración regional. Leo también que las constituciones se pervierten cuando se utilizan como camuflaje de regímenes autoritarios, centralizadores y destructores de la institucionalidad y del tejido social que la sustenta.

Es ésta una parcial lectura, realizada con el mayor respeto hacia los autores y su ilustrado y celebrado inspirador, quien recordó alguna vez que "el saber político es más un savoir faire que un saber pensar, pero la formación teórica esclarece lo que hay que hacer".

Ilustración: http://farm4.static.flickr.com/3510/3728512060_d26612897e.jpg

esfuerzo armado


EL NACIONAL - Domingo 30 de Enero de 2011 Nación/4
FAN 400 sargentos reciben adiestramiento en la Escuela del Ejército en Aragua
Baja de oficiales obligó a crear plan express de formación
"El objetivo es tener un personal leal, lo que desdibujará el carácter profesional de las Fuerzas Armadas", afirmó la especialista en asuntos militares Rocío San Miguel
HERNÁN LUGO-GALICIA

P-400 es la denominación del proyecto que ejecutan las Fuerzas Armadas Nacionales para cubrir las vacantes en el Ejército, ocasionadas por las bajas de oficiales registradas en los últimos 4 años. Fue bautizado así porque está constituido por 400 sargentos que, luego de un programa especial de formación, vía rápida, ascenderán al rango de oficiales de mando.

La antigua Escuela de Tropas Profesionales del Ejército general en jefe José Félix Ribas, en La Victoria, Aragua, fue el lugar escogido para la instrucción en menos de 4 meses de los militares, a pesar de que los pensa y reglamentos exigen cinco años de aprendizaje, de acuerdo con fuentes castrenses que obtuvieron acceso a informes internos.

El centro educativo, que funciona en el cuartel Mariano Montilla, fue convertido en un núcleo de la Escuela Militar de Venezuela el 30 de junio de 2010, lo que le permitió aumentar el grado de acción, pues hasta esa fecha la misión era formar tropas profesionales con grado de sargentos. Ahora adiestra al recurso humano de los cuatro componentes (Ejército, Armada, Aviación y Guardia Nacional).

El reglamento de la EMV indica que los efectivos deben cursar 4 años y, aunque su sede principal está en Aragua, tendrá otras en el Distrito Capital y en Vargas. En 2010, luego de un curso de transición, el presidente Hugo Chávez ascendió a 697 suboficiales a oficiales técnicos.

Los cursos express no son nuevos en las FAN; sin embargo, ahora los lapsos se recortaron de un año y medio a cuatro meses. En la década de los sesentas se formaron bachilleres porque se necesitaba personal para los teatros de operaciones que combatían la guerrilla. En diciembre de 1997, el Ministerio de la Defensa abrió un programa especial que permitió obtener los grados de suboficiales y oficiales.
"Destrucción de las FAN". El P-400 se percibe como una evidencia del desmontaje de las FAN por parte de Chávez. "Las Fuerzas Armadas están deterioradas; las únicas unidades que están operativas son aquellas controladas por oficiales que apoyaron las rebeliones del 4-F y del 27-N de 1992. Sólo 30% de las FAN está operativa. El Presidente destruye a las FAN porque le interesa fortalecer las milicias y contar con personas que le rindan culto, sin importarle la profesionalización militar", advirtió Carlos Guyón, ex compañero de Chávez en la asonada de febrero de 1999.

Un total de 1.000 oficiales pidieron la baja en 2010, cuestión que se ha agudizado en los últimos 4 años, según indican cifras internas. En 2008, Yoel Acosta Chirinos reveló que la cifra de "idos" era de 1.500 efectivos; mientras 500 oficiales estaban sin cargos, una treintena de ellos eran generales de brigada y de división. En 2007, en 2 días, 16 y 17 de abril, se reportaron 49 solicitudes de baja de oficiales por decisión propia; en 2009 se contabilizaron 1.500 que salieron, incluyendo el general Antonio Rivero: "Es un excelente oficial, pero no un buen revolucionario. No responde al saludo, `Patria, socialismo o muerte’", señala el informe sobre el ex coordinador de Protección Civil, que es investigado por haber denunciado la presencia de militares cubanos en áreas estratégicas de las FAN.

El 13 de abril de 2010 se fueron 177 oficiales por "permanencia máxima", sin que hubieran alcanzado ascensos en los últimos 3 años (Gaceta Oficial número 39402).

Un reporte de la ONG Control Ciudadano señala que en 2010 las Fuerzas Armadas contaban con 140.000 funcionarios (altos oficiales, soldados y personal civil); una décima parte eran suboficiales y oficiales, y un grupo élite de 150 altos oficiales eran "el poder real" porque seguían líneas directas de Miraflores. Es decir, 20.000 menos que en 2008, de acuerdo con un informe de Resdal, Atlas Comparativo de las Fuerzas Armadas-Capítulo Venezuela. Hace 3 años, las FAN tenían 163.364 personas en la nómina.

Rocío San Miguel, coordinadora de Control Ciudadano, señaló el objetivo del P-400: "Es tener un personal leal, lo que desdibuja el carácter profesional de las FAN. La debilita, sobre todo, la disciplina porque enfrentará a quienes fueron ascendidos a oficiales técnicos y de mando, pero además constituye una violación de la Constitución, que señala que las Fuerzas Armadas son un cuerpo profesional", afirmó, al referirse al artículo 328 de la carta magna que establece que la institución militar es "esencialmente profesional, sin militancia política".

San Miguel indicó que las bajas se deben al desmejoramiento de las condiciones sociales de los oficiales, y al temor sobre los escenarios bélicos y políticos que observan en Venezuela: "Chávez desarrolla un proceso feroz para desprofesionalizar a la FAN y así mantener el control. Los ascensos, acordados a destiempo en diciembre de 2010, no fueron por méritos sino por conveniencia política".

El otro problema que registra es la baja de pilotos militares, que prefieren irse a Conviasa y a empresas privadas porque los salarios son superiores. "El Gobierno compró aviones y helicópteros a Rusia, y no hay pilotos. En los galpones de La Carlota están `estacionadas’ esas unidades", revelan fuentes.

Control Ciudadano sostiene que las bajas pueden afectar la operatividad de las FAN, pero San Miguel no cree que se produzca una invasión o agresión por parte de Estados Unidos porque el Gobierno es socio de empresas estadounidenses en la Faja del Orinoco: "En el caso hipotético de un conflicto, ningún ejército de Latinoamérica, inclusive Cuba, vendrá a defender el país. Los cubanos ayudan, eso sí, en labores de inteligencia. Venezuela les paga por eso".

Batallones vacíos

El desmantelamiento de las FAN es tan grave, según la Tabla de Organización y Equipos (TOE), que en los batallones ­sobre todo en Infantería­ hay entre 150 y 200 soldados.

Anteriormente había 600.

¿Consecuencia?: Los soldados son sobrecargados de trabajo.

"La situación es otra en Casa Militar; allí sí cubren todas las plazas y es el lugar preferido por los soldados por varias razones: tienen una prima adicional de beneficio; se les dota de uniformes, contrario a otros batallones; consiguen casas o ayudas para sus familias debido a la cercanía que tienen con Miraflores; y tienen mejores instalaciones", señalaron.


Crisis social en cuarteles

Los militares recibieron 40% de aumento de salario en 2010, cuestión que no alegró a nadie ya que fue decretado luego de 3 años de espera, afirmaron oficiales.

La situación ­señalan­ ha obligado a militares a vender prendas o productos como Herbalife o a conducir taxis. Un general gana, por ejemplo, 6.000 bolívares mensuales y un sargento II de tropa, equivalente a un GN, 1.200 bolívares, más cesta ticket y una prima por cargo de 200 bolívares. Sin embargo, los ingresos merman cuando se aplican los descuentos por el uso de los clubes y servicios hospitalarios, que además no pueden disfrutarlos como antes porque ahora son "instituciones públicas".

"Un oficial cubano tiene prioridad en hoteles o centros de salud de su país", afirmó San Miguel. En el caso del Hospital Militar, de San Martín, la atención preferencial fue asignada a Barrio Adentro.

Los oficiales denuncian la crisis social. Por ejemplo, el Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas presta 100.000 bolívares para la compra de viviendas, cuando en la cuarta república cubría 100% del bien, explicaron.

¿siempre pensaron así de la autonomía?


EL NACIONAL - Domingo 30 de Enero de 2011 Opinión/8
ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
Universidad: la polémica autonomía
RIGOBERTO LANZ

"El perro hipócrita le habla a usted al oído a través de esos aparatos escolares que son máquinas acústicas...".
Jacques Derrida: Otobio- graphies, p. 107

¿ Autonomía respecto de quién o de qué? No hay que dar muchas vueltas: se trata de estar bien distantes de los efectos directos de las burocracias gubernamentales (de derecha o de izquierda). La idea es que al gobierno de turno no se le ocurra estar inmiscuyéndose en asuntos académicos, en orientaciones filosóficas, en pautas teórico-curriculares ni cosillas así. Lo que está en frente cuando se habla de autonomía no es el Estado sino el gobierno (peludo asunto para países como el nuestro donde esta distinción nuca ha existido de verdad). El modelo ideal es aquel en el que los organismos competentes responden anualmente por el soporte financiero de la actividad universitaria de un modo automático y sin más preguntas que la probidad en la administración de esos recursos. La manipulación política de la asignación presupuestaria es una aberración que se la lleva bien con la mediocridad interna que se desvive y justifica por el famoso "presupuesto justo".

Trabajar autónomamente lo que quiere decir es que los investigadores no tienen que estar dando explicaciones a la burocracia del gobierno (ministros, organismos o lo que sea) sobre las cosas que hacen o dejan de hacer. Desarrollar un seminario o cualquier unidad curricular, lo mismo que realizar una investigación (desde el impertinente asunto del sexo de los ángeles, hasta la nanotecnología aplicada a los nuevos materiales, pasando por "los problemas del país" y cualquier otro asunto pertinente que se nos ocurra), no debe guardar ninguna relación de jerarquía ni de implicación forzada con criterios emanados del Poder Ejecutivo.

Que haya "planes de la nación", necesidades de formación profesional aquí o allá o requerimientos de vínculos con la comunidad no puede ser un pretexto para que algún gobierno se sienta autorizado a dictar pautas. Eso (y mucho más) ha de formar parte de los nuevos desafíos de una verdadera universidad que se toma en serio su transformación profunda. En el entendido de que es la gente directamente involucrada en la producción de conocimiento, en la generación de nuevas ideas, en la invención de nuevas soluciones, en el desarrollo de la cultura democrática que es un vector esencial de la formación, en el cultivo de una sensibilidad estética que no proviene de disciplinas instrumentales, la que debe marcar el camino para la gestión de estos asuntos. La decadencia actual de las universidades no se debe a la falta de autonomía. Usted puede multiplicar los efectos autonómicos en la nueva ley y el tremedal seguirá intacto.

¿Entonces? El fantasma de que el Gobierno está ansioso por "controlar a las universidades" es una necedad alimentada también por la falta de claridad de las personas que plasmaron el texto de la ley siniestrada. En este punto hay que afinar la puntería y despejar de toda mínima duda lo que se está entendiendo por autonomía. Para lo cual es preciso librarse por un instante del pantano intelectual al que nos ha llevado la crisis histórica del modelo universitario dominante: mediocridad, corrupción, anacronismo, simulacros diversos, imperio del conservadurismo, modelo reproductor de la exclusión. Si la autonomía es para remachar las calamidades de este síndrome, entonces la gente tendría razones para dudar. Pero no se puede estar legislando para lidiar con camorras menores. No digo que ignoremos lo que ocurre en la universidad realmente existente, lo que digo es que una nueva Ley tiene que proyectar decentemente un cierto ideal universitario, aunque no sea para pasado mañana.

La derecha histérica ­que también habita los predios universitarios­ no tiene interés verdadero en pensar otra universidad. Todo lo que sirva para la pelea electoral contra el Gobierno es lo que realmente les importa. Hay que saber entones quiénes son los interlocutores con los que vale la pena discutir.

Una oportunidad que pocos se esperaban está abierta. No nos distraigamos en minucias.

Busquemos acuerdos ­aunque sean pocos­ en lo que es vital.

clave de bóveda


EL NACIONAL - Domingo 30 de Enero de 2011 Opinión/9
El secreto de una juventud
RODOLFO IZAGUIRRE

Somos víctimas del deseo más inalcanzable que se conozca; el más persistente, peligroso y aniquilador. También, el más costoso y, desde luego, el que más insatisfacciones y frustraciones provoca. Me refiero al desesperado anhelo de mantener a toda costa la edad física que tuvimos en la lejana juventud. Atrapar y detener el tiempo, sosegar su paso, impedir que nos alcance. En cierto modo, tratar de hacerle trampas. Nada que ver con el miedo a la muerte y los engaños con los que intentamos evadirla a la manera de Antonius Block, aquel caballero medieval que en El séptimo sello, de Ingmar Bergman, regresa de las Cruzadas, atraviesa junto con su escudero una comarca diezmada por la peste; constata la nada, el silencio de Dios y la oscuridad en la mirada de una bruja que arde en la hoguera, y para ganar tiempo intenta engañar a la Muerte en la partida de ajedrez más célebre en la historia del cine.

Conocí de cerca este augusto terror a la muerte y la pretensión de escapar de ella cuando mi papá, en medio del desvarío de su enfermedad, repetía una y otra vez: "¡Quiero irme a Trinidad!", un lugar que jamás se le escuchó mencionar en vida.

Descubrí que lo que buscaba era distanciarse del acoso de la muerte: poner el mar de por medio para que ella no lo alcanzase o supiese dónde estaba.

Pero no hablamos de la muerte; hablamos de prolongar la belleza y la juventud; permanecer en el tiempo reduciendo en lo posible los estragos de la edad. Como acostumbran decir mis bellas amigas, las deslumbrantes hermanas García Maldonado: "¡Estar de catorce para doce!".

Es incalculable el monto de productos de belleza, cremas, rejuvenecimientos, cosméticos, exfoliantes, potingues, fijadores, removedores; dietas, gimnasios y cirugías que hemos activado sólo para tratar de cerrarle la puerta al viejo Cronos que viene, precisamente, a tocar a la nuestra para devorarnos.

Pero, ¿no es también la angustia del gobernante que siente llegado el término de su mandato y busca la manera de prolongarlo en un nuevo período indeterminado? ¿La del dictador que para perpetuarse en el poder aplasta todo asomo de pensamiento y de libertad empleando la fuerza de las armas, haciendo trampas electorales y llenando las cárceles de disidentes, aterrado ante la posibilidad de perder el mando? ¡Qué decir del pánico de aquel fascista ordinario que fue el general Pérez Jiménez huyendo en un avión sin percatarse de que dejaba atrás una maleta llena de dinero! Tuve el honor de conocer al médico, investigador científico, político y diplomático que fue Enrique Tejera cuando era ya un hombre de edad avanzada: murió en 1980 a los 91 años de edad. No muy alto, de piel tersa y rosada, una voz oscura, bigotes y barba recortada muy blancos, y de su personalidad emanaba una fuerte fascinación.

La última vez que lo vi fue en un cocktail muy elegante rodeado de damas burguesas, entradas en carnes y en edad; sofisticadas y maquilladas con esmero. Todas encomiaban la lozanía del doctor Tejera, su saludable aspecto, su firmeza al caminar, el dominio que ejercía con su conversación.

¿Cómo hace usted, doctor Tejera, para estar tan bello y joven? ¿Cuál es su secreto? ¡Ande, dígalo! Era un acoso, y me pareció que Tejera comenzaba a sentirse molesto. El caso es que se las quedó mirando y ellas callaron sintiendo que algo importante iba a suceder, una revelación, el último velo del misterio a punto de caer. Y desde la oscuridad de su voz, y dirigiéndose a la más ansiosa de aquellas damas emocionadas ante el privilegio de conocer la fórmula para impedir que el tiempo no perturbase más sus vidas esclavizadas por ejercicios, dietas feroces, cirugías, fármacos y cosméticos de toda naturaleza, el doctor Tejera dijo: "¡Hay que tirar, mijita!".

todavía habilitados para ... hablar


EL NACIONAL - Domingo 30 de Enero de 2011 Siete Días/4
entrevista
Colette Capriles
"Con la nueva Asamblea Nacional el monólogo de Chávez se ha roto"
La investigadora considera que se puede hacer un análisis de la historia política del país sobre la base de la sustitución de las élites. Reconoce que lo banal y lo frívolo nos dominan, pero advierte signos de maduración en la sociedad y un cambio radical en la dinámica política con la asunción de un Parlamento más plural
TAL LEVY

Reconoce que en nuestra cultura se valora poco la capacidad de pensar, de construir discursos elaborados. "Tenemos una especie de epistemofobia. No hay incentivos en nuestra cotidianidad para la reflexión, sino más bien para los lugares comunes, lo más obvio. Lo banal y lo frívolo nos dominan. Es un rasgo que podemos encontrar en distintas manifestaciones culturales, desde la manera en que la gente cría a sus hijos hasta la forma en que ve la política", asegura Colette Capriles, distinguida en 2001 con el Premio de Investigación Filosófica Federico Riu.

Se detiene, pero no vacila, piensa. Más que incertidumbre, los venezolanos sentimos caos, afirma esta psicóloga social y filósofa. "Las convenciones culturales básicas que tuvimos como sociedad moderna, precariamente porque la modernización en Venezuela fue un proceso muy violento, se han fragilizado. No tenemos un campo de juego común que contribuya a disminuir la incertidumbre y que nos permita establecer los contactos con el otro que realmente necesitamos para vivir en sociedad. Lamentablemente, en Venezuela el análisis de lo político, de lo cultural y de lo económico se hace muy difícil por la interacción de los tres. La autonomía relativa de la economía que uno ve en otros países no existió nunca aquí, como tampoco la autonomía cultural. Culturalmente estamos ligados a formas muy específicas de relación que tienen que ver con el consumo, con la satisfacción en el corto plazo, con el rechazo a ver las cadenas causales y las responsabilidades que uno pueda tener en el largo plazo.

Todo eso va como imbricado, es un gran síndrome".

--La Venezuela actual está marcada por el resentimiento acumulado por parte de ciertos sectores. ¿Estos resentidos de ayer, que se han convertido en los hostigadores de hoy, están sembrando a su vez el resentimiento en futuros hostigadores del mañana? Y si es así, ¿cómo acabar con este ajuste de cuentas? --Por esos procesos de cambio violento social que se dieron en el siglo XX, hubo un ascenso social muy importante desde 1945, que es el gran umbral de la democratización. La conformación de los grupos sociales varió muy rápidamente con buenas y malas consecuencias. Hasta hace poco sentíamos que teníamos una sociedad muy abierta socialmente, con pocos prejuicios sociales. Pero la crisis económica y de la modernización en el país a partir de los años setenta terminó abriendo las grietas que el ascenso social por sí mismo no había logrado tapar. La calamidad es que esas fracturas se han convertido en factor de la política; hay un elemento de resentimiento social que ahora tiene un escenario diferente. Existe un resentimiento de orden político. A partir de 1998 empieza a parecer que el país tiene unos nuevos amos del valle; la sustitución de las élites es lo que se está planteando. No es la primera vez. Se podría hacer un análisis de la historia política de Venezuela sobre la base de la sustitución de las élites, por vía de la violencia revolucionaria en muchos casos, de la montonera, de la instauración de una dictadura como la de Juan Vicente Gómez y también de la democratización, como hicieron los adecos en 1945.

Eso explica por qué las élites de las llamadas fuerzas vivas son en general volátiles, irresponsables, y funcionan con la conciencia de su volatilidad.

--¿En cuanto a aprovechamiento? --Claro, la mentalidad rentista, extractiva de las élites. Éstas son erráticas, volátiles y participan menos en lo que podría ser la construcción de un proyecto nacional. El tema del resentimiento nos toca en la medida en que esta volatilidad de las élites genera la percepción del Estado como un botín, como un tesoro al que hay que ponerle mano y del cual hay que aprovecharse en el corto plazo. El resentimiento político es más fuerte en la gente que está gobernando. Tienen una sed de reconocimiento como actores políticos, como diseñadores del país. Pero lo que genera el Gobierno no es sólo resentimiento, sino directamente víctimas, que es distinto, pues entiende la lucha política como una lucha existencial. La transición política, que no dudo que ocurrirá a partir de 2012, tendrá que tocar el asunto de las retaliaciones. Gente ha perdido propiedades y gente se las ha apropiado. Hay que hacer lo que se llamaría justicia de transición. En aras de la salud social, será necesario en el mediano plazo establecer algún tipo de institución mediadora para observar todos los casos en que la gente se haya sentido perjudicada.

--¿Estos años de férrea polarización derivarán en un inevitable divorcio o, por el contrario, en una sociedad más justa y madura? ¿Quedarán como años de aprendizaje o años perdidos? --La mayoría de la gente ha empezado a entender que el exceso de poder en manos de una sola persona no puede traer sino calamidad. Es una idea muy básica, pero hasta que no se perciben sus consecuencias en la cotidianidad la gente no tiene por qué construirla. El régimen personalista ha perdido credibilidad.

Hay una desmitificación de la eficiencia de los militares, que también tiene su lado oscuro porque toda una institución está quedando desprestigiada. Hay un nivel de exigencia política mayor en la población.

Otro signo de esta maduración es la confianza en las instituciones alternativas. Los partidos políticos han sufrido una renovación increíble, que pocos reconocen pero que la gente percibe porque vota por ellos. Dentro de esta confusión, porque ha sido la Babel política lo que ha pasado en este país en términos de identidades políticas, la gente está ajustando sus preferencias, entiende más qué espera de un gobierno, qué modelo político le parece más adecuado. Hay un aprendizaje grande.

--El año 2011 se inició con un cambio en el mapa político gracias a la elección de una Asamblea Nacional más plural. ¿Redundará en una transformación real de la dinámica sociopolítica o quedará como mera cartografía? --Allí va a haber una interacción en términos de lenguaje político, de ejercicios de tolerancia y de mutua comprensión que cambian completamente la dinámica política, tanto que ahora encontramos un contrapunto en los focos de atención. Es noticia la Asamblea Nacional permanentemente y el monólogo de Chávez se ha roto. Sobre la eficacia política de la Asamblea no podría ser tan optimista porque no hay voluntad de parte del Gobierno de coexistir. Se le ha creado un gran problema de gestión con la nueva Asamblea porque la función contralora se va a ejercer quiéralo o no el Gobierno, y eso cambia también sus costos políticos, digamos, la contabilidad política del Gobierno.

--¿Cómo dialogar con alguien que mantiene un doble discurso y no llama a las cosas por su nombre? Es decir, los damnificados son dignificados, los opositores son apátridas y el periodismo de denuncia es un terrorismo mediático. --No hay dictadura que no haya creado su propio diccionario. Los regímenes autoritarios, a menos que se conviertan en tiranías del miedo, que las hay, necesitan apoyo popular. Se fundamentan en el consentimiento, no solamente en la coerción, y allí es donde opera la creación de ese nuevo léxico, del reordenamiento de la realidad para que el régimen aparezca siempre como justificado. El ejemplo perfecto es el newspeak, de 1984. Como parte de lo que pudiera ser su branding, su identidad de marca, Chávez y su régimen han sido muy consecuentes en la creación de léxicos particulares que lo diferencien del "pasado", del "enemigo". A tal punto es poderoso que mucha gente que le adversa utiliza sus propias categorías y lenguaje, y habla de la cuarta república, de inventos increíbles, de excluidos. Claro, es una categoría del resentimiento, no de la política, pero funciona y mucha gente se conecta con ese lenguaje y empieza a participar en la construcción de esa realidad que legitima al régimen. Cuando se habla del llamado a diálogo, el Presidente en su mensaje del 15 de enero lo que hace es secuestrar una demanda y una exigencia de la Unidad. Es un diálogo, pero en sus términos. El Presidente le pide diálogo a la Unidad para que digan lo que él quiere y la Unidad quiere diálogo, pero para ser oída. Son dos demandas incompatibles. La palabra diálogo no debe ser tampoco sobrestimada en su sentido reconciliatorio ni mucho menos, sino constitucional, que cada quien ocupe el lugar que constitucionalmente le corresponde.

--El Gobierno ha tomado el tema de la pobreza como bandera. Después de 11 años, ¿ha habido un intento real por atender este problema o se ha quedado en el reconocimiento de la pobreza para alimentar aún más las divisiones? --El gran logro del Gobierno con la pobreza es reinventar los números. Se precia de haber disminuido la pobreza extrema, lo que puede haber ocurrido si se mide la pobreza como línea de ingreso, por supuesto debido a la inflación y al aumento del salario, aunque éste no se corresponde con los incrementos de los costes de la vida. La evaluación más cualitativa de la pobreza, por el método de las necesidades básicas insatisfechas o cualquier otro, daría cifras probablemente muy distintas. Los pobres son la base de legitimación electoral del Gobierno y ocuparse de la pobreza estructuralmente sería disminuir esa base. Entonces, se crea una contradicción.

Como en todos los regímenes populistas, se atiende al pobre pero no estructuralmente, no a través de soluciones permanentes, sino que sigue dependiente de las políticas puntuales del Gobierno.

--A un damnificado se le dice que vivirá cerca de dos años en un refugio. --Hay como un blackout informativo sobre los refugios, no se pueden tomar fotos, hay un control militar estricto del acceso, lo cual ya de por sí empieza a ser preocupante.

El Gobierno aísla el problema y lo encapsula. Cómo uno le puede decir a una gente que va a vivir dos años en un refugio, bajo unas condiciones que él no decide. En el fondo hay la creación de unos pobres ad hoc, una especie de ciudadano de tercera o de cuarta, que no tiene las libertades ni siquiera de la vida privada, que son las más básicas.

Se les quita toda la dignidad con el discurso de que se les está dignificando. Y, además, sirve como justificación para lo que ocurrió en diciembre, que es el abierto estado de negación de la Constitución, es decir, la dictadura, con la Ley Habilitante y las otras leyes aprobadas.

Fotografía: Sandra Bracho

del otro taento artístico


EL NACIONAL - Sábado 29 de Enero de 2011 Cultura/4
HURTOS El Ateneo de Valencia intentará reponer equipos de video
La inseguridad empaña la trayectoria de los salones Aragua y Michelena
La desaparición de siete piezas de videoarte prueban que las instituciones culturales fallan en la custodia de obras de arte
C. V. M.

Las obras se las llevaron, le aseguró la encargada de sala a la artista Eddy Briceño cuando preguntó por qué el pedestal donde debía descansar una creación suya estaba vacío. De la quinta La Isabela, una de las cuatro sedes del la Bienal Salón Michelena, desaparecieron piezas de videoarte en formato DVD de Javier León, Iván Candeo y Dixon Calenti. El hecho ocurrió en diciembre, el mismo mes en que el videobin que contenía la propuesta con la que Jesús Enrique Quintero fue seleccionado para participar en el Salón Nacional de Arte Aragua se desvaneció en el aire.

La directiva del Ateneo de Valencia, la institución que organiza el Michelena, insiste en que el hurto puede ser parte de un sabotaje contra la confrontación de arte más antigua y prestigiosa del país, un capítulo más en la historia de la pelea que sostienen desde 2006 con el grupo oficialista que tomó sus instalaciones. "Asumimos la responsabilidad, pero éste no es un hecho extraordinario.

Ya no se respetan ni las obras de arte. El Ateneo tiene enemigos y habrá que preguntarse a quién beneficia y a quién perjudica lo ocurrido", señala Elis Mercado, presidente del Ateneo de Valencia.

En la otra acera política está la Gobernación de Aragua, de cuyo salón se perdió la pieza de Quintero. Aunque tanto la institución como el artista se han abstenido de emitir comentario alguno acerca de lo que se considera un incidente menor, producto de la inseguridad que se vive en todos los rincones del país, el acontecimiento fue divulgado en las redes sociales.

Para una fuente vinculada con el salón, que pidió mantener su nombre en reserva, lo ocurrido tanto en Valencia como en Maracay pone de relieve que las instituciones no están cuidando las obras como debieran. "Hay una carencia de un sistema especializado en custodia de piezas de arte en las instituciones culturales, tanto públicas como privadas".

De momento, el Ateneo de Valencia trata de reponer a los artistas los equipos que contenían las obras hurtadas. "Los ladrones aprovecharon diciembre para entrar, a pesar de que había personal de seguridad", asegura Mercado, que reconoce que haber dividido el salón en cuatro estaciones lo hace vulnerable.

Chacón, quien decidió llevar por su cuenta sus propias investigaciones de lo ocurrido en La Isabela, insiste en que la muestra no es segura ni siquiera a plena luz del día. "Una amiga me contó cómo entró a la sala y ella misma tuvo que enchufar y encender los equipos que tenían las obras de videoarte, sin que nadie le preguntara nada. Me dijo que ella pudo haber salido de La Isabela con una obra si así lo hubiera querido".

Al igual que Chacón, Hayfer Brea responsabiliza a la institución de no cuidar las piezas entregadas temporalmente en custodia. Su obra exhibida en el Gabinete del Dibujo y de la Estampa sufrió daños durante el montaje. "El marco se quebró y ni siquiera lo repararon.

La pieza se exhibió dañada. No pienso volver a participar".

Fotografía: Leonardo Noguera

de la existencia


EL NACIONAL - Sábado 29 de Enero de 2011 Papel Literario/3
Ruéganos, Señor. / Estamos cerca
Para Miriam Harrar y Rubén Ackerman, mis dos caras de esta moneda.
HARRY ALMELA

Debió ser difícil para Nelly Sachs y Paul Celan soportar y convivir con la frase de Heidegger, "el lenguaje es la morada del Ser". Debió ser complicado entender que era un difícil compañero de ruta. El filósofo de la aldea, que vivió años en una cabaña de Selva Negra, nunca pudo explicar satisfactoriamente su afiliación al Nsdap, ni el haber aceptado la rectoría de la Universidad de Friburgo, ni su admiración por las pulcras manos de Adolf Hitler, el Drácula en el sótano del que habla Carl Amery. Debió ser complicado aceptar como maestro a un pensador para quien la ética nunca fue preocupación. Como lo asoma George Steiner, el largo silencio de Heidegger sobre sus posturas entre 1933 y 1945, es "el argumento más completo que tenemos sobre la ontología, sobre la facticidad de lo existencial.

Pero no contiene ni implica alguna ética". La cumbre de la filosofía del siglo XX rechazó cualquier intento de derivar hacia una ética, salvo en sus reflexiones acerca de la tecnología, donde concluye que el olvido del Ser es el origen de todo desarraigo.

En la entrevista a Das Spiegel (1966) construye frases admirables, como "sólo un Dios puede salvarnos", y tan abyectas como "la grandeza y el esplendor de esta puesta en marcha" --leídas en su discurso de la Rectoría de Friburgo, en relación al nombramiento de Hitler como canciller--, o "yo no veía entonces otra alternativa", en referencia a su apoyo al ascenso del nazismo. Allí también declara, arrebatado por el desencanto, que "todo funciona. Esto es precisamente lo inhóspito, que todo funciona y que el funcionamiento lleva siempre a más funcionamiento y que la técnica arranca al hombre de la tierra cada vez más y lo desarraiga". Y más adelante: "Frente al poder de la técnica, el Estado técnico sería su más servil y ciego esbirro".

Es fascinante la insistencia de Heidegger en divulgar la entrevista después de su muerte.

Quizás resultaba insoportable aceptar públicamente y en vida una culpa del tamaño de Auschwitz. En muchas de sus actitudes personales, el "filósofo y camarero mayor de todos los Führer y cancilleres", como lo describe Kertesz, fue un antimoderno radical. Lo atestigua su constante necesidad de certificarse como campesino, y su retiro convertido en propuesta vital: ¿Por qué permanecemos en la provincia? (1934). Esa técnica de la cual abomina es la misma que, de manera macabra y sistemática, adelantó la aniquilación de lo Diferente o, en los escenarios más piadosos, se aprovechó de la refinada explotación de la mano de obra esclava durante la guerra, a través de empresas que aún lucen, ostentosas, su pedigrí: Bayer, BMW, ThyssenKrupp, Daimler-Benz, IG Farben (los del conocido, eficaz y siniestro Ziklon B). Mientras el filósofo se entretenía en los rizos y en las volutas del Sein, el Dasein ascendía lenta y silenciosamente, cavando una fosa en el aire, allí donde ya no había estrechez.

Ese desarraigo impuesto por la modernidad y su técnica, según el ideolecto de Heidegger, en Sachs y Celan se elevan a una triple potencia. Una, el desarraigo de la propia modernidad occidental, por su condición judía. Dos, el desarraigo de la patria. Y tres, el desarraigo de su idioma materno, al resolver sus vidas cotidianas en otra lengua, mientras continúan escribiendo en el alemán de Heidegger y Hölderlin.

En el mismo alemán en el que, por otra parte, Martín Lutero, Fichte y cierto Nietzsche se esmeraron para elevar el antisemitismo a una categoría más o menos potable; el mismo de Kafka en La colonia penitenciaria; el mismo en el que Viktor Klemperer develara la retahíla impronunciable de siglas y eufemismos al que fue reducido el alemán, por obra y gracia del nazismo, hábil en enmascarar la persecución, la muerte y la negación de lo Diferente. Ese idioma, el de las órdenes para la ejecución y el de la tradición literaria, es el territorio común desde donde Sachs y Celan construirán sus poéticas, relacionadas por el vaso comunicante de la Shoá.

A estos desarraigos habría que sumar también la condición de aquel que vive o sobrevive para poder hablar acerca de lo ya acontecido y que Giorgio Agamben ha descrito con prolijidad al tratar las relaciones entre el testigo, el testimonio y el archivo: "testimoniar significa ponerse en relación con la propia lengua en la situación de los que la han perdido, instalarse en una lengua viva como si estuviera muerta o en una lengua muerta como si estuviera viva". Desde aquello que sobrevive, desde lo que resta, tanto en el poeta como en la lengua, se funda el poema para que muestre su verdad. Desde el resto, desde los escombros, desde el archivo, el testigo construye el acto ilocutivo de su testimonio, desplazado y desarraigado de la Historia, convertida en una última instancia en historia personal.

La obstinada fisura entre la condición del testigo y su imposibilidad de dar testimonio en nombre de aquellos que no están, transformada ahora en dolor y culpa, son la hendija desde donde van a escribir su poesía, para traer lo innombrable desde lo oculto hacia la luz, y establecerla como un claro en el bosque, para continuar con el dialecto heideggeriano.

Ellos establecieron su diálogo entre Sein y Dasein, no para recrearse ontológicamente en construir esferas en el aire, a la manera del primer Heidegger, diálogo estéril que en su segunda época buscó el amparo y el perdón en sus reflexiones sobre la poesía. El diálogo entre Sein y Dasein de Nelly Sachs y Paul Celan fue fértil en la medida en que buscaron allí su redención y su expiación. "Después de Auschwitz --dice Kertesz-- ya sólo pueden escribirse versos sobre Auschwitz". Fundados de nuevo en la palabra, a partir de sus desarraigos y su destino, vivirán marcados por el ángel terrible de entregar su testimonio. Luego sucumbirían detrás de las rejas de su lenguaje.

Fueron cercanos hasta en la correspondencia que mantuvieron entre 1954 y 1969. En esas cartas, Paul Celan siempre custodió sus periódicas crisis, pero supo servir de sustento respetuoso al talante herido de Nelly Sachs, quien nunca le ocultó sus dolencias espirituales, ni sus reclusiones, ni sus angustias, ni sus paranoias, ni sus orificios, ni sus hondonadas.

Celan fue acucioso lector de Heidegger y es célebre el encuentro entre ambos, así como el poema que se deriva de ello. Nelly Sachs no tuvo nunca ese curioso privilegio.

Ambos fallecieron en 1970, con apenas semanas de diferencia.

"Todtnauberg" Árnica, bálsamo de los ojos, el /sorbo de la fuente con el / cubo de la estrella encima, // en la / cabaña, // en el libro / --¿el nombre de quién acogió / antes del mío?--, / en ese libro / la línea escrita de / una esperanza, hoy, / en la palabra / venidera / de uno que piensa, / en el corazón, // claros de bosque, sin allanar, / orquídea y orquídea, solas, // lo crudo, más tarde, de viaje, / nítido, // el que nos lleva, el hombre, / que está a la escucha, // los senderos de / troncos a medio hollar / en la alta ciénaga, // lo húmedo, / mucho.

Ilustración: Youri Messenjaschin (1998)

escriturario


EL NACIONAL - Domingo 30 de Enero de 2011 Siete Días/6
Cadenas en el tiempo
ARGENIS MARTÍNEZ

En este enero precipitado acaba de comenzar a vivir entre nosotros un libro extraordinario (Rostros y decires, Edición la Cámara Escrita, patrocinado por Banesco) que, de improviso, se cruzó en la fatiga gris de nuestras vidas cuando transcurrían los últimos días de un diciembre de rotundas amarguras y abrumadoras oscuridades.

Por una de esas destrezas y luminosidades del destino, una mujer, Lisbeth Salas (fotógrafa impecable, apasionada del retrato y de lo documental) atrapó en sus manos un compromiso admirable, de esos que no son sugeridos por nadie sino que aparecen allí mágicamente en la mesa de nuestro primer café en la mañana.

Es, claro está, lo que arbitrariamente supongo y lo que me gustaría que hubiera ocurrido porque el resultado final es, en todo caso, una publicación formidable que me atrevo a describir como el laberinto de la belleza hecho realidad.

Lisbeth ­porque ya no es posible tratarla sino con esta cercanía y complicidad­ escogió como punto de partida para su obra de múltiples espejos y fragmentadas apariciones a nuestro gran poeta nacional Rafael Cadenas, para que cada una de sus "memorias-destellos" fueran armadas por nosotros en las conveniencias del azar y del placer.

Pero ese camino, advierto a tiempo, no hubiera sido posible sin ir de la mano de Álvaro Sotillo, un explorador incansable de las realidades extremas y exquisitas que puede alcanzar el diseño de un libro sin perder su esencia, esa magia que hace del objeto impreso una fascinación individual, un refugio personal y un trofeo íntimo.

La portada, con la cubierta de un color amarillo que acaso, en un recuerdo de juventud, trae a mi mente alguna edición de Alicia en el País de las Maravillas, no retiene letra alguna, sólo prefigura tenuemente dos círculos que advierten al lector que la puerta se abre no sólo para leer sino para mirar con curiosidad, para descubrir y avanzar en un bosque donde la palabra aparece ya sea escrita a mano por el poeta, ya sea a máquina o impresa en una bellísima familia tipográfica.

No queda allí la propuesta: Lisbeth congrega las correcciones que el poeta hace a mano a sus textos mecanografiados y nos hace participar, desde nuestro presente inmediato de lector, en ese momento de duda o de vacilación que quizás siempre azotó a Rafael Cadenas cuando buscó la belleza y la perfección.

Imaginar y completar el por qué de esa duda o de esa mutilación tajante del poema inicial es el empuje o la caricia mágica que la publicación lleva en cada página inconclusa, como una puerta que se abre hacia un laberinto inútil que, para sanar nuestras angustias, invita al regreso hacia las puertas iniciales. En todo caso, siempre hay una enmienda, un nuevo trazo, algún desvío de la línea anterior, ligeras variaciones introducidas por los vaivenes del tiempo.

En ese tiempo quizás, en la soledad imperfecta y en la palabra que se desplaza hostil en los poemas, alcanzamos una visión fugaz de la perfección que, páginas adelante, mueren en un trazo firme de la tinta que Cadenas quiere que se siembre inamovible en el sol y la sombra de su propia desconfianza.

Lo bello resalta cuando a los costados de las palabras del poeta, en las páginas que siguen a lo largo del libro, se muestran, en un desafío alegre, imágenes mudas que alargan paso a paso las múltiples memorias que acompañaron al poeta desde su niñez. No son fotos, pues, que rehúyen esa prisión; son acaso pretextos para abordar un viaje al origen de cómo se estableció esa ruta de vida que ahora tenemos hermosamente en nuestras manos.

Ciertamente podemos arriesgarnos en este caso a renunciar, por insuficiente, al concepto de libro, porque lo que emprendemos en cada una de sus páginas es un tránsito hacia destinos que parecen únicos pero que resultan incompletos por la misma complejidad de la palabra y la belleza de las formas, de la ruptura de los rituales del lector y de la disciplina de la mirada. El lector deja su pasividad y se despoja de las estrictas circunstancias de la lectura para escoger entre tres realidades a las cuales debe dar forma y conclusión.

Si se aferra de la mano de Rafael Cadenas, entonces perseguirá la totalidad de las palabras reducidas a un solitario y rotundo momento que, como acota Jorge Luis Borges, está "por decir algo, nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos". En esta propuesta ese misterio no existe y se despeja cuando palabras, imágenes, tachaduras y recortes emergen como victorias o arrepentimientos, como sueños que configuran angustias y destinos, y como logros resplandecientes y definitivos. Todo sucede si el lector lo quiere y lo invoca, valga decir, pues depende de la abrupta y particular arbitrariedad de su deseo solitario.

Si escoge la ruta de Lisbeth, entonces entramos en el mundo infinito de lo lúdico y también del anzuelo que pesca el ojo del lector a través de lo increíble y de lo hermoso, de lo extraño por sí mismo y del descubrimiento de desconocidas y estremecedoras relaciones entre la palabra, la memoria y los objetos retratados.

Y finalmente, si este viaje no hubiera sido reinventado y no fuera objeto íntimo de una pasión de Álvaro Sotillo, nunca existirían estos nuevos y permisivos puentes levadizos que conducen a los castillos de la poesía de Rafael Cadenas.

Eres y no eres el mismo Siempre hay una enmienda, un nuevo trazo, algún desvío de una línea anterior.

Acaso prefiguramos esa enmienda, acaso nos sentimos parte de lo que no somos, pero terminamos sabiendo que Rafael Cadenas es el poeta de ese futuro adelantado que hemos vivido, del reconocimiento de los años olvidados y del goce de las cosas que perduran por ser bellas.

denzilgrafía


EL NACIONAL - DOMINGO 25 DE JULIO DE 1999 / PAPEL LITERARIO
Lectura de una épica de la derrota
Manuel Bermúdez
Semiólogo

En su reciente publicación, Historiografía y Ficción en la Narrativa de Denzil Romero (Fondo Editorial Río Cenizo, 1999), el investigador y crítico, Antonio Isea aborda el amplio campo novelesco de Romero sobre Miranda, el cual tiene como genotexto las memorias del Generalísimo y el Miranda en La Carraca de Michelena; y como femotexto el discurso narrativo del autor, donde se mezclan la realidad histórico-biográfica de Miranda y la ficción novelesca de Romero, en un mural de palabras y códigos semiológicos que van del barroco a lo romántico y de la sátira a lo grotesco.

En una breve introducción, Isea sitúa al lector frente a la perspectiva crítica de la novela histórica venezolana. Luego va dando su visión de la lectura crítica sobre los temas de sus obras: La tragedia del Generalísimo; Grand Tour; La Carujada; Amores, pasiones y vicios de la Gran Catalina y La esposa del Dr. Thorne.

La lectura de Isea sobre la obra de Romero es una lectura semiótica, muy norteamericana; porque sigue sin nombrar los niveles sintáctico, semántico y pragmático de Charles Morris, los cuales actualizan los neo escolásticos: gramatical, lógico y retórico de Charles S. Peirce. En el trabajo se entera uno de la proyección semántica e histórica del personaje que se analiza; y de la metodología o punto de vista con que lo analizan otros críticos o lectores. Toda esta enunciación o visión pragmática del análisis, se resume en el siguiente enunciado: "Lo barroco y las paradojas de la reescritura historiográfica en La tragedia del Generalísimo".

En el análisis de Grand Tour, Isea usa escritura periodística y culta a la vez. El tour se convierte en un viaje literario e histórico, que recuerda antiguos y modernos viajeros, desde el Ulises de Homero, hasta el Leopold Bloom de Joyce. Y cada uno de ellos representa un código indicial o simbólico de un espacio y de un tiempo. Y tienen, por supuesto, un mensaje diferente. No es igual el mensaje de Colón al de Sir Walter Raleigh. Ni el de Dante, al de Tristan Shandy. La semántica del viaje en este ensayo crítico tiene un toque de magia y significación, por el encuentro fortuito de Isea, Romero y Miranda. Los tres, por obra del azar histórico-literario, crean una semiosis, donde la obra de Denzil (Tour) es el signo o representamen a alguien llamado Miranda, que viene a ser el objeto del que Isea capta un significado, que se convierte en interpretante, según la teoría semiótica de Peirce.

De esta manera la lectura de Isea adviene en una cadena interpretativa, donde los ensayos restantes se pueden resumir en los siguientes enunciados: Capítulo III, "Discurso picaresco y reescritura en La Carajuda"; Capítulo IV, "Recreación dieciochesca y problematización de la hegemonía discursiva en Amores, pasiones y vicios de la Gran Catalina"; Capítulo V, "Lo erótico y la recontextualización del sujeto femenino, como claves para problematizar lo histórico en La esposa del Dr. Thorne". Este libro nos muestra la lectura de una épica de la derrota en la obra de Romero, que se precipita, como el Orinoco, de lo alto del Churum Merum; se encumbra en la Torre Eiffel y se regresa, haciendo escala en la Estatua de la Libertad.

rieles


EL NACIONAL - Sábado 29 de Enero de 2011 Papel Literario/2
Salto de un tren en marcha
Sin embargo, el deseo de morir, esa quintaesencia de la acedia cordis , no fue en ningún momento para Améry una razón para resignarse.
W. G. Sebald
NELSON RIVERA

Se salta de un tren en marcha para huir. Si el salto se produce en el mismo sentido en que avanza el tren, la caída será de una violencia incontrolable: el cuerpo saldrá impelido por un empuje irresistible. Si el salto se produce en sentido contrario, buscando que la fuerza propia contrarreste en algo la fuerza del tren, el efecto no será mejor: los riesgos implícitos en la caída de espaldas son perturbadores. No hay previsión posible: se salta a un punto ciego del destino.

Dados lanzados al tablero de la muerte. El que salta no es un hombre cualquiera, sino un puro desesperado.

El 26 de julio de 1940 Jean Améry (que todavía llevaba el nombre de Hans Mayer), saltó de un tren en marcha.

Viajaba en un convoy atestado de presos. Con el cuerpo herido y golpeado, fue detenido y entregado a las autoridades de Francia (un mes antes Hitler había ocupado una parte de Francia). No pudo escapar.

He escogido este momento de la vida de Améry, porque en cierto modo metaforiza el signo de su existencia: una necesidad de escapar o de abandonar o de irse o de no aceptar; un malestar o una insatisfacción o una revulsión hacia cuanto lo rodeaba que a menudo lo alcanzaba a él mismo; un anclaje vital en la incertidumbre, que lo persiguió hasta que en un hotel de Salzburgo, el 17 de octubre de 1978, después de despedirse en cartas de limpio estilo, ingirió suficiente cantidad de veneno que le ocasionó la muerte en minutos.

El pequeño aldeano Con tino escoge Irene Heidelberger-Leonard el revelador caso de los nombres de Améry, para dar inicio a la biografía: el que nació Hans Maier, fue a lo largo del tiempo Hans Mayer, Hanns Mayr, Johann Mayer o Johannes Maier, antes de que en 1955 adoptara, cumpliendo con la tramitación legal, el de Jean Améry, más allá del uso literario, como su nombre oficial.

Améry nació el 31 de octubre de 1912 en Viena. Muchos años después, el propio escritor calificaría su infancia como "corriente".

Tenía 5 años cuando su padre, combatiente durante la Primera Guerra Mundial, murió en 1917 combatiendo por Alemania. Hijo único, el pequeño Hans se crió en estatuto de media orfandad.

La madre ("me quería con una especie de amor ciego y distraído") y la tía Herta deciden trasladarse de Viena a una pequeña población de nombre Bad Ischl, donde convierten su vivienda en una casa de huéspedes.

Hans es precoz: lee, no encuentra atractivo alguno a la escuela, muy pronto se hace consciente de su condición de judío: "Éramos diferentes a los demás, lo éramos para mi tortura y profundo desasosiego". Visto en retrospectiva, resulta evidente que muy temprano su vida pierde su centro y se proyecta en el desarraigo. Dice la biógrafa: sólo su vínculo con el paisaje estaba fuera de su vocación por discutirlo todo. El corazón de Améry tenía un lazo enterrado en los bosques que rodeaban al poblado. Las cosas no van bien en la escuela. En enero de 1925, con 12 años, abandona la escuela: nunca más retomaría el cabo de la educación formal.

Ese rompimiento daría paso a una vida distinta.

Autodidacta, intelectual En 1926, madre e hijo regresan a Viena. Son años de errancia, proyectos, intentos frustrados y nuevos conocimientos. Trabaja como pianista de un bar, donde una noche apareció Marlene Dietrich (ese asombro lo acompañaría a todo lo largo de su vida). Asiste como oyente a cursos de Literatura y Filosofía. Conoce a Leopold Langhammer, poeta, educador, intelectual y creador de la Universidad Popular, que será una influencia de la que Améry estará siempre agradecido (Langhammer, ario según la clasificación racial de los nazis, fue internado en 1938 en Buchenwald, acusado de traicionar al Tercer Reich). Toma un empleo como ayudante de librería, que le facilita acceso a nuevas lecturas. Merodea en las aulas de la Universidad Popular, en aquellos cursos que le interesan.
El 23 de junio de 1943, tres años después de su primera detención, fue atrapado por la Gestapo, como integrante de la resistencia belga: de esa experiencia proviene La tortura , que podría ser el más paroxístico, radical y lúcido de sus ensayos.

Améry expone allí su terrible tesis, de que el torturado lo es para siempre


Allí entra en contacto con la inteligencia austríaca. Améry dirá que fue allí donde se desplazó del gueto austro-germánico en el que se hallaba inmerso, a los terrenos de la moderna literatura universal. En aquél lugar debatían o dictaban conferencias Hermann Broch, Elías Canetti, Max Brod, Soma Morgenstern y otras figuras.

Améry explora como escritor, narrador y editor. Sigue con atención los acontecimientos de la política. Entra en contacto con las actividades del Círculo de Viena. En 1928 aparece en Marbacher Magazine, su primera narración. También escribe poemas, que serían leídos más tarde, en una velada de 1934. Junto con Ernst Mayer, su amigo entrañable y la persona más duradera en la vida de Améry (también se quitaría la vida, en 1980), publican una revista cuyo primer número saldrá a la calle en febrero de 1934. Lograrán producir cuatro entregas. Ellas constituyen un giro en el pensamiento estético de Améry: de su acomodo en la literatura de raigambre rural pasa una toma de posición que puede ser descrita como la instalación en una perspectiva de lo urbano, desde la que hacer frente al nacionalsocialismo.

El intelectual adquiere, a cada hora, el perfil del luchador político. Entre el 12 y el 15 de febrero de 1934 se suma al levantamiento revolucionario, en la tarea de transportar y esconder armas. El intento fracasa: 320 muertos. No será la última vez que Améry aparezca asociado a una causa derrotada.

Tiempos oscuros Una advertencia al lector paciente: con extrema dificultad y sin posibilidad de éxito, se intentará aquí aproximar al período entre 1935 y 1945: años donde Améry tuvo experiencias en sus últimas posibilidades. Entre 1934-1935 escribe una novela, que ha permanecido inédita, pero que es un texto fundamental para rastrear a fondo en el pensamiento del autor sobre sí mismo y sobre la crisis que sumía a Austria.

Porque allí están presentes los que serían los temas primordiales de su obra posterior (el dolor como ámbito final de la corporeidad; el envejecimiento como el reclamo del tiempo vivido; el suicidio como elección razonada del sujeto libre), es que esa ficción desmiente la tesis de que Améry incubó la materia prima de su obra como ensayista, durante el tiempo que pasó en campos de concentración.

Fueron diez años imposibles.

Diez años imposibles de consignar en ninguna parte. Diez años de huidas, emigración, clandestinidad, resistencia, tortura, cárceles y exilios. En esos diez años se fracturó su vínculo con Austria. Se casó en diciembre de 1937 con Regina Berger, también judía, que moriría en 1944. El 23 de junio de 1943, tres años después de su primera detención, fue atrapado por la Gestapo, como integrante de la resistencia belga: de esa experiencia proviene La tortura, que podría ser el más paroxístico, radical y lúcido de sus ensayos ("Con el primer golpe, no obstante, se quebranta esa confianza en el mundo. El otro, contra el que me sitúo físicamente en el mundo y con el que sólo puedo convivir mientras no viole las fronteras de mi epidermis, me impone con el puño su propia corporalidad"). Améry expone allí su terrible tesis, de que el torturado lo es para siempre.

El 17 de enero de 1944 llega a Auschwitz, en un convoy con otras 654 personas. 417 son asesinadas de inmediato.

Pasa 642 días en ese reducto de la atrocidad, hasta que logra "volver de entre los muertos", según la expresión de W. G. Sebald*, en jornadas que sometieron a nuevas pruebas los límites de su cuerpo: en enero de 1945, en medio de un inverno de frío indescriptible, a pie de Auschwitz hasta Gleiwitz; de allí en un vagón abierto hasta Sajonia, donde fue internado en el campo de Buchenwald-Mittelbau; a comienzos de abril en otro vagón abierto hasta Bergen-Belsen, hasta que una avanzada de soldados británicos libera el campo el 15 de abril de 1945.

¿Qué le queda a este hombre? Treinta y tres años más de existencia revuelta, ansiosa y sin paz. Una conciencia: de los 25 mil 437 judíos que fueron deportados desde Bélgica, sólo 615 sobrevivieron. Améry es uno de ellos. El sobreviviente descubre a Sartre y se adhiere al credo existencialista. Durante la década comprendida entre 1955 y 1965 practica el periodismo para vivir o mal vivir: varias miles de crónicas y perfiles de personajes famosos salen de su máquina. A menudo vive bajo el agobio del encargo que no llega. Escribe de temas que están fuera de su sensibilidad. Así como publica dos libros de perfiles, saca a la calle una suerte de reportaje cultural que contiene su visión de la crisis espiritual de postguerra que atraviesa a Occidente, que de inmediato llama la atención de la inteligencia. Se vuelve a casar. Desde un primer momento enfrenta el tono que ha adquirido el debate sobre los campos de concentración en Alemania: es "una especie de prostitución poner a la venta en el mercado alemán los sufrimientos padecidos en Auschwitz".

Lo que conocemos como la trilogía autobiográfica de Améry (Más allá de la culpa y la expiación. Tentativas de superación de una víctima de la violencia; Revuelta y resignación. Acerca del envejecer; y Levantar la mano sobre uno mismo. Discurso sobre la muerte voluntaria), ocupa un lugar en la cumbre de la ensayística del siglo XX, porque basada en experiencia del dolor, el envejecimiento y la opción del suicidio (quizás la más intensa, persistente e integral indagación en las fronteras de la corporeidad humana), se levanta como un testimonio que planta en contra de la comprensión promovida por Primo Levi (que debería conducir a la reconciliación), y de la idea de la banalidad del mal, la apuesta conceptual de Hannah Arendt en su libro, Eichmann en Jerusalem.

La trilogía autobiográfica de Améry ocupa un lugar en la cumbre de la ensayística del siglo XX, porque basada en experiencia del dolor, el envejecimiento y la opción del suicidio, se levanta como un testimonio que planta en contra de la comprensión promovida por Primo Levi y de la idea de la banalidad del mal, de Arendt

Améry es el torturado (torturado para siempre) enfrentado a la idea de que la máquina de aniquilación o los "rostros concentrados en su autorrealización homicida" eran la decantación de la banalidad. Contra lo que sintió como una trivialización, no más que una mirada a "la jaula de cristal", erige el derecho al resentimiento, la existencia de una moral de los derrotados, un lugar donde la miseria del cuerpo, sea reconocido en lo que es: el recurso para doblegar al espíritu.

A la pregunta del por qué el suicidio de Améry en 1978, más de tres décadas de la caída del régimen hitleriano, cuando su obra había alcanzado reconocimiento en varias lenguas, cabe responder con las afirmaciones que había hecho en ensayo La tortura, que ya anunciaban su decisión de suicidarse: "La tortura es el acontecimiento más terrible que un ser humano pueda conservar en su memoria (...) Quien ha sucumbido a la tortura no pude volver a sentirse bien en el mundo". ¿Habría podido evitarse que Améry se suicidara? No. En las últimas páginas de Levantar la mano sobre uno mismo, escribe: "El suicida no es alguien obstinado en discutir. Dice amén: a sí mismo y a su extremadamente despótico yo, y al mundo que lo condena con su parloteo imprescindible para la conservación de la especie".

*Son recomendables dos ensayos de Sebald traducidos al español: "Con los ojos del ave nocturna", que forma parte de Campo Santo ; y "País perdido", incluido en Pútrida patria. Ensayos sobre literatura ; ambos están disponibles en ediciones de Anagrama.

invenciones policiales


EL NACIONAL - Sábado 29 de Enero de 2011 Papel Literario/3
Reflexiones sobre una falsificación
DIAJANIDA HERNÁNDEZ G.

Los Protocolos de los sabios de Sión son un panfleto que reúne las actas de 22 sesiones de un supuesto congreso organizado por los representantes de las doce tribus de Israel, conducido por un Gran Rabino, con el objeto de planear la conquista del mundo. Este documento fue inventado por la policía secreta de la Rusia zarista (la Ojrana) y reúne los lugares comunes, mitos y prejuicios sobre los judíos. Fue publicado por vez primera en 1903 en un diario de San Petersburgo, llamado La Bandera (Znamya), editado por P. A. Krishevan, "un antisemita muy conocido y uno de sus principales instigadores". En un principio se utilizó para responsabilizar a los judíos de la revolución que sucedió en Rusia en el año 1905. En algunos casos motorizó pogromos. Con el tiempo los Protocolos se fueron divulgando por el mundo y sirvieron de sustento para azuzar a grupos antisemitas, conservadores y fundamentalistas. Incluso fueron usados por la Alemania de Hitler.

Sthepen Bronner, profesor de Ciencias Políticas, Literatura Comparada y Germanística de la Universidad Rutgers, vuelve sobre los Protocolos para hacer una lectura en el tiempo y contemporánea del antisemitismo; el resultado está en el libro Un rumor sobre los judíos. Antisemitismo, conspiración y los Protocolos de los sabios de Sión.

En Un rumor sobre los judíos Bronner reflexiona y explica el origen, fuentes y recorrido de los Protocolos; se hace preguntas acerca del tema (por ejemplo, ¿cómo fue posible que el antisemitismo adquiriera tal predominio en la época de entreguerras?); y procura ver el antisemitismo hoy en día.

Después de una introducción, Bronner presenta una selección de fragmentos de los Protocolos para que el lector se haga una idea sobre el panfleto y pueda afrontar el resto del libro. Este gesto se le agradece a Bronner pues, la verdad, el contenido del documento es aburrido, necio y molesto para cualquiera que tenga un mínimo de centro y sensibilidad. La descripción que hace el mismo autor de los Protocolos es justa: "no son una obra intelectual de calidad. Tienen pocas ideas, y aún menos argumentos. Su visión es bárbara, y el panfleto está imbuido de un sentimiento melodramático de mal gusto. La redacción resulta patética. Su prosa enrevesada, sus incoherencias lógicas y sus imágenes empobrecidas delatan el carácter y el nivel intelectual de sus autores. El panfleto se basa en mitos tradicionales, aunque ponen un giro claramente moderno a los prejuicios del pasado: en realidad, da una idea de los temores suscitados por `los judíos’".

Bronner muestra los Protocolos no sólo porque son la base de su reflexión sobre el antisemitismo, sino también porque considera que en general hay una falta de conocimiento sobre el panfleto. Una vez salvado este punto, el autor se lanza a ensayar sobre el tema.

Aborda la judeofobia en tres vertientes: la intolerancia religiosa, el prejuicio social y el antisemitismo político. También construye una suerte de crónica o relato sobre la invención del panfleto, su recorrido, cómo fue difundido en el mundo y algunos de los efectos que causó su circulación. Una de las ideas que queda flotando con el libro, que debe llevar a pensar e interrogarse es la siguiente: los Protocolos no fueron escritos para el medio académico, sino para las masas, para el consumo popular, sin embargo, gozaron de popularidad y aceptación en círculos intelectuales. En el fondo, tal como señala Bronner, este documento es una proyección de los temores y anhelos de los antisemitas.

Para finalizar su estudio, Bronner escribe sobre el antisemitismo en la actualidad y trae los Protocolos a nuestro tiempo, para dar una visión contemporánea del tema. Varios puntos deja en limpio Bronner: si bien el antisemitismo ha mutado, los fanáticos, árabes y judíos, viven atrapados en el mundo ilusorio de los Protocolos; parte del mundo árabe continúa alimentando el mito de la conspiración judía y la voces progresistas no se hacen sentir; el antisemitismo no ha sido una actividad con impulso propio, y hoy está asociado al trato bárbaro que se le ha dado a los palestinos, mas se debe evitar asociar la actuación del Estado israelí con la comunidad judía.

Los tiempos han cambiado y la judeofobia también. Bronner anota: "el antisemitismo está ligado en la actualidad a la respuesta de una crisis auténtica y no es expresión de una simple paranoia, de una proyección psicológica o de una legitimación existencial".

Al final, a lo que apunta el libro es a la necesidad de tratar, de intentar salvar la "división dogmática e inflexible entre un `nosotros’ y un `ellos’".

*Son recomendables dos ensayos de Sebald traducidos al español: "Con los ojos del ave nocturna", que forma parte de Campo Santo ; y "País perdido", incluido en Pútrida patria. Ensayos sobre literatura ; ambos están disponibles en ediciones de Anagrama

rebanando el inconsciente


EL NACIONAL - DOMINGO 7 DE NOVIEMBRE DE 1999 / PAPEL LITERARIO
¿Acaso no matan a los psicoanalistas?
María del Carmen Míguez (*)

¿Cuál es el punto de encuentro entre literatura y psicoanálisis, entre novela policial y técnica analítica? Sigmund Freud tomó prestados de la literatura los fundamentos de sus más caros conceptos. Sus aportes sobre las motivaciones inconscientes del comportamiento han nutrido desde hace un siglo las ficciones de escritores y artistas. Buena parte de los personajes de la novela policial son seres que padecen por sus tumultuosas pasiones. No obstante, la idea de construir una historia desde el corazón mismo de la investigación mental, no encuentra rápidas referencias.

El asesinato del sábado por la mañana, un caso psicoanalítico, de Batya Gur (Siruela, 1998), es una novela hecha desde la confesión cruda y secreta de los consultorios, con personajes misteriosos y silentes, psicoanalistas entristecidos y jóvenes policías expertos en escrutar almas.

Eva Neidorf, didacta del instituto de psicoanálisis de Jerusalén, aparece muerta en shabat a escasas horas de dictar una conferencia sobre ética profesional. Las páginas que contenían su ponencia desaparecen junto con otros indicios. ¿Suicidio o asesinato?, se pregunta Michael Ohayon, inspector marroquí que tomará el caso. La investigación se inicia con la lista de sus pacientes. Sin embargo, antes de lo esperado sus colegas se convertirán en los principales sospechosos. Las diferencias teóricas y las antiguas rivalidades resurgirán entre las pautas de la cortesía académica. Hildesheimer, presidente del Instituto de Psicoanálisis, sería sucedido en el cargo por la víctima. Dina Silver estaba a punto de concluir su formación como psicoanalista bajo la supervisión de Neidorf. Joe Linder, único analista sin entrenamiento psiquiátrico previo, resultará el dueño del arma asesina. La reserva que caracteriza a los psicoanalistas trabará el trabajo de Ohayon, quien debe tejer una trama fina para entender las curiosas relaciones de sus indiciados.

Batya Gur (1947) es profesora de literatura en Jerusalén y autora de otras novelas policiales. Su único trabajo traducido al español la muestra como una experta conocedora de las organizaciones cerradas de los descendientes de Freud. Conceptos como la asepsia del vínculo analítico, la confidencialidad o la neutralidad o las referencias a las supervisiones y los candidatos, pueblan cómodamente este libro como si se tratara de un historial clínico. La curiosa mezcla de personajes y circunstancias de la trama, une magistralmente las ocultas pasiones asesinas, el sublime saber sobre la verdad inconsciente y el trabajo cotidiano de un investigador herido. Justamente, uno de los atractivos de esta escritora radica en su interés por las idiosincrasias de los mundos pequeños y refinados del conocimiento y la cultura. Tres de sus novelas se recrean en la vida de las élites: de la academia literaria (Literary Murder: A Critical Case, 1993, de reciente aparición en la editorial Siruela), de la música (Murder Duet: A Musical Case, 1996) y de los kibbutz (Murder on a Kibbutz: A Communal Case, 1994).

En El asesinato del sábado por la mañana, el investigador Ohayon -historiador frustrado y personaje de todas las novelas de Gur- contrasta por su lógica terrenal y bien administrada intuición. En oportunidades, su excelente capacidad asociativa recuerda la de un experimentado conocedor de inconscientes. Un psicoanalista innato. En otros, presa de una fatal vida personal, Ohayon se comporta frente al caso como un neurótico cualquiera. En la certeza de que no se trata de un suicidio, el inspector marroquí ingresa en el medio psicoanalítico con las mismas resistencias que muestran los pacientes frente al diván. A través de él, conoceremos el sentido y las razones de los más básicos principios freudianos y su increíble permanencia en el tiempo a la hora de entrenar psicoanalistas. En un inicio, Ohayon cree ver un "gremio de la Edad Media y el Renacimiento, rígido y selectivo", en este grupo de doctores israelíes. Al final, terminará sentándose en el consultorio de Hildesheimer con las preguntas y la emoción del que inicia un tratamiento.

Quizás sin proponérselo, Batya Gur construye en este libro no sólo una deliciosa ficción, sino, además, un texto básico sobre técnica psicoanalítica y ética profesional. Su novela muestra, por otra parte, un Estado judío que, aunque a primera vista pareciera compacto en su religiosidad, no escapa a las diferencias y tensiones entre sus habitantes -en su mayoría inmigrantes venidos de todas partes del mundo. Sin duda, a Sigmund Freud le hubiera encantado leerla.

(*) Psicóloga clínica

Ilustración: Batya Gur

NOTA LB:

En un almuerzo de trabajo surgió el comentario sobre el reciente y agotado libro de Ibeyise Pacheco sobre el caso de Edmundo Chirinos. El comentarista, amigo de la autora, señaló uno que otro detalle de lo que hacía el ex - rector a sus pacientes. Convinimos en un un éxito de librería, al remover el morbo del país que - por cierto - no tuvo reparo el comentarista-comensal en hacerlo sobre la mesa. Dio algunos datos sobre las expectativas que el entrevistado se hizo sobre la entrevistadora para facilitar la entrevista (muy buena redundancia), o los suplicios de quien comparte los días con delincuentes comunes. Realmente, una tragedia, algo macabro. Sin embargo, al referir el caso, preferimos reseñar una autora que versa en torno a esa yunta trágica o macabra del delito y del paciente paciente mental, desde otro ángulo.

sombras contables


EL NACIONAL - Sábado 29 de Enero de 2011 Papel Literario/4
¡Socorro! Contar sombras
ALFREDO CHACÓN

Escrito por Carlos Villalba, editado por bid & co. en su Colección País Portátil con nota de contraportada por José Balza, y presentado por María Fernanda Palacios en la Librería Kalathos y en este Papel Literario, fue así como ¡Socorro! Contar sombras hizo su aparición, a mediados de año, entre los libros magníficos de la literatura venezolana que le aportan a la magnificencia literaria sin más.

A modo de entrada en materia, supongamos que a uno, lector opinante, se le ocurre referirse a tal o cual libro avanzando desde sus rasgos más visibles hacia los más intrínsecos. Es más, convengamos en que para un lector de esta calaña basta el recurso de las aproximaciones sucesivas (insisto, desde lo más descriptible hasta aquello con lo cual sólo el recorrido completo de la lectura nos puede contactar) para transmitirle a otro lector la imagen que se ha hecho de ese libro.

¿Por cuáles instancias del arte de escribir hemos de pasar al leer esta obra de Carlos Villalba? Su abultada suma de textos, a la que le faltó una página para llegar a las quinientas, se inicia con un prefacio que no es tal, sino más bien la primera jugada gananciosa del autor para comprometer al lector en el juego de su escritura pensante. Un prefacio, por cierto, que se llama precisamente como la palabra exclamada que le da título al volumen, e incluye entre sus sazonadas anticipaciones de la intriga esta confesión ante el arbitrario espejo: "Texto de escritura lineal, húmeda, roñosa, a la que ya le nace, de tanto ser como es, una pelusa verde", y el siguiente autorretrato de su autor: "Nací para viejo".

También nos percatamos de que luego de las cuatro exactas páginas de esta entrada, se acumulan las otras cuatrocientas cuarenta y cinco; pero sobre todo, percibimos que éstas han sido concebidas como una interminable sucesión de otras entradas, según lo anuncia la repetición de la palabra pórtico en la denominación de cada una de ellas. Por ejemplo: el primero de estos textos de entrada se llama "Pórticos", el segundo "Pórtico de las ventanas" y el último, "Pórtico de los Orlandos".

Al final, que en verdad es donde esta lectura debería comenzar y terminar, caemos en cuenta de lo que marca a este libro como uno ante el cual nada se ganaría con reprimir el impulso de llamarlo magnífico. Me refiero a la suficiencia con que su caudal escrito rebasa las prescripciones acerca de los géneros literarios a que la inoperancia crítica podría empecinarse en adscribirlo: digamos la novela, el libro de relatos o de ensayos, el fragmentario, o la mezcla de todos estos cánones. De manera que cuando digo rebasar los géneros, quiero decir desbordarlos de verdad, no contentarse con brincar hacia fuera sin suficiente fuerza o pericia, sino precisamente, equiparar el salto con la capacidad de formar, más allá de los respectivos límites, el caudal de una textualidad apta para satisfacer las más legítimas exigencias de lectura. Y desde luego, para mezclar sus aguas con las de las demás criaturas y lectores de su verdadero género, que es precisamente el género mayor, el que se plantea y alcanza sus propias exigencias: no el de un decir redundante con su propia ineptitud, sino el decir del pensamiento creador y la palabra creada.

Pero he aquí que en ¡Socorro! la vocación por el despliegue de la palabra que dice tanto porque sabe decirse, sólo es una faz de su fortaleza verbal. Tan importante como la señalada suficiencia con que esta palabra se despliega para afianzar su presencia en cada página y en todo el libro, es lo que ella ahincadamente busca y admirablemente logra decir.

A tal fin, cada uno de los Pórticos vale tanto por sí mismo como por el conjunto al que contribuye a formar y le ofrece acogida. Dentro de cada uno hay instancias de diferente configuración: desde los pasajes más largos, pasando por transcursos de varia brevedad, hasta vocalizaciones incisivas como éstas, dispersas en uno solo de ellos: "Muere el hombre que fue, no el que pudo ser". --"Dios es Dios porque su inexistencia mata". --"Morir es demasiado. Hay mala fe en la muerte". --"`Aquí’ es la conciencia aguda de que no hay lugar" --"El alma nunca hará lo que no fue capaz de hacer el cuerpo".

De modo que son siempre los grandes temas que evitan ser detectados, por no decir delatados, entre los asuntos del vivir, los que aquí emergen a la espera de nosotros, los personajes y lectores del drama.

Así, tanto la acuciosa vastedad de este libro como sus pórticos, se reiteran para relacionarse unos con otros, ofreciéndoles apropiada resolución textual a las deliberaciones incisivas, cortantes, implacables que en vez de tratar acerca de las más comunes y escabrosas encrucijadas del vivir, brotan de ellas como segregaciones disolventes de la costra biográfica formada por las cobardías, las atrocidades y las falsas inocencias o culpabilidades con las que día a día nos escurrimos por la vida real aferrándonos a ella.

Caracas, noviembre de 2010.

En ¡Socorro! la vocación por el despliegue de la palabra que dice tanto porque sabe decirse, sólo es una faz de su fortaleza verbal.

Tan importante como la señalada sufi ciencia con que esta palabra se despliega para afi anzar su presencia en cada página y en todo el libro, es lo que ella ahincadamente busca y admirablemente logra decir

tonalidades impresas


EL NACIONAL, Caracas, 19 de Febrero de 1998 / libros
Lecturas tonales

La música no sólo es el arte de los sonidos armoniosos. Es decir, no existe únicamente con el fin de producir intérpretes -instrumentistas o cantantes- ni para ser ejecutada por orquestas, grupos de cámara o coros. Como arte, responde a su entorno, a tiempo y espacio. De allí que genere pensamientos, polémicas, escuelas y directrices. Como hechura humana, aunque intervengan influencias divinas, está sometida a los vaivenes del ser y del estar. Por eso en ella destacarán personajes claves y referencias históricas de importancia capital. En fin, la música, por humanística, tiene quien le escriba y busca quien la lea. He aquí cinco textos, editados en el país, que intentan generar reflexión, dejar huella para el futuro o, simplemente, ayudar a la mejor comprensión de este arte y su lenguaje.
Efraín Corona
Introducción a la filosofía de la música
Lewis Rowell
Editorial Gedisa
Rowel es compositor, organista y profesor de música en la Indiana University. Recibió su doctorado en la Eastman School of Music de la University of Rochester y se ha destacado como colaborador en diversas instituciones y revistas estadounidenses. Gedisa, dentro de su serie Cla.De.Ma, que pertenece a la Colección Hombre y Sociedad, edita este texto que va dirigido especialmente a los estudiosos de la música, en el sentido más amplio de la palabra. Sin embargo, su estilo escritural lo hace entendible para aquellas personas cuya curiosidad acerca de la música es insaciable. Este libro estimula al lector a indagar su propia vivencia sobre este arte.
El núcleo melódico
Humberto Sagredo Araya
Fundación Vicente Emilio Sojo
Conac
Chileno de nacimiento y radicado en Venezuela desde hace varios años, Sagredo fue escogido por la Fundación Sojo para inaugurar sus Cuadernos de Musicología, con lo que la nueva directiva le da un sano giro a la institución. Se trata de un libro para especialistas: una invitación a reflexionar y romper con los viejos paradigmas musicales. Según se puede leer en la contraportada, plantea una teoría novedosa acerca del origen de las melodías, en base a los datos aportados por la Antropología Cultural, la Etnomusicología y la Psicología Experimental. Como dato especial, se puede decir que el autor se lo dedica especialmente al maestro Abraham Abreu.
Cómo disfrutar de la ópera
Charles Osborne
Editorial Gedisa
Autor de varios libros sobre temas operísticos (Mozart, Verdi, Wagner), Osborne se desempeña como especialista musical de la BBC de Londres y es crítico de ópera del Times inglés. Escribió este libro con el fin de entregarle a aquellos potenciales amantes de la ópera, un instrumento en donde pueda encontrar un panorama completo al respecto, ``con la idea de que un mayor conocimiento de sus componentes y matices multiplique en el aficionado el placer de su experiencia''. Osborne describe aquí las principales compañías mundiales, los festivales y las temporadas; aconseja la manera de disfrutar mejor una representación; analiza la importancia del libreto y mucho más.
Aproximación a la historia de la música portuguesa
Jesús Ignacio Pérez Perazzo
Fundación Central Madeirense
El venezolano Pérez Perazzo, mayormente conocido como director (ya no lo es) de la Banda Marcial Caracas, con esta extensa obra continúa con su afán de dar a conocer la música de Portugal. Ya tiene en su haber libros como Música de Portugal (1971), Breve noticia acerca del movimiento musical portugués (1986) y Apuntes acerca del movimiento musical portugués (1989). En el nuevo texto proporciona, además, una visión panorámica, aunque bien condensada, acerca de la historia del país lusitano. Para los interesados, hace un bosquejo de las instituciones y organismos portugueses difusores de este arte y habla de los más destacados compositores e intérpretes.
Eudes Balza . El cantor del Delta
Humberto Mata/ Vince Antonio De Benedittis
Edición especial
En el Delta del Orinoco, verdadero milagro geográfico venezolano, habita un compositor que ha hecho cantar, desde 1960, a cuanto lugareño se sienta orgulloso de su terruño: valses, merengues, calipsos, boleros y cuanto género conocido exista. Gracias a la Fundación Bigott y al BP Venezuela, el resto del país puede acercarse a la humanidad de Eudes: fotos, letras de sus composiciones y textos de su vida, escritos, entre otros, por Humberto Mata, Rafael Strauss, Juan Carlos Palenzuela, Napoleón Bravo, Eleazar León y Vince de Benedittis. Hablar de Eudes Balza es como describir esa inmensidad acuática dibujada por porciones de tierra que es el Delta.

ritmo


EL NACIONAL - Sábado 29 de Enero de 2011 Papel Literario/4
Récipe para golosos
N.R.

Recuerdo de Armando Barrios Lo ha titulado su autora Biografía de Armando Barrios 1920-1999, y lo primero que toca advertir aquí es que no es una biografía, sino un libro de carácter distinto. La propia Reyna Rivas, autora y esposa de Armando Barrios, lo describe en su texto como "reseña biográfica" o como "semblanza", y en este caso es pertinente señalar que tampoco es ni una ni otra, porque estas páginas, atravesadas de la primera a la última por la enlazadura del amor son, en definitiva, algo así como la decantación de los recuerdos amantísimos de Reyna Rivas sobre la vida de Armando Barrios.

Homenaje al hombre que mostró sus vocaciones de artista desde la infancia misma; susurro narrativo que proviene de la complicidad de haber compartido la vida; tono de confidencia para evocar los temas capitulares del melómano, del cantante lírico, del pintor, del hombre que concentraba sus energías en el hogar. Porque de eso trata este libro que se lee en estado de limpio sosiego: un homenaje hecho desde la evocación: texto que invoca al hombre y a su espíritu, que jala los recuerdos y los trae al espacio del lector.

Pero no cualquier recuerdo, sino aquellos que constituyen una memoria de lo digno.

El texto central de Biografía de Armando Barrios es también, a su modo, un ensayo. Rivas reflexiona sobre las distintas etapas del trabajo del pintor y las vincula con sus búsquedas plásticas, con las más importantes exposiciones que tuvo a lo largo de su vida y con la progresiva maduración de su obra, fruto, entre otras cosas, de la pasión cosmopolita y viajera de Barrios.

Esta colección de evocaciones viene acompañada en el volumen por una serie de útiles materiales para volver a la obra de Armando Barrios: reproducción de obras; retratos de distintos tiempos; una cronología centrada en su trayectoria como pintor; listas de exposiciones, de premios, así como de los afiches que realizó a lo largo de los años. Se incluyeron también ensayos de la pensadora española María Zambrano, del filósofo Ernesto Mayz Vallenilla, del crítico Rafael Pineda y, muy significativo por la profundidad de su aproximación, un polivalente texto del ensayista Víctor Guédez. A lo anterior se añaden una entrevista a Barrios hecha por estudiosos de la GAN, la transcripción de un diálogo con Reyna Rivas, bibliografías y otros materiales que se complementan para articular un libro útil y entrañable.

aquí hace calor


Antes de ayer, nos metimos en la ex - KuaiMare, ahora, Librería del Sur, Chacaíto. Nunca está de más, pues hallamos la "Obra Humorística" de Aníbal Nazoa, por veinte mil débiles bolívaeres. Cuenta con las presentaciones, prólogos o "preavisos" de José Vicente Rangel, Eale Herrera y Luis Britto García. Empero, lo que interesa es el contenido: "Obras incompletas" de 1969 que conserva las ilustraciones de Pedro León Zapata, y "Las artes y los oficios" de 1973. Ambas, por suerte, las tenemos en primera edición en casa.

Importa e interesa divertirse con las ocurrencias de Nazoa, escritas décadas atrás, pero de una extraordinaria vigencia. Una parte, se refiere a las piezas y géneros literarios (prólogo, novela rosa, cuento policial, editorial, carta abierta, discurso de orden, libro de cocina, telenovela, ópera, crítica musical, crucigrama, etc.); la otra, sobre el !abogado!, médico, cuidador de carros, drogadicto, !político!, viajado, médico, !barbero!, dentista, !alma de la fiesta!, pintor, etc.

La edición es sencilla, mal papel, acaso no duradera. Sin embargo, pr tan bajo costo, es garantía de una exquisita distracción y humor.

Valga, por cierto, traer a colación estos tres breves artículos del señor Nazoa o Matías Carrasco, ya de vieja data.

LB

EL NACIONAL, Caracas, 13 de Octubre de 1996
Aquí hace calor
Gracias por el nombre
ANIBAL NAZOA

Uno se queda literalmente boquiabierto cuando se entera de la inmensa cantidad de nombres famosos que son en realidad seudónimos. ¨Quién podría pensar, por ejemplo, que Voltaire no es sino uno de los 137 seudónimos que usaba monsieur Francois Marie Arouet, o que Lewis Carroll -autor de Alicia en el país de las maravillas - era el seudónimo que ocultaba al matemático británico Charles Lutwidge Dogsom? Hay todavía quien se niega a creer que Moliere y Jean Baptista Poquelin sean la misma persona. Cuando se averigua que Pablo Neruda no es otro que el ciudadano Neftalí Ricardo Reyes Basualto, casi se cae para atrás, y no se ha repuesto de la sorpresa cuando se le informa que la paisana de Pablo, Gabriela Mistral (ambos son chilenos, poetas y Premios Nobel de Literatura) en realidad se llama Lucila Godoy Alcayaga?, pero más aún se sorprende al saber que los escritores George Sand y Fernán Caballero son en verdad las escritoras Aurora Dupin, francesa, y Cecilia Bohl de Faber, española. Entre los norteamericanos sobresalen los humoristas Mark Twain y O. Henry, cuyos verdaderos nombres son Samuel Langhorne Clemens y William Sydney Porter. Por otra parte, los padres venezolanos de esta época suelen bautizar a sus hijos con unos nombres tan raros que más bien parecen seudónimos, de manera que las páginas rojas y ``sociales'' de los diarios recuerdan las comedias de Plauto.

A todas éstas, ya va siendo tiempo de revelar a los amables lectores la razón de esta larga introducción a este modesto artículo: seguramente habrán notado que a partir de la semana pasada desapareció de estas páginas el nombre del distinguido poeta y escritor Matías Carrasco, que fue sustituido por el de este humilde servidor. Paso a explicar el motivo del cambio:

¨Por qué muchas personas -sobre todo escritores- ocultan su nombre o se escudan tras un seudónimo? Son innumerables las causas que explican esta conducta: una persona puede usar un seudónimo porque vive en la clandestinidad, como Lenin, Trotsky, Gorki y Stalin en sus tiempos de perseguidos políticos; de Stalin yo pienso a veces que se puso ese nombre como una gentileza hacia los demás, que pasarían tanto trabajo para nombrar a Iosif Vissariónovich Dugazhvili (­gracias, Stalin). Se puede elegir un seudónimo para espantarse la sombra de un pariente famoso, escapar de la mala suerte de tener un nombre demasiado caracomún (¨quién se conforma con llamarse Juan Pérez?) o por el simple prurito de distinguirse de los demás mortales. En mi caso específico, el haber escogido para firmar mis escritos con el nombre de Matías Carrasco es un mero lance de la casualidad: no sabía yo -gajes de la incultura- que el Dr. Matías Carrasco no sólo existía sino que era un destacado intelectual guayanés, tan ilustre que una de las calles principales de su ciudad de Upata lleva hoy su nombre. El Dr. Carrasco, poeta y odontólogo, en ese orden, no sólo me perdonó el delito de haberme apropiado de su nombre sino que me quiso conocer y me recibió en una noche inolvidable de amistad y mutuo reconocimiento. Desde entonces he estado usufructuando injustamente la fama de tan apreciado escritor. Ya creo llegado el día de asumir mi responsabilidad y dejar que la memoria del Dr. Matías Carrasco descanse de tanta intromisión. Con lo cual de paso vengo a complacer a los innumerables amigos que ya me cansan con su pregunta recurrente: ``¨Por qué no firmas con tu nombre?''.

Hecho, pues. Desde ahora ya no soy Matías Carrasco sino el puro y simple Aníbal Nazoa, para bien o para mal. Espero que sea para esto último, porque de otro modo estaría renunciando a mi condición habitual de aguafiestas, maluco y enemigo de la democracia y el Estado de Derecho.

Al enumerar las razones por las cuales un autor puede enconcharse en la caparazón de un seudónimo, olvidé mencionar la mía propia: mientras otros lo hacen para huir de un nombre comprometedor, yo lo hago precisamente para lo contrario, para que los lectores sepan quién soy y no me confundan con otros que suenan con música parecida. Me despido, pues, del Dr. Matías Carrasco expresándole mi agradecimiento por haber soportado durante tántos años y con tánta generosidad mi abusivo uso de su nombre. ­Gracias, don Matías!

P.S. Dedico este mi segundo artículo con firma auténtica a mi querido colega y amigo Jesús Sanoja, campeón criollo del seudonimismo, a quien se podría llamar en justicia El Voltaire venezolano por la cantidad de seudónimos que ha utilizado, paisano y amigo del verdadero Matías Carrasco y de quien jamás supe por qué no me enseñó a tiempo el error que estaba cometiendo al escoger como seudónimo tan ilustre nombre. ¨Una mala acción? No lo creo, pero de todos modos, si lo fuera, no tengo reparos en despedirme de nuevo con un sincero ­Gracias, Jesús!


Aníbal Nazoa
(ex-Matías Carrasco)

EL NACIONAL, Caracas, 28 de Febrero de 1997
Aquí hace calor La generación
Pedro Harapos
ANIBAL NAZOA

¨Qué hombre maduro de hoy, al evocar sus lecturas juveniles, no recuerda con especial placer El Príncipe y el Mendigo, de Mark Twain? Cada vez que echo a andar por esta Caracas tan chévere, tan parabolizada e internetizada, me vienen a la mente la imagen del pequeño príncipe Eduardo, heredero del trono de Inglaterra, trajeado con los harapos de su socia Tom Canty, el pillete de Offal Court, vestido a su vez con los ricos paños del Príncipe de Gales. Lo digo por la enorme cantidad de principitos andrajosos que circulan por la ciudad, sobre todo en torno a los lujosos centros comerciales, discotecas y templos del hotdog y la hamburguesa. Con la diferencia de que aquí no se ven por ninguna parte mendigos cubiertos con ropa principesca.

Todo esto es, por supuesto, puro lenguaje figurado. De lo que quiero hablar en directo es simplemente de la moda, una moda que al parecer se va a sostener por muchos años, contra lo que todos pensamos cuando hizo su aparición hace por lo menos siete: El ``último grito'' en materia de ropa juvenil es el propio andrajo, el guilindajo mugriento, el trapo propiamente dicho. Un chamo jai de hoy, para ser tenido en cuenta en los círculos sociales, debe tener la apariencia de un cumplido ragamuffin . He aquí el resumen de la pinta que ha de llevar si no quiere ser confundido con el perraje:

Camisa desguarilada, sin botones y con manchas de chocolate y salsa de tomate.

Chaqueta raída con el cuello mantecoso y un bolsillo desprendido, demasiado grande o demasiado pequeña.

Pantalón jean de color indefinido, con una pierna más corta que la otra, desgarrado a la altura de la rodilla, con un hueco exactamente en la punta de la bragueta, en un lado un remiendo del color más chillón posible y en el otro una tronera que deje ver por lo menos la mitad del calzoncillo o de una nalguita bien blanquita si se trata de una pava sifrinísima, porque esto es unisex.

En vez de cinturón, un pedazo de mecate o una corbata vieja.

Unos zapatones de lona asquerosos, de esos que cuestan como trescientos mil bolívares, grandototes y deformes, de manera que recuerden el pie embojotado en trapo de Chaplin en La quimera del oro .

Si el chamo lo prefiere, puede suprimir camisa y chaqueta y andar con una camiseta adornada con rasgaduras y chapas de mugre. Es altamente recomendable un buen chorrerón de manteca amarillenta sobre la barriga.

Todo de acuerdo con el presupuesto del interesado. Porque no crean, esto de andar harapiento es un lujo que no está el alcance de todos los bolsillos. No se trata de lucir como un loco de carretera, o como cualquier zarrapastroso de los de verdad verdad, no señor, aquí estamos hablando de alta costura y sastrería fina, ¨qué se habían creído? Así viste la juventud chic de hoy. Los rotos y los descosidos, los lamparones de manteca y los codos carcomidos, las mangas deshilachadas y los agujeros de la medias (si las llevaren) son diseñados por los modistos más distinguidos y se pueden conseguir sólo en las boutiques y atelieres más esclusivos. La industria textil y de la confección invierte sumas fabulosas en el diseño de pantalones con el culo prerroto y chaquetas con sofisticados remiendos y amuñuñados. ¨Cuál es la razón para que se produzca este fenómeno? Según los sociólogos de café y los politólogos ``serios'', esta ``revolución de los vestiers'' no es sino una forma de protestar que la juventud de hoy ha escogido frente a la mediocridad de una sociedad en descomposición, etc. etc.

Su palabra vaya alante, señores socio-politólogos, pero yo en esa novísima afición a los andrajos que ustedes podrían bautizar Pedroharapismo Contestatario, Zarrapastrosismo Trascendental, o algo por el estilo, lo que veo no es una protesta sino una distracción, en otras palabras, un afán inhumano de hacer mofa de los pobres. O sea una advertencia para aquellos que todavía se hacen ilusiones y se resisten a creer en lo despiadado que será el mundo que nos espera.

EL NACIONAL, Caracas, 25 de Septiembre de 1998
Aquí hace calor
Gracias por la fiesta
Aníbal Nazoa

Confieso que yo nunca había tenido setenta años. Ahora los tengo, acabados de cumplir, y algunos de los numerosos amigos que generosamente me ofrecieron el bonche del japiverdi se niegan a creer que, tal como lo decía en mi anterior artículo, no se me ocurría nada que decir acerca de mi septuagésimo aniversario... Por cierto, me niego rotundamente a aceptar que se me llame septuagenario, por la sencilla razón de que al fin y al cabo setenta años los tiene cualquiera, pero cualquiera no es septuagenario; yo por lo menos no lo soy por la muchísimo más sencilla razón de que septuagenario es una palabra muy fea y la rechazo de plano. Por lo demás, la verdad es que sí se me ocurría y se ocurre mucho que decir en torno a mis setenta; es tanto lo que se me ocurre que para decirlo tendría que contratar las páginas de la guía telefónica y todavía necesitaría un suplemento. Por eso prefiero, en vez de aburrir a los lectores con lo que inevitablemente vendría a resultar una nota social en torno a mí mismo, repetir algunas consideraciones que ya he hecho en otra parte sobre el problema de los cumpleaños o, más científicamente, de la edad, que es uno de los misterios más profundos que motivan mis cavilaciones.

¿Por qué se da una importancia tan desmesurada a la cuestión de la edad? ¿Cuál es la ventaja, la ganancia que obtiene una persona recortando el número de los años que tiene, o como se dice popularmente quitándose la edad? La preocupación por la edad y la manía de rebajársela es un misterio que encierra otros misterios. Por ejemplo, el de la celebración del cumpleaños: si tanto nos duele alcanzar un año más de edad, es decir, el hacernos un año mas viejos ¿por qué lo festejamos? Bien vistas las cosas, la verdad es que de hecho lo que celebramos es que nos queda un año menos de vida, que estamos dando un paso más hacia la tumba fría. La única explicación plausible para esta extraña conducta es el saber que nos aguarda un año menos de padecimientos en este mundo ingrato, que damos un paso más hacia esa otra dimensión donde nunca más veremos a los adecos y los copeyanos. Sin duda, un buen motivo para alegrarnos. Hagamos mientras tanto una observación respecto a las fiestas cumpleaños, concretamente a las de quince años: No trataré de explicarme por qué a las niñas se les ofrece una gran fiesta cuando cumplen los quince y a los niños casi se les castiga por lo mismo. Mejor permítanme observar que el punto culminante de la celebración es aquel en que toda la concurrencia hace ruedas para que la cumpleañera, en traje largo y todo lo demás, baile un vals -el vals- con su orgulloso padre. ¿Por qué precisamente un vals, que es baile de viejos, y no una buena salsa o un sabroso merengue? Acaso sea para recordarle a la chica que un día ella también será una vieja. A propósito de viejos, retomemos el tema del comienzo: ¿por qué la gente se quita la edad? Posiblemente sea entre otras cosas por rehuir el castigo por el delito de ser viejo, el más severamente penado en esta sociedad chévere y consumista que llama viejitos a los pensionados.

Es mucho lo que hay que contar cuando uno se pone a recordar lo que le ha pasado a lo largo de setenta años; es mucha vida, muchas hojas de muchos almanaques. Ya habrá tiempo para volver sobre el "viaje a la semilla", el maravilloso cuento de Alejo Carpentier. Ya continuaré pero entretanto, déjenme referirme a dos puntos claves de mi relato: el primero, allá cuando apenas empezaba a hablar en mi media lengua y mi padre me llamó para "ponerme en los palitos". "Ponerme en los palitos" significaba enseñarme a tener cuidado con lo que decía, porque a esa edad ya podía caer en las garras de los espías de Gómez. El segundo, el actual, el de este año electoral en que según hablemos podemos ser acusados de "enemigos de la democracia" o sea del peculado, el "cuánto hay pa' eso", el barraganato y la entrega al capital transnacional, que es precisamente aquello que temen perder los que ven llegar el fin de su era "democrática según y cómo". Seguiremos informando desde el mismo chiquero.