miércoles, 11 de mayo de 2011

USTED, WALIS, LOS ASUSTA


De la más reciente sesión parlamentaria
Luis Barragán


Breve crónica, la última plenaria de la Asamblea Nacional ilustra muy bien las intenciones y pretensiones del oficialismo. El orden del día contempló la discusión de los proyectos de leyes relacionados con la discriminación racial y la anti-corrupción, entre otras materias no tan menudas como la aprobación de los nombramientos de embajadores en Nicaragua y Cuba, aliados indispensables del régimen.

La bancada opositora planteó incluir el consabido caso de Walid Makled, pero los gubernamentales se negaron vehemente y - acaso – descolocadamente. Hay agendas a las que temen profundamente y, por ello, procurando pdvalizar la vida parlamentaria, confían en la putrefacción de los problemas, traumas y contradicciones que los agobian, como si fuesen fáciles de olvidar u obviar en el curso insobornable de los acontecimientos.

El diputado Pedro Carreño, en un amago de respuesta al diputado Miguel Angel Rodríguez, redujo el asunto al absurdo, colocando una lápida sobre la tradición parlamentaria de la izquierda marxista en Venezuela que, es necesario reconocerlo, contrasta amarga y dramáticamente con su vocería actual. Es el gobierno nacional el que debe responder por las espléndidas relaciones que presuntamente tuvo con Makled, mas no la oposición que jamás ha aspirado a agasajarlo y, menos, defenderlo: hay temeridades descomunales, improvisaciones calamitosas, torpezas agravadas que apuntan al huero escupitazo al cielo.

Negada la aludida inclusión bajo protesta de la oposición, sin pérdida de tiempo entramos en la discusión de un tema difícil, varias veces equívoco y complejo, como el de la discriminación racial. Una persona invitada por la directiva, prolongó su exposición en la tribuna de oradores, acompasada con una barra repleta de consignas, que se creyó en una seccional del PSUV.

Gracias a Dios, la oposición no se retiró inmediatamente del hemiciclo para demostrar su inconformidad con la elusión del caso Makled, pues se hubiese interpretado como un desprecio hacia el ponente. Y en esto, estuvo atenta la maquinaria propagandística del gobierno.

Los diputados de la unidad democrática aprobamos en primera discusión de la Ley Contra la Discriminación, confiados en su adecuación, sinceración y perfeccionamiento en la comisión de Pueblos Indígenas, destino del instrumento, pero el debate se extendió para dar cabida a los más inverosímiles argumentos, añadidos los desplantes contra el capitalismo manchesteriano que se supone tenemos, las vicisitudes de la Comuna de París, hasta arribar al manantial de iluminación del diputado Aristóbulo Istúriz, quien aseguró prácticamente que fue el único en prepararse para este u otros debates, desafiando al mundo como si estuviera en trance de desplazar a Trotsky del mando en el soviet de Petrogrado, por 1905. Y, como la moneda falsa que no circula sin la verdadera, hubo aciertos en los alegatos de ambos bloques parlamentarios, pero todo lo opacó la inmensa manipulación del tema por un gobierno especializado en adulterar las realidades para satisfacer sus más cercanos y también morbosos intereses, no otros que los del poder.

Naturalmente, hubo que postergar el debate respecto a la impropiamente llamada Ley de Anticorrupción, avanzada la hora, aunque el nombramiento de los embajadores se hizo. Quizá discutir éste último punto a fondo, tratándose de países tan privilegiados por la personalísima política exterior de Hugo Chávez, hubiese significado otro cañonazo de descalificaciones de un oficialismo que ha convertido la antipolítica en un buque insignia del continente.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/8147-de-la-mas-reciente-sesion-parlamentaria

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