lunes, 26 de julio de 2010

juegos de guerra



De un estallido a otro
Luis Barragán



Convengamos en un divertido e irrepetible escenario para el anuncio de la ruptura diplomática con Colombia, permitiéndose deslizar la posibilidad – nada más y nada menos – que de una guerra. Maradona lo miraba atónito y, acaso, el festejado futbolista visitante todavía no entiende para qué es útil en la vida política que puede también tentarlo, luego de probar de todo o casi todo en la vida.

A Chávez Frías le es fácil y cómodo pasar de un estallido a otro, confabulando la emoción deportiva junto a un gravísimo tema estratégico. Magnífica versatilidad de acróbata nada callejero, revienta las costuras que deja ver de una pelota de rebotes peligrosos, pues, públicos, comunicacionales y notorios, son muchos los testimonios y denuncias de las agrupaciones guerrilleras en territorio venezolano que hasta imparten justicia como para un desmentido temerario, falaz y cínico de Miraflores.

El problema inicial reside – precisamente - en intentar engañar a los venezolanos, con el concurso de todos los órganos del Poder Público, convertidos en los enemigos internos por excelencia según la aventurada hipótesis de un conflicto que voltea o distorsiona toda noción de seguridad y defensa, básica y recta. Por lo demás, tamaña locura le proporciona elementos adicionales a la habilidosa diplomacia colombiana que hacen al comandante-presidente una pieza menor en el tablero mundial, irresponsablemente vanidosa y melodramática.

El otro problema inicial, pues no hallamos con facilidad los secundarios en la sala de terapia intensiva en la que todos nos conseguimos, consiste en la absolutamente individual decisión presidencial, pues, si fuese cierta la situación tan calamitosa en la que nos pone la agresiva Colombia, debería inmediatamente convocar el consejo de seguridad nacional con participación de la oposición política y de todos los sectores sociales. Agreguemos, los partidos y demás entidades oficialistas representan a un segmento muy reducido de la población, el que está y disfruta del poder, pues ni siquiera lo hace con el proletariado, por lo que se impone la amplitud correspondiente al caso que invocan.

Es necesaria la cautela, al pasar despreocupadamente del Cardenal Urosa a la ruptura de relaciones con Colombia, hinchadas las encías por asuntos como Pudreval y la delincuencia de cada día. No se requiere de un elevado coeficiente intelectual para adivinar que en la guerra, civil o interna, está la clave de supervivencia del régimen. Y éste, angolizándonos como la Cuba de años atrás, es capaz de buscar camorra allende el mar para mantener esa curiosa noción de patria que se empeña en vendernos. Empero, entre uno y otro estallido, hay dos piedras en el zapato que no le permiten consumar el gesto acrobático.

En efecto, por un lado, el coraje de quienes disienten con sobriedad como el gobernador Pérez Vivas. Y, por el otro, como ha acontecido en toda guerra que se trama, la progresiva comprensión de una exigencia de sangre que Chávez Frías hace y hará principalmente a la muchachada que dice ser partidaria de su gobierno, a los padres que le siguen y deberán “abonar” a sus hijos por una causa que – en el fondo – la saben absurda e injusta.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2010/07/de-un-estallido-a-otro/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=676579
Ilustración:
Tomada de la red de redes

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