miércoles, 15 de junio de 2011

SAMBRANO URDANETA (3)

EL NACIONAL - Miércoles 15 de Junio de 2011 Cultura/4
OBITUARIO El sepelio será hoy, a la 1:00 pm, en el Cementerio del Este
Réquiem por Oscar Sambrano Urdaneta, la autoridad de voz ecuánime
El dos veces ministro de Cultura fue miembro activo de la Academia Venezolana de la Lengua
MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ

Ayer amaneció con una mala noticia: el fallecimiento de uno de los intelectuales más completos que habitaba estos días complicados y de tristes divisiones en la cultura venezolana, Oscar Sambrano Urdaneta.

Cardiópata desde hace años, ingresó el fin de semana en al Centro Médico La Trinidad con un coma diabético, cuadro que tuvo su trágico desenlace ayer. El país perdió a un acucioso investigador literario, un importante gestor cultural y un académico ejemplar. El entierro será hoy, a la 1:00 pm, en el Cementerio del Este.

En la esfera pública, se desempeñó como gerente desde muy temprano en su carrera y ocupó puestos como los de director de Cultura del Ministerio de Educación y presidente del Consejo Nacional de la Cultura, ente que dejó de existir en 2008. Además, fue ministro de Cultura en los dos períodos de Rafael Caldera. En la esfera privada, se dedicó a las aulas y a la silente crítica literaria, en la que destacaron sus estudios sobre Andrés Bello, Julio Garmendia y Fernando Paz Castillo, entre otros nombres importantes de las letras del país.

Público y privado. Hasta el momento de su muerte, Sambrano Urdaneta fue uno de los miembros más activos de la Academia Venezolana de la Lengua, de cuya junta directiva fue presidente en dos períodos consecutivos, entre 2004 y 2006. También se le conoce por ser, junto con Alexis Márquez Rodríguez y Blas Bruni Celli, uno de los impulsores de la renovación de esa institución, proceso que vio frutos recientemente, cuando se juramentó la nueva junta directiva, presidida por Francisco Javier Pérez y llena de sangre joven y de propuestas novedosas para el estudio del idioma.

Hoy parece que pasaron siglos desde la época en la que el intelectual se ocupó desde el Gobierno de la gestión cultural nacional. Sin embargo, apenas ha transcurrido poco más de una década. Cuando la llamada Revolución Bolivariana llegó al poder, Sambrano Urdaneta era uno de los miembros centrales del aparato institucional de la cultura venezolana. No sólo fue ministro de Cultura en dos oportunidades, sino que presidió el Conac entre 1994 y 1999, en medio de las tormentas presupuestarias más graves que había afrontado el sector hasta 1998. Luego, el mal clima no amainó: Oscar Sambrano fue uno de los destituidos por Hugo Chávez en la cadena presidencial de 2001 en la que anunció la revolución cultural. Entonces lo separó de la dirección de la Fundación Casa de Bello, institución a la que estuvo vinculado desde 1977.

Nacido en Boconó, estado Trujillo, en el año 1929, Sambrano Urdaneta comenzó a interesarse desde muy joven por las letras. En 1946 se mudó a la capital para estudiar en el liceo Andrés Bello y comenzó a publicar artículos sobre literatura en los principales periódicos del país, entre ellos E NACIONAL . Desde 1955 mantuvo un ascenso constante en la profesionalización intelectual.

Ese año se graduó del Instituto Pedagógico de Caracas como profesor de Literatura y Latín y cuatro años después era director de la Revista Nacional de Cultura. Y ese fue sólo el principio.

Inédito de inéditos

La Academia Venezolana de la Lengua publicará a finales de año Obra completa de Julio Garmendia, el máximo tributo de Oscar Sambrano Urdaneta a la obra del larense. Allí reúne las publicaciones La tienda de muñecos (1927) y La tuna de oro (1961) con textos inéditos como La motoci- cleta selvática, La hoja que no había caído en su otoño y Opiniones para después de la muerte. Sambrano Urdaneta escribe el estudio preliminar, Blas Bruni Celli firma el prólogo y Rafael A.

Rivas la bibliografía del libro de casi 800 páginas. El académico fue albacea de los textos del escritor, por decisión de su viuda. Con Del ser y el quehacer de Julio Garmendia ganó el Premio Municipal de Literatura en 1982.

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