sábado, 10 de julio de 2010

Largo de metraje


EL NACIONAL - Viernes 09 de Julio de 2010 Escenas/1
"Yo hago cine, no hago política ni sociología"
Fina Torres se encuentra en Caracas para apuntalar el estreno de su cuarto largometraje, Habana Eva, el 23 de este mes
JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

Era cuestión de tiempo o de oportunidad para que Fina Torres rodara una película en Cuba. Dos de sus proyectos estuvieron pensados para filmarse en la isla caribeña. Ninguno cuajó. Fue el tercero el que sí se terminó: la comedia romántica Habana Eva, a la que quizá le siga una cinta dramática, como su laureada Oriana (1984), pero protagonizada exclusivamente por personajes masculinos.

Cineasta atravesada por la melancolía, Torres encontró en La Habana una potente reminiscencia de la Caracas de su infancia: "La nostalgia siempre está presente en mis obras".

Coproducida por la Villa del Cine ­"En la que jamás impusieron nada", advierte­, Ibermedia, el Icaic, Alter Producciones y unos productores franceses, Habana Eva es el cuarto largometraje de Torres, quien se toma su tiempo ­entre seis y nueve años­ para hacer una película.

"Lo que me llamó la atención de La Habana es que en ella surge una juventud con una fuerza renovadora que no se conoce.

No tengo palabras para explicar la originalidad con la que se expresan los jóvenes cubanos de hoy. De allí va a venir algo. No sé qué, no me preguntes.

Yo hago cine, no hago política ni sociología. Hago mi visión", explica.

­¿Se refiere a gente como la bloguera Yoany Sánchez? ­No. Yoany Sánchez pertenece a una élite intelectual y yo quise retratar a la juventud de la calle, de todos los días, que no posee Internet. Estos muchachos tienen un deseo increíble de salir adelante y la música les sirve de canal de expresión.

"La Cuba que conocí en 1985 es diametralmente opuesta a la de ahora ­prosigue­. Ves mucha gente con celular, las guaguas han sido sustituidas por modernos autobuses chinos y, aunque los jóvenes usan blue-jeans, siempre agregan a su vestimenta un toque personal que los hace únicos. Hay cierta modernidad. Quise mostrar una Cuba contemporánea, por eso la música del filme no tiene que ver sólo con la salsa, sino con lo que escuchas en las calles de La Habana: reguetón y hip hop".

La trama central de Habana Eva es la de una joven cubana que sueña con ser diseñadora de moda, pero sus deseos se ven frustrados porque en la fábrica donde trabaja sólo puede hacer el mismo modelo de trajes de novia.

Un día Eva (Prakriti Maduro) conoce a Jorge (Juan Carlos García), un fotógrafo venezolano de origen cubano al que ayuda a recorrer la ciudad. La cineasta lo describe: "Es un tipo guapo, rico y con los valores del capitalismo: emprendedor, dinámico, pragmático y en el que priva el interés económico".

Pero Eva tiene un novio, Ángel (Carlos Enrique Almirante), un hombre de buenos sentimientos, pero no muy dispuesto a asumir las responsabilidades del matrimonio. La protagonista terminará por prescindir de Jorge y Ángel para tomar las riendas de su destino. "Tendrá que superar las convenciones sociales con respecto al papel de la mujer", agrega Torres.

­¿Cómo le toca en lo personal la historia de Eva? ­Me imagino (porque no es que me analice mucho) que debo haber pasado por un arco semejante al de Eva. Nací en la década de los años cincuenta, cuando las mujeres tenían papeles sociales bien delimitados: ser esposas y madres. Pero, como Eva, tengo esa cosa de "¡Yo no quiero eso! ¡Quiero algo más, no encerrarme aquí, deseo ver el mundo!".

­¿Ha cambiado la visión de la mujer en el cine? ­Cómo no. Antes eran muy pocas las películas en las que las mujeres eran las reales protagonistas. Y, por supuesto, menos si eran de acción. Eso era imposible. Pero hoy son mucho más taquilleras las cintas en las que las mujeres son las heroínas. Quizá, eso ocurre porque el público se cansó de ver siempre a los mismos héroes.

­Ante la polarización política del país, ¿no cree que su filme se verá afectado por el hecho de que fue rodado en Cuba? ­No soy un agente político. Soy una autora que ofrece su visión.

Ahora, condenar a priori mi película porque su historia transcurre en La Habana, rechazarla fulminantemente porque se trata de Cuba, sería un error.

Más bien, deberían verla y, a partir de allí, criticarla.

"Todos los radicalismos de un lado y del otro son fatales para el país y para el mundo. Venezuela necesita una gran dosis de tolerancia porque nunca fue un país de odios. Habana Eva aboga por esa tolerancia, por la libertad de elegir la alternativa que más te convenga, por un país que ofrezca opciones para que la gente pueda escoger", concluye Fina Torres.

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