lunes, 24 de julio de 2017

PERSEVERAR

Nota
Tomás Strake

Varios colegas han escrito sobre la dificultad de escribir en las actuales circunstancias. Unos la tienen estando acá, otros ante el reto, a veces aplastante, de sus nuevos países por el mundo. A ellos se le une la emigración con la angustia por las familias que dejaron atrás. Sin duda, escribir hoy es un reto a la disciplina y al coraje. Leyendo unas páginas autobiográficas de Pedro Grases, en las que habla del miedo y la incertidumbre -¡tan parecidos a los nuestros!- que lo abrumaron al inicio de la Guerra Civil, durante la escapatoria y el comienzo de su aventura venezolana; di con este párrafo que a lo mejor nos pueda servir de guía en estos momentos y en los que seguramente vendrán:
«Mi maestro de criollismo -en lo que a conducta en Venezuela se refiere- el Dr. Luis Beltrán Guerrero, me ha referido que en una oportunidad le preguntaron a don Alfonso Reyes, el eximio mexicano fallecido hace poco, cómo había hecho él para lograr sin interrupciones una tan copiosa y espléndida obra en México, país donde (como en Venezuela y en los demás de Hispanoamérica), había sufrido y sobrevivido a tantos cambios y alborotos. Don Alfonso había replicado: ‘A base de dos principios: 1. Ser fiel a mí mismo; y 2. No dar cabida al despecho’.»

Fuente:https://www.facebook.com/tomas.straka.9659?hc_ref=ARRmmxfNhVxenhhn_kP2Cv6YnwmV0txFD93Mqbbj5bIBucxd4BJ_qhVGfh4Odd3Mj3I

ECOSONOGRAMA

El Pedagógico en el corazón
Luis Alberto Buttó

Hay muertos que lloran. Vaivenes de la tierra donde reposan huesos maltrechos por el tiempo, de vez en cuando gente ignominiosa se da a la infeliz tarea de pisotear el legado sembrado por aquellos que le antecedieron, estos sí cubiertos no de polvo sino de gloria, reconocimiento tenazmente negado mientras dure el correr infinito de las agujas del reloj a todos los solamente duchos en mancillar buenas obras. Grotesca y por demás dolorosa se torna la historia, cuando torpes cegados por la falta de comprensión de todo cuanto implica ejercicio del pensamiento, escupen protervamente las realizaciones de prohombres que con su altura de logros evidencian la pequeñez que hace deslucir a los ruines expertos en desmontar lo hermosamente erigido a punta de inteligencia y buena voluntad. En otras palabras, la ignorancia y el fanatismo siempre afanados, sin éxito por cierto, en acallar la luz.

Rostro hórrido afeado por las cicatrices de la vesania identifica a la infamia. Consciente como es de su malevolencia, es dada a actuar amparándose en las sombras y/o encapuchando su espantoso andar. Con rapidez y eficacia dignas de mejores tareas se irrumpe en el campus violando la autonomía universitaria y se captura a jóvenes estudiantes. Con idénticas rapidez y eficacia vergonzosas se les somete al escarnio de negarles lo que por justicia les corresponde: ser juzgados por jueces naturales; se les arranca de la ciudad-jardín donde se esforzaban por hacer realidad el sueño de aprender a enseñar y se les despacha como fardos molestos a prisiones lejanas donde con harta dificultad puede llegar la visita amorosa y la solidaridad operativa de familiares, amigos y compañeros. La sociedad indignada ante tan atroces hechos los llama upelistas por el gentilicio asociado a la digna casa de estudios que los acoge y para denunciar con mayor contundencia su injustificable situación no olvida sus nombres: Alex, Sergio, Enger, Yoneiker, Richard, Ángelo, Abraham, Kevin, José, Boris, Jesús, Johan, Fabio, Lisandro, Ángel, César, Luis, Andrés, Michelle, Kenny, Daniel.

Así las cosas, desde el terruño donde yace su grandeza, la tristeza debe estar consumiendo los restos de Mariano Picón Salas. En 1936, con brillantez de mira y verdadero espíritu de servicio a la patria, dirigió el equipo que trajo al mundo al Instituto Pedagógico de Caracas. Replicas de este germen pionero se esparcieron por toda Venezuela y en 1971 levantó columnas el Instituto Pedagógico de Maracay, ése al cual ahora irrespetan encarcelándole sus muchachos. Debe estar llorando Don Mariano al darse cuenta que no ha pasado la pesadilla donde los chácharos se pasean orondos haciendo alarde del abuso de poder. Qué pena con usted Don Mariano: los que hoy indecorosamente manchan el inmortal regalo que con tanta gentileza le dejó a la patria, lo hacen no porque jamás han leído sus escritos sino porque ni siquiera saben quién fue usted. Vea cómo son las cosas: moral y luces siguen escaseando. Lo civil que honra poco les importa.

El cansancio no hace mella. Una voz fortísima se escucha: #LiberenALosUpelistas

Fuente:
https://www.lapatilla.com/site/2017/07/09/luis-alberto-butto-el-pedagogico-en-el-corazon/
Fotografías:
http://ultimahoradigital.com/2017/07/mas-de-35-estudiantes-detenidos-en-la-upel-de-maracay/
http://notitotal.com/2017/07/11/estudiantes-detenidas-la-upel-denunciaron-actos-lascivos/

PROBLEMARIO DEL FRAUDE CONSTITUYENTE

EL PAÍS, Madrid, 23 de julio de 2017
Las claves de las elecciones que dividen a Venezuela
Ewald Scharfenberg

El Gobierno de Nicolás Maduro ha convocado a los venezolanos a las urnas el próximo domingo para elegir a los miembros de una Asamblea Nacional Constituyente que rechaza de plano la oposición y que el régimen chavista ve como una salida para restablecer el orden en el país, sumido desde hace tres meses en constantes protestas callejeras que han causado ya casi un centenar de muertos. ¿Qué se juega Maduro en estos comicios para designar a los diputados llamados a reescribir la ley fundamental y por qué son tan polémicos?

¿Para qué una Asamblea Constituyente?

Fue el propio presidente, amparado por el artículo 347 de la Constitución, quien convocó las elecciones el 1 de mayo. Precisó entonces que no quería una asamblea “de los partidos de élite”, sino “una Constituyente ciudadana, obrera, comunal, campesina”. Según Maduro, este proyecto representa la última posibilidad para “el diálogo profundo” en la sociedad y la paz en el país. La oposición denuncia que, tras el llamado, se oculta el propósito de establecer un nuevo marco normativo que permita al régimen deshacerse de los poderes públicos que hoy le estorban, como la Asamblea Nacional y la Fiscalía, aplazar las elecciones y dar un paso decisivo hacia un Estado autoritario.

¿Qué se elige el domingo 30 de julio?

Los venezolanos elegirán a 545 diputados. De ellos, 364 serán representantes territoriales y 173 del denominado “ámbito sectorial” —24 por los estudiantes; ocho por campesinos y pescadores; cinco por los empresarios; otros tantos por las personas con discapacidad; 28 de los pensionistas, 24 de los consejos comunales y 79 de sindicatos y gremios— y 8 de las comunidades aborígenes.

¿Quiénes se postulan?

De algo más de 50.000 personas que se presentaron por su cuenta propia o bajo los auspicios de grupos de electores, el organismo electoral aprobó casi 6.000 candidatos. Las condiciones fijadas para los comicios prohibieron candidaturas desde los partidos políticos, una estratagema del Gobierno para evitar que el voto refleje un rechazo a su gestión. Sin embargo, la mayoría de los candidatos son miembros del partido del Gobierno y aliados, o al menos simpatizantes. Numerosos ministros y figuras públicas cercanas al régimen han renunciado a sus cargos para ser aspirantes a la Constituyente. No se ha registrado ningún candidato, en cambio, cuyas propuestas sean contrarias a las premisas del Gobierno.

Si, como dice la oposición, el Gobierno es minoría y por eso ha evitado las convocatorias a referendo revocatorio y a elecciones regionales, ¿por qué se anima a organizar unas elecciones?

Por el diseño sectario y a la medida de los comicios, establecido en las llamadas “bases comiciales” que el presidente Maduro, como convocante de la Asamblea Constituyente, redactó y publicó mediante un decreto presidencial el 23 de mayo, y el organismo electoral aceptó como oficiales. En esas bases se desechan los circuitos electorales tradicionales y se adopta la paridad de un diputado “territorial” por municipio, sin importar la población de la circunscripción. Con ello, otorga una ventaja desproporcional a las zonas rurales, donde el oficialismo conserva cierto apoyo y tiene mayor poder para presionar a los electores. Así, por ejemplo, un voto en el estado de Falcón, una provincia semirrural del noroeste de Venezuela, “vale” 26 veces más que uno en Caracas, fuertemente antichavista. Además, la definición de los denominados “sectores” sigue unos criterios brumosos que, en todo caso, se alinean con los ámbitos de acción de las misiones sociales del Gobierno, cuando no se trata de agrupaciones abiertamente progubernamentales, como las comunas. La introducción del “ámbito sectorial” corporativo también conduce a que alrededor de 70% de los electores puedan votar por dos cargos, mientras uno de cada tres solo lo hará por uno.

Y si todavía así la oposición pudiera ganarlas, ¿por qué no participa en las elecciones?

Aparte de su renuencia a legitimar un recurso que representa una huida hacia adelante del régimen, la oposición cuestiona la negativa de Maduro para someter a referendo popular el llamado a escribir una nueva Constitución. En 1999, el propio comandante Hugo Chávez convocó a un referendo, que ganó, antes de reunir la asamblea. Es una objeción que comparte el ala “crítica” del chavismo, que por primera vez se pronuncia en público contra lo que considera un intento de la cúpula madurista por conservar el poder en desmedro de la Constitución original “de Chávez”. Ante los señalamientos, Maduro ha respondido asegurando que el propósito de la iniciativa es perfeccionar la Constitución de 1999, que el propio comandante revolucionario auspició. También ha prometido que el texto constitucional que resulte de la asamblea será sometido a un referendo aprobatorio.

Si el Gobierno no tiene adversarios en las elecciones, ¿son relevantes los resultados del domingo?

Sí. Una asistencia a las urnas menor al 25% del padrón electoral (con un total de 19 millones de votantes) o menor a los 7,5 millones de participantes que la oposición dice haber convocado para su consulta popular oficiosa del 16 de julio, representaría un revés político para el Gobierno y restaría legitimidad a la Asamblea. Por eso el oficialismo pone todos sus recursos en asegurarse que haya votantes ese día. Presiona a los empleados públicos y promete controlar, mediante el llamado “Carnet de la Patria”, la asistencia de los beneficiarios de sus programas sociales a los centros de votación. Además cuenta con la complicidad del Consejo Nacional Electoral (CNE), que domina. El CNE recientemente aprobó que los electores que se sientan amenazados por la violencia opositora en sus centros de votación, podrán acudir a otras mesas; a la vez, hizo prácticamente imposible votar en blanco en el dispositivo electrónico.

Fuente:
https://internacional.elpais.com/internacional/2017/07/22/actualidad/1500747648_226819.html
Ilustración: Claes Oldenburg / Fotografía: Tomada de la red.

TEMPO BERGSONIANO

EL NACIONAL, Caracas, 23 de julio de 2017
El chavismo resto de naufragio
Antonio Pasquali

Churchill fulminó un día a un ex correligionario pasado al partido rival calificándolo  de “única rata que vio subir a un barco hundiéndose”.

El símil de montarse estúpidamente en un barco que se va a pique ilustra perfectamente  la absolutista y antihistórica decisión, adoptada por el coronel-presidente Chávez, de subir Venezuela a la nao del  comunismo marxista después de que  cuarenta y seis países y territorios del mundo la habían abandonado dejando tras sí una espantable estela de casi cien millones de  muertos. Sucedió en un período en que la entera humanidad internalizaba el definitivo hundimiento del marxismo-leninismo encarnado en el difunto “bloque soviético”, el cual dejaría flotando en el proceloso mar de la historia  periféricos y poco relevantes restos a la deriva de ese gran naufragio, tipo  Corea del Norte o Cuba.

Tan desfasada y sadomasoquista decisión, monárquicamente adoptada por quien llevaba el reloj del devenir detenido en los años de la Guerra Fría y de la Teología de la Liberación, comenzó a reproducir en Venezuela –quince años después de caído el Muro de Berlín– la entera secuencia de desgracias ya padecidas y superadas en cuarenta y seis ámbitos mundiales: totalitarismo personalista, violación serial de leyes y costumbres, colectivismo, gulags, espionaje a tapete y escuadrones paramilitares, caótico centralismo económico, devastación de aparatos productivos, retraso tecnológico, hambrunas y destrucción de libertades esenciales, a las que la vesania chavista añadió, por suma vergüenza nuestra, otros cinco padecimientos casi desconocidos a las anteriores víctimas del comunismo: catastrófico aumento de una criminalidad impune, narcotráfico, inflación anual de hasta tres dígitos, picos de mortalidad por graves carestías médico-farmacológicas y un presidente modelo 1984 sermoneando implacablemente al país en retransmisiones obligatorias que promediaban los 40,02 minutos diarios. El coronel de marras no solo le endilgó a Venezuela un modelo político fenecido por mor de sus errores conceptuales, inhumanidad y pasmosa ineficiencia, sino que logró la hazaña de empeorarlo.

Chávez no venía en línea recta del comunismo como su hermano Adán o como Nicolás Maduro, el sucesor nombrado a dedo, quien en 1987, cinco años antes del intento chavista de golpe contra Carlos Andrés Pérez, ya era egresado de la escuela para la formación de cuadros políticos  “Ñico López” de La Habana y, se ha dicho, confidente de los cubanos en Venezuela y autor de los primeros intentos por lograr un contacto de Chávez con los Castro.  En 1992, año del asalto chavista a Miraflores, el derrumbe del comunismo ya era un hecho adquirido. Desde 1985 Gorbachov había incorporado al fosilizado vocabulario de la nomenklatura soviética los lubricantes términos de glasnost (liberalización) y perestroika (reorganización), el Muro de Berlín había caído en 1989 mostrando ese mismo año el camino a Checoslovaquia y Rumania, en 1990 a Polonia y Bulgaria y en 1991 a Hungría. Siempre en el crucial 1991 Gorbachov había disuelto la URSS, Yeltsin ilegalizado el PCUS y la humanidad declarado oficialmente extinguida la Guerra Fría, dando paso a los primeros tratados de desnuclearización.

Abundantemente visitado por admiradores, Chávez transcurre dos años, hasta 1994, en la cárcel de Yare, y no hay razón de sospechar insinceridad en sus declaraciones de 1998 a un periodista peruano: “No soy socialista” ni en las de 2004 a CNN: “No soy comunista… tengo aproximaciones al pensamiento socialista y progresista, pero no soy marxista”. Es en 2007 cuando comienza a oler a insincera y oportunista la declaración en uno de sus Aló, Presidente: "El PSUV no va a tomar las banderas del marxismo-leninismo porque eso es un gran dogma que ya pasó", pues dos años antes, en 2005, había declarado a un periódico caraqueño: “Llegué a pensar en una Tercera Vía… estaba confundido… hoy estoy convencido de que ella es imposible… Me convencí de que el camino es el socialismo". Pero es solamente el 15 de enero de 2010 cuando Chávez declara solemnemente ante la Asamblea: “Por primera vez asumo el marxismo”, afirmación que ya evidencia una salida programáticamente retardada del closet ya que  a) cuatro años antes, el 10.11.2005, había resumido su universal proyecto político  al vicepremier ruso Zhukov, en Miraflores, en términos más de una vez recordados en estos artículos: “Hacer de América Latina la Stalingrado de las ideas, para que sea lo que Rusia no pudo ser”, b) su intento de reforma constitucional socialista ya llevaba tres años de haber abortado en referéndum y c) su propósito también frustrado de instalar en Venezuela, a lo soviético, un partido único, el PSUV, que se había igualmente producido en 2006/2007.

Sea cual fuere el tempo bergsoniano de su acercamiento al comunismo, lo demostrable es que su comportamiento político  anterior a la breve renuncia de 2002 fue grosso modo el de un militar golpista estándar cruzado con toques de animismo religioso, mucho populismo,  propensiones izquierdosas y pragmático oportunismo político. Durante el ínterin del “Congresillo” en 1998 ordenó aprobar, porque le convenía electoralmente, una Ley de Telecomunicaciones enteramente redactada por su futuro enemigo el sector patronal. Su difusamente debatida y negociada  Constitución de 1999 es, con pocas excepciones, una carta magna aún válida que a lo sumo admitiría enmiendas pero estructuralmente democrática, defensora de derechos humanos, progresista, libertaria, modernizadora y pluralista, incluso con dos excepcionales e inéditas válvulas de seguridad: la del Art. 72 (referéndum revocatorio de medio período) y la de los Art. 333, 337 y 350 (restablecimiento popular de la democracia en caso de degradación). En su Reglamento de Radiodifusión sonora y Televisión  abierta comunitarias refrendada en enero 2002 (un último ejemplo), un entero capítulo versa sobre la obligación impuesta al concesionario de practicar el pluralismo político, “absteniéndose absolutamente de transmitir mensajes partidistas o proselitistas de cualquier naturaleza” (¡sic!).

Este fue el Chávez de una breve “fase A” inicial ya fuertemente autoritaria pero precomunista, que se autonegaría progresivamente en la “fase B” comenzando por su propia Constitución, cuya edición azul blandía día y noche ante las cámaras para despistar a la gente mientras la ponderaba cada vez más cual plomo en las alas de su proyecto revolucionario. En 2007 creyó llegado el momento de lanzar un referéndum constitucional para modificar 69 de sus artículos y proceder a la “edificación del socialismo”, que convertirían a Venezuela de “Estado democrático” en “Estado socialista”.

Aunque con estrecho margen, fue su primera gran derrota y la primera bocanada de oxígeno para la disidencia, que en su mejor coprolalia cuartelera calificó públicamente Chávez de “victoria de mierda”, jurando que no retiraría “ni una sola coma de su propuesta, la cual seguiría viva”. Así fue; rebautizó la propuesta Plan de la Patria 2013-2019, y la lanzó al ruedo en junio de 2012, nueve meses antes de su muerte; una suerte de Constitución-bis que, a solicitud de Maduro aprobó la Asamblea chavista en diciembre 2013, declarándola “de obligatorio cumplimiento en todo el territorio nacional”. Pero fueron los cubanos quienes, poco antes de la muerte de Chávez en fecha imprecisable,  lograron rematar en belleza el iter venezolano al comunismo (su gran prioridad estratégica) al imponer de heredero un obediente miembro del aparatchik, aquel mozo por ellos perfectamente condicionado a la inflexible ortodoxia marxista-leninista en la “Ñico López” de los años 80; y no caben dudas de que Maduro –un presidente que nunca dejó de enviar petróleo a los cubanos mientras sus compatriotas mueren por falta de medicamentos–  vino aplicando al caletre las lecciones recibidas sobre establecimiento de regímenes comunistas.

La historia también habrá de recordar, de paso, que con ocasión del Plan de la Patria los apologistas criollos del régimen superaron cualquier antecedente estalinista o ceausesquiano.  En uno de sus textos, aún en red, se asegura que “a la Biblia, el Corán, el Manifiesto Comunista, la Declaración Universal de los DD HH y otros documentos que han  marcado un hito en la historia religiosa, económica, política y social de la Humanidad, se sumó este mes, convertido en Ley de la República, el Plan de la Patria…obra maestra de…ese visionario que fue Hugo Chávez”.       

Todo esto huele hoy definitivamente a ridículo, patético y vetusto, a moho y  ballena muerta urgida de desinfectantes. Venezuela, que todo lo tuvo para ser la Suecia de Latinoamérica, da por perdidos en la desgraciada aventura chavista veinte años de progreso, fértil crecimiento demográfico, inmensas riquezas, pleno empleo y buena educación, actualización tecno-científica, mejor salud  y superior calidad de vida. Para medir el terrible desfase en el que hundió su país el coronel de relojes atrasados basta levantar la cabeza de la huerta nacional y otear un mundo que emprendió definitivamente nuevos caminos.

Milenarias y centenarias cosmologías, filosofías, concepciones del mundo, grandes ideologías y grandes utopías, históricos partidos políticos, poderosas centrales sindicales… todo ello ha ido derivando hacia una crisis irreversible por su incapacidad de comprender el mundo nuevo creado por otros ideales de vida, sobrecogedores avances tecno-científicos, inéditas vulnerabilidades, medios de destrucción masiva, temibles fundamentalismos, migraciones, longevidad y sobrepoblación, preludios de catástrofes ecológicas,  amenazas a lo humano de la robótica y la inteligencia artificial. Por doquier se respira aire de desestancamiento y antifosilización, de abandono de los viejos grandes sistemas cerrados, las weltanschauung o concepciones del mundo que todo lo pretendían abarcar y ya no permiten entender, desde ellas, el mundo nuevo.  Sobreviven como razones válidas solo las que se ubican en las fronteras de algo con algo y se ejercitan en un pensar inter, trans y multidisciplinario, allí donde sucede lo único que se cree vale la pena observar.

Esta universal e irreversible inanidad de muchas tradicionales balizas conceptuales, axiológicas, sociales y políticas con las que se pensó y entendió el mundo en otros momentos, reduce a episodios antihistóricos y grotescos los intentos de nadar contra las nuevas tendencias fuertes o de revivir pasadas quimeras políticas hoy execradas y abandonadas, como sería el caso de regiones intranacionales que persiguen independizarse en un mundo que viaja  hacia la unidad de la Familia Humana, o de regímenes desfasados que intentan reflotar ideologías y políticas ya irremediablemente naufragadas.

Hoy día, en el panorama mundial, nuevas ideas-fuerza van tomando la delantera:

         a) el progresivo abandono –programático y hasta denominativo– del monolitismo doctrinario y fáctico de los grandes e históricos partidos: comunistas, socialistas, demócratas cristianos,  conservadores, liberales, demócratas, republicanos, derechas e izquierdas etc., cuya diversidad tiende a difuminarse y asimismo de las rígidas y omnímodas centrales sindicales, y su remplazo por pragmáticas fórmulas à la carte, negociaciones directas patrono-trabajadores, o eclecticismos otrora considerados heréticos (como la consigna “enriquézcanse, le conviene al país”, del PC chino),

         b) ante situaciones críticas gerenciadas por gobernantes demagogos, la asunción de políticas populistas, nacionalistas y antiinternacionalistas, antiglobalización y anti OIG, proteccionistas y aislacionistas, en ciertos casos extremistas, racistas o fundamentalistas, como es hoy el caso de varios países de la ex cortina de hierro y de parte del mundo islámico, parcialmente de Venezuela, de Turquía y (¡cosas veredes!) de Estados Unidos, y

         c) la búsqueda de inéditos, pragmáticos, suprapartidistas y algo eclécticos centros de gravedad política, sin autarquías mentales ni rémoras ideológicos, que tratan de combinar lo eficiente de la democracia representativa y del capitalismo con una sensibilidad social real y fáctica a la escandinava y con los imperativos ecológicos, en un ámbito de tolerancia y solidaridad universales.

Resto desfasado y disperso del naufragio marxista-leninista, el chavismo ha protagonizado el único intento de los últimos decenios por reintroducir en un cuadro político nacional –contra la tendencia mundial a su abandono–  un solo y monolítico partido controlado y presidido por el propio presidente de la nación; comparte con otros un estilo de gobierno fuertemente populista inclusive en lo económico que lo ha llevado a una cesación de pagos y al borde de la bancarrota, generando a la vez el modelo del presidente-predicador; ha invisibilizado todas las disidencias y negado con violencia armada los valores constitucionales del pluralismo, ubicándose en las antípodas de la tercera tendencia, hoy predominante y la de más porvenir.

Esta última, por la que habrán de pasearse quienes diseñen el poschavismo, nació en el crisol europeo y merece una breve consideración por la lección que contiene.

A mediados del pasado siglo, tras reconocer –como decía Simone Veil– que Europa había sido durante siglos una interminable sucesión de guerras hasta desembocar en las dos inmensas carnicerías mundiales del siglo XX, mentes iluminadas como las de Monnet, Adenauer, De Gásperi y Schuman imaginaron y dieron vida en 1957/1958 a una Europa comunidad de naciones; tal vez la decisión pacifista más importante de la historia de la humanidad. Terminaron prevaleciendo en esta los aspectos mercantiles, representados por la moneda única y, a los sesenta años, sobrevino la crisis. Principalmente suscitada por una reacción xenófoba a los flujos migratorios y cierta intolerancia a los poderes supranacionales de decisión, una marejada populista, proteccionista y separatista comenzó a conmover la Comunidad con epicentro en “la pérfida Albión” donde en junio  2016, con corto margen, ganó por referéndum  el brexit, el abandono de la Unión.

Europa temió durante meses por su decadencia o disolución, pero la “tercera vía” del pragmatismo suprapartidista (la que Chávez había execrado en 2005) impuso su irreprensible racionalidad y la salvó literalmente de un salto atrás que hubiera sido poco menos que una catástrofe para ella y el mundo. En marzo 2017, contra todos los pronósticos, Holanda borró prácticamente de su mapa político el partido socialdemócrata (conforme a la primera de las tres tendencias señaladas), pero derrotó estrepitosamente al populista ultraderechista y antieuropeista Geert Wilder en favor del centrista Rutte, mientras que en Alemania se da por cierta la victoria, en septiembre próximo, de Angela Merkel, columna mayor del europeísmo; siempre el pasado marzo, los 27 países miembros de la comunidad, al celebrar el sexagésimo aniversario de la firma del Tratado de Roma, declararon solemnemente:  “Nuestra Unión es indivisa e indivisible… queremos que tenga la voluntad y la capacidad de desempeñar un papel fundamental en el mundo y de modelar la globalización”; en junio, importantes elecciones administrativas en Italia también pusieron en crisis al partido socialdemócrata, pero reflotaron al ex premier Renzi, europeísta, y casi liquidan a los movimientos M5 y Liga Norte, antieuropeistas y antimigraciones;  siempre en junio, Theresa May, piloto oficial del brexit, por poco pierde la silla ante el contrincante Corbin, europeísta, en una justa que debía más bien fortalecerla.

Pero el caso más eclatante y exitoso de “tercera vía” con derrota del populismo y del antieuropeismo, es el del francés Emmanuel Macron, un casi desconocido enarca treintañero de breve pasado político sin etiquetas, ganador en mayo de las elecciones presidenciales con 66% de los sufragios y convencido europeísta,  que barrió con el peligro que se cernía sobre su país: la llegada al Eliseo de la populista, antieuropeista, antimigraciones y cripto-fascista Marine Le Pen.    
  
En 2005, como recordábamos, Chávez declaró a la prensa capitalina que acarició la hipótesis política de una “tercera vía” que le había resultado intransitable, por lo que había tomado la que él disfrazaba bajo el vago apodo de “socialista”. La dramática situación de la Venezuela de hoy muestra cuan equivocada fue esa decisión. Mientras la clase política del país no internalice esta dura lección de la historia y la objetiva imposibilidad de rehabilitar lo definitivamente hundido, el país seguirá flotando sin destino en el lento río del devenir cual miserable resto de un lejano naufragio, porque así lo decidió un infausto día un porfiado y desfasado cacique local.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/chavismo-resto-naufragio_194616

LA DICTADURA ELECTRÓNICA

El código QR es el sistema que controla los votos de Maduro

Caracas, 24 jul/Indira Guerrero/ (EFE).- Una plataforma tecnológica implementada por el Gobierno de Nicolás Maduro permite vigilar al votante, sus necesidades, su ubicación, todo dispuesto en el reverso de un documento de identidad distribuido en Venezuela como “el carnet de la patria”.

Al menos 14 millones de personas, según el Gobierno, han sido censadas en el país a través del sistema de vigilancia con el que el propio presidente venezolano bromea públicamente diciendo que le permite saber cuántas personas hay en una sala e incluso quiénes están embarazadas.

La tarjeta de identificación tiene en la parte posterior un código QR (código de respuesta rápida por sus iniciales en inglés), una evolución del código de barras que permite el almacenamiento y lectura de una lista de información ilimitada según su requerimiento.

El sistema, financiado por el Estado, ha sido puesto a la orden del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, la mayor organización política del chavismo, para dar seguimiento a los votantes y permitir su ubicación gracias a la información almacenada durante su proceso de registro.

Esta tecnología es la principal herramienta usada por el Gobierno, a través del partido, para promover la votación el próximo 30 de julio, cuando se elegirá a los integrantes la Asamblea Nacional Constituyente, un proceso en el que el mayor reto del chavismo es alcanzar una alta participación.

Inducir a la votación es clave para completar el proceso con el que Maduro prevé cambiar la Constitución, sin importar a quién elija el votante porque la mayoría de los candidatos son seguidores de su gobierno, no obstante requiere de una alta presencia en las urnas para dar legitimidad a la polémica elección.

La plataforma fue puesta a prueba hace una semana en un simulacro del Gobierno para medir su capacidad de movilización, en una jornada en la que se vieron dos largas filas: la primera para votar; y la segunda, la que hacían los electores luego de haber sufragado para pasar el carné frente al software que lee la tarjeta y registra su participación.

Dentro del proceso, en el que se comenzó a censar y a distribuir carnets desde principios del año, se almacenó información sobre beneficios recibidos por el Gobierno, militancia en partidos políticos, si forman parte de las familias que reciben alimentos subsidiados por el Estado y sobre sus redes sociales.

Uno de los operadores del sistema que no quiso identificarse asegura que esta tecnología permite que una vez chequeada la persona quede registrada en una base de datos y se puede saber “quién no pudo movilizarse”.

“Sí, podemos”, dijo el operario en pleno simulacro de la plataforma mientras pasaba decenas de tarjetas frente al lector, para responder a la pregunta sobre si podrían saber quiénes no se habían movilizado para ese ensayo de la votación, que se realizó el mismo día que la consulta opositora contra la Constituyente.

Desde hace más de seis meses el Gobierno ha estado visitando casa por casa, viendo la necesidad que registró la persona cuando solicitó el carnet.

La base de datos sirve a una estructura superior del partido del Gobierno para la elección de los candidatos de la Constituyente denominada la “maquinaria 4×4”, los cuatro pilares de la campaña electoral de los partidarios de Maduro para refundar el Estado.

Entre esas cuatro estructuras hay dos con un rol fundamental, una el Movimiento Somos Venezuela, una organización de simpatizantes que verifica las necesidades económicas directamente en el domicilio, para ingresarlas en una lista de espera por beneficios del Gobierno, al tiempo que promociona la permanencia de “la revolución bolivariana”.

La segunda, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un sistema que entrega bolsas de alimentos a muy bajos precios a las familias de bajos recursos, que deben completar ese registro.

Una fuente del Gabinete aseguró que es también el primer recurso que se usará a lo largo de la campaña y para ello el Gobierno comenzó hace tres meses a reservar seis millones de cajas del CLAP que serán distribuidas por los líderes del partido.

El banco de información que dispone hoy el chavismo le permite saber que de casi 15 millones de personas registradas 57 % son mujeres; 32 % tienen entre 15 y 35 años de edad; 34 % de 35 a 55 años, y 33 % más de 55 años; y 98 % son alfabetizados.

El 91 % de los registrados tiene acceso a los CLAP; y 34 % percibe un ingreso menor al salario mínimo, de acuerdo con los datos divulgados por el propio Gobierno.

A menos de una semana para la elección de la Asamblea Constituyente, una de las elecciones más polémicas de los últimos años en Venezuela, se abrió un operativo especial con 1.200 puntos en todo el país para registrar a más ciudadanos.

Este sistema será durante un día el ojo omnipresente que contará uno a uno los votos para garantizar la última carta de Maduro. EFE

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2017/07/el-codigo-qr-es-el-sistema-que-controla-los-votos-de-maduro-cronica-efe

EL ARTIFICIO CONSTITUYENTE

EL NACIONAL, Caracas, 30 de junio de 2017
Las cuentas falsas que usa el gobierno para crear tendencias
El uso de cuentas robot se ha incrementado desde que el presidente Nicolás Maduro convocó la asamblea nacional constituyente
Erika Díaz y Hans Murillo

La respuesta de los usuarios ante un tema puede marcar la diferencia entre una etiqueta que pasa por las redes y una tendencia. Pero qué pasa cuando interviene la tecnología en el posicionamiento de un hashtag.

José Blanco Oliver, fundador de la empresa Trendinalia Venezuela, explica que los “bots” (palabra acortada de robot) se consideran una aplicación informática que automatiza ciertas funcionalidades o simula la actividad de un usuario sin la necesidad de intervención humana, lo que permite la realización de tareas programadas durante horas sin descanso.

“El twitterbot puede realizar de forma autónoma acciones como acortar un hashtag o crear cuentas para difundir contenido a través del programa Tweetdeck”, explica.

El gobierno venezolano parece conocer los beneficios del uso de la tecnología de las redes sociales. Blanco ha utilizado su cuenta de Twitter (@jbo) para dejar en evidencia la existencia de cuentas “falsas” creadas para hacerse eco de los contenidos de funcionarios o militantes del partido oficialista.

 “Cuando el gobierno de Nicolás Maduro, infiero que a través del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información, decide llevar una palabra, frase o hashtag a la lista de Trending Topics de Twitter, comunica a su red de operadores la agenda del día, con los mensajes clave, y etiquetas a utilizar”.

Blanco asegura que la automatización se percibe cuando cientos de cuentas publican, en el mismo segundo, contenidos idénticos o cuando cientos de cuentas retuitean un contenido determinado en el mismo segundo, en ambos casos, desde TweetDeck, hasta lograr posicionar las etiquetas como tendencia.

“El propósito de utilizar estas herramientas probablemente sería engañar a venezolanos de buena fe, quienes aún creen en el chavismo, para hacerles pensar que hay muchos conciudadanos que apoyan las propuestas del gobierno” dijo el fundador de Trendinalia Venezuela.

Se intensifica por la constituyente

La iniciativa de crear cuentas fantasmas para viralizar contenido en las redes sociales es una estrategia que tiene muchos años dentro del gobierno venezolano que  ha empleado las aplicaciones para impulsar sus campañas políticas o para demostrar que no han perdido popularidad.

La elección de la asamblea nacional constituyente, prevista para el 30 de julio, se ha convertido en el nuevo objetivo de las comunicaciones estratégicas del gobierno en redes sociales.

La etiqueta #SoluciónConstituyente se posicionó entre las tendencias del 13 junio. Blanco detectó que 51% de los perfiles participantes habían sido creados en lo que va de 2017.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/politica/las-cuentas-falsas-que-usa-gobierno-para-crear-tendencias_190585

LOS DELIBERANTES SACRIFICADOS

EL UNIVERSAL, Caracas, 9 de julio de 2017
Fundamentos de Venezuela Independiente
José Félix Díaz Bermúdez

Cuando los fundadores de Venezuela Independiente resolvieron establecer a la República lo hicieron avalados en el sagrado e inobjetable principio de la soberanía nacional y el derecho de los pueblos a su propia dignidad y conservación, a superar los males que les afligen y asegurar su existencia por encima de antiguas dominaciones que impiden o limitan su prosperidad y bienestar.

Basta leer con detenimiento las declaraciones esenciales de nuestro nacimiento político en especial las que se redactaron en el año de 1811 emanadas de pensadores ilustrados y de los actos del Congreso para entender el alcance de sus resoluciones, los hechos que las motivaron, la necesidad de las transformaciones, los objetivos y las finalidades que persiguieron para apreciar rectamente la naturaleza, el espíritu, el carácter, el propósito y razón en virtud de las cuales surgió la patria libre.

Entre los memoriales trascendentes que se redactaron en ese tiempo singular se encuentra por ejemplo la: “Alocución que dirigió en Congreso Federal de 1811 a los pueblos” de fecha 23 de diciembre de ese año con motivo de la aprobación de nuestra primera Constitución.

Celebrando la marcha progresiva que desde el 19 de abril de 1810 había sostenido Venezuela para lograr su independencia definieron entonces nuestros forjadores cuales fueron nuestros propósitos: “El interés general de la América, puesto en acción por vuestro glorioso ejemplo, el patriotismo guiado por la filantropía y la libertad ayudada por la justicia…” motivaciones estas que inspiraron ese supremo hecho con sentido eminente de civilización política alejada de los: “horrores de la anarquía” y de las “pasiones revolucionarias” que posteriormente tanto nos han amenazado.

Al presentar como lo hicieron ante el pueblo lo que denominaron: “el gobierno que os ofrecen vuestros representantes” ese no era otro sino la Constitución, mandato superior y caracterizador de la República y que por encima de los intereses de los hombres y de la voluntad arbitraria de los gobiernos puede contener y definir: “vuestros derechos y vuestros deberes, proporcionaros la garantía social y con ella la libertad y la felicidad” cuando es valorada, defendida y observada.

Al considerar los formadores de la Patria que el voto de los pueblos expresado el 5 de julio de 1811 fue a favor de: “la independencia política y la felicidad social” advertían que para conservarlos se requería la unión de los venezolanos como: “una sola familia por los intereses de una patria” condición indispensable que previeron para alcanzar y consolidar verdaderamente tan magnos resultados.

Otra de las más elevadas expresiones del importante documento fue la indicación de cómo la libertad entonces fue obtenida no por medio del hecho violento de las armas sino: “por medio de la Constitución” como acto de integración y voluntad política, entendimiento y compromiso general de un pueblo soberano y libre.

Otro significativo texto denominado: “Observaciones Preliminares con que se publicó en Londres la Constitución Federal de los Estados Unidos de Venezuela de 1811” se destaca en nuestra historia republicana. En el mismo se define con argumento inobjetable el derecho del pueblo a su libertad y a su propia conservación cuando se le amenazan sus valores, se atenta contra sus principios, sus logros y conquistas, sus derechos irrenunciables y su propia existencia ética y política alegando consideraciones esenciales tal y como lo hicieron nuestros fundadores al citar, por ejemplo, el pensamiento de Gaspar de Jovellanos quien reconoció el derecho del pueblo de: “defenderse a sí mismo, y de consiguiente adquiere un legítimo aunque extraordinario derecho de insurrección”, o también de Locke quien explicaba como: “los grandes desaciertos en los que administran” son los que desencadenan las revoluciones o, finalmente, la afirmación de Montesquieu quien resaltaba que: “las naciones solo pueden salvarse por la restauración de sus principios perdidos”.

Por último, como corolario de los fundamentos doctrinarios de nuestra República, tal y como lo señala el preliminar de la Constitución de 1811, a nombre de Dios mismo y por decisión de nuestro pueblo, “deseando establecer entre nosotros la mejor administración de justicia, procurando el bien general… sostener nuestra Libertad e Independencia Política…” entre otras, se fijaron las condiciones del Pacto Federal venezolano: la defensa mutua de sus intereses, la preservación de sus valores políticos, la división de los poderes que: “no podrá jamás hallarse reunido en sus diversas funciones” como rechazo a la opresión, al despotismo y a la tiranía y la determinación de los deberes y  subordinación al pueblo de la autoridad general, obligaciones que “inviolablemente” debían respetar los gobernantes y defender los ciudadanos por mandato superior de la Ley y de la Soberanía Nacional.

Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/fundamentos-venezuela-independiente_660397
Ilustración: Juan Lovera.