domingo, 26 de marzo de 2017

CAZA DE CITAS

Aquí


Mis pasos en esta calle
Resuenan
                        en otra calle
donde
                oigo mis pasos
pasar en esta calle
donde

Sólo es real la niebla.

Octavio Paz 

Ilustración: Zsolt Bodoni.

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Antonio Márquez Mata. "¿Por qué surgen las patotas?" (Elizabeth Hugenin, R. Ramos Calles). Élite, Caracas, nr. 2179 del 01/07/1967.
- S/f. "Cien años de la Delpiniada (sic). El Nacional, Caracas, 14/03/85.
- R.J. Lovera de Sola y los cien años de La Depinada (sic). El Nacional, 07/01/85.
- Víctor Manuel Reinoso. "Marihuana, vicio en auge". Élite, nr. 1971 del 06/07/63.
- Nence Arenas. "La gente confunde a los 'pavos' con los delincuentes. Aquí todos somos culpables" (I). Entrevista a Paulina Gamus Almosny, Jefe de la Sección de Menores del Distrito Sucre / Policía Técnica Judicial (PTJ). Bohemia, Caracas, nr. 264  del 21/04/68.
- Eleazar Díaz Rangel. "Los jóvenes 89". Élite, nr. 3314 del 20/06/89.

MONOCICLO

¿Por qué de la aldea monotemática?
Luis Barragán


Libre por definición, la controversia de la vida democrática adquiere una pertinencia, complejidad y profundidad que, ocurre desde hace demasiado tiempo en Venezuela, contrasta con el hastío, simplicidad y ligereza en el tratamiento de los problemas comunes. Toda dictadura pugna por imponer constantemente su versión de las realidades, aunque esa yunta espantosa del eufemismo y del cinismo nunca logre subvertirlas y domesticarlas eficaz y completamente.

El esfuerzo inicial consiste en reducir a toda la sociedad, por muchas o pocas que sean las tradiciones de independencia que la pavimenten, a una suerte de aldea taciturna, desalumbrada y peligrosa.  Destruir o reemplazar las extensas avenidas, calles y callejuelas del pluralismo, significa transitar o intentar el tránsito resignado por las escasas, precarias  y circulares veredas del poder, allanadas por el abuso de un lenguaje que desoriente hasta consumarnos en la abulia del desatino.

Sobresaturada por noticias ciertas e inciertas que se reemplacen entre sí, la opinión pública – dejando de serla – va incapacitándose para tratar y digerir una agenda extensa de temas y materias, a favor de la que monotemáticamente imponga el gobierno. Lenta, pero segura, las fuentes periodísticas se desespecializan, mientras que los actores públicos – fuesen o no de carácter político – ejercen una vocería cada vez más elemental, autorizando – incluso – la improvisación: no por casualidad, sintoniza con la escasez de médicos que, celebrando además al paramédico que queda a la mano, debe resolver, arriesgándonos, asuntos muy propios del cardiólogo, el neumonólogo o el oftalmólogo que ya no se tiene y con el fármaco que la fortuna dispense.

Luego, la censura y el bloqueo informativo constituyen – apenas – un dato de la cultura cívica que minimiza cualquier disidencia y hasta hace de la propia coincidencia con el régimen, una experiencia pésimamente laudatoria.  En definitiva, una experiencia de descomposición moral que se convierte en hábito.

La vieja prensa, por ejemplo, reportaba el normal y simultáneo tratamiento de numerosos casos denunciados, consultados con los especialistas, decididos por los poderes públicos, ventilados con el aporte hasta de un vocabulario que asimilábamos a la existencia cotidiana que, en nada, se parece a la actual imposición del “injerencismo” de la Carta Democrática que anula o dice anular el nuevo incendio de Amuay, el drama de las panaderías, el fracaso deportivo o el aislamiento cultural del país.  Por ejemplo, desarrollando las fuentes periodísticas hasta el detalle hoy inconcebible, siendo largamente exigente con los opinadores políticos, traer al tapate un asunto petrolero obligaba a precisar los flujos de producción, el cambio de patrones de refinación, la orimulsión o la transportación del crudo; una hazaña deportiva, contaba con expertos que la ventilaban autorizadamente en el ámbito beisbolístico o de otra disciplina, hasta hurgar en alguna particularidad del fildeardor o bateador; o las telenovelas, nos deslizaban hacia los roles secundarios, el tema musical o las venturas y desventuras del protagonista: cada tema competía y  lograba una cuota de  tiempo en el tapete de la opinión y, de un modo u otro, procesaba la variedad de inquietudes que suscitaban, algo imposible en una aldea monotemática.

Fotografía: LB, caravana oficialista hacia la esquina de Carmelitas (Caracas, 03/17).
26/03/2017:
http://guayoyoenletras.net/2017/03/26/la-aldea-monotematica

ENCLAUSULADOS

De los pusilánimes que temen a la Carta Democrática: necedad y necesidad
Luis Barragán


Asistimos a una breve y reciente reunión de trabajo, en la que un colega parlamentario quiso enfrascarnos en el necio dilema que dijo resolver, pues, Luis Almagro es quien nos apoya, en lugar de nosotros hacerlo con él.  La necedad  olvidaba la necesidad de respaldar inequívoca y claramente  la corajuda iniciativa del Secretario General de la OEA e, igualmente, evidenciaba que no toda la dirigencia opositora tiene por empeño inmediato el de salir del presente régimen.

Consabido, hubo el respaldo de la Asamblea Nacional a un acuerdo que hizo énfasis en el artículo 20 de la Carta Democrática, diluyéndose el artículo 21, con la sorpresiva aparición de un integrante de la bancada oficialista que quiso hablar, sin firmar la lista de asistencia. A pesar de todos los discursos vespertinos, quedó en el ambiente la impresión de un apoyo débil, no convencido, titubante frente a las decididas diligencias que se hacen en Washington, permitiéndonos recordar las páginas finales de un ensayo de Emilio Nouel V., “La cláusula democrática. La soberanía externa frente a los derechos fundamentales” (IEPFT, Caracas, 2014): “La aplicación de la cláusula democrática está íntimamente ligada a los principios morales, va más allá de los fríos textos de los tratados, de las decisiones negociadas de los organismos internacionales y de las complejas interpretaciones judiciales, y apunta a la convicción profunda de que se tiene una responsabilidad y unos deberes que cumplir en el mundo actual respecto de la democracia en general, que no sólo atañe a los gobiernos sino también a los líderes políticos y sociales, incluidos los empresarios y los ciudadanos en general” (152).

A veces, por no llamarlo de otro modo, nos asombra la ingenuidad de una oposición que, a lo Carlos Raúl Hernández,  asegura que la aplicación de la Carta Democrática sólo le conviene al gobierno, obviamente deseoso de emular a la Cuba de los años sesenta del XX: inferimos, nos convendría más que la Carta no existiese, abusando del precedente histórico que, además, rápidamente reseña Nouel, al faltar Fidel Castro a la Carta constitutiva de la OEA, victimizándose artificialmente por muchos años  (68 ss.).

Las condiciones históricas actuales, contrastan largamente con las décadas anteriores, convertida toda imitación en una ridiculez monumental y, agreguemos, por más que se crean ciertas individualidades y sectores de una formal oposición muy hábiles pontífices de una democracia que nadie ve por ningún lado, la aplicación de la Carta  no equivale al rápido aislamiento del país, a una inmediata invasión militar o a cualesquiera otras de las calamidades que la sola y modesta exigencia de libertad acarrearía de acuerdo al chantaje gubernamental.  Nouel, incursionando conceptualmente en el golpe de Estado (124 ss.), opta por los hechos que lo asemejan, como el de la persecución del liderazgo político y social, la anulación práctica de principios, como el de la división y autonomía de los poderes públicos, el servilismo de los órganos de justicia, la violación de los lapsos de los procesos electorales, la inhabilitación  ilegal de candidatos, y la propia denuncia de la Convención Americana de los Derechos Humanos. Por consiguiente, existe un legítimo instrumento demasiado pertinente para la coyuntura actual.

Hay sectores de la oposición que no se ayudan, desaportándole a la tarea titánica del Almagro que deja demasiado atrás al pusilánime José Insulza, quien convirtió la Secretaría General en una instancia torpe,  temerosa y vacilante que degradó a la propia OEA.  Complejos mecanismos y procedimientos institucionales y políticos, explican la implementación de la cláusula democrática, pero – concluyamos – la peor diligencia es la que no se hace.
27/03/2017:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/29440-barragan-
https://class987fm.com/2017/03/27/de-los-pusilanimes-que-temen-a-la-carta-democratica-necedad-y-necesidad-escrito-por-luisbarraganj/

PROYECTILES INMORALES


Hielera tropical
Luis Barragán


El linchamiento moral es el arma por excelencia de un régimen que clama por su pureza, aunque la palabra y los hechos lo desmientan. Empero, merecedor del denuesto, degrada a quien la empuñe en ese torbellino infinito de la descomposición por la que apuestan los prohombres del gobierno, ilusionados por el futuro exilio dorado, cuando  acá  todo acabe.

Propicia la ocasión, cualquier resentimiento vale para inculpar y arremeter contra el tercero que, por su entero proceder, nos condujo al actual desastre. Fuera o dentro de Venezuela, urgen del espantapájaros que ya no asusta a nadie, en el país petrolero en el que falta la gasolina.

La Carta Democrática, corajudamente invocada por Luis Almagro, con mayor convencimiento y determinación que muchos de los venezolanos que sólo se acercan a Washington para la fotografía, sugiere otra campaña oficialista para identificar y fusilar, por lo menos, en el paredón verbal, a los adversarios. Cual Ernesto Guevara en Punta del Este, quien ventiló una documentación lograda tras el secuestro de un funcionario diplomático estadounidense en Caracas, la cancillerísima Rodríguez hablará en la OEA para denunciar toda una conspiración universal, deletreando a los vende-patria y traidores, hurgando en las fibras más bajas de los venezolanos que, simplemente, pasan hambre y miseria y ya les importa un bledo tan huecas palabras, las mismas que se oyen en esas inútiles y deasistidas jornadas traganíqueles del anti-imperiaiismo que aún los tiene enfermos de la lejana guerra fría.

El llamado proceso de validación de los partidos, supuso una oportunidad para arremeter contra los históricos y los más recientes, descalificándolos, aunque poco o nada pueden los funcionarios del régimen hacer, saliéndoles el tiro por la culata, siendo deudores del revocatorio y de los comicios regionales. Vimos cosas curiosas, pues, donde el gobierno no metió su punzada, ocupado en la angustiosa  supervivencia por la iniciativa Almagro, surgen los necios pretendiendo enjuiciar a los partidos, inventariándolos: por ejemplo, el lunar de Lusinchi invalida que se haga por la organización que tuvo a Ruíz Pineda o a Carnevalli en sus filas. Y, aunque el suscrito tampoco cree en el ardid de la validación, lo cierto es que, en los últimos fines de semana, a los propagandistas de la dictadura se les quedó el arma engatillada de sus histéricas acusaciones.

¿Cómo llevar la Carta Democrática y la validación de los partidos al terreno del resentimiento tan urgido de explotar? Le es difícil al gobierno, cada vez que se mueve, porque la hiel que acumula, bajo la luz tropical, pone en demasiada evidencia una quiebra ética, una tal incineración moral, que sólo promete – al remover sádicamente la fibra ajena – el descalabro y la flatulencia de unas cenizas que el añorado exilio dorado nunca disipará.
Gráficas: Rodney Castro.
27/03/2017:
http://www.noticierodigital.com/2017/03/luis-barragan-hielera-tropical/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=63959
http://www.envenezuela1.com/content/blog/nd-luis-barrag%C3%A1n-hielera-tropical
http://noticiasvenezuela.info/2017/03/luis-barragan-hielera-tropical/
https://class987fm.com/2017/03/27/hielera-tropical-escrito-por-luisbarraganj

NEGAR EL PAN DE CADA DÍA

El pan de la avenida Baralt (y una nota sísmica)
Luis Barragán


Los hay equivalentes y peores en el resto del país, aunque la vitrina caraqueña los jerarquiza. Casos, como el que aún ocurre en la avenida Baralt, no pueden pasar por debajo de una mesa sobresaturada – real y artificialmente - de noticias.

La expropiación o quién sabe cuál asiento jurídico pueda tener la ocupación de una panadería, en este remolino gubernamental de abusos que nunca lo necesita, suscitó la protesta de los vecinos que la saben mejor en manos privadas que en las de los colectivos armados que, por cierto, pelean entre sí por el control y la realización de la mercadería – nunca ha dejado de ser eso, mercancía – alimentaria. Y éstos, intentando silenciarlos, amedrentándolos, destacan a sus figuras más temibles, tildados de “locos” al empistolarse en defensa de Maduro Moros o cualesquiera pretextos que confirman la patente de corso de la que literalmente disfrutan.

Parece innecesario que el vecindario explique y desarrolle su postura, invocando el principio del destino universal de los bienes, porque cala muy profundo el convencimiento de que la propiedad del Estado, por llamar de alguna manera la arbitraria confiscación de la panadería, empeora  la situación que amargamente sufre. Valga  acotar,  esta semana, los muchachos de Vente Venezuela, además de declarar, nuevamente concurrieron a la sede de un tal superintendente socio-económico que acusó al partido de sabotear las colas del pan, dizque fruto de una conspiración: el mequetrefe en cuestión, presumimos que arbitrando un cupo para sí y los colectivos en pugna, en ese deplorable tráfico mercantil de la miseria, no ha respondido en torno a la economía del pan que ha magistralmente colapsado (fuere de trigo, maíz o yuca).

Quienes habitan la parte norte de la avenida Baralt, por muchas décadas, importando poco la cercanía a la sede del poder ejecutivo en el ámbito común de la inseguridad personal, exponen con claridad una convicción de la Venezuela post-rentista: el trabajo es la única palanca para acceder a una superior calidad de vida, generando prosperidad, subrayando que la propiedad  privada apunta mejor al destino universal de los bienes que esa subasta permanente de lo poco que se tiene, en beneficio de los privilegiados del poder. Habitantes que, por casi dos décadas,  sufren los desmanes del hampa común, al alimón con la violencia política aún en sus más  distraídas vertientes.

Curiosamente, la recepción de las bolsas del CLAP  ha sido difícil, porque los socialistas en boga aseguran que la avenida es cuna de una clase media alta, según el caprichoso criterio de sus sabios administradores. Indicio demasiado incierto que, sugerida la lucha de clases como motor de la historia, pero jamás asumida y explicada por los que propugnan un modelo que trituró y tritura todavía a la clase obrera, nos ha convertido en  rehenes de los peores y más improvisados marxistas de la historia venezolana.

Acotemos, los CLAP de una ilegitimidad e ilicitud irrefutable, cuales comités de defensa de la revolución a la cubana que juegan con el estómago ajeno y, además, soportes de la sociedad de sapos o soplones a la que aspira el régimen, diplomándolos al perfeccionarse con sendos  cursos,  a  la postre mejorando en las artes de la extorsión, ahora constituyen una marca del “modelo”. A la vez que Maduro Moros los exalta, obviando la radical  inconstitucionalidad de su propia conformación, creyéndolos cotizados en la comunidad internacional como una ingeniosa solución que llegará formalmente a monopolizar hasta  los medicamento,  reconoce y pide a la ONU la ayuda humanitaria tan urgida por  la población, pero negada por otros canales, recordando  la célebre confiscación del acopio de medicinas y suplementos alimenticios de Caritas.

Una nota sísmica

En fecha 13/06/16, sugerimos la necesidad de celebrar una campaña ciudadana de prevención ante la posibilidad de padecer las consecuencias de uno o varios movimientos sísmicos (http://www.lapatilla.com/site/2016/06/13/luis-barragan-sismicidad/).  Quizá una casualidad, el gobierno nacional la auspició y, en fecha 28/06/16, fijamos postura al respecto (https://www.lapatilla.com/site/2016/06/28/diputado-barragan-la-mania-protagonica-de-maduro-se-impone-ante-las-emergencias-que-el-ha-creado/), evaluando inmediatamente, dos días después, la fracasada iniciativa (http://www.lapatilla.com/site/2016/06/30/diputado-barragan-maduro-debe-motivar-suficientemente-la-promocion-de-los-mas-altos-grados-militares/).

Recientemente, el Centro al Servicio de la Acción Popular (Cesap), llama la atención respecto a la importancia de celebrar tales jornadas (http://redsoc.org.ve/author/cesap). No somos “pájaros de mal agüero, pero lo peor que nos puede ocurrir es que nos sorprendan aquellos eventos naturales para los cuales no estamos elementalmente preparados.

Próximos a conmemorar el medio siglo del último terremoto acaecido en Caracas, mal podemos soslayar las precauciones a tomar frente a la eventualidad de un acontecimiento semejante, e – incluso – la rápida revisión de la prensa de entonces, revela la existencia de reportajes que advertían la precariedad de las edificaciones urbanas. Reportajes como el de Mariahé Pabón, con fotografías de Villa, alertaron sobre el agrietamiento y destrucción de casas en urbanizaciones como El Paraíso y Prados del Este (El Nacional, Caracas, 23/04/1967), consabida la preocupación por los inmuebles ubicados en los sectores populares, aunque el desplome más evidente fue el de las edificaciones más costosas, en Los Palos Grandes y en la Caraballeda del otrora Departamento Vargas.

Gráficas: LB, (03/17).  La primera, un vistazo a la panadería de la Baralt en cuestión: y, la segunda,una pieza de Sigfredo Chacón.
27/03/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/03/27/luis-barragan-el-pan-de-la-avenida-baralt-y-una-nota-sismica/
http://www.hoyenvenezuela.com/2017/03/27/luis-barragan-el-pan-de-la-avenida-baralt-y-una-nota-sismica/
http://www.scoopnest.com/es/user/NoticiasVenezue/846316748265656321
http://noticiasvenezuela.info/2017/03/luis-barragan-el-pan-de-la-avenida-baralt-y-una-nota-sismica/
http://informate365.com.ve/luis-barragan-el-pan-de-la-avenida-baralt-y-una-nota-sismica/

"GÜELE-FRITURAS"

El reino de las bacterias
Luis Barragán


Lenta, pero segura, la economía privada formal cierra definitivamente sus puertas al empleo. Incapaz el Estado de una absorción tan grande de la demanda, la buhonería de supervivencia reemplaza a la de los contrabanditas que nos hicieron su paraíso particular.

En cualquier callejuela, calle y avenida de caseríos, pueblos y ciudades del país, fuere o no en el transporte público que despunta asombrosas habilidades, la desesperación coloca un pequeño tarantín. Venta de agua fría de dudosa procedencia, envasada entre apuros, junto a postres mínimos de reñido azucarado, empanadas pinceladas de un guiso desabrido, jugos e infusiones que preferirían servirlos entre ambas manos, compiten por el reducido bolsillo ajeno.

Así como los “establecimientos” más organizados que venden perros-calientes y hamburguesas, con el punto bancario a la mano, no saben del debido control sanitario, tampoco los que sobrevienen a nuestro paso. No existe la intención, ni la capacidad para que el Estado chequeé y garantice que el consumo callejero esté libre de bacterias, como tampoco ocurre ya con los supervivientes restaurantes, excepto el pretexto tributario que los obliga a la carga parafiscal de la matraca.

Entonces, la hambruna generalizada y el desempleo galopante dicen autorizar la “vista gorda” gorda del Estado. Se dirá, un vasito reciclado de turbio café alivia un poco más la injusticia social, aunque la atención médico-asistencial sea la otra calamidad que lo agrava.

Muchísimos de los oferentes, ganados para la impensable marginalidad, provienen del proletariado que alguna vez lo fue, incluyendo al obrero calificado, al técnico o profesional que, cuesta abajo en su rodada, le urge sobrevivir. La inaplazable necesidad de comer, pone en solfa al vendedor y al comprador en el reino de las bacterias.
27/03/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/03/27/luis-barragan-el-pan-de-la-avenida-baralt-y-una-nota-sismica/
http://www.hoyenvenezuela.com/2017/03/27/luis-barragan-el-pan-de-la-avenida-baralt-y-una-nota-sismica/
http://www.scoopnest.com/es/user/NoticiasVenezue/846316748265656321
http://noticiasvenezuela.info/2017/03/luis-barragan-el-pan-de-la-avenida-baralt-y-una-nota-sismica/
http://informate365.com.ve/luis-barragan-el-pan-de-la-avenida-baralt-y-una-nota-sismica/