domingo, 14 de enero de 2018

CAZA DE CITAS

"No puede aceptarse en forma tan general el concepto de que todo poder legítimo es, por ese solo motivo, esencialmente democrático. La historia política de latinoamérica - especialmente -  está llena de ejemplos de gobiernos que ejercieron poder legítimo, pues cumplieron originariamente con todos los requisitos legales para obtenerlo, pero que en la práctica y luego de instalados en el poder, ignoraron completamente los principios democráticos; claro que estos conceptos nos lleva a analizar el término democracia, a la luz de los más recientes estudios y orientaciones de la Ciencia Política moderna..."

Antonio Castagno

("Las bancas parlamentarias. Su pertenencia", Editorial Astrea de Rodolfo Depalma y Hmnos., Buenos Aires, 1972, : 34)

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Pedro Grases. "Los escritos de Simón Rodríguez". El Nacional, Caracas, 21/04/1953.
- María Cristina Capriles. "Televisión y cultura". El Nacional, Caracas, 24/10/77.
- Juan Liscano. "Televisión y gobierno". El Nacional, 26/01/80.
- Mariahé Pabón, con fotografías de Garrido, entrevista a José Ramón Ayala, jurisconsulto. "Un abogado debe ser un hombre entregado a la ciencia, la poesía y la elocuencia". El Nacional,  30/10/1965.
- Roberto Gabaldón. "Conquistas coloniales al son del 'rock and roll'". Clarín, Caracas, 11/11/63.

Reproducción: "El Dr. Carlos Canache Mata, Secretario General de Gobierno del Estado Anzoátegui, ofreció al redactor Guillermo Alvarez Bajares, un resumen de la labor desarrollada en 1959 por el Ejecutivo que preside el Dr. Rafael Solórzano Bruce (Foto: Garrido)".  El Nacional, 30/01/1960.

PARA DAR LA HORA

Ley de Defensa de la Autonomía Universitaria
Luis Barragán

La constitucionalización de la autonomía universitaria, por sí misma, no garantiza el respeto a una institución que está en las más íntimas fibras políticas de la venezolanidad, como la de PDVSA, no impidió  la asombrosa quiebra de una industria fue, al cerrarse el siglo anterior,  tan competitiva, poderosa y eficaz.  Por ello, es necesario legislar en la materia.

Se dirá de sendos obstáculos para la tentativa misma de legislación, ocupado el parlamento en una agenda defensiva, como la de cuestionar la criptomoneda, o la imitación que se desea.  No obstante, por una parte, la legislación ordinaria vigente no luce suficiente para impedir el atropello gubernamental, por lo que luce necesaria una audaz actualización y precisión frente a las novedosas modalidades de desconocimiento y violación de la autonomía universitaria que, faltando poco, usa y abusa del TSJ para que Miraflores haga lo que le venga en gana, esperando pacientemente facturar a las autoridades y líderes del medio.

Cierto, sancionada una ley como la que proponemos, no será promulgada nunca por Maduro Moros, pero la Constitución prevé el mecanismo adecuado para que cobre vigencia si están decididos los directivos de la Asamblea Nacional y crean una Gaceta propia de la corporación por la vía todavía necesaria reforma del Reglamento Interior y de Debates. En todo caso, echando las bases de un instrumento futuro, la misma discusión tiene unas generosas consecuencias, como la de movilizar a la ciudadanía, actualizar un diagnóstico y consensuar un conjunto de respuestas políticas frente a  la dictadura tan particular que sufrimos.

Sostenemos, fundamentalmente, los gremios estudiantiles y docentes deben impulsar una respuesta coherente, disciplinada, eficiente y contundente ante el asedio de un régimen que espera pacientemente para dar el zarpazo definitivo, pues, sabe a la autonomía como una de las banderas más sentidas que hizo posible la democracia en nuestro país. Y, es necesario decirlo, frente al ombliguismo universitario, fenómeno colaboracionista de quienes procuran salvar el grado o la jubilación, obviando ese asedio aunque, luego, se acabe todo.

Tal iniciativa le daría legitimidad a un parlamento que urge de una reorientación ofensiva, pues, mal hará con esperar alguna concesión para sobrevivir por un gesto de la tal constituyente que el sólo pensar en reconocerla, nos coloca en la senda del delito histórico. El desarrollo de una norma constitucional nos espera, porque a la emergencia humanitaria, definidos como un país en urgencia permanente, se suma la académica.

CONSUMO DE LETRAS

Ambre (y VG)
Luis Barragán

Sabemos que es muda y nunca invisible, pero – irremediable – nos comemos la letra.  Innegable, ya la basura no alcanza para todos.

Décadas atrás, hubo demasiada estridencia sobre el ambr, surgiendo  el mito poderoso del consumo humano de alimentos de animales domésticos. Tiempos en los que las nuevas generaciones aumentaron de peso, tamaño y medidas, respecto a las anteriores,  fueron de extraordinaria importancia las observaciones de Hernán Méndez Castellano, por cierto, cuya filiación política e ideológica no impedía el reconocimiento de los extraños, hábilmente ocultado por los propios en todos estos años.

Otras voces expertas, como la de Susana Raffalli, continúan la necesarísima labor de denuncia y de orientaciones. Huelga comentar sobre el gigantesco drama actual del amb, del crecimiento física y desarrollo nutricional de niños y jóvenes.

Suficientemente advertida la crisis humanitaria desde 2014, por lo menos, respecto a Vente Venezuela, el régimen se niega a toda ayuda exterior, por más evidente que sea el am en Venezuela.. Todavía, las consecuencias resultan impredecibles para una población desesperada por alimentos, suplementos alimenticios y medicamentos.

Dictadura que pretende una particularísima institucionalización de los saqueos ante el a desatada, administrándolos con su habitual y feroz represión. No obstante, insistiendo en sistematizar  la ayuda de lo poco que tenemos entre los venezolanos, creemos importante que la Asamblea Nacional legisle en torno a las mejores fórmulas organizativas para hacer eficaz la solidaridad interna, facilitando un instrumento de cumplimiento voluntario, capaz de movilizar a la ciudadanía y actualizar el problema, así Maduro Moros diga frustrar su promulgación.

VG

Los organismos de seguimiento y represión de la dictadura, detuvieron reciente a Virginia González en la Plaza Sucre de Cagua y, para el momento de suscribir la nota, nada se sabe de ella. Joven comprometida con su tiempo, empeñada en el carácter pacífico y constitucional, de la protesta, ha sido víctima de la  paciente mordida al detal del régimen.

Ella, contribuyó mucho al triunfo electoral de la oposición en la campaña electoral de 2015 que también, por la inmensa capacidad de trabajo de Daniel Marchán, como jefe de la campaña, por siempre tesonero abogado defensor de los presos políticos, permitió en poco menos de dos meses, sembrar a más de diez municipios con equipos promotores de Vente Venezuela. Oramos y peleamos por la pronta liberación de Virginia y la de todos los que injustamente sufren cárcel por pensar y soñar distinto.

(IN) ÚTIL RECURRENCIA

De los diputados de Amazonas
Luis Barragán

Demasiada injusta fue la desincorporación de los diputados legítimamente electos por el estado Amazonas, entidad que ha quedado de hecho sin representación en la Asamblea Nacional. En el supuesto negado de alguna  irregularidad electoral,  ella no fue inmediatamente subsanada a través de los nuevos e inmediatos comicios, evidenciándose la burda maniobra del oficialismo que concluyó en otra emboscada, incumpliéndole a los sectores más dúctiles de la bancada opositora. 

El tal desacato, huérfano de todo fundamento jurídico, operó eficazmente procurando neutralizar a la Asamblea Nacional, aunque soslayó algunos aspectos de carácter administrativo, al diligenciar y lograr la comisión de  servicio del más aventajado personal oficialista en Pajaritos, cuyo número exacto desconocemos. No obstante, hizo falta el fraude constituyente para reincidir en la conocida duplicidad de las funciones del Estado que, confundido con la principal corriente del PSUV, coaligada con la dominante de la Fuerza Armada, ha caricaturizado a la corporación legislativa que, faltando poco, dice contar con 109 integrantes en lugar de 112, la cifra originalmente arrojada  por la consulta popular de diciembre de 2015.  

Desde el principio, los parlamentarios de Vente Venezuela nos opusimos a la referida desincorporación, negándola por escrito a propósito de la votación celebrada a cámara plena. Lamentablemente, el tiempo nos ha dado la razón, aunque sostenemos, en lo particular, que, previamente juramentados y, por consiguiente, calificados por la cámara, sin que ella deba pronunciarse de nuevo, basta con el apersonamiento y la firma del listado de asistencia de los diputados de Amazonas y, si fuere el caso, la presentación, revisión de las credenciales y juramentación  de sus suplentes, para reparar el injustificado vacío de representación de la entidad.

Así como fue un error – suficientemente advertido – el de pretender legislar ordinariamente en materias como la del aumento de bonos o la compensación del daño de los electrodomésticos por las recurrentes fallas eléctricas, por encima de otras más urgentes y decisivas como el temprano nombramiento de los rectores del CNE y magistrados del TSJ, también lo fue la apresurada y hasta complaciente desincorporación de los diputados en cuestión. Reducidas las oportunidades cada vez más, es tiempo de rectificar, reconociendo los yerros, por lo que los diputados Nirma Guarulla, Romel Guzamana y Julio Ygarza deben ocupar sus curules y, en el caso de haber aceptado alguna responsabilidad administrativa regional que pueda significar la pérdida de sus investiduras, permitir y auspiciar la promoción de sus suplentes.

Por lo visto, la (re) incorporación de los parlamentarios principales o suplentes ya no ha de depender de la tendencia mayoritaria de la bancada opositora que, además, raras veces declarada en asamblea política general, distinta a las sesiones de la Asamblea Nacional y sus formalidades, no discutió  el asunto.  A estas alturas de la vida, todo depende de la determinación personal de quienes, electos al sur del país, añadido el representante indígena, deben honrar a sus electores.

EL BISTURÍ SOBRE EL IMAGINARIO

La maldición del pasado
Luis Barragán

Cierto, no era el país que todavía soñamos, aunque – sin lugar a dudas – incomparablemente fue mejor respecto al que hoy tenemos. Valga el ejemplo del profundamente conmovido por los sucesos del Caracazo que ha manipulado hasta la saciedad el único gobierno que ha tenido la nueva centuria, pues, bajo las expectativas del aumento de la gasolina en apenas pocos céntimos, abastecidos – faltando poco – con distintas marcas de un insumo básico, repuesto a los pocos días el que faltaba,  y con una inflación que ascendió luego a 100%, viva la exigencia múltiple del respeto del Estado de Derecho, vigente la división de los órganos del Poder Público y reconocido el costo político de la violación de los derechos humanos, el más desavisado de nuestros amables lectores puede realizar el rápido contraste de sus asombros.

Los celebérrimos 40 años quedaron reducidos a una burda y facilona consigna que rápidamente contaminó el lenguaje cotidiano, embutiéndole toda la maldad posible que desembocó en la Venezuela que todavía exhibía la tercera transnacional petrolera más importante del mundo, demasiado lejos de subastar las ahora escasas bolsas de basura – las unas y la otra – que sintetizan la profundidad de nuestros dramas. Operó una maldición de tan extraordinarias quilates que, ahora,  obliga a recuperar nociones y hasta términos tan elementales, como libertad, democracia, paz, convivencia, equidad, desarrollo, antes de uso corriente para toda polémica, por doméstica que fuese. 

Otro ejemplo, encontramos por casualidad un reportaje de Euro Fuenmayor, cuyo título es revelador: “Ni un solo muerto en Caracas el 31 y el primero y apenas 33 ingresos en todos los hospitales” (El Nacional, Caracas, 02/01/1968). Y, si bien es cierto que contábamos con una menor cantidad de población, no menos lo es que un escolar ejercicio aritmético no ofrece siquiera una aproximación a la actual y escandalosamente desproporcionada cantidad de muertes injustas, prematuras y violentas que el Estado cuida de no publicar con un celo semejante al silencio de los números que dibujan la hiperinflación; valga la coletilla, sobrando los comentarios, después Víctor Manuel Reinoso publica otro reportaje, en el mismo diario, que versa sobre “los 13 mil hombres que cuidan (a la) Caracas” de un millón 800 mil habitantes, gracias a a los servicios de seis entidades policiales y ocho empresas privadas (Ibidem: 04/01/1968).

Se dirá que era la situación de un largo medio siglo atrás, pero coincide con ese período denostado de los 40 de nuestros tormentos que sirvió para legitimar el ascenso de quienes superlativamente elevaron las cifras de muertes por encima de 26 mil en 2017, según el Observatorio Venezolano de la Violencia, cuando despedimos el siglo anterior tan justamente escandalizados por un promedio de cuatro o cinco mil muertes.

Purgando nuestros prejuicios, ese cada vez más remoto pasado que fue tan útil para la demagogia socialista, debe ocupar su adecuado lugar para atender a un presente cada vez más pavoroso. Muy lejos de justificarlo, a pesar de todos los pesares, e,  incluso, juzgando por la novelística de Guillermo Cabrera Infante y hasta por una obra postrera de John Dos Passos, sobre la vida cotidiana de la Cuba de entonces, si Fulgencio Batista representó un mal, los Castro Ruz resultaron endiabladamente peores. No obstante, el sargento que llegó a general, por cierto, homenajeado por el Partido Comunista de Venezuela, en la Caracas que visitó por los años ’40 del XX, ha sido la mejor excusa - junto al imperialismo yanqui - para sostener la dictadura que tozudamente aterroriza a sus víctimas con un regreso ya imposible al batistato, como única fórmula de superación.

Referencia:
Ilustración: Fulgencio Batista, según Raúl Arzubi Borda.  El Nacional, Caracas, 02/01/1959.

VARIOS 23-E

Particular 23 de Enero
Luis Barragán

Recobramos  la significación de una de las jornadas más importantes y aleccionadoras de nuestro historial republicano, aunque la presente dictadura diga de otra fecha que, ciertamente,  fue de la felonía. Volvemos la vista atrás, deseando recuperar los ideales y el testimonio de coraje de los venezolanos que nunca se arrodillaron, por bastante tiempo  obviados por las heroicidades y gestas de un inflamado siglo XXI.

Para 1957, la oposición organizada se encontraba en un estado de postración, pero supo  sintonizar prontamente con las protestas espontáneas y populares frente a un régimen que, en su afán de plebiscitarse, pintaba a un país de ilimitadas prosperidades. Faltaba muy poco para recibir el impacto de las restricciones voluntarias a las importaciones petroleras por Estados Unidos y la deuda gubernamental se agigantaba, cundiendo nuevamente la represión descarnada que convirtió a la Seguridad Nacional y a sus agentes, en tristes celebridades.

Hubo un esfuerzo por hallar una salida pacífica y constitucional a la situación que, además, apenas sugirió la idea de un “diálogo insólito” con el gobierno, pero las realidades se impusieron e, hirviendo por dentro, prosperaron las logias o células secretas al interior de las Fuerzas Armadas que esperaban por un mejor momento. No hubo más remedio que confrontar a las camarillas del poder y, lejos de aceptar cualesquiera invitaciones a La Orchila para conversar y, muchísimos menos, solicitarle algún contrato o ayuda, como el reconocimiento de algún partido, sobró el ánimo y la voluntad de combatirlas.

La Junta Patriótica fue la suma de una profunda vocación política, complementadas las antiquísimas y novísimas experiencias para un oficio de responsabilidad con el país, sin pestañar siquiera a la tentación de un narcisismo incompatible con todo el talento que se tenga  o diga tener. Además, oficio que se validaba con el oficio mismo, en el convincente desempeño de tareas que dejaron el  espectáculo para una dictadura que se desmoronó.

Podemos coincidir y discrepar con sus posturas actuales, pero nunca desconocer el valor que representa Enrique Aristeguieta Gramcko, el único sobreviviente de esa Junta. Por ello, nos hemos permitido proponerlo como Orador de Orden de la sesión que, suponemos, hará la mayoría dominante en la Asamblea Nacional con motivo de la particular fecha.



Llega el primer tanque a la Seguridad Nacional, a las 8:00 am en la avenida México del 23 de enero de 1958. Colección Justo Molina. Biblioteca Nacional.

En la avenida México de Caracas Venezuela. 23 de Enero de 1958. Colección Justo Molina/ Archivo fotográfico Biblioteca Nacional.

En Caracas asalto y saqueo a la Seguridad Nacional. Archivo fotográfico Biblioteca Nacional.

Varios tanques de guerra en el centro de Caracas el 23 de enero de 1958. Colección Pozueta. Archivo Biblioteca Nacional.

La Fuerza Armada Nacional disparando contra los protestantes el 23 de enero de 1958. Biblioteca Nacional.


El pueblo frente al Palacio Blanco en Caracas, pidiendo fin a la dictadura de Pérez Jimenez. 23 de enero de 1958. Biblioteca Nacional.

El pueblo en la calle en Catia (Caracas). Colección de Pozueta. Biblioteca Nacional.

El pueblo toma el cuartel de la policía militar. 23 de enero de 1958. Biblioteca Nacional.

Sucesos del 23 de enero de 1958. Militares armados frente a las protestas en Caracas. Colección de Justo Molina. Biblioteca Nacional.

Civiles armados y violentos en Caracas. Colección Justo Molina. Biblioteca Nacional.


Golpe militar de Moncada Vidal y Aly Mendoza. Biblioteca Nacional.

Júbilo del Pueblo en Caracas el 23 de enero de 1958. Colección Pozueta. Biblioteca Nacional.

Protesta de civiles en Caracas. 23 de enero de 1958. Colección Justo Molina. Biblioteca Nacional.

Desde el centro de Caracas el Partido Comunista de Venezuela. Colección Pozueta. Biblioteca Nacional.

Vista hacia el 23 de enero y las tanquetas apuntando hacia ese lugar. Biblioteca Nacional.

Toma del edificio de la Seguridad Nacional por parte de los civiles. Colección Pozueta. Biblioteca Nacional.

Un amanecer para la historia de la Democracia en Miraflores. Biblioteca Nacional.


Comienzo de la democracia en Venezuela. Biblioteca Nacional. Trabajo Fotográfico cortesía de Noticias 24/Redacción www.diariorepublica.com.