sábado, 16 de diciembre de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA

Como suele hacer José Gregorio Morales, Raúl Amiel se convierte en San Nicolás en hace el recorrido posible para llevar un poco más de entusismo al prójimo. Empero, acaba de publicar un par de videos en su cuenta de Facebook, cuyo comentario nos ahorra las palabras: "Santa y Natividad de COLEADOS en la fiesta de SAREN (Servicio Autónomo de Registros y Notarías)… Sorprendidos por la opulencia, riqueza, lujo, exuberancia, superabundancia, demasía y copiosidad de la festividad en tiempos de carestía. Vicisitudes de esta Venezuela de hoy" (https://www.facebook.com/raul.amiel?hc_ref=ARSgz7DHvFeFqdpzHXk7RA4rYfw2YLfeScgwrueG6nVob6Lyfn-d4YyHxVUujSar_cQ&pnref=story).

viernes, 15 de diciembre de 2017

QUITAR ANTES QUE PONER

EL PAÍS, Madrid, 12 de diciembre de 2017
COLUMNA
Las buenas Constituciones no engordan
Estaría bien explorar la idea de, excluidos derechos y libertades, quitar antes que poner
Pablo Simón
 
La apertura de una eventual reforma es fruto de un compromiso entre PSOE y PP, el primero apoya el 155 a cambio de abrir el proceso. Sin embargo, esta discusión tiene dos premisas de partida que podrían hacerla encallar, aún sin contar con la poca predisposición de la mayoría gubernamental para participar del cambio.

De un lado, se comienza a estudiar la reforma por el tema territorial, el capítulo en el que las mayorías y acuerdos son más difíciles de trenzar. Sin embargo, si se dejara este para el final, hay aspectos en los que las posiciones no están tan polarizadas y el acuerdo sería más sencillo. Por ejemplo, una revisión de los artículos de la investidura (artículo 99) y la moción de censura (artículo 113) para evitar que, en un contexto multipartidista como el actual, se repitan situaciones de bloqueo. Por ejemplo, una revisión de las relaciones entre las Cortes y el Gobierno anulando la previsión que permite a este último vetar iniciativas que supongan incrementos en gastos (artículo 134.6). Cambios factibles que ajusten nuestras instituciones a dinámicas más consensuales al margen de la dimensión territorial.

Del otro lado, la tendencia a la codificación de cada principio en la Constitución es una tentación que ignora las virtudes del acuerdo político. Como decía Victor Lapuente, ¿por qué poner en la Constitución algo que debe ser tan susceptible de ajustes constantes como es la financiación autonómica? Tal vez estaría bien explorar la idea de, excluidos derechos y libertades fundamentales, quitar antes que poner. Una muestra: ¿Por qué debería regularse en la Constitución que la circunscripción electoral es la provincia (artículo 68.2) cuando es una realidad territorial obsoleta que ni siquiera se ajusta a la distribución poblacional actual? Muchos preceptos, que tenían su sentido en 1978, restan margen a un texto que podría ser, aligerado de correajes, mucho más flexible y eficaz.

Sin olvidar una cosa; garantizar el derecho a la felicidad en una constitución no sirve de mucho si no va acompañado de su ejercicio. Y esto último no lo dan grandilocuentes constituciones, sino buenas políticas públicas.

Fotografía: "Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados escuchando el discurso del rey Felipe VI en la apertura de las Cortes Generales de la XII Legislatura. ULY MARTÍN".
Fuente:
https://elpais.com/elpais/2017/12/11/opinion/1513005102_623212.html

CARACOGRAFÍA


Aportes de Christa Sponsel a Caracas en Retrospectiva (II): "Tome esta foto en Petare - Caracas en marzo de 1960" (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10213366871305153&set=gm.10155921989198544&type=3&theater)


"Una escena en una calle de Petare-Caracas en 1960".


Aportes de Jerjes Meléndez Núñez a Caracas en Retrospectiva: "Caracas 1949.... pensión para estudiantes..."


"Patio de recreo del Externado San José de Tarbes.... (según la fuente ca 1920; aunque la fecha probable es posterior a 1947)".


 Aporte de Luis Nogera a Caracas en Retrospectiva: 
"Inauguración de la Avenida San Martín, 1954.. ¿a qué altura?"

REITERACIÓN

De una supuesta fijación esequibana
Luis Barragán

Curiosa recepción de un par de mensajes, se dice de una fijación del suscrito sobre el tema esequibano, dando ocasión a algunas conjeturas dizque psicológicas. Quizá se deba, además, por el énfasis que le hemos puesto al asunto en los últimos días.

Énfasis cierto, porque ya se está cumpliendo el lapso perentorio que la Secretaría General de la ONU fijó el 16 de diciembre de 2017 para remitir el caso a la Corte Internacional de Justicia, en el supuesto de que, concretamente, Guyana no decida lo contrario. Huelga comentar de la otra gravedad que adquiere el problema, señalada con motivo de  la exitosa y reciente presentación de “La cuestión Esequibo”, título editado por la Universidad Metropolitana, y en la última rueda de prensa del año, realizada desde la sede legislativa por la fracción 16-JUL.

El ejercicio de nuestra responsabilidad parlamentaria también obliga, pues, tan variados y contradictorios los problemas fundamentales del país, por más que unos presionen y se impongan a otros, debemos atenderlos de acuerdo a las posibilidades de una Asamblea Nacional que funciona según la inaceptable anormalidad que caracteriza a todo el país y sus instituciones. Por ejemplo, la histórica y legítima reclamación territorial ha de conjugar los saberes técnico y político para una construcción del sentido común que, en lugar de la absurda e inútil rivalidad, promueva el entendimiento de la academia con los asambleístas; por cierto, modestamente lo citamos,   ha sido motivo de una particular reflexión (http://www.estudiosconstitucionales.com/REDIAJ/REDIAJ-8.pdf). 

Permítannos un cierto tono testimonial, pues, cuando fuimos elegidos en 2010, nuestro propósito fue el de auspiciar una actualización constitucional de las leyes militares y, en lugar de la Comisión Permanente de Defensa, fuimos destinados, ya que el Reglamento de Interior y Debates autoriza al presidente del parlamento para decidirlo, a la Comisión Permanente de Cultura. Y en ésta, luego, principalmente dedicamos nuestros esfuerzos a la discusión de la Ley Orgánica de Cultura, como más tarde, ya en la Comisión Permanente de Administración y Servicios, afrontamos sendas propuestas legales en materias como la de comercio electrónico y la del correo postal: de un modo u otro, sobrevive en las redes muestra suficiente de estas actividades.

Claro está, múltiples los temas que ocupan o deben ocupar a un parlamentario, a la postre tiende a especializar o a privilegiar la vocería, como siempre es aconsejable. En nuestro caso, además del obvio asunto político, hubo y hay otros que frecuentamos, como las alusivas al ámbito militar, cultural y fronterizo.

Ocurrió algo significativo con el Esequibo del cual sólo teníamos el sentimiento y el conocimiento escolar, porque apoyamos la iniciativa de María Corina Machado de denunciar la displicencia del régimen venezolano, impulsar el Proyecto de Ley de Promoción y Defensa de la Fachada Atlántica, y de apersonarnos en tierras venezolanas más allá del Cuyuni.  Sensibilizados por el tema, lo fuimos estudiando desde 2014, pero nunca imaginamos que ella, María Corina,  una de sus mejores abanderadas, fuese destituida administrativamente como parlamentaria en clara violación de la Constitución.

Iniciado 2015, ya nos había contactado la  primera de varias organizaciones especializadas de la sociedad civil,  un sector de la academia y el abogado Sergio Urdaneta, amigo de muchos años, que trabajaba un proyecto de Ley sobre el Estado Esequivo (SIC). La oposición insistió en tratar el problema a cámara plena y, a pesar de las postergaciones del oficialismo, fue irremediable dar el debate y que asistiera Maduro Moros para un largo mónologo, antes o después de ese debate (no lo precisamos, ahora).

La propia dinámica parlamentaria, nos llevó a profundizar en la cuestión y no hubo intervención alusiva, sin la correspondiente preparación. A tal punto que, además de las leyes de Fachada y de Estadidad, logramos la propuesta de una reforma puntual de la Ley Orgánica de Seguridad y, todavía debe recordarlo nuestro amigo Freddy Marcano, por entonces diputado del estado Mérida, inutilizados los servicios postales de la Asamblea Nacional, luego de consignados por Secretaría, con santa paciencia, personalmente entregamos copias destinadas al presidente de la Asamblea Nacional y de la Comisión de Política Exterior, al presidente de la República y sus ministros de Relaciones Exteriores, Interior y Justicia y de Defensa, así como a los comandantes generales de cada componente, para que no quedase  duda alguna de una iniciativa bien intencionada, técnicamente solvente, clara y patriótica.

Por supuesto, no ocurrió nada. A finales de 2015, fuimos invitados a un foro de alto nivel académico en la Universidad Simón Bolívar y, apartando un poco de tiempo, ya que comenzaba la campaña electoral parlamentaria, fijamos nuestra postura al compartir un panel calificado, compuesto por los doctores Luis Alberto Buttó, José Alberto Olivar, Manuel Donís, Claudio Briceño Monzón y Germán Guía.

Cumplido el plazo de cinco meses para sustanciar lo que fue nuestra ponencia, nos invitaron a participar en un libro relacionado con el Esequibo Literalmente concursamos en una obra de carácter académico que, como toda que se repute de tal, fue sometida al arbitraje, y, desde nuestra perspectiva política y parlamentaria, aprovechando las numerosas notas que ya habíamos acumulado, sobre todo de los Diarios de Debates del viejo Congreso y de sus cámaras en décadas anteriores, salimos adelante aunque quedaron muchas cosas en el tintero.

Desde el inicio de 2016, nos comprometimos con diversos foros, discusiones e intercambios con las organizaciones de activistas a favor de la causa esequibana e, incluso, dimos el  discurso de rebautizo de la avenida La Guairita por el de El Esequibo, en el municipio Baruta. Intentamos desarrollar una actividad específica en la Comisión de Política Exterior que, al privilegiar otras materias, ya no era atractiva: después de la comparecencia de Roy Chaderton a una sesión  a puertas cerradas de la Comisión, en la que no respondió a nuestros requerimientos, nos resignamos en tres o cinco oportunidades más a pedir infructuosamente por escrito,  la consideración del tema.

Hasta la presente fecha, han sido muchas las tareas desarrolladas que puede sintetizarse en la propuesta hecha en la plenaria aniversaria del Acuerdo de Ginebra de febrero de 2017: una Comisión Especial de seguimiento al caso esequibano como Política de Estado. Conscientes de la correlación de fuerzas en la Asamblea Nacional, por lo que no demandamos nunca presidirla, ratificamos inútilmente por escrito nuestra propuesta a la presidencia de la Asamblea Nacional y de las Comisiones de Política Exterior, Política Interior, Defensa y Ambiente.

El tiempo siempre es escaso, pero el suscrito tiene por hábito escribir con alguna regularidad. Y, aunque son distintos los temas que suelen ocuparnos, el Esequibo ha estado presente en esta etapa de la vida política, en la que, por medianas a altas responsabilidades que tenga, el dirigente más de las veces no elige previamente varios de los motivos de su lucha.

Quisimos que más parlamentarios nos acompañasen en esta línea de trabajo y, como vimos en la última rueda de prensa del año, la Fracción 16 de Julio la ha asumido decidida y militantemente. Ojalá fuesen más los diputados y ojalá fuesen más las organizaciones de la sociedad civil y los sectores académicos interesados. Por consiguiente, no hay fijación alguna, sino la asunción de una responsabilidad insoslayable.

15/12/2017:

RUIN BARBARIE

EL NACIONAL, Caracas, 14 de diciembre de 2017
Lo antipolítico como prepolítico
José Rafael Herrera

En el campo de la filosofía en sentido estricto, se dice de todo materialismo –que se declara abiertamente antiespiritualista– y de todo espiritualismo –que se declara abiertamente antimaterialista– que se trata de posiciones recíprocamente aisladas, posiciones abstractas, recíprocamente gratas a los prejuicios propios del sentido común. Posiciones, en fin, provenientes de la cultura dieciochesca, anteriores a la síntesis a priori magistralmente enunciada por Kant en la Crítica de la razón pura, la síntesis o unidad diferenciada de sujeto y objeto, su “negación determinada”, como la denominara Hegel. En una palabra, a estos puntos de vista, se les llama prekantianos. “Cada extremo –apunta Marx– es su otro extremo. El espiritualismo abstracto es materialismo abstracto; el materialismo abstracto es espiritualismo abstracto de la materia”. La lógica del maniqueísmo es de cuidado, y conviene prestarle adecuada atención, si se quiere comprender –más que entender– el presente estado de cosas. Lo “anti”, siempre, es sospechoso: nadie más religioso que un ateo; nadie más anticomunista que un ex comunista; nadie más inmoral que un moralista tout court. De ahí que, y extendiendo los límites del ámbito de la ontología del ser social a los del pensamiento político –si es que los hay–, se pueda afirmar que toda posición antipolítica, sea esta de derechas o de izquierdas, liberal o socialista, progresista o reaccionaria, es, en realidad, una posición prepolítica.

La antipolítica es, de hecho, una contraposición. Pero toda posición en-contra es, siempre, una posición que, para poder ser, necesita nutrirse continuamente de la otra posición que enfrenta con tanta vehemencia. Su fortaleza no depende de sí misma: depende de su término o-puesto. Como el materialismo o el espiritualismo, como el empirismo positivista o la teología filosofante postmoderna, ambos recíprocamente antagónicos, recíprocamente abstractos –cuyos respectivos postulados se autorrepresentan como “la única verdad”–, del mismo modo, la antipolítica se autoconcibe como la definitiva resolución de la política, la expresión más acabada, más noble, más honesta, más “pura”, de la res publica, o sea, del dominio de la vida de lo público. Diría Maquiavelo que, en el fondo, los representantes de la llamada antipolítica no son más que reediciones contemporáneas de los Savonarola de su tiempo. Y no se puede establecer con propiedad cuál de los extremos resultó ser más pericoloso: si Savonarola o Lorenzo de Medici, el antipolítico-político o el político-antipolítico. El promotor de la “hoguera de las vanidades”, predicador contra el lujo, la corrupción y la depravación de los poderosos o el gobernante de facto, el mecenas tanto de las artes y las ciencias como de las bacanales, banquero y promotor del sensual y reluciente esplendor fiorentino. Observa Hegel que una cosa es lo que se proponen llevar a cabo los grandes personajes de la historia y otra muy distinta la astucia que resulta de la propia inmanencia de sus propósitos.

Más allá –o más adentro– de la simple descalificación de la labor del otro, cada uno de los términos pretende reafirmar la exigencia por asumir, por apropiarse, aunque sin poder declararlo explícitamente, de la condición, del rol, del carácter protagónico, de su “enemigo”, ese perenne querer ocupar su posición, convencido de que, él sí, lo haría mejor, dado que, a su juicio, el otro no está a la altura de su dignidad y de su preparación. El otro, en consecuencia, debe ser aniquilado, destruido, anulado. En el intermezzo, la barbarie militarista sonríe. Y no se trata de considerar exclusivamente la anormalidad, el morbo, de la antipolítica con independencia del de la política, como si bajo la actual crisis orgánica que vive la sociedad del presente, el político ocupase “el lado correcto de la historia” y el antipolítico el incorrecto. Con mayor rigor y objetividad, conviene afirmar que todo relativismo es un fraude. La ya famosa cita de Einstein “todo es relativo”, en realidad, nada tiene que ver con la mediocridad del relativismo que se ha venido transformando en la sacra ideología de los tiempos. Cuando Einstein, quien siempre se declaró seguidor de Spinoza, afirmó que “todo es relativo” no se refería a la desaparición del absoluto: se refería a que todo se encuentra en relación con todo. Todo es correlato de todo, todo está íntimamente relacionado entre sí: ordo et conectio idearum idem est ac ordo et conectio rerum. Y cabe acotar el hecho de que la expresión “todo” ya es, de suyo, una afirmación a favor de lo absoluto, comprendido como relación –unidad diferenciada o síntesis a priori– de los términos de toda oposición.

Quienes desprecian el ámbito de lo político, alentados para ello por los promotores de la antipolítica, no imaginan cuán políticos son. Quienes, a su vez, desprecian la antipolítica, alentados por los políticos “de oficio”, por los “profesionales” de la política, no saben cuán antipolíticos pueden llegar a ser. Lo cierto es que, como consecuencia de semejantes puntos de vista, la llamada “unidad democrática” ha terminado por fracturarse irremediablemente, y mientras las sospechas crecen entre los unos y los otros, el militarismo entierra, cada vez con mayor profundidad, las huellas de la suela de sus botas en el lodazal de lo que va quedando de país. La ruin barbarie se ha convertido en el “santo y seña” de una sociedad agobiada, empobrecida, embrutecida y secuestrada, por una lumpencracia que no para de sembrar el temor –y la esperanza–, mientras reparte dádivas con criterio de escasez y hace que la multitud termine enajenando su dignidad para poder sobrevivir. Impone la cultura del “barrio adentro”, del cerro hostil. Habitúa a todos a que no haya luz, ni agua, ni gas, ni salud, ni alimentos, ni seguridad. Acostumbra, como si se tratara de algo normal, a que el modo de vida cotidiano de los más desposeídos sea el modelo de vida de toda la sociedad, y especialmente de la clase media, profesional y técnica, que cada vez más se reduce.

El año entrante será decisivo para los sectores que están dispuestos a poner fin a la canalla vil. Para ello será preciso superar los traumas y las intrigas del maniqueísmo, del sectarismo y la inútil mezquindad, los puntos de vista abstractos, el azote de la prepolítica devenida, doblemente, en antipolítica, premeditadamente sembrada –y disfrutada– por quienes durante los últimos 20 años han destrozado al país. Aufheben: superar y conservar. Y cabe decir que comprender esta artificiosa ausencia de reconocimiento quiere decir precisamente eso: superar.

Fuente: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/antipolitico-como-prepolitico_215347

CARAQUEÑIDAD


Aporte de Jerjes Meléndez Núñez‎ al grupo facebookeano Carcas en Retrospectiva II 

"Fedora Alemán a la edad de 10 años (sentada) al lado de su hermana Yolanda. Foto tomada en el interior de la casa Nº 76 de Sordo a Peláez. Santa Rosalía. 1922". Entre los distintos comentarios, Bernardo Labrador Olivares coloca: "De Sordo a Pelaez # 80 era la casa distrital de Accion Democratica".
 

TIRO POR LA CULATA

Las patas del gato
Nicomedes Febres

* Chaderton, gordo, barbado y canoso como tratando de hombrearse, según un par de artículos que leí antier en El Nacional, trae un tema puntual pero muy peliagudo a la mesa: la pena de muerte. Dice nuestro ex embajador, consentido en mala hora por Arístides Calvani, quizás por ser este un hombre de alma grande y de una inmensa sensibilidad social, lo que le facilitó ser engañado. Así chaderton, venido del más profundo origen del mundo democrático se volvió también como Judas, un renegado de la libertad y la democracia y eso, en esta o en la otra vida se paga. Para nada pretendo amenazar veladamente, es solo que desde las entrañas de la mafia hasta los sesudos protocolos de la historia política, a los traidores, cuando se les acaba su cuarto de hora de infamia, la Historia los juzgará peor que a los otros infames congénitos. De modo que el diplomático estrella de esta tragedia que vivimos, este Von Ribbentrop tropical lleno de resentimientos propone, sin querer queriendo como Cantinflas, una pena de muerte por el lapso de 50 años a partir de ahora para los corruptos. Pero chaderton no es pendejo para nombrar la soga en casa del ahorcado y menos si se refiere a su amigo Rafael ramirez, así que los tiros vienen por otro lado y presumo que estos forajidos la emprenderán contra alcaldes y gobernadores de oposición que hayan sido suplidos por estos facinerosos, y pienso en Capriles y Ocariz por ejemplo, a quienes acusarán falsariamente de corruptos y si hay alguien al margen de corrupción son esos seres, que a veces parecen ser miembros de la corte celestial y si Capriles necesitase dinero, con solo levantar el teléfono y llamar a los padres tiene suficiente. Además, es producto de dinero limpio por generaciones dedicadas al trabajo duro y al comercio por parte de padre y madre, cosa que estos forajidos no pueden mostrar porque son parte de la oligarquía de la más abyecta corrupción de nuestra historia. Que entonces chaderton no ande buscándole las cinco patas al gato que le puede salir el tiro por la culata.

* Estoy investigando la vida cotidiana en la época del Romanticismo como movimiento estético en Venezuela, que coincide mucho con la era del gomecismo y los resultados son sorprendentes. Un país y una ciudad hermosos con modales y civilidad y testigo silente de la destrucción de Venezuela por el crecimiento de la demagogia y el populismo entre nosotros producto de desarrollar los derechos sin desarrollar los deberes de los ciudadanos con la modernidad, cuando el país ha estado en manos del populacho mediante los demagogos que malbarataron el petróleo desde hace décadas y que han afectado profundamente de manera negativa a la nación. Por supuesto, nunca peor que estas dos últimas dos décadas de infamia. Una imagen es un grabado del tranvía que comunicaba a Antímano con Caracas hacia 1900 a la altura de Palo Grande, que es a la altura del Hospital Militar y la otra es una de las primeras bombas de gasolina en Venezuela ubicada en la plazoleta del muelle de Puerto Cabello en 1920. Es la historia civil que pretendo rescatar para rescatar a la república civil.

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