lunes, 8 de agosto de 2011

CELEBRI(E)DAD


Del político popular
Luis Barragán


Semanas atrás, Jorge Palacios hizo justicia al comentar que los artistas (de televisión) perduraban en la memoria colectiva, aunque exageró con el inevitable recurso celebrado por la joven entrevistadora: más que los políticos. Parece obvio el impacto de un medio como el televisivo en todos los hogares venezolanos, pero es necesario deslindar los campos, pues, por una parte, aficionado a la vieja prensa, nos ha deleitado las portadas de revista que festejaban a las grandes figuras del momento, y a veces por años, ahora asombrosamente olvidadas; y, por la otra, no hay otro destino que la evaluación histórica, dada la importancia del propio oficio político.

El asunto nos remite a la condición de popularidad o celebridad que unos y otros pueden ostentar, según la época. No pretendemos actualizar un tema tratado muchos años atrás por Charles Wright Mills, pero lo cierto es que la mera exaltación mediática ha sido la actual obsesión de no pocos dirigentes políticos en la actualidad, también haciéndose efímera la de los artistas de televisión del patio por las actuales restricciones a la competencia o alta rotación, fruto del abaratamiento de la mano de obra en escena.

Parece impensable, además, la existencia en el pasado de líderes francamente populares, convencidos que Chávez Fría es un fenómeno absolutamente novedoso. He acá un ardid ideológico, en el sentido que le dio Marx, por lo menos, en la versión de Ludovico Silva, pues sorprendería constatar la inmensa aceptación de aquellos que, por si fuera poco, no despachaban directamente de Miraflores.

Wolfgang Larrazábal constituye un buen ejemplo para los más escépticos, porque fue derrotado en los comicios presidenciales de 1958, excepto en la bulliciosa ciudad capital, y, a la vuelta de pocos años, todavía lo recibían con mensajes de consternación: “Wolfgang, tenemos hambre”. Así, regresando del Chile donde fue embajador, con la vista puesta en las elecciones de 1963, provocó una inmensa y también espontánea movilización popular, motorizada por los partidos MENI y FDP, que evidenció la abstención de URD para la convocatoria según observara Luis López (Momento, Caracas, nr. 341 del 27/01/63).

De acuerdo a la crónica (ibídem, nr. 340 del 20/01/63), refiere de la gran multitud que lo acompañó desde el aeropuerto de Maiquetía que, al llegar a Catia, hundió el techo del automóvil que trajo a Larrazábal, quien intentó infructuosamente calmarla. Unos disparos lejanos dispersaron la movilización, alcanzado mortalmente el joven Alejos Celis, mientras pudo el agasajado ausentarse para llegar a su casa de Santa Mónica.

Por estos tiempos, son nulas o escasas las expresiones de una tamaña popularidad que ayer fue real así estuviese precedida de sendas técnicas que hoy, sobrantes, están lejos de garantizarla. Hay más de celebridad instantánea, por los medios públicos o privados, que permiten la sobreactuación de artistas o políticos no probados, propinándole un golpe de mayor fragilidad a nuestra memoria social.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/9060-del-politico-popular
Fotografías: Momento, Caracas,nr. 340 del 20/01/63.

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